Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

¿Nos sanará Dios? Una re-evaluación de Santiago 5:14-16a

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Por Gary Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

Santiago 5:1-16ª (traducción del autor): “¿Hay alguno entre ustedes enfermo? Llamen a los presbíteros de la iglesia y que oren por ellos después de ungirlos en el nombre del Señor con aceite de oliva. Y la oración ofrecida en fe salvará al enfermo, y el Señor los levantará; y si ellos están en el estado de haber cometido pecados, éstos les serán perdonados. Por lo tanto, confiesen (sus) pecados unos a otros y oren para que puedan ser sanados.”

St 5:14-16 es interesante por varias razones: (1) porque parece dar una promesa sin restricciones de oración contestada, como en Jn 14:13-14; (2) porque se refiere a la sanidad física; (3) porque la Iglesia Católica basa dos de sus sacramentos en esto; (4) porque la unción con aceite parece exótica a muchos cristianos protestantes. La necesidad de un estudio cuidadoso de Santiago 5 es todavía más válido en una edad en la cual la tecnología médica ha tomado connotaciones religiosas propias, religión y la ciencia están divididas cuidadosamente en categorías cartesianas, siendo la sanidad reclamada por la categoría de la ciencia. El asunto se ha intensificado aún más con la propagación en los últimos días del tratamiento holístico, sanidad interior y el evangelio de la prosperidad con sus movimientos de rechazo a la tecnología médica que disminuyen la distinción entre sanidad sobrenatural y ley natural.[1]

Lo extraño de las instrucciones de Santiago pueden disparar un sesgo o prejuicio emocional que nos fuerce a concluir que “Santiago no puede querer decir eso” con la consiguiente violación de nuestros principios interpretativos sanos. Esto es una defensa, por lo tanto, no para la renovación del carisma de sanidad, sino para un acercamiento a St 5:14-16 que vea el pasaje como un campo de batalla para una hermenéutica sana.

En 5:14 tenemos un tercer consejo que Santiago da a la gente en diferentes situaciones en la iglesia (en humin, “entre ustedes”, se utiliza cinco veces más en Santiago 3-5 para hablar de la “congregación”). La pregunta de Santiago y sus instrucciones para los enfermos continúan el pensamiento de 5:16a. Él usa una palabra común para enfermedad (astheneō, “estar débil, enfermo”) que aquí denota dolencia física, no padecimiento espiritual (cf. v. 13a); su significado es confirmado por el participio de kamnō (“el que esté enfermo, doliente”) en v. 15.[2]

Su mandato es que “convoquen” a los ancianos de la iglesia. El hecho de que sea el cuerpo de presbíteros los que son llamados[3] es sugestivo; él está venciendo al sanador carismático a favor de los oficiales de la iglesia.[4] Él hace que el paciente llame a sus propios presbíteros, las personas que estarán mejor equipadas para indagar acerca de pecados escondidos (v. 15b).[5]

Los ancianos son llamados para ungir al sujeto con “aceite de oliva” (elaion); el aoristo participio “habiendo ungido”, probablemente denota una acción que antecede a la oración. Luego deben invocar el nombre del Señor. El nombre del Señor Jesús es ciertamente sobreentendido aquí (ver Marcos 16.17 [terminación más larga]; Hechos 3:6, 16; 16:18)[6]; la invocación de su nombre sella el uso del aceite como un acto religioso cristiano, “una apertura al poder de Dios para que Él intervenga”.[7]

Examinemos cuatro posibles interpretaciones de la función de la unción con aceite:

1. el aceite era medicinal meramente; 2. el aceite era sacramental; 3. el aceite era un refuerzo psicológico; 4. el aceite era un símbolo del favor divino.

1. El aceite era meramente medicinal. El aceite de oliva era usado ampliamente tanto para propósitos higiénicos como medicinales. Era popular como una especie de loción con la que se frotaba el cuerpo para usar después del baño o entre un baño y otro (cf. 2Sa 12:20). También era usado en el tratamiento de heridas en la piel, aflicciones de la piel, dolor ciático y en el tratamiento de dolores de cabeza severos. En estos casos el aceite se aplicaba a la parte del cuerpo donde haría bien. En el mundo romano, algunos sanadores ungían para echar fuera el espíritu que se pensaba estaba causando la enfermedad.[8] Los judíos también parecen haber usado el aceite como parte de un exorcismo; en el precristiano Jubileos 10:12-13, medicinas de hierbas resguardaban de los peligros de los espíritus malignos.[9] 

Estos datos se tornan problemáticos cuando algunos infieren que en el siglo primero el aceite de oliva se utilizaba como un cura todo o panacea.[10] Supuestamente, Santiago está promoviendo lo mejor de los dos mundos: buena medicina en conjunto con oración. Entonces, los argumentos rezan así, un cristiano moderno debe buscar la mejor atención médica (¡ciertamente no aceite de oliva!) mientras ora por sanidad.[11] Esta interpretación coincide bien con nuestro aprecio occidental de la profesión médica. De la misma forma, el apócrifo Eclesiástico (Sirac) dirige a sus oyentes a confesar sus pecados, orar por sanidad y también llamar al doctor (Sir 38:1-15).

El acercamiento a la “mejor medicina” de Santiago 5 tiene varias fallas importantes. Primero, el aceite no era visto como la panacea en el siglo primero; no debemos suponer que la profesión médica en ese tiempo fuera tan primitiva. Mientras que el aceite era útil en algunos casos (como darle atención médica a las heridas en el camino, Lc 10.34, pero ¡combinado con vino como desinfectante!), hubiera sido totalmente sin valor para los huesos rotos, problemas del corazón, o enfermedades infecciosas como la lepra.

¿Por qué entonces Santiago invitaría al cargo de curanderismo poniendo a los ancianos de la iglesia a recetar la medicina que les pareciera mejor? Esto es especialmente pertinente en una sociedad donde una variedad de curas más adecuadas eran recomendadas. La unción no era la mejor medicina, y en la mayoría de casos estaba lejos de ser buena medicina. La malinterpretación moderna de la unción surge cuando uno escoge de las antiguas referencias en el Kommentar por Strack y Billerbeck o en las referencias a aleiphō en el Theological Dictionary of the New Testament por Schlier, quien depende casi por completo de Strack-Billerbeck como referencia. Algunos autores refieren al lector a Celso del primer siglo, quien en sus Libros I-IV, De Medicina, da alguna atención a la unción con aceite. 

Wilkinson entonces cita de De Medicina II.14.4: “es deseable que aún en enfermedades agudas y recientes todo el cuerpo sea ungido con aceite” para probar que la unción era una panacea. Pero no sólo Wilkinson no presta atención a que Celso usó todo tipo de aceites naturales (no necesariamente aceite de oliva), él cita sólo la parte positiva de la opinión; Celso continúa diciendo “…pero sólo durante remisiones y antes de la comida. Pero frotar prolongadamente no es recomendado en enfermedades agudas y que vayan en aumento- nunca debería aplicarse cuando una fiebre está aumentando.” Él recomienda la unción para los dolores de cabeza o para el dolor en un miembro del cuerpo, pero no cuando el dolor está en su punto máximo. Nadie que lea los remedios complicados de Celso podría afirmar que él pensaba del aceite (más aún el aceite de oliva) como un cura todo. El acercamiento del escritor médico Claudio Galeno en su Sobre las Facultades Naturales es similar.

Filón (Sobre Josefo 33) observa que “un médico no aplica la misma cura una y otra vez a cada persona enferma, ni siquiera si su enfermedad varía en su carácter, sino que observa los períodos de abatimiento y su intensidad, y su conversión en lleno o vacío, y las alteraciones de las causas de la enfermedad, y conforme a esto varía sus remedios tanto como sea posible para asegurar la seguridad de su paciente, aplicando un remedio en un momento y otro en otro.” 

El acercamiento judío a la medicina era relativamente complejo, basado en remedios de hierbas. El texto muestra que había una ambivalencia hacia el uso de las hierbas, sugiriendo que el bien que proveen podría tornarse en tentación hacia la brujería. Algunos ejemplos precristianos incluyen:

  • 1 Henoc 7:1 – en sus comentarios de Ge 6, “las hijas de los hombres” atraparona los hijos de Dios” y les enseñaron “ensalmos y conjuros y adiestrándolas en recoger raíces y plantas”.
  • Eclesiástico 38:4, 7-8 “El Señor creó medicinas de la tierra, y el sensible no las despreciará…Por medio de ellas el doctor sana y quita el dolor; el farmacéutico hace una mezcla con ellas”.
  • Josefo, Guerras 2.136 – “[Los esenios] también toman mucho esfuerzo en estudiar los escritos de los antiguos, y escogen de ellos lo que es más para la ventaja de su alma y su cuerpo, y ellos investigaron acerca de esas raíces y piedras medicinales pues pueden curar sus desórdenes.
  • Jubileos 10:12-13 – “Y nosotros [los hijos de Noé] explicamos a Noé todas las medicinas para sus enfermedades, junto con sus seducciones, cómo él puede sanarlas con hierbas de la tierra. Y Noé escribió todas las cosas en un libro conforme le instruimos con respecto a todo tipo de medicina. Entonces los espíritus malignos fueron impedidos de lastimar a los hijos de Noé.”[12]
  • Filón, Sobre los sacrificios de Caín y Abel 70-71 – Aunque Filón da al médico su debido respeto (Sobre la agricultura 41), él también reprende a la gente que no ora sino que se vuelve a la “ayuda de las cosas creadas, de médicos, de hierbas, de composición de drogas, en un plan de vida considerado con cuidado, y en cualquier otra ayuda que puede ser derivada por el hombre mortal.”

Por consiguiente, ambas fuentes tanto helenísticas como judías indican que un autor del siglo primero podría fácilmente haber dicho “usen la mejor medicina disponible, luego que los ancianos oren” si eso es lo que hubiera querido decir. Con esto en mente, ¿Es factible sostener que el aceite era la mejor medicina disponible y de este modo proveer una analogía con la medicina moderna? ¿No sería equivalente a un pastor moderno que dijera al enfermo que se tomaran dos aspirinas y orara al respecto?

Segundo, es la oración que salva al enfermo, no el aceite; el orden de palabras en griego pone “la oración de fe” en una posición enfática. En el plan para sanidad en Santiago 5, aceite o medicina simplemente no juegan un papel eficaz. Santiago está seguro que la oración salva al enfermo. Por supuesto, él no anula la medicina tampoco.[13]

Tercero, algunas de la enfermedades en cuestión son causadas por un problema espiritual – por el castigo del Señor o por pecados no confesados. La unción no hace ningún bien en las enfermedades disciplinarias si la confesión y el arrepentimiento no están presentes.

Cuarto, el enfoque de la “mejor medicina posible” no puede explicar el pasaje paralelo en Mc 6:13 – “Y [los apóstoles] estaban echando fuera demonios y estaban ungiendo con aceite a muchas personas enfermas sanándolas.” Puesto que estas sanidades apostólicas eran milagrosas, debemos preguntarnos ¿por qué los apóstoles usarían la “mejor medicina posible” si ellos estaban sanando directamente a través del poder de Dios? El ungimiento en Mc 6:13 es difícilmente un sacramento perpetuo (ya que es la única referencia a la unción en los evangelios), ni es medicina. Mientras que dijimos que la sanidad en Santiago 5 no es carismática, el papel de la unción es similar: Santiago recalca el hecho que es la oración lo que obtiene la sanidad, no el aceite.

Quinto, el ungimiento debe ser acompañado por la invocación del nombre del Señor, deduciendo que el aceite no hace ningún bien sin la intervención del Señor. Jay Adams sin embargo, afirma que “lo que Santiago defiende es el uso de la medicina consagrada y dedicada…Pero cuando la medicina se usa, debe ser usada en conjunto con la oración. Esta es la razón por la cual Santiago dice que la oración de fe sana al enfermo.”[14] Pero, ¿por qué entonces, debemos preguntarnos, la medicina moderna cura a aquellos que no oran?

Sexto, una unción de cuerpo entero ofende nuestro sentido de lo que es propio si los ancianos lo hacen ellos mismos (el participio infiere que lo hacen). Aquí es donde un problema de presuposición hermenéutica debe ser erigido. ¿Será que estamos asumiendo que Santiago aboga por la “mejor medicina posible” junto con una oración general precisamente porque es lo que nosotros los cristianos del siglo 21 hacemos? La evidencia en contra de esta posición es todo menos insuperable, y se nos hace necesario no afirmar su verdad en contra de los datos claros.

2. El aceite era sacramental. La Iglesia Católica reconoce la unción de los enfermos como uno de los siete sacramentos.[15] La unción compaña una confesión final de pecados antes de la muerte. Dios perdonará estos últimos pecados, él será “salvado” y “levantado” (i. e. resucitado al fin del mundo).[16] No obstante, esta visión sacerdotal contradice la expectativa de Santiago de sanidad, no de un mejor estado de preparación para la vida después de la muerte.[17] La enfermedad no es necesariamente una que atente contra la vida,[18] y una comprensión soteriológica de “salvar” y “levantar” daña la discusión de Santiago de sanidad física por medio de v. 16.[19]

Sophie Laws sugiere que aquellos que niegan un significado medicinal al aceite están haciendo una distinción muy clara entre medicina y sacramento en la mente del primer siglo.[20] Mientras que el punto es bien tomado, la literatura judía ciertamente conocía la distinción, aunque no es tan agudamente definida como lo es en nuestro propio siglo.

3. Aceite era usado como un refuerzo psicológico. En esta interpretación el aceite es “una ayuda adicional para despertar la fe” en una mente simple, comparable a la masa de higos de Isaías (2Re 20:7) o al pañuelo de Pablo (Hch 19:12).[21] 

Este punto de vista está lleno de problemas también. Primero, 2 Reyes es vago en el punto de si Isaías usó o no un placebo, y el uso de Pablo de la tela era una prueba que la sanidad venía del Dios de Pablo.

