Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

Archive for the ‘Enoc Henoc’ Category

¿El Planeta 7X? ¿Nibiru? ¡No se preocupe!

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Yo enseño – y trato de vivir así – que debemos andar cada día y cada hora enfocados en la venida del Señor y el juicio final.

Sin embargo, hay predicciones falsas que me preocupan, y por tanto quitan la atención al Señor. Por ejemplo, alguien anuncia una cometa fatal cada 2-3 años, y GILL BROUSSARD (como Carlos Ferrada hace poco, y hay otros) es uno en una línea larga de estafadores como Immanuel Velikovsky. Y cada uno dice: No, ¡esta vez es diferente! En este caso, ¡es un Planeta 7X, que nadie ha visto, pero que causará destrucción masiva en el 2021! Y ¡los malvados de NASA están escogiendo la información para evitar pánico o quizás para esclavizar a la población! He aquí su línea de tiempo, la cual tendremos que examinar más cuidadosamente en unos minutos:

Broussard

Si quiere leer 80 páginas en inglés, he aquí un resumen.

Bueno, una buena regla es, ¡no vamos a YouTube para la ciencia, o mejor, la ciencia falsa y la astrología! No perderé sueño sobre este desastre en 2021.

Planeta 7X – El Método Poco “Científico”

Broussard dice que “Three years of research along with astronomical software models of each event that have a repeating overlay to a depth and degree to which the data cross-validated itself was beyond expectations!” En términos sencillos, dice que “Por tres años usé un software para averiguar que algo sucedió cada cuántos años, y guau, ¡me dejó atónito!”

Entendamos su método: no tiene ninguna evidencia para demostrar estas fechas bíblicas, él determinó primero que algo sucedió en esas fechas, y luego se preguntó, ¿Cuál evento en la Biblia posiblemente podría coincidir con las fechas ya determinadas? Lee el resto de esta entrada »

El canon está cerrado, pero Apoc 22 no tiene nada que ver

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Afirmo que, en absoluto, el canon está cerrado. Pero más allá de eso, se pretende usar el Apocalipsis para probar que el don de profecía está extincto, dado que se encuentra en Apoc 22:18-19 esta doble maldición espantosa:

A todo el que escuche las palabras del mensaje profético de este libro le advierto esto:
Si alguno le añade algo, Dios le añadirá a él las plagas descritas en este libro.
Y, si alguno quita palabras de este libro de profecía, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa, descritos en este libro.

Se dice que, Apoc 22 queda al fin del NT, entonces, ¡es el fin de la revelación divina!

Vi alguien usando este argumento recientemente, y sugerí lo siguiente:

…que está tomando Apoc 22 fuera de su contexto, y con mala exegesis. Apoc 22 habla del libro de Apocalipsis y ya, usando la costumbre de maldecir a los escribas quienes copian un libro mal. Y bueno, no hay nada que indica que el Apocalipsis era el ultimo libro canónico escrito, nos parece asi porque es el ultimo en nuestra Biblia, pero en los manuscritos antiguos no necesariamente.

Luego busqué más información sobre estas maldiciones y, fascinante, alguien escribió un libro entero sobre el tema. Muchos de sus ejemplos tienen que ver con el robo de libros. Del siglo 7 a. C. –

Quien robe esta tabla, o inscriba su nombre a la par del mío, que [los dioses] Ashur y Belit lo derriben en su ira y enojo, y que extirpen su nombre y su posteridad en la tierra.

Apoc 22 tiene sus raices tambien los así-llamados formularios de integridad, es decir, nadie debe torcer lo escrito. 1 Enoc tiene ecos en el Apoc. Por ejemplo, aquí en 104:11 –

(muchos pecadores) inventarán cuentos ficticios y copiarán mis Escrituras según sus propias palabras…ojalá que ni cambiaran ni quitaran de mis palabras

Se encuentran estas maldiciones en el Medio Oriente, Egipto, el mundo grecorromano, entre los judíos, y los cristianos. He aquí una referencia en los padres del siglo 2. De hecho, parece que Melito de Sardis está pensando en el Apoc 22 –

Cuando los hermanos me pidieron que escribiera cartas, lo hice, pero los apóstoles del diablo las han llenado de cizaña, OMITIENDO ALGUNAS COSAS AND AÑADIENDO OTRAS. Pero les espera tribulación. No es asombroso así que algunos hayan incluso torcido la Palabra del Señor cuando han maquinado en contra de escritos tan inferiores. Encontrado en Eusebio, Historia de la Iglesia 4.23.12

“Yo, Jesús, he enviado a mi ángel para darles a ustedes testimonio de estas cosas…” dice la conclusión del Apocalipsis. En otras palabras, ¡Que nadie altere el Apocalipsis!

Debemos agregar que, Apoc 22:18-19 no tiene nada que ver con la ciencia de la crítica textual. Esta es la búsqueda del texto original y apostólico de la Biblia, incluso el libro de Apocalipsis. Ni siquiera enseña que debemos usar solamente una versión de la Biblia.

Y al fin, por supuesto, ¡no escribamos nuevos libros bíblicos ni inventemos nuevas doctrinas!

“El canon está cerrado, pero Apoc 22 no tiene nada que ver,” por Gary S. Shogren, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

 

Mi Tiempo con el Libro del Mormón – 2017

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Para descargar el artículo entero como pdf: Shogren_Mi tiempo con el Libro de Mormon 2017

La Biblia verdaderamente, ¡es increíblemente antigua! El Antiguo y Nuevo Testamentos fueron copiados a mano durante siglos, si no milenios. Y para interpretar la Biblia correctamente, ¡un experto debería ser perfectamente conocedor de los idiomas originales! Al menos, así es con mi Biblia.

Más sorprendente, entonces, es que el Libro del Mormón (LM) es la primera Escritura que yo he leído que fue originalmente compuesta en – o, de acuerdo con Joseph Smith, milagrosa e infaliblemente traducida a – mi propio idioma. Es decir, es el texto inglés del LM lo que se considera divinamente autoritativo, más allá de cuya versión no hay otra apelación.[1]

El LM es uno de los principales libros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (SUD) popularmente conocidos como los mormones, y otro grupos relacionados.[2] No es el único considerado como nueva revelación; los SUD más tarde agregaron “Doctrina y Convenios” y “Perla de Gran Precio” a su canon.

Vivimos en una edad en la que las personas dan reseñas de libros que nunca han leído. La Biblia es probablemente el libro más reseñado y menos leído de nuestra era. Lee el resto de esta entrada »

Gog de Magog está muerto. Y yo he visto su tumba.

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Nota: Noticas Finales ha resumido este artículo en su sitio web. Sin embargo, no puedo recomendar Noticias Finales.

En mis primeros días como cristiano, me pusieron al corriente de que la Unión Soviética fue predicha en Ezequiel 38-39 y que Rusia y los países del Pacto de Varsovia atacarían Israel en cualquier momento. En esos días, La Agonía del Gran Planeta Tierra de Hal Lindsey fue el #1 bestseller; tenía un capítulo en el cual trata de probar que Rusia es Gog. Él decía que era tan claro como podía ser que la Biblia predecía una invasión soviética hace más de 2500 años. [1]

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Busque en Google Magog y Rusia y usted verá cuántos llamados expertos en profecía toman la perspectiva de Lindsey y Rusia como “evangelio,” sin hacer ninguna investigación bíblica o histórica seria de los hechos básicos. [2] Ahora Perry Stone parece haber inventado un escenario completo de los Últimos Tiempos de esta interpretación de Gog y Magog Lee el resto de esta entrada »

Mi Tiempo con el Corán – 2016

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Mi lectura del Corán es como un rockero tratando de descubrir, ¡¿Qué es, lo que está haciendo ese trío de jazz?! Sin embargo, si voy a opinar que el Corán es correcto, incorrecto, o indiferente, siento que yo debo al menos tener una conciencia básica, de primera mano, de qué es lo que en realidad dice. Esto, aunque las personas todo el tiempo comentan sobre libros que ellos todavía no han tenido el tiempo de leer; la Biblia en particular, no leída por muchos creyentes en la Biblia.[i]

Menciono esto porque, como usted, yo he visto ciertos memes en Facebook y libros que “prueban” que todos los musulmanes están “verdaderamente” en una yihad contra el Oeste; y cuando algunos musulmanes (aparentemente muy amables) afirman que ellos no están planeando atacarnos, bien, ellos están mintiendo, puesto que todos saben que en el islam está bien mentir acerca de no estar involucrado en la yihad con el fin de ser más efectivo en la yihad. ¿Ve mi dilema?

Vivimos en un mundo donde desde todas las direcciones, especialmente en las redes sociales, nosotros vemos citas sacadas de contexto. Amo el nuevo uso de la “falacia de evidencia incompleta,” un concepto siempre aplicado durante los años de una elección. Sucede “cuando solo evidencia seleccionada es presentada con el fin de persuadir a la audiencia a aceptar una posición, y la evidencia que va en contra de la posición es retenida. Entre más fuerte es la evidencia retenida, más falaz es el argumento.” (Del Urban Dictionary en inglés). Nos encontramos con supuestas citas de George Washington, Simón Bolivar, Albert Einstein, Gandhi, Marx, y los demás. Un fragmento de una frase de Historia de la Decadencia y Caída de Gibbon, también es prácticamente inútil a menos que sea leída en contexto.

De todos modos, yo tengo en mi lista de lectura la meta de ir ad fontes (latín, “regreso a las fuentes”) y leer libros de otras creencias, no objetivamente—lo cual es inalcanzable para cualquiera—sino directamente y sin mediación. Yo tengo una copia del Libro del Mormón esperando en el estante; una querida amiga hindú me regaló una hermosa edición del Bhagavad-Gita, también en mi lista; Las Analectas de Confucio las leí hace mucho, también la Misná y los Rollos del Mar Muerto y la literatura gnóstica. En el lado más loco, yo he leído los cuartetos proféticos de Nostradamus (no muy impresionante) y examiné algunas de las “exposiciones” raras de la iglesia católica de Charles Chiniquy. Yo leí Laudato Sii del Papa Francisco sobre asuntos ambientales y luego sobre su Bula de Convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia: el último en parte porque escuché en algún lugar que prometía enviar a los protestantes a la guillotina en una Inquisición del Siglo 21; resultó que, ¡no mencionaba la decapitación o ningún otro derramamiento de sangre!

Yo también quería leer el Corán debido a un fenómeno que es bastante obvio en una búsqueda en Google, que hay apologistas musulmanes que leen cuidadosamente la Biblia—con el fin de refutarla.[ii]

Así que, esta era mi primera vez a través del Corán, y yo fui de tapa a tapa. Yo busqué algunos puntos para aclarar lo que yo estaba viendo, pero traté de evitar las interpretaciones “Jadit” u otros puntos de vista, excepto por aquellos que yo leí después acerca de la yihad. Era un tiempo de “Regreso al Corán.”

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Permítame darle algunas observaciones amplias, de un cristiano para cristianos, y luego dirigirme a temas específicos.

Algunas observaciones generales y literarias Lee el resto de esta entrada »

Seleccion de Christopher Wright, La Mision de Dios

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Gary dice: De vez en cuando se encuentra un libro que expresa la verdad del evangelio de una manera clarísima. He aquí una selección de Christopher Wright, La Misión de Dios: Descubriendo el Gran Mensaje de la Biblia (Buenos Aires: Certeza Unida, 2009). En especial, él demuestra que el Eterno es Señor y Redentor de todas las naciones, y que los gentiles pueden recibir el evangelio sin convertirse al judaísmo. Aquí una selección (pag. 683-86) en la cual cita a Richard Bauckham:

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Jacobo y el Concilio de Jerusalén. La combinación de la misión de Pedro a Cornelio y el éxito de la misión de la iglesia de Antioquía en Asia Menor y Chipre, por medio de Pablo y Bernabé, produjo un gran problema teológico. El primer Concilio de Jerusalén se convocó en el año 48 d.C. para resolver el asunto y el informe de este hecho fundamental de la misión cristiana primitiva se encuentra en Hechos 15.

Lo primero que cabe decir es que el tema en discusión no era la legitimidad de la misión gentil en sí misma. La pregunta no era si estaba bien llevar el evangelio a los gentiles sino en qué condiciones y bajo qué criterios se podía admitir a los gentiles convertidos en la nueva comunidad del pueblo de Dios. Es importante subrayar esto porque hay quienes argumentan contra la autenticidad de los registros del evangelio sobre la Gran Comisión, sobre la base de que parece ser desconocida en este concilio en Jerusalén. Es decir, según esta perspectiva, si Jesús alguna vez pronunció las palabras que se le atribuyen al final de Mateo y Lucas (a saber, un mandato explícito de ir a los gentiles), entonces eso hubiera sido un argumento contundente al que Jacobo, Pablo y Pedro podían apelar contra los cristianos judíos más conservadores y sus escrúpulos.

No obstante, esto interpreta mal la situación en Hechos 15. La noticia de la conversión de los gentiles fue recibida con gozo (v. 3), en tanto que los apóstoles misioneros fueron bienvenidos en Jerusalén (v. 4). El punto no era la legitimidad del esfuerzo por llevar los gentiles a la fe y a la conversión; era si los gentiles convertidos podían ser aceptados en la iglesia sin la circuncisión y la observancia de la ley (es decir, sin convertirse en verdaderos prosélitos del judaísmo). Los creyentes judíos conservadores insistían que así era el caso. Los apóstoles, (incluyendo Pedro y Jacobo, junto con Pablo) afirmaban que la nueva realidad inaugurada por el Mesías volvía innecesarios los requerimientos de prosélito.

Este asunto (los términos de la conversión) no se hubiera resuelto simplemente apelando al mandato de Jesús de ir a los gentiles. Ambas partes hubieran aceptado y estado de acuerdo en eso: las buenas nuevas eran para los gentiles que debían ser llevados a un discipulado obediente. La pregunta era, ¿qué implicaba ese discipulado, y cuáles eran las condiciones de ingreso? ¿Tenían los gentiles que hacerse judíos aparte de creer en Jesús?

Estaríamos equivocados si culpáramos a los cristianos judíos que exigían la circuncisión a los creyentes gentiles de ignorar las promesas hechas a los gentiles en las Sagradas Escrituras. Indudablemente reconocían esas promesas, pero…las interpretaban como un llamado a hacerse prosélitos cumplidores de la ley y circuncidados. [1]

El segundo punto importante a tener en cuenta en este informe es el cuidado con que Jacobo asocia ciertos pasajes proféticos en un argumento exegético de notable habilidad y sutileza. El pasaje principal, por supuesto, es Amos 9.11-12, pero alrededor de éste hay resonancias de Oseas 3.5 (‘después de estas cosas’, referido al regreso escatológico del Señor y a la restauración del gobierno davídico), Jeremías 12.15 (la promesa de que otras naciones pueden incorporase en medio del pueblo de Dios) e Isaías 45.21 (que Dios había declarado mucho antes su intención de reunir a las naciones gentiles). Dentro de este marco Jacobo cita Amos 9.11-12 que mira por un lado a la restauración del ‘tabernáculo caído de David’ (RVR95), lo cual con seguridad se entendía como una referencia al templo escatológico, es decir, el pueblo mesiánico de Dios; y por el otro lado, mira a la inclusión de los gentiles como aquellos que ‘llevan mi nombre [del Señor]’, es decir, que son considerados como pertenecientes a Israel simplemente como gentiles, no como habiéndose convertido en judíos prosélitos.

El estudio más completo y satisfactorio de este pasaje complejo lo ha realizado Richard Bauckham. Sus conclusiones son claras y convincentes. La comunidad cristiana primitiva se consideraba el templo escatológico que Jesús había prometido construir. A diferencia del templo físico, los gentiles podían ser admitidos en este nuevo templo mesiánico sin los requerimientos de proselitismo, y se podía fundamentar la legitimidad, incluso la antigüedad de esa interpretación, con pasajes de las Escrituras.

Hechos 15.16-18 no es el único texto que asocia la inclusión de los gentiles en el pueblo escatológico de Dios con una interpretación del templo escatológico como el pueblo escatológico de Dios. Efesios 2.11-22 y 1 Pedro 2.4-10 hacen lo mismo…. Esta asociación de ideas tiene que haber sido de importancia fundamental. El templo era el corazón de Israel. Era el lugar donde el pueblo de Dios tenía acceso a la presencia de Dios, mientras que a los gentiles, admitidos únicamente en los patios externos del Segundo Templo, les estaba prohibido, bajo pena de muerte, el ingreso a los recintos sagrados. Un pueblo de Dios definido por y centrado en ese templo como lugar de la morada de Dios con ellos, no podía incluir a los gentiles a menos que se hicieran judíos. Pero numerosas profecías describen el templo de la era mesiánica como un lugar donde los gentiles entrarían a la presencia de Dios (Salmo 96.7-8; Isaías 2.2-3; 25.6; 56.6-7; 66.23; Jeremías 3.17; Miqueas 4.1-2; Zacarías 14.16; 1 Enoc 90.33 [2]). Si se las entiende como referidas a los gentiles en tanto gentiles, en lugar de como prosélitos, la concepción que de sí misma tenía la iglesia primitiva como templo escatológico, como lugar de la presencia de Dios, podía aceptar la inclusión de los gentiles sin que se convirtieran en judíos por la circuncisión y la plena observancia de la ley mosaica. Por lo tanto, es completamente posible que Amos 9.11-12, interpretado como la profecía de que Dios construiría el templo escatológico (la comunidad cristiana) de tal modo que los gentiles pudieran buscar allí su presencia, hubiera jugado un papel decisivo en el debate y la decisión de la iglesia de Jerusalén acerca del lugar de los gentiles cristianos. …La significación de Amos 9.12, especialmente en la LXX, es muy cercana a la de Zacarías 2.11 (Hebreos 2.15): ‘En aquel día, muchas naciones se unirán al SEÑOR. Ellas serán mi [LXX, ‘SU’] pueblo’. Pero mientras este pasaje se puede interpretar más fácilmente como que los gentiles se unirán al pueblo de Dios como prosélitos, Amos 9.12 dice que las naciones en cuanto naciones gentiles pertenecen a YHVH. NO implica que tengan que hacerse judías, sino que ‘todas las naciones’ están incluidas en la relación de pacto. Es dudoso que se pudiera haber usado algún otro pasaje del Antiguo Testamento para arrojar más claridad sobre este punto. [3]

NOTAS:

[1] (originalmente nota 24) Jostein Ådna, “James’ Position at the Summit Meeting of the Apostles and Elders in Jerusalem (Acts 15)”, en The Mission of the Early Church to Jews and Gentiles, ed. Jostein Ådna y Hans Kvalvein, Mohr Siebek, Tübingen, 2000, p. 148.

[2]  El texto de 1 Enoc 90.33 es: “Todos los que habían perecido y habían sido dispersados, todas las bestias del campo y todas las aves del cielo se reunieron en esa casa. El dueño de las ovejas se alegró muchísimo, pues todos eran buenos y habían vuelto a su casa.” [versión Diez Macho]. 1 Enoc no es un libro canónico ni inspirado, sin embargo, es un testimonio de la teología del judaísmo del Segundo Templo.

[3] (originalmente nota 25) Richard Bauckham, ‘James and the Gentiles (Acts 15.13-21)’, en History, Literature, and Society in the Book of Acts, ed. Ben Witherington III, Cambridge University Press, Cambridge, 1996, pp. 167, 169.

Una introducción a la Torah del Mesías

“Seleccion de Christopher Wright, La Mision de Dios,” citado por Gary S. Shogren, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

Written by Gary Shogren

11/03/2016 at 5:12 pm

Publicado en 1a de Corintios, 1a de Pedro, 1a de Timoteo, 1a y 2a de Tesalonicenses, 2 Corintios, Abraham, Adam, Adoración, Amar amor, Antiguo Pacto, Antiguo Testamento Interpretación, Apocalipsis, Ascensión, Ética, Biblia, canon, Cartas generales, Cómo es Dios, Cefas Pedro, Christopher Wright, Colosenses, Comida kosher, Conversos, Creacion, Creador, Cristología, crucifixion, Cuerpo de Cristo, Cultura, Deidad de Cristo, Descanso, Devocional, Diez mandamientos, Diluvio, discernimiento, Discipulado, Discipulado, Efesios, El apóstol Pablo, El Judaismo, El Mesías, Enoc Henoc, Epistolas cartas, Esenios, Espiritu Santo, Estudio biblico, Exodo, Ezequiel, Filipenses, Galatas, Génesis, gentil, Gentiles, gracias, Hebreos, Hechos de los Apóstoles, hermeneutica, Historia, Historia de la Iglesia, Humanidad de Cristo, Iesous, Inspiración de la Biblia, Isaías, Israel, Israel, Jeremias, Joel, Juan, Jucio Final, judaizante, Judíos netzaritas, Ketuvim, La Iglesia, Libros apocalípticos, Lucas, Malaquias, Marcos, Marranos, Mateo, mediador, Mesianico, Mesianismo, Mesianismo mesianico, Metodos de estudiar la Biblia, misioneros, Misioneros latinoamericanos, Misiones, mujer samaritana, Nebiim, Nevim, Noe, Noe, Nuevo nacimiento, Nuevo Pacto, Nuevo Pacto, Nuevo Testamento Interpretación, Oración, paracleto, Pecado, Perdón de pecado, Qumran, Resurreccion, Resurreccion, Romanos, Sabado, Sabado, Sabat sabbat, Sacerdote, Salmos, Salvación, salvador, Sana doctrina, Santiago, Santificacion, Señor, Señorío, Segunda venida, Septuaginta, Setimo dia, Shabat, Sinopticos, Teología, Timoteo, Tito, Tora, Torah, Trasfondo de la Biblia, Vida Cristiana, Voluntad de Dios, Yahushuah, Yeshua

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¿Nos sanará Dios? Una re-evaluación de Santiago 5:14-16a

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Santiago 5:1-16ª (traducción del autor): “¿Hay alguno entre ustedes que esté enfermo? Llamen a los presbíteros de la iglesia y que oren por ellos después de ungirlos en el nombre del Señor con aceite de oliva. Y la oración ofrecida en fe salvará al enfermo, y el Señor los levantará; y si ellos hubiesen cometido pecados, éstos les serán perdonados. Por lo tanto, confiesen (sus) pecados unos a otros y oren para que puedan ser sanados.”

Santiago 5:14-16ª (traducción del autor): “¿Hay alguno entre ustedes que esté enfermo? Llamen a los presbíteros de la iglesia y que oren por ellos después de ungirlos en el nombre del Señor con aceite de oliva. Y la oración ofrecida en fe salvará al enfermo, y el Señor los levantará; y si ellos hubiesen cometido pecados, éstos les serán perdonados. Por lo tanto, confiesen (sus) pecados unos a otros y oren para que puedan ser sanados.”

Santiago 5:14-16 es interesante por varias razones: (1) porque parece dar una promesa sin restricciones de una oración que será contestada, como en Jn 14:13-14; (2) porque se refiere a la sanidad física; (3) porque la Iglesia Católica fundamenta dos de sus sacramentos en esto; (4) porque la unción con aceite parece exótica para muchos cristianos protestantes. La necesidad de un estudio cuidadoso de Santiago 5 es aún más válido en una época en la que la tecnología médica ha tenido connotaciones religiosas propias, la religión y la ciencia están divididas cuidadosamente en categorías cartesianas, siendo la sanidad reclamada por la categoría de la ciencia. El asunto se ha intensificado aún más con la propagación en los últimos días del tratamiento holístico, la sanidad interior, y el evangelio de la prosperidad con sus movimientos de rechazo a la tecnología médica disminuyen la distinción entre sanidad sobrenatural y ley natural.[i]

Lo extraño de las instrucciones de Santiago pueden dar un sesgo o prejuicio emocional que nos fuerce a concluir que “Santiago no puede querer decir eso,” con la resultante violación de nuestros sanos principios de interpretación. Esto es una defensa, por lo tanto, no para la renovación del carisma de sanidad, sino para un acercamiento a Sant 5:14-16 que ve el pasaje como un campo de batalla para una hermenéutica sana.

En 5:14 tenemos un tercer consejo que Santiago ofrece a las personas para diferentes situaciones en la iglesia (en jumin, “entre ustedes”; se utiliza cinco veces más en Santiago 3-5 para hablar de la “congregación”). La pregunta de Santiago y sus instrucciones para los enfermos continúan el pensamiento de 5:16a. Él usa una palabra común para enfermedad (astheneō, “estar débil, enfermo”) que aquí denota dolencia física, no padecimiento espiritual (cf. v. 13a); su significado es confirmado por el participio kamnō (“el que esté enfermo, doliente”) en v. 15.[ii]

Su mandato es que “convoquen” a los ancianos de la iglesia. El hecho de que sea el cuerpo de presbíteros los que son llamados[iii] es llamativo; Santiago está descartando al sanador carismático a favor de los oficiales de la iglesia.[iv] Él hace que el paciente llame a sus propios presbíteros, personas que estarán mejor equipadas para indagar acerca de pecados escondidos (v. 15b).[v]

Los ancianos son llamados para ungir al sujeto con “aceite de oliva” (elaion); el aoristo participio “habiendo ungido,” probablemente denota una acción que antecede a la oración. Luego deben invocar el nombre del Señor. El nombre del Señor Jesús se sobreentiende muy bien aquí (ver Mc 16.17 [terminación más larga]; Hch 3:6, 16; 16:18);[vi] la invocación de su nombre marca el uso del aceite como un acto religioso cristiano, “una apertura al poder de Dios para que él intervenga.”[vii]

Examinemos cuatro posibles interpretaciones de la función de la unción con aceite:

1. el aceite era solo de uso medicinal; 2. el aceite era sacramental; 3. el aceite era un refuerzo psicológico; 4. el aceite era un símbolo del favor divino.

1. El aceite era solo de uso medicinal. El aceite de oliva era usado ampliamente tanto para propósitos higiénicos como medicinales. Popularmente era como una especie de loción con la que se frotaba el cuerpo después de bañarse o entre un baño y otro (cf. 2 Sm 12:20). También era usado en el tratamiento de heridas en la piel, aflicciones de la piel, dolor ciático, y en el tratamiento de dolores de cabeza severos. En estos casos el aceite se aplicaba en la parte del cuerpo donde haría bien. En el mundo romano, algunos sanadores ungían para echar fuera el espíritu que se pensaba estaba causando la enfermedad.[viii]Los judíos también parecen haber usado el aceite y hierbas como parte de un exorcismo; en el precristiano Jubileos 10:13 (versión Díez Macho, 2:108) – “con todas las clases de medicina, y los malos espíritus quedaron sin acceso a los hijos de Noé.”[ix]

Estos datos se tornan problemáticos cuando algunos infieren que en el siglo primero el aceite de oliva se utilizaba para curar de todo o como panacea.[x] Supuestamente, Santiago está promoviendo lo mejor de los dos mundos: una buena medicina junto con la oración. Por tanto, el argumento es el siguiente: un cristiano moderno debe buscar la mejor atención médica (¡ciertamente no aceite de oliva!) mientras que ora por sanidad.[xi] Esta interpretación coincide bien con nuestro aprecio occidental a la profesión médica. De la misma forma, Eclesiástico (Sirac) guía a sus oyentes a confesar sus pecados, orar por sanidad y también llamar al doctor (Eclo 38:1-15) – “Respeta al médico por sus servicios, pues también a él lo instituyó Dios. El médico recibe de Dios su ciencia,” etc. (38:1-2a DHH). Además, Sirac avisa que antes de llamar al médico, “Hijo mío, cuando estés enfermo no seas impaciente; pídele a Dios, y él te dará la salud. Huye del mal y de la injusticia, y purifica tu corazón de todo pecado. Ofrece a Dios sacrificios agradables y ofrendas generosas de acuerdo con tus recursos.” (Sirac 38:9-11).

El acercamiento a la “mejor medicina” de Santiago 5 tiene varias fallas importantes. Primero, el aceite no era visto como la panacea en el siglo primero; no debemos suponer que la profesión médica en ese tiempo fuera tan primitiva. Aunque el aceite era útil en algunos casos (como darles atención médica a las heridas en el camino, Lc 10.34, pero ¡combinado con vino como desinfectante!), hubiera sido totalmente inútil para los huesos rotos, problemas del corazón, o enfermedades infecciosas como la lepra.

¿Por qué entonces Santiago invitaba al cargo de curanderismo poniendo a los ancianos de la iglesia a recetar la medicina que les pareciera mejor? Esto es especialmente pertinente en una sociedad donde era recomendada una variedad de curas más adecuadas. La unción no era la mejor medicina, y en la mayoría de los casos estaba lejos de ser buena medicina. La malinterpretación moderna de la unción surge cuando uno se fija en las antiguas referencias en el Kommentar por Strack y Billerbeck[xii] o en las referencias a aleiphō en el artículo del Diccionario Teológico del Nuevo Testamento por Schlier,[xiii] quien depende casi por completo de Strack-Billerbeck como referencia. Algunos autores refieren al lector a Celso del primer siglo, quien en sus Libros I-IV, De medicina, da alguna atención a la unción con aceite.

Wilkinson, entonces, cita a Celso, De medicina II.14.4: “es deseable que aún en enfermedades agudas y recientes todo el cuerpo sea ungido con aceite” para probar que la unción era una panacea. Pero no sólo Wilkinson no presta atención a que Celso usó todo tipo de aceites naturales (no necesariamente aceite de oliva); él cita sólo la parte positiva de la opinión; Celso continúa diciendo “…pero sólo durante remisiones y antes de la comida. Pero frotar prolongadamente no es recomendado en enfermedades agudas y que vayan en aumento – nunca debería aplicarse cuando una fiebre está aumentando.”[xiv] Él recomienda la unción para los dolores de cabeza o para el dolor en un miembro del cuerpo, pero no cuando el dolor está en su punto máximo. Nadie que lea los remedios complicados de Celso podría afirmar que él pensaba que el aceite (más aún el aceite de oliva) lo curaba todo. El acercamiento del médico escritor Claudio Galeno en su Sobre las Facultades Naturales es similar.

Filón (Sobre José 33) observa que “el médico no recurre a un único tratamiento ni para todos los enfermos ni para uno solo si la enfermedad cambia de curso; antes bien, observando con atención relajamientos, tensiones, saturaciones, evacuaciones y cambios de síntomas, varía los procedimientos curativos, aplicando una vez uno, otra vez otro.” (versión Triviño, 3:258-59).

El acercamiento judío a la medicina era relativamente complejo, basado en parte en remedios de hierbas. Al mismo tiempo, sus textos muestran que había una ambivalencia hacia el uso de las hierbas, sugiriendo que el bien que proveen podría tornarse como una tentación hacia la brujería. Algunos ejemplos precristianos incluyen:

  • 1 Henoc 7:1 (versión Díez Macho, 4:43-44) – en sus comentarios de Gn 6, las hijas de los hombres atraparon a “los hijos de Dios” y les enseñaron a ellos “ensalmos y conjuros y adiestrándolas en recoger raíces y plantas.”
  • Eclesiástico 38:4, 7-8 (DHH) – “Dios hace que la tierra produzca sustancias medicinales, y el hombre inteligente no debe despreciarlas…Con esas sustancias, el médico calma los dolores y el boticario prepara sus remedios. Así no desaparecen los seres creados por Dios, ni falta a los hombres la salud.”
  • Josefo, Guerras 8.6 §136 (versión Ropero) – “[Los esenios] se dedican al estudio de las escrituras antiguas, sacando de ellas principalmente aquello que conviene para sus cuerpos y almas, y por tanto, suelen alcanzar los conocimientos de muchas hierbas, plantas, raíces y piedras, saben las virtudes de todas, esto escudriñan con gran diligencia.”
  • Jubileos 10:12-13 (versión Díez Macho, 2:108) – “Y comunicamos [nosotros sus hijos] a Noé los remedios de las enfermedades, juntamente con sus engaños, para que curase con las plantas de la tierra. Noé escribió todo como se lo enseñamos en un libro, con todas las clases de medicina, y los malos espíritus quedaron sin acceso a los hijos de Noé.[xv]
  • Filón, Sobre los sacrificios de Caín y Abel 70-71 (versión Triviño, 1:190) – Aunque Filón da al médico su debido respeto,[xvi] él también reprende a la gente que no ora, sino que se vuelve a la “de primera intención se acogen a los auxilios que procuran las creaturas: médicos, plantas, combinaciones de drogas, rígidas dietas y todas las otras ayudas que se usan entre los mortales.”

Por consiguiente, ambas fuentes tanto helenísticas como judías indican que un autor del siglo primero podría fácilmente haber dicho “usen la mejor medicina disponible, luego de que los ancianos oren,” si eso es lo que hubiera querido decir. Con esto en mente, ¿Es factible sostener que el aceite era la mejor medicina disponible y de este modo proveer una analogía con la medicina moderna? ¿No sería equivalente a que un pastor moderno dijera al enfermo que se tomaran dos aspirinas y orara por ello?

Segundo, es la oración lo que salva al enfermo, no el aceite; el orden de palabras en griego pone “la oración de fe” en una posición enfática. En el plan para la sanidad en Santiago 5, aceite o medicina simplemente no juegan un papel eficaz. Santiago está seguro de que la oración salva al enfermo. Por supuesto, él no anula la medicina tampoco.[xvii]

Tercero, algunas de las enfermedades en cuestión son causadas por un problema espiritual – por el castigo del Señor o por pecados no confesados. La unción no hace ningún bien a las enfermedades severas si la confesión y el arrepentimiento no están presentes.

Cuarto, el enfoque de la “mejor medicina posible” no puede explicar el pasaje paralelo en Mc 6:13 (NVI) – “[Los apóstoles] expulsaban a muchos demonios y sanaban a muchos enfermos, ungiéndolos con aceite.” Puesto que esas sanidades apostólicas eran milagrosas, debemos preguntarnos: ¿por qué los apóstoles usarían la “mejor medicina posible” si ellos sanaban directamente a través del poder de Dios? El ungimiento en Mc 6:13 es difícilmente un sacramento perpetuo (ya que es la única referencia a la unción en los evangelios), ni tampoco es medicina. Aunque dijimos que la sanidad en Santiago 5 no es carismática, el papel de la unción es similar: Santiago recalca el hecho de que es la oración lo que hace que haya sanidad, no el aceite.

Quinto, la unción debe ser acompañada por la invocación del nombre del Señor, se deduce entonces que el aceite no hace ningún bien sin la intervención del Señor. Jay Adams, sin embargo, afirma que “lo que Santiago defiende es el uso de la medicina consagrada y dedicada…Pero cuando la medicina se usa, debe ser usada junto con la oración. Esta es la razón por la cual Santiago dice que la oración de fe sana al enfermo.”[xviii] Pero entonces, debemos preguntarnos: ¿por qué la medicina moderna cura a aquellos que no oran?

Sexto, una unción de cuerpo entero ofende nuestro sentido de la intimidad si los ancianos lo hacen ellos mismos (el participio infiere que ellos lo hacen). Aquí es donde surge un problema de presuposición hermenéutica. ¿Será que estamos asumiendo que Santiago aboga por la “mejor medicina posible” junto con una oración general precisamente porque es lo que nosotros los cristianos del siglo 21 hacemos? La evidencia en contra de esta posición es todo menos insuperable, y es necesario no ir en contra de datos claros.

2. El aceite era sacramental. Una segunda interpretación es que, la iglesia católica reconoce la unción de los enfermos como uno de los siete sacramentos.[xix]La unción acompaña a la confesión final de pecados antes de la muerte. Dios perdonará estos últimos pecados, él será “salvado” y “levantado” (es decir, resucitado al fin del mundo).[xx]No obstante, esta visión sacerdotal contradice la expectativa de Santiago de sanidad, no en el sentido de un mejor estado de preparación para la vida después de la muerte.[xxi] La enfermedad no necesariamente atenta contra la vida,[xxii] y una comprensión soteriológica de “salvar” y “levantar” daña la discusión de Santiago de sanidad física por medio de v. 16.[xxiii]

Sophie Laws sugiere que aquellos que le niegan un significado medicinal al aceite están haciendo una distinción muy clara entre medicina y sacramento en la mente del primer siglo.[xxiv] Aunque el punto es bueno, la literatura judía ciertamente conocía la distinción, si bien no es tan definido como lo es en nuestro propio siglo.

3. El aceite era usado como un refuerzo psicológico.En esta interpretación el aceite es “una ayuda adicional para despertar la fe” en una mente simple, comparable a la masa de higos de Isaías (2 Re 20:7) o al paño de Pablo (Hch 19:12).[xxv]

Este punto de vista está lleno de problemas también. Primero, 2 Reyes es ambiguo en el asunto de si Isaías usó o no un placebo, y el uso de Pablo de la tela era una prueba de que la sanidad venía del Dios de Pablo.

Segundo, ni Isaías ni Pablo recomendaban sus símbolos como una práctica universal en la forma en que lo hace Santiago con el aceite. Finalmente, son los ancianos los que deben orar en fe en este pasaje (v. 14), no el paciente.

4. El aceite era usado como un símbolo del favor divino.[xxvi]La interpretación que se recomienda aquí es que la unción no era medicina ni extrema unción, sino una señal de la presencia sanadora de Dios. La unción, así como el untar o derramar aceite en la cabeza, era un ritual antiguo en Israel. Los sacerdotes (Ex 29:7) y reyes (1 Sm 10:1) eran ungidos cuando eran apartados para Dios. El aceite era un símbolo general de la presencia especial de Dios, la elección, y el buen favor.

El argumento normal contra nuestra perspectiva es que si Santiago hubiera estado hablando de un uso religioso simbólico del aceite, hubiera utilizado jriō (“ungir sacramentalmente”) en lugar de aleiphō (“ungir”).[xxvii] Se debe decir primeramente  que una distinción tan rígida viene de un idealismo del lenguaje, que era popular antes del advenimiento de la lingüística moderna. Pero aún antes, es de notar que un maestro de la vieja escuela como R. C. Trench, no anula la posibilidad de que aleiphō se pueda referir a la unción religiosa-simbólica: “Aleiphein se usa indiscriminadamente en todas las unciones, ya sean de aceite o de ungüento; mientras que jriein…es restringida en forma absoluta a la unción del Hijo.”[xxviii] Trench entonces señala que en la LXX aleiphō es utilizada para unciones religiosas y simbólicas en dos oportunidades (de sacerdotes en Ex 40:13 y Nm 3:3; y deberíamos agregar Gn 31:13), ejemplos que no apoyan el sentido “secular” de aleiphō. Entonces, podríamos decir que jrio está restringido usualmente a la unción religiosa, mientras que aleiphō se puede referir a cualquier unción.

La discusión de si aleiphō puede denotar un símbolo religioso se convierte en una discusión académica a la luz de Mc 6:13, al referirse a la sanidad milagrosa acompañada de la unción. En Santiago 5 la oración de fe toma el lugar de un milagro apostólico y una vez más el aceite es privado de cualquier propiedad de inherente poder curativo.

Una ventaja en la perspectiva del aceite como símbolo religioso es que no necesitamos imaginar a los Doce o a los presbíteros usando el aceite como una loción del cuerpo. Aún sin tomar en cuenta el asunto de lo intimo, es poco práctico imaginarse a los apóstoles ungiendo a multitudes al aire libre y en los pueblos. Debieron de haber usado otro método de unción, que se llevara a cabo en la iglesia primitiva: el de derramar o untar el aceite en la cabeza.

Santiago con seguridad predice el resultado de estas acciones:

  • La oración ofrecida en fe rescatará al enfermo;
  • El Señor lo levantará (de la enfermedad);
  • Si ha cometido algún pecado, el Señor los perdonará.

Hay un lado espiritual claro en la sanidad, que el Señor, (¡no la medicina!) perdonará “si él hubiese cometido pecado” (pretérito pluscuamperfecto del subjuntivo). En algunos casos, el perdón y la sanidad deben ir juntos. Asumimos que los ancianos indagarán acerca de la falta de arrepentimiento antes de orar (cf. Jn 5:14, 9:3; 1 Cor 11:28-30). Santiago sabe que no toda enfermedad es causada directamente por el pecado, pero la posibilidad es real.[xxix] Santiago no dice si la sanidad es o no instantánea; lo que sí dice es que estará disponible pronto a menos que, presumiblemente, haya alguna causa extenuante para la aflicción. Él sí se refiere a la “oración de fe” en v. 15, la que recomienda en 1:6, 4:2-3, 5:16b-18. Él contrasta esta fe con el doble ánimo tanto en 1:8 como en 4:8, con la “duda” en 1:6, y con el orar por la búsqueda del placer en 4:3, Santiago no admite la posibilidad de que el deseo de la salud sea un motivo pobre de oración.[xxx] El contexto de Santiago niega la opinión de Rendel Short,[xxxi] viz., de que la fe en Sant 5:15 y en 1 Cor 12:9 sean la misma cosa, una especie de provisión temporal sobrenatural que es de Dios para darla y que no está disponible cuando la sanidad está en contra de la voluntad de Dios. Short cataloga cualquier otra oración por sanidad como “optimismo falso”; él, por tanto, contradice la enseñanza de Santiago acerca de la fe en Santiago 1. La oración de fe en 5:15 es una oración en la cual los ancianos oran por sanidad y creen que la sanidad ocurrirá.

Santiago concluye esta sección en v. 16a con una exhortación general: “Por lo tanto, confiesen sus pecados los unos a los otros, y oren los unos por los otros, para ser sanados.” Santiago está dirigiéndose a la vida cotidiana de la congregación (él cambia de aoristo yusivo a presentes imperativos): si todos los cristianos estuvieran admitiendo sus pecados a los demás y orando los unos por los otros, el último remedio de llamar a los ancianos podría ser evitado.[xxxii]

En resumen, podemos obtener de Santiago este curso de acción:

  1. El cristiano enfermo debe llamar a sus propios ancianos
  2. Los ancianos deben indagar acerca de los pecados pasados e instar al arrepentimiento
  3. Los ancianos deben ungir (untar aceite en la cabeza) en el nombre de Señor Jesucristo
  4. Los ancianos deben orar por sanidad creyendo que la sanidad ocurrirá

No es lo mismo que ir donde un sanador de fe, ni estamos buscando sanidad por las llamadas “leyes naturales” de sanadores místicos no cristianos. Los modernos sanadores de fe y sanadores místicos no recomiendan a sus adheridos llamar a sus propios ancianos para unción y oración.

La unción con aceite y la oración por sanidad fueron practicadas por algún tiempo en la historia de la iglesia. Tertuliano se refiere a un tal Próculo, que ungía y sanaba al emperador Severo alrededor del año 212 d. C.[xxxiii] Por primera vez, en 416, Inocencia I conecta Santiago 5 con el sacramento de unción.[xxxiv] En contraste con Sant 5:15 y la inequívoca promesa de sanidad, el registro bíblico da a entender que Dios no siempre sana: Trófimo es probablemente mejor conocido por nosotros por haber sido “dejado enfermo” en Mileto (2 Tim 4:20). Al menos, todos los cristianos antes de la parusía sucumbirán a enfermedad y muerte final. A los cristianos les es garantizada la sanidad final en la resurrección, y son también afirmados por el interés de Dios de sanar en este tiempo.

Pero, con todo, llamar a los ancianos es una gracia de Dios que debemos recibir con alegría. Los cristianos deben animarse con Santiago 5 y no ser llevados por su inusual apariencia.[xxxv]

PD – Tengamos cuidado de las ofertas de aceite especial, sea de Israel o de un árbol único, ni aceite especialmente bendecido por algún líder. Por ejemplo, he aquí aceite “de Rey David,” al precio inflado de USD $18.00 por 30 ml. Están vendiéndoles lo que no lo necesitan. No existe ningún aceite “mágico”; el poder proviene de Dios, no del aceite. Yo uso aceite común y corriente del mercado; de Amazon, el precio es $8.00 por litro, con cual botella se puede ungir a cientos de personas.

NOTAS:

[i] Cf. esp. Bruce Barron, The Health and Wealth Gospel (Downers Grove, IL: IVP, 1987), para una excelente crítica de la idea anterior.

[ii] John Wilkinson, Health and Healing (Edinburgh: Handsel, 1980), 148, muestra que la aflicción física no demoníaca es lo que pretende astheneō. También L. T. Johnson, The Letter of James, AB 37A (New York: Doubleday, 1995), 330; Jean Cantinat, Les Epîtres de Saint Jacques et de Saint Jude, SB (Paris: Gabalda, 1973), 247. Cf. al intento de leer esto en términos de debilidad espiritual por Carl Armerding, “‘Is Any Among You Afflicted?’ A study of James 5:13-20,” BSac 95 (1938):195-201.

[iii] Contra Cantinat, 248-49.

[iv] Aunque note K Seybold and U. B. Müller, Krankheit und Heilung (Stuttgart: Kohlhammer, 1978), 161, quienes asignan una fecha tardía a Santiago y concluyen que los dones de sanidad y milagros en 1 Cor 12:28 se habían institucionalizado en los presbíteros. De igual forma A. B. Simpson en The Gospel of Healing (London: MacMillan & Scott, 1915) y A. J. Gordon in The Ministry of Healing (2da ed., Harrisburg: Christian Publications, 1961), aunque ellos argumentan que el don de sanidad está aún disponible a la iglesia hoy en día.

[v] Note las frecuentes referencias a visitar a los enfermos en el Talmud Babilónico (nuestra traducción, ed. I. Epstein): b. B. Mes. 30b; b. Sabb.127a – “Hay seis cosas, el fruto de las cuales el hombre come en este mundo, mientras que el principal permanece para él en el mundo porvenir, viz.: hospitalidad a los extranjeros, visitar a los enfermos, etc.”; también b. Ned. 39b-40a. El rabino Akiba compara el descuido de visitar a los enfermos con el derramamiento de sangre, pues las oraciones del visitante podrían haber sanado a un hombre moribundo; hay guías sobre si uno debe mantenerse en pie o sentarse con el enfermo (b. Ned. 39a) o cuando no visitarlo (si el padecimiento es vergonzoso, tal como problemas de intestinos; o si se puede agravar por hablarle, b. Ned. 41a). Note la preocupación por la sanidad en el Sabbath (b. Ned. 41a); el debate en este caso parece haber estado restringida a padecimientos que pusieran en peligro la vida como heridas abiertas (b. ‘Abod. Zar. 27b-28b). Hay advertencias contra clamar en oración por el enfermo en sábado, por miedo a que el rabí fuera culpable de la obra de sanidad (b. Sabb. 127a). Note también lo que Policarpo piensa de un buen presbítero: este debe “visitando a todos los enfermos” (Pol. Fil. 6.1 [Lightfoot]; ver Eclo 7:35 (Sira, DHH) – “No descuides al enfermo, y él te querrá.”

[vi] Cf. Sophie Laws, Epistle of James (San Francisco: Harper & Row, 1980), 227-29; C. L. Mitton, Epistle of James (Grand Rapids: Eerdmans, 1966); Peter H. Davids, La epístola de Santiago, NCITG (Fairfax, VA: Fundación Hurtado, 2015), 193.

[vii] Davids, 193.

[viii] “De la cualidad efectivamente curativa no hay que descartar tampoco cierta idea mágica, puesto que – según la creencia de aquel entonces – toda enfermedad estaba ligada a los poderes divinos o demoniacos.” De “Ungir,” DTNT, 4:303. Ver también, Schlier, “aleiphō,” TDNT 1:231.

[ix] En el tardío Midrash de Eclesiastés, Hanina es puesto bajo un hechizo (por un galileo judío cristiano) y monta un burro en sábado; su tío Josué lo unge, ante lo cual se recupera del hechizo (cf. Midr. Qoh. I, 8). Cf. Midrash Rabba on Ecclesiastes, tr. A. Cohen (London: Soncino, 1939). Dibelius y Greeven, James, Hermeneia (Philadelphia: Augsburg Fortress, 1976), 252, aseveran sin evidencia que en Santiago 5, “el procedimiento completo es un exorcismo.”

[x] Parece claro que muchos escritores se aprovechan de los comentarios de Ropes y de Mayor sobre Santiago para sus selectivas referencias en cuanto a la unción; ver James H. Ropes, A Critical and Exegetical Commentary on the Epistle of James, ICC (Edinburgh: T & T Clark, 1916), 304-07; también, J. B. Mayor, The Epistle of St. James (Edinburgh: T. & T. Clark, 1892), 170-73. De este modo, la autoridad en consejería Jay Adams puede afirmar osadamente que “de hecho, en tiempos bíblicos el aceite era usado como la medicina universal…Santiago no habló de unción ceremonial para nada.” Cf. Jay Adams, Competent to Counsel (Grand Rapids: Zondervan, 1970), 107.

[xi] De la misma manera argumentan Johnson, 343; Cantinat, 249; Adams, 108. Cf. esp. Wilkinson, 153ss. – él afirma que cada método de curación moderno está representado por algún miembro de la iglesia hoy en día y que la tecnología médica es entonces el equivalente a la unción para la iglesia. En contra de la interpretación “medicinal,” ver Dibelius y Greeven, 252; Ralph P. Martin, James, WBC: (Dallas, TX: Word, 1988), 208-09.

[xii] Ver Hermann L. Strack y Paul Billerbeck, Kommentar zum Neuen Testament aus Talmud und Midrasch (3 tomos; München: C. H. Beck’sche, 1922-1926), 2:13; también 3:759 (Sant 5).

[xiii] TDNT 1:229-32, el cual concluye que el aceite en Stg 5 tiene propiedades mágicas para el exorcismo.

[xiv] Nuestra traducción de Celso, ver http://www.perseus.tufts.edu/hopper/searchresults?q=celsus.

[xv] Siglos más tarde, el Talmud Babilónico registra toda clase de remedios, de los cuales la unción con aceite juega un papel menor. El aceite se cita con frecuencia como una ayuda a la buena higiene, pero la sanidad se dice que resulta de una dieta apropiada, higiene y remedios de hierbas, por ej.: “Seis cosas curan a un inválido de su enfermedad, y su remedio es un remedio eficaz; repollo, remolacha, una decocción de pez seco, estómago, vientre y el lóbulo grande del hígado y algunos agregan: y también un pescado pequeño.” (b. Ber. 57b, nuestra traducción del inglés). b. ‘Abod. Zar. 28b-29a recomienda enjuagues de vinagre y pociones, una buena dieta, hierbas y hojas.

[xvi] “Es que el castigo, que aparentemente es una cosa odiosa, resulta un grandísimo bien para aquellos que obran insensatamente, tal como ocurre con la medicina en el caso de los que están corporalmente postrados.” Filón, Sobre la agricultura 40 (Triviño), 2:78.

[xvii] sōzō, “salvar,” es a menudo usado con un sentido no-soteriológico; note su uso para la sanidad física en Mt 9:21. Ver la discusión útil por Douglas J. Moo, Comentario de la epístola de Santiago (Miami, FL: Vida, 2000), 273.

[xviii] Cf. Adams, 108. Samuel Pérez Millos, Santiago, CETGNT (Barcelona: CLIE, 2011), in loc., dice que es medicinal y simbólico.

[xix] La iglesia católica dio a conocer formalmente la Extrema Unción un sacramento en 852 d. C. Lo reafirmó en Trento (Sesión XIV, 1) y también extrajo el sacramento de la Confesión auricular de Sant 5:16. Ver el Catecismo de la Iglesia Católica §1523, http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p2s2c2a5_sp.html

[xx] Ver la excelente información desde una perspectiva católica en Cuidado Pastoral de los Enfermos: Ritos de la Unción y del Viático (4va ed.; México, 2000); también Lizette Larson-Miller, The Sacrament of Anointing Of the Sick, Lex Orandi (Collegeville, MN: Liturgical Press, 2005).

[xxi] Ver Franz Mußner, Der Jakobusbrief, HTKNT: 13.1 (Freiburg: Herder, 1964), 220, y Davids, 193; ellