Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

La voluntad de Dios y los planes misioneros de Pablo, o, ¿Cómo supo Pablo a dónde debía ir?

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Por Gary Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

América Latina es ahora una iglesia misionera – no sólo fundada por misioneros sino que en retribución envía cientos de misioneros más allá de sus fronteras naturales. Digamos entonces que un cristiano cree que Dios lo está llamando a él o la está llamando a ella al campo misionero. Una de las inquietudes más insistentes es, siempre: Sé que voy a ir…pero, ¿a dónde voy? ¿Cómo puedo estar seguro o segura si hay todo un mundo necesitado frente a mí? La iglesia latina no puede darse el lujo de encogerse de hombros y dejar esto como un misterio sin resolver, no cuando tenemos el Nuevo Testamento para guiarnos. Cuando digo el Nuevo Testamento, no me refiero a un texto aislado de la Escritura, tal como la visión del hombre macedonio en Hechos 16:9-10, y usarlo como una y la única palabra en relación con el tema. De hecho, el Nuevo Testamento no nos provee tal fórmula mágica; más bien, nos muestra una gama de maneras divinas con las cuales un misionero puede tomar decisiones. Como Hechos registra sus tres principales viajes misioneros, Pablo es el mejor estudio de caso para abordar este tema.

La pregunta: ¿Cómo supo Pablo, un misionero sabio y lleno del Espíritu, a dónde ir? Por supuesto, ya sabemos que Pablo evangelizó el área noreste del Imperio Romano…pero porque no a otras áreas? Porque no Babilonia, Egipto, Germania, etc. Además, ¿cómo supo Pablo a dónde debía ir dentro una región? Por ejemplo: de Antioquía, a Chipre, Antioquía Pisidia, Iconio, Listra, Derbe y de vuelta. ¿Cómo supo Pablo a dónde ir durante su segundo viaje? Cuando él se hallaba en una encrucijada, ¿cómo sabía si tenía que virar a la derecha o a la izquierda? ¿Cómo determinaba si era el momento de dejar una ciudad o de quedarse más en ella?

He aquí los datos: el Nuevo Testamento (en Hechos y en las epístolas paulinas) describe 55 viajes en el trabajo misionero de Pablo.

Claramente, las motivaciones de Pablo en algunas de esas coyunturas fueron múltiples. Por ejemplo, uno de sus cambios aparece tanto en Hechos 9:23-25 como en 2 Corintios 11:32-33. Ambos textos mencionan la amenaza de muerte como motivación. Pero además, está implícito el deseo de Pablo de encontrarse con los apóstoles en Jerusalén. Las motivaciones humanas son complejas, sobre todo cuando vienen de cristianos guiados por Dios.

Más allá de esta complejidad, es probable que, mientras el texto de la Escritura describe los movimientos de Pablo con exactitud, no menciona en su totalidad las razones de cada uno de los cambios. Así pues, Pablo escogió quedarse en Éfeso debido a que vio allí “una gran puerta para un trabajo efectivo” (1 Corintios 16:8-9), pero él podría haber tenido otros motivos (ver comentarios acerca de estos versículos). Además de eso, hay una gran cantidad de pasajes donde no se nos dice nada sobre la motivación (ej., el viaje a Corinto en 1 Corintios 16:5-7) o en los cuales el pasaje implica una razón pero no se puede asegurar. No podemos olvidar que Pablo hizo muchos movimientos que simplemente no se registran del todo, incluyendo lo hecho durante sus “años silenciosos.”

Aún después de afirmar todo esto, podemos encontrar muchos datos útiles, y estos datos disponibles probablemente representan la gama de experiencias en la vida de Pablo.

Dos motivaciones aparecen nueve veces (más o menos) cada una:

- viajar como respuesta a una revelación divina directa;[1]

- viajar como respuesta a circunstancias locales peligrosas.[2]

- 12 veces por razón de la estrategia misionera.[3] 

- y otras razones 

 

Revelación directa: Pablo recibió revelaciones por medio de profecía, visión, voz audible y visitación angelical. A veces estas revelaciones surgieron en conjunto con otras motivaciones, tales como amenazas (ver Hechos 9:29-30/22:17-21). Había mensajes positivos (¡vaya!) o negativos (¡no vaya allá!, ¡no tenga miedo!, ¡no salga de este lugar ahora!). No se sabe cómo el Espíritu impidió la entrada de Pablo en Asia y Bitinia en Hechos 16:6-9, pero esa instrucción era clara para Pablo y su equipo. Otro impedimento sobrenatural inexplicable surgió por “estorbo de Satanás” (1 Tesalonicenses 2:17-18). Aparte de la visión del Camino a Damasco, todas estas comunicaciones sobrenaturales se aplican al momento – ¡Hágalo ya! – no a largo plazo.

Por supuesto, la visión original del Camino a Damasco fue el fundamento de todo el ministerio paulino. Este llamado, el cual se compara con cualquier experiencia de los profetas hebreos, no solo convirtió a Pablo en misionero, sino que lo impulsó a evangelizar a los gentiles en las áreas más remotas. Todo lo que Pablo hizo subsecuentemente fue una aplicación directa de esa vocación. Él también comprendió su trabajo a la luz de las Escrituras, particularmente de Isaías (ver las alusiones en Hechos 26:18, las citas en Romanos 15:8-12).

Lo que es notable por su ausencia es alguna referencia a la dirección interna o a voces inaudibles. Cuando Pablo afirmaba “el Señor me dijo que fuera a, por ejemplo, Macedonia,” quería decir que había oído palabras audibles o había visto revelaciones visibles.

Circunstancias peligrosas: Estas incluían amenazas de muerte, conspiraciones y expulsión. El Señor les había dado instrucciones a los discípulos de que debían salir de aquellas ciudades donde los persiguieran, en vez de exponerse a una destrucción inútil (Mateo 10:23). Aquí se debe mencionar que Pablo les predicó a los gálatas debido a una enfermedad (Gálatas 4:13-14). Hechos le deja al lector la impresión de que Pablo enfrentó la mayor oposición durante su visita inicial a un lugar. Como sea, ese es el estilo de Hechos de informar sobre el trabajo pionero con grandes detalles, tal vez dejando fuera relatos de la persecución que pasó en subsecuentes visitas. De hecho, este es el caso demostrable de 1 Corintios 15:32, donde la batalla de Pablo con “fieras” no se menciona en Hechos.

Notamos que muchos cristianos hoy día hablan de pedirle a Dios que “abra la puerta” con el fin de saber qué hacer o adónde ir. La presuposición es que Dios dejará abierta una y solo una oportunidad, y cerrará todas las otras posibilidades. ¿Tomó Pablo las decisiones de esta manera? Para estar seguros, él habló como si hubiera tomado en cuenta tanto las puertas abiertas como las cerradas. Es más, no hay ningún indicio de que Pablo solo tuviera una oportunidad a la vez. En raras ocasiones percibimos a Pablo con una única opción ante él. Por tanto, ¡no le pidamos a Dios que cierre puertas, si no estamos dispuestos a orar y a estudiar duro con el propósito de determinar cuál es el modo de proceder más bíblico!

Estrategia misionera: El planeamiento estratégico para el ministerio es un tema en sí mismo. Para nuestros propósitos, notemos que hay una docena o algo parecido de versículos donde Pablo aparentemente se traslada de un lugar a otro únicamente “porque estaba allí” y porque encajaba con su llamado inicial.5 Entonces, no es de sorprender que Pablo dé un paso tras otro sin referencia a las repetidas “visiones macedónicas.” Lo vemos trabajando estratégicamente y controlando estas complejas idas y venidas, sus cartas y a sus ayudantes. Por ejemplo, Pablo escribió 1 Corintios desde Éfeso, luego fue a Tróade para encontrarse con Tito, quien iba a llegar allí de Corinto, aparentemente por Macedonia. Tito no aparecía, entonces Pabló se preocupó y se adelantó para ir a Macedonia. Allí Tito, finalmente, se encontró con él y le transmitió las aparentes buenas noticias acerca de la iglesia corintia. En respuesta, Pablo escribió 2 Corintios. Todo esto se lleva a cabo durante unos pocos meses fuera de su itinerario, y revela la existencia de un movimiento deliberado. El itinerario era flexible también: su idea original había sido ir primero a Corinto y después a Macedonia.

¿Cómo podemos reconciliar las tres principales motivaciones: revelación, circunstancias y estrategia? Parece como si las apariciones ocasionales de ángeles y las profecías no eran el motivo principal de Pablo. Era su misión recibida Camino a Damasco la que lo guiaba, y estas revelaciones o circunstancias posteriores fueron simples impulsos para afinar su dirección hacia un lado o hacia otro.

Oralmente o en sus escritos, Pablo se sentía a gusto usando lenguaje tal como “Yo planeo, quiero, deseo, espero, he decidido, es mi ambición o mi oración.” Sus cambios de planes hacían que algunos cristianos sospecharan de que hablaba paja (2 Corintios 1:15-2:4, nuestros comentarios), pero Pablo defendió cuidadosamente las razones de la alteración de su horario. Él nos parece un hombre quien constantemente iba adelante, moviéndose de una manera óptima y siempre con oración.

Si Pablo creyó que el Señor lo dirigía con algún tipo de inclinación interna, ¿no le hubiera dado el crédito a Dios en 2 Corintios y dicho “Yo cambié los planes, pero no es mi culpa…fue Dios quien me dijo que los visitara más adelante y no inmediatamente”? Esto no parece probable: (1) Pablo nunca mencionó guianza o dirección interna, y esa ausencia es notable en aquellos lugares donde nosotros esperaríamos escuchar sobre esto. Hubiera facilitado inmensamente sus propósitos en 2 Corintios o en Romanos si este fuera un hecho que él pudiera revelar; (2) Pablo cambió de idea con tanta frecuencia como para darnos cuenta de que él no estaba siguiendo un plan celestial infaliblemente concebido y comunicado.

Romanos nos ofrece el mejor ejemplo de cómo confeccionar una estrategia espiritual. Aquí está lo que se sabe acerca de los planes del apóstol para fines de la década de los 50 d. C.:

Romanos 1:10-11 – Él ha orado que Dios le permita visitar Roma, de modo que pueda enseñar allí.

1:13 – Él había planeado viajar a Roma antes, pero había sido estorbado. No sabemos cuál fue el obstáculo, pero en parte se debía a que él quería terminar su trabajo en el este (15:22-23).

15:24-25 – Pablo piensa visitar Jerusalén, luego Roma, después España.

En estos versículos, vemos a Pablo orando y estableciendo un itinerario. Sus planes se ajustaban cuidadosamente a su llamado de fundar iglesias en áreas nuevas. De cualquier modo, el texto nos brinda muy poca ayuda para responder por qué Pablo escogió España: ¿por qué España en vez de Galicia?, ¿por qué no los bárbaros alemanes? Es más, ¿por qué no África o Mesopotamia? Podemos hacer una buena conjetura: Pablo se movía hacia el oeste de todos modos, Roma estaba evangelizada, y España queda a su oeste; España pertenecía al Imperio y era muy respetada; era “territorio virgen,” encajaba con el método paulino.

Pero, ¿qué pasó con la misión a España? Pablo no pudo acomodar su itinerario, al menos no del modo que lo había concebido. Él no iba a ir a Roma dentro de los siguientes tres años. Si fue a España (y es dudoso) por lo menos pasaron otros ocho años después de escribir Romanos. Ocho años es mucho tiempo, considerando lo rápido que Pablo se trasladaba.

Sugiero que la mejor forma de acercarse a estos pasajes no es con la pregunta, “¿cómo supo Pablo que era la voluntad de Dios que él fuera a España (o adonde fuera)?” Más bien, lidiar con la pregunta “¿De verdad sabía Pablo que era la voluntad de Dios que él fuera allá?” El texto nos lleva a la conclusión de que Pablo normalmente no poseía tal conocimiento. Típicamente, él sabía que hasta allí llegaba. Mientras tanto, Pablo podía decir, “Yo oro que por fin ahora por la voluntad de Dios se me abra la puerta para ir donde ustedes.”

¿Qué pasaría si Pablo se presentara ante el Comité de Misiones de Antioquía? ¿Le habrían preguntado: “Hermano, ¿cree en su corazón sin la menor duda que Dios lo quiere a usted en España?” Pablo hubiera contestado que no, no sabía eso, pero que tendría esa seguridad si y solo hasta entonces llegaba a tierras españolas…A menos que en el intervalo alguna revelación le proveyera un conocimiento más certero. Aún, como otro punto más en su carrera, él habría declarado que estaba seguro de que Dios de veras quería que él navegara de Asia a Macedonia o de que Dios quería que se quedara más tiempo en Corinto a pesar de la oposición. Pero, ¡afirmemos que ambas son posibles!

Resumamos lo que hemos visto:

1.         Pablo se guiaba fundamentalmente por la comisión de Cristo, recibida camino a Damasco, una palabra innegable de parte de Dios. Pablo entendió que él iba a enfocarse en fundar iglesias gentiles en áreas no alcanzadas.

2.         Pablo nunca mencionó revelaciones “internas,” al hablar acerca de cómo decidió adónde dirigirse.

3.         Pablo mencionó “puertas abiertas” y se le prohibieron algunas áreas, pero él jamás dio indicios de que eso fuera su principal fuente de guianza ni que Dios normalmente le dejara solo una “puerta abierta” a la vez.

4.         Normalmente, Pablo siguió la directriz de Jesús de abandonar áreas peligrosas. De todos modos, mientras tomaba en serio las advertencias de evitar Jerusalén, parece haber sabido que se le permitía arriesgarse e ir de cualquier manera.

5.         Sí Pablo recibía nuevas revelaciones de parte de Dios, pero él continuaba con su trabajo con revelaciones o sin ellas. Aparte de su visión camino a Damasco, las revelaciones directas posteriores le ayudaron con los detalles inmediatos, pero no con la dirección básica.

6.         Pablo estaba casi siempre en movimiento y planeaba lo que estuviera de acuerdo con la Biblia, con su comisión, y – aparentemente – con una estrategia sabiamente concebida. Cuando se le preguntaba, él podía articular sus razones para su itinerario.

7.         A veces Pablo cambiaba de planes por razones estratégicas, o cambiaba de idea motivado por una revelación o por las circunstancias.

No hay razón para que el cristiano moderno se limite a sí mismo a uno o dos de estos puntos, ni elimine ninguna de las posibilidades de la lista. Los cristianos quienes esperan una visión también deben querer estudiar el Nuevo Testamento para darse cuenta de qué es lo que Dios quiere en el mundo de hoy. Y aquellos cuyo pensamiento es más lógico y racionalista de seguro querrán orar para recibir un aviso divino.


[1] Yo incluiría: Hechos 9:29-30/22:17-21; Hechos 11:30; Gálatas 2:1-5; Hechos 13:3-4; Hechos 16:6-7; Hechos 16:8-10; Hechos 18:9-10; Hechos 20:22-24/21:4/21:10-14; Hechos 27:21-26.[2]Incluiría aquí: Hechos 9:23-25/2 Cor. 11:32-33; Hechos 9:29-30/22:17-21; Hechos 13:50-51; Hechos 14:5-6; Hechos 14:20; Hechos 16:35-17:1; Hechos 17:10; Hechos 17:13; Hechos 20:3.

[3] Por lo menos incluyo Hechos 14:21-23; Hechos 14:24-28; Hechos 15:36; Hechos 18:18; Hechos 18:23; 2 Corintios 10:15-16; Romanos 15:17-22. Sin embargo hay varios otros.

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9 comentarios

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  1. Estimado Gary, coincido plenamente con lo que planteas en el artículo. Lo encuentro muy claro, bíblico y acertado. Me gustó mucho y aprendí. Un abrazo…en la común fe…Troy.

    Troy Quesada

    07/08/2010 at 8:17 pm

  2. Algo que me ha llamado la atención desde hace tiempo es que, al parecer, en Hechos no encontramos ningún caso en el cual los díscípulos -inlcuido Pablo- orasen a Dios para solicitar guía en el cumplimiento de la misión (posible excepción Hch. 1: 21-26). Al parecer sabían lo que debían hacer (Hch. 1:2 entre otros), y ponían manos a la obra bajo la confianza de que en efecto Dios les guiaría o corregiría su camino cuando fuese necesario (Hch. 16: 6-10).No significa que no recibieran dirección al estar orando (Hch. 22: 17ss) sino que no encontramos una petición específica en la que se solicite dirección sobre lo que debían hacer, dónde hacerlo o cuándo hacerlo.

    Troy Quesada

    07/08/2010 at 8:47 pm

  3. Hola! En las cartas, Pablo pide las oraciones a los cristianos, especialmente para éxito. Me parece que sí oraba la dirección del Señor en tales casos como 1a de Tes 2:17-18.

    gshogren

    10/08/2010 at 8:32 pm

  4. BENDICIONES Gary

    Muy interesante la instruccion y el trazo del mismo nos lleva a una clara interpretacion,en lo personal admiro mucho este trabajo…..doy gracias a HASHEM ,por lo ense
    nado y lo que se pudo aclarar para el lector bendiciones.un amigo en YESHUA.

    juan1000

    23/10/2010 at 4:45 pm

    • Gracias amigo! En algún momento, nos conozcamos, okay?

      Gary Shogren

      26/10/2010 at 8:05 pm

      • Hola profesor Gary, si duda alguna es un documento que invita a la reflexión e internalizacón acerca de lo que es un misionero al estilo de Pablo. Pido a Dios me guie y me hable como lo hizo con Pablo. Quizas algun dia pueda participar en una plan misionero al estilo de Pablo.

        Teresita Murillo Z.

        11/06/2011 at 8:14 pm

  5. Hi Gary! Soy misionera en el Sudeste Asiatico, durante estos diez años de misión siempre el libro de Hechos de los Apostoles ha sido consultado por mi, una y otra vez, y muchas ocasiones me he sentido igual que Pablo, sin saber a donde ir, o que dirección tomar. Escucho a tantas personas hacer mención de profecías y circunstancias místicas que guían sus ministerios, y me preguntaba, por qué en el campo misionero la brújula se mueve de manera tan diferente! Y hoy ratifico una vez mas mi experiencia basada no en la voz interior sino en la convicción del llamado que Dios me hizo a predicar el evangelio a los no alcanzados. Gracias, por explicar lo que mi corazón sentía, pero no sabia decirlo!

    PBS

    19/08/2014 at 12:24 am


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