Segundo, ni Isaías ni Pablo recomendaban sus símbolos como una práctica universal en la forma en que lo hace Santiago con el aceite. Finalmente, son los ancianos los que deben orar en fe en este pasaje (v. 14), no el paciente.

4. El aceite era usado como un símbolo del favor divino. La interpretación que se recomienda aquí es que la unción no era medicina ni extrema unción, sino una señal de la presencia sanadora de Dios. La unción como el untar o derramar aceite en la cabeza era un ritual antiguo en Israel. Los sacerdotes (Ex 29:7) y reyes (1Sa 10:1) eran ungidos cuando eran apartados para Dios. El aceite era un símbolo general de la presencia especial de Dios, la elección, y el buen favor. El argumento normal contra nuestra perspectiva es que si Santiago hubiera estado hablando de un uso religioso simbólico del aceite hubiera utilizado chriō (“ungir sacramentalmente”) en lugar de aleiphō (“ungir”).[22] Debe ser dicho primero que todo que una distinción tan rígida viene de un idealismo del lenguaje que era popular antes del advenimiento de la lingüística moderna. Pero aún antes, es de notar que un maestro de la vieja escuela como R. C. Trench, no anula la posibilidad que aleiphō se pueda referir a la unción religiosa-simbólica: “Aleiphein se usa indiscriminadamente de todas las unciones, ya sean de aceite o ungüento; mientras chriein…es restringida en forma absoluta a la unción del Hijo.”[23] Trench señala que en la LXX aleiphō es utilizada para unciones religiosas y simbólicas en dos oportunidades (de sacerdotes en Ex 40:13 y Núm 3:3; deberíamos agregar Gn 31:13), ejemplos que no apoyan el sentido “secular” de aleiphō. Podríamos decir que chrio está restringido usualmente a la unción religiosa, mientras que aleiphō se puede referir a cualquier unción.

La discusión de si aleiphō puede denotar un símbolo religioso se convierte en académica en Mc 6:13 al referirse a la sanidad milagrosa acompañada de unción. En Santiago 5 la oración de fe toma el lugar de un milagro apostólico y una vez más el aceite es privado de cualquier propiedad de sanidad inherente.

Una ventaja en la perspectiva del aceite como símbolo religioso es que no necesitamos imaginar a los Doce o a los presbíteros usando el aceite como una loción del cuerpo. Aún sin tomar en cuenta el asunto de lo que es propio, es poco práctico imaginarse a los apóstoles ungiendo multitudes al aire libre y en los pueblos. Debieron de haber usado otro método de unción, que se llevara a cabo en la iglesia primitiva: la de derramar o untar el aceite en la cabeza. Santiago con confianza predice el resultado de estas acciones:

  • La oración ofrecida en fe rescatará al enfermo;
  • El Señor lo levantará (de la enfermedad);
  • Si ha cometido algún pecado, el Señor los perdonará.

Hay un lado espiritual claro a la sanidad, que el Señor, (¡no la medicina!) perdonará “si él está en el estado de haber cometido pecados” (participio perfecto perifrástico). En algunos casos, el perdón y sanidad deben ir juntos. Asumimos que los ancianos indagarán acerca de la falta de arrepentimiento antes de orar (cf. Jn 5:14, 9:3; 1Co 11:28-30). Santiago sabe que no toda la enfermedad es causada directamente por el pecado, pero la posibilidad es real.[24] Santiago no dice si la sanidad es o no instantánea; lo que sí dice es que estará disponible pronto a menos que, presumiblemente, haya alguna causa extenuante para la aflicción. Él sí se refiere a la “oración de fe” en v. 15, la que recomienda en 1:6, 4:2-3, 5:16b-18. Él contrasta esta fe con doble ánimo ambos en 1:8 y 4:8, con “duda” en 1:6, y con orar por la búsqueda del placer en 4:3, Santiago no admite la posibilidad de que el deseo de la salud sea un motivo pobre de oración.[25] El contexto de Santiago niega la opinión de Rendle Short,[26] viz., que la fe en St 5:15 y en 1Co 12:9 sean la misma cosa, una especie de provisión temporal sobrenatural que es de Dios para dar y que no está disponible cuando la sanidad está en contra de la voluntad de Dios. Short etiqueta cualquier otra oración por sanidad como “optimismo falso”; él entonces contradice la enseñanza de Santiago acerca de la fe en Santiago 1. La oración de fe en 5:15 es una oración en la cual los ancianos oran por sanidad y creen que la sanidad ocurrirá.

Santiago concluye esta sección en v. 16a con una exhortación general: “Por lo tanto, confiesen sus pecados los unos a los otros, y oren los unos por los otros, para ser sanados.” Santiago está moviéndose a la vida cotidiana de la congregación (él cambia de aoristo yusivo a presentes imperativos): si todos los cristianos estuvieran admitiendo sus pecados a los demás y orando los unos por los otros, el ultimo remedio de llamar a los ancianos podría ser evitado.[27]

En resumen, podemos obtener de Santiago este curso de acción:

1. El cristiano enfermo debe llamar a sus propios ancianos

2. Los ancianos deben indagar acerca de los pecados pasados e instar al arrepentimiento

3. Los ancianos deben ungir (untar aceite en la cabeza) en el nombre de Señor Jesucristo

4. Los ancianos deben orar por sanidad creyendo que la sanidad ocurrirá  

No es lo mismo que ir donde un sanador de fe, ni estamos buscando sanidad por las así llamadas “leyes naturales” de sanadores místicos no cristianos. Los modernos sanadores de fe y sanadores místicos no recomiendan a sus adherentes llamar a sus propios ancianos para unción y oración.

El ungimiento con aceite y la oración por sanidad fue practicada por algún tiempo en la historia de la iglesia. Tertuliano se refiere a cierto Proclus, que ungía y sanaba al emperador Severus alrededor del año 212 (A Scapula 4). En 416, Inocencia I se refiere a Santiago 5, y dice que el aceite bendito por el obispo puede ser usado por laicos sin un sacerdote presente.

En contraste con St 5:15 y la inequívoca promesa de sanidad, el registro bíblico da a entender que Dios no siempre sana: Trófimo es probablemente mejor conocido por nosotros por haber sido “dejado enfermo” en Mileto (2Ti 4:20). Al menos, todos los cristianos antes de la parusía sucumbirán a enfermedad y muerte final. A los cristianos les es garantizada la sanidad final en la resurrección, y son también asegurados del interés de Dios de sanar en esta edad.

Pero, con todo, llamar a los ancianos es una gracia de Dios que debemos recibir con alegría. Los cristianos deben tomar ánimo de Santiago 5 y no ser llevados de él por su inusual apariencia.[28]

PD – Tengan cuidado de las ofertas de aceite especial, sea de Israel o de un árbol único, ni aceite especialmente bendecido por algún líder. Por ejemplo, he aquí aceite “de Rey David”, al precio inflado de USD 18.95 por 30 ml. Están vendiéndoles lo que no lo necesitan. No existe ningún aceite “mágico”; el poder proviene de Dios, no del aceite. Yo uso aceite común y corriente del mercado.


NOTAS

[1] Cf. esp. Bruce Barron, The Health and Wealth Gospel (Downers Grove, IL: IVP, 1987) para una excelente crítica de la idea anterior.

[2] John Wilkinson, Health and Healing (Edinburgh: Handsel, 1980), 148, muestra que la aflicción física no demoníaca es lo que pretende astheneō. También L. T. Johnson, The Letter of James, AB: 37A (New York: Doubleday, 1995), 330; Jean Cantinat, Les Epîtres de Saint Jacques et de Saint Jude, SB (Paris: Gabalda, 1973), 247. Cf. al intento de leer esto en términos de debilidad espiritual por Carl Armerding, “‘Is Any Among You Afflicted?’ A study of James 5:13-20,” BSac 95 (1938): 195-201.

[3] Contra Cantinat, 248-49.

[4] Aunque note K Seybold and U. B. Müller, Krankheit und Heilung (Stuttgart: Kohlhammer, 1978), 161, quienes asignan una fecha tardía a Santiago y concluyen que los dones de sanidad y milagros en 1Co 12:28 se habían institucionalizado en los presbíteros. Calvino asume que lo que vemos aquí es el don carismático. De igual forma A.B. Simpson en The Gospel of Healing (London: MacMillan & Scott, 1915) y A. J. Gordon in The Ministry of Healing (2nd. ed., Harrisburg: Christian Publications, 1961), aunque ellos argumentan que el don de sanidad está aún disponible a la iglesia hoy en día.

[5] Note las frecuentes referencias a visitar a los enfermos en el Talmud Babilónico (ed. I. Epstein): b. B. Mes. 30b; b. Sabb.127a – “Hay seis cosas, el fruto de las cuales el hombre come en este mundo, mientras que el principal permanece para él en el mundo porvenir, viz.: hospitalidad a los extranjeros, visitar a los enfermos, etc”; también b. Ned. 39b-40a. El rabino Akiba compara el descuido de visitar a los enfermos al derramamiento de sangre, pues las oraciones del visitante podrían haber sanado a un hombre moribundo; hay guías sobre si uno debe mantenerse en pie o sentarse con el enfermo (b. Ned. 39a) o cuando no visitarlo (si el padecimiento es vergonzoso, como problemas de intestinos; o si se puede agravar por hablarle, b. Ned. 41a). Note la preocupación por la sanidad en el Sabbath, b. Ned. 41a); la cual parece haber estado restringida a padecimientos que pusieran en peligro la vida como heridas abiertas (b. ‘Abod. Zar. 27b-28b). Hay advertencias contra clamar en oración por el enfermo en Sábado, por miedo a que el rabí fuera culpable de la obra de sanidad (b. Sabb. l27a); note también lo que Policarpo piensa de un buen presbítero debe “visitando a todos los enfermos” (Pol. Fil. 6.1 [Lightfoot]; ver Eclesiástico 7:35). 

[6] Cf. Sophie Laws, Epistle of James (San Francisco: Harper & Row, 1980), 227-29; C. L. Mitton, Epistle of James (Grand Rapids: Eerdmans, 1966); Peter Davids, Epistle of James, NIGNT (Grand Rapids: Eerdmans, 1982), 193-94.

[7] Davids, 194.

[8] Schlier, “aleiphō,TDNT I: 231.90

[9] En el tardío Midrash de Eclesiastés, Hanina es puesto bajo un hechizo (por un galileo judío cristiano) y monta un burro en Sábado; su tío Josué lo unge, ante lo cual se recupera del hechizo (cf. Midr. Qoh. I, 8). Cf. Midrash Rabba on Ecclesiastes, tr. A. Cohen (London: Soncino, 1939). Dibelius y Greeven, James (Philadelphia: Augsburg Fortress, 1976), 252, aseveran sin evidencia que “el procedimiento completo es un exorcismo”.

[10] Parece claro que muchos escritores se aprovechan de los comentarios de Ropes y de Mayor sobre Santiago para sus selectivas referencias a la unción; ver James H. Ropes, A Critical and Exegetical Commentary on the Epistle of James, ICC (Edinburgh: T & T Clark, ), 304-07 y J. B. Mayor, The Epistle of St. James (Edinburgh: T. & T. Clark, 1892), 170-73. De este modo, la autoridad en consejería Jay Adams puede afirmar osadamente que “de hecho, en tiempos bíblicos el aceite era usado como la medicina universal…Santiago no habló de unción ceremonial para nada”. Cf. Adams, Competent to Counsel (Grand Rapids: Zondervan, 1970), 107.

[11] De la misma manera argumenta Johnson, 343; Cantinat, 249; Adams, 108; cf. esp. Wilkinson, 153ff – él afirma que cada método de curación moderno está representado por algún miembro de la iglesia hoy en día y que la tecnología médica es entonces el equivalente de la iglesia de la unción.

[12] Siglos más tarde el Talmud Babilónico registra toda clase de remedios, de los cuales la unción con aceite juega un papel menor. El aceite se cita con frecuencia como una ayuda a la buena higiene, pero la sanidad se dice que resulta de una dieta apropiada, higiene y remedios de hierbas, e. g.: “Seis cosas curan a un inválido de su enfermedad, y su remedio es un remedio eficaz; repollo, remolacha, una decocción de pez seco, estómago, vientre y el lóbulo grande del hígado y algunos agregan: y también un pescado pequeño. (b. Ber. 57b).” b. ‘Abod. Zar. 28b-29a recomienda enjuagues de vinagre y pociones, una buena dieta, hierbas y hojas.

[13] sōzō, “salvar,” es a menudo usada con un sentido no-soteriológico; note su uso para sanidad física en Mt 9:21. Vea la discusión útil por Douglas J. Moo, The Letter of James, PNTC (Grand Rapids: Eerdmans, 2000), 240-41.

[14] Cf. Adams, 108.

[15] La iglesia católica dio a conocer formalmente la Extrema Unción un sacramento en 852 d. C. Lo reafirmó en Trento (Sesión XIV, 1), pero con nuevo nombre, “la unción de los enfermos”. También extrajo el sacramento de la Confesión auricular de St 5:16.

[16] Vea la información excelente desde una perspectiva católica en Cuidado Pastoral de los Enfermos: Ritios de la Unción y del Viático (4ª ed.; México, 2000); Lizette Larson-Miller, The Sacrament of Anointing Of the Sick, Lex Orandi (Collegeville, MN: Liturgical Press, 2005).

[17] Ver Franz Mußner, Der Jakobusbrief, HTKNT: 13.1 (Freiburg: Herder, 1964), 220 y Davids, 193, quien toma una perspectiva sacramental de la unción sobre la base de “aceites sacramentales” de Isa 61:3, Adán y Eva 36, y Apoc. Mos.93 9:3. Pero el aceite de la alegría” en Isa 61:3 es claramente metafórico; el “aceite de misericordia” en Adán y Eva 30 (Apoc. Mos. 9) no es mencionado como siendo escatológico, y es interpretado en una interpolación cristiana en Adán and Eva 42 como una metáfora de salvación en Cristo. Wilkinson, 150, va más al punto: no están presentes ni autoridad oficial ni carisma; los ancianos oran como representantes de la congregación, la cual de acuerdo a Santiago 5:16 tiene la autoridad para orar o sanar.

[18] Cf. Cantinat, 247.

[19] Ver Calvino y Mayor para comentarios sobre la Extrema Unción. El aceite era usado sacramentalmente en la iglesia primitiva, como parte del bautismo. De hecho, las Constituciones Apostólicas 3.2.16 (siglo IV) tratan con la impropiedad de que diáconos masculinos unjan a catecúmenas femeninas. Habla del bautismo de mujeres: “Porque estamos en necesidad de una mujer, una diacona, para muchas necesidades; y primero en el bautismo de mujeres, el diácono deberá ungir sólo su frente con el aceite sagrado. Y después de que la diaconisa los unja [por todas partes] (aleiphō): pues no hay necesidad que las mujeres lo sean y después de él la diaconisa ungirá vista por los hombres”. Basilio el Grande, Sobre el Espíritu 66, admite que esta práctica no tiene base bíblica segura.

[20] Ver Laws, 227.

[21] Mitton, 198-99.

[22] Ver Adams, 107.

[23] Richard C. Trench, Synonyms of the New Testament (9th. ed.; London, 1988), 137. Chriō está restringido de esta forma en el griego del NT Greek, pero los papiros muestran que chriō y aleiphō se usaban de frotar aceite sobre los animales (Moulton and Milligan, Vocabulary of the NT, 21, 693).

[24] Ver Wilkinson, 149, para un cuadro balanceado de pecado y enfermedad.

[25] Cf. Mußner, 224.95

[26] Cf. R. Short, The Bible and Modern Medicine (London: Paternoster, 1953), 125.

[27] Ver Adams, 105-27.

[28] Cf. la precaución no garantizada, mostrada por el erudito reformado A. W. Pink, Divine Healing: Is it Scriptural? (Swengel, PA: Reiner, 1952), 24-25; él razona que es permitido ungir con aceite, pero que a él no le gustaría “dogmatizar” acerca de esto. Él también concluye que los ancianos modernos no son suficientemente espirituales para llevar a cabo esa oración tan fiel. Calvino, Institutos 4.19.18: “aún cuando aceptáramos que la unción es un sacramento de esos poderes que eran administrados en ese tiempo por las manos de los apóstoles, no nos pertenece a nosotros, a quienes no nos han sido encomendados esos poderes.” Para un mejor balanceado de vista reformado, note a William Henry Anderson, Jr., Christianity Today 5 (Jan. 30, 1961): 69.

Artículo publicado originalmente en Evangelical Quarterly 61 (1989):99-108; bibliografía y algunas referencias antiguas actualizadas en 2008.

“¿Nos sanará Dios? Una re-evaluación de Santiago 5:14-16a,” por Gary Shogren, PhD en Nuevo Testamento, profesor de Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

15 comentarios

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  1. Gary excelente artículo, porque ese pasaje de Santiago muchas veces es mal interpretado,y me parece que el acercamiento que hace es muy completo. Gracias y muchas bendiciones!!

    Oscar Fernández H.

    28/10/2010 at 11:56 pm

  2. Hola Hno.Gary, como está? Me alegro de que el Señor lo use y lo bendiga en su obra llevando el evangelio por el mundo.Ud. estuvo en la iglesia Bethel en Tilarýn el domingo 14 de noviembre del 2010 con una palabra acerca de las PARABOLA DEL SEMBRADOR que ha sido de mucha bendión. He entrado a la página Web y la seguiré viendo si es posible cada día. Saludos de mi parte y de mi esposa, Un abrazo. Hno. eitel Villalobos M.

    EITEL VILLALOBOS MENDEZ

    15/11/2010 at 8:23 pm

    • Hermano, que lindo, escuchar de usted! Gracias, el placer fue mío, he estado hablando de Betel todo el día.

      Bendiciones, Gary Shogren

      Gary Shogren

      16/11/2010 at 2:35 am

  3. Hola Hno Gary. muy buen estudio y refrescante. Necesitamos maestros asi en nuesgras congregaciones hispanas. Gracias por esta bendicion. Hno Hector

    hnoector

    02/04/2012 at 2:50 pm

  4. hno. Gary. Espero que se encuentre bien. Como se puede explicar esto que usan muchos predicadores de “atar en la tierra y desatar en los cielos” como una pocion magica. Y tambien esto otro de “yo decreto, yo ordeno” cuando baja la uncion. En donde biblicamente encuentran ellos su apoyo? Gracias.

    hnoector

    17/09/2012 at 1:14 am

    • Bueno, no se puede encontrar, punto. Tiene razón, aquellos están practicando la magia, no el cristianismo. La vida del evangelio es una vida de humildad, oración y confianza en Dios, no fe en el predicador.

      Gary Shogren

      22/09/2012 at 11:40 pm

  5. El aceite se usaba para calmar el dolor en las heridas Isaias 1:6DHH habla de ello.

    De la punta del pie a la cabeza
    no hay nada sano en ustedes;
    todo es heridas, golpes, llagas abiertas;
    nadie se las ha curado ni vendado,
    ni les ha calmado los dolores con aceite.

    La oracion con fe sanara al enfermo mas la medicina convencional. El aceite no tiene propiedades magicas o espirituales que sanen.El aceite seria el equivalente a un parecetamol o quimioterapia o algun tratamiento medico probado por la ciencia.

    Rafael

    01/05/2013 at 10:09 am

    • Estimado Rafael, por favor, leer el artículo entero y comente después. Como he demostrado, es un mito, de que el aceite fue un curalotodo o una panacea, no hay evidencia de esto, ni aun en Isaias.

      Gary Shogren

      02/05/2013 at 12:32 am

      • Gracias hermano por la correcion
        Le comento que uno de mis ministerios es visitar enfermos y una de mis preocupaciones es como puedo ayudarles a sanar yo se que es voluntad de DIOS pero me he preguntado podre hacer algo yo para que mi oracion sea efectiva me han dado estas sugerencias algunos hermanos de la Fe.Todas las hago menos la del aceite.
        -Pedir al Espiritu Santo el don de la sanidad .
        -Ungir con aceite al momento de la oracion.
        -Que el creyente acepte a CRISTO como su Señor y Salvador.
        -Vivir yo lo mas que pueda en Santidad ( cosa que trato a diario)
        -Orar varias veces al dia.
        Que me recomienda hermano?, agradezco de antemano sus correciones y observaciones en CRISTOJESUS.

        Rafael

        02/05/2013 at 9:40 am

        • Hola hermano, gracias.

          Lo que usted menciona me parece muy sano. Es la oración de fe que “salva, rescata”, según el texto. Además, yo unge con aceite, sin embargo no creo en la magia, sino en el amor de Dios.

          Además, en casos severos, pido que la persona confiese sus pecados, a mí o a otra persona, para eliminar la posibilidad, por lo menos, de que es una enfermedad disciplinarian.

          Gary Shogren

          02/05/2013 at 9:32 pm

  6. Muy buen articulo, creo que el aceite va mas alla de ser como una panacea, el aceite es visto de muchas maneras, extracto de aceites de Rosas ((perfumes) esto enseñaron los angeles que vajaron del cielo), el aceite representa al espiritu santo como en el caso de las Jovenes Virgenes, el aceite representa la uncion de los Santos de Dios,(ej: David) y los sacerdotes, me parece ser el mismo caso de santiago o de pablo con el pañuelo lo que si sabemos es que hay debiles en la Fe, pues podemos orar por muchos pero el señor es soberano y el hace a su disposicion como el le place, hay enfermedades por pecado, pero sabemos que Jesus sano a muchos de estos pecadores, lo que esta claro es que debemos orar por los enfermos, creo que podriamos tomar en consideracion que San-Iacob (Jacobo) esta dirigiendose a un pueblo totalmente Judio contemporaneo, si bien es cierto que usaban hierbas el habito de Orar por una enfermedad era escasa como podemos observar muy poco en los Juidos contemporaneos lo imprecionante es el echo que transciende su cultura pues el aceite era como una uncion para los santos de Israel o sacertodotes esto ahora estaba representando al espiritu santo enviado por Jesus, por lo cual a mi humilde opinion le da mucho enfasis al espiritu santo, esto se puede ver mas claro por muchos pases, los dones del espiritu santo, los frutos, ahora todos partcipamos de un solo bautismo tanto judios como gentiles o griegos, por que todos somos un mismo cuerpo en Jesus el Mesias, etc, lo imprecionante es lo que el aceite representaba para el publo judio muhas mas de lo que puede representar hoy para nosotros

    Luis Barrera

    23/01/2014 at 10:54 am

  7. Excelente articulo, estoy enseñando Santiago en la reunión de estudio y de verdad me ha dado mucha luz este articulo hermano Gary. Gracias..de Chivilcoy Buenos Aires Argentina su hermano Andres.

    Andrés

    04/11/2016 at 7:47 pm


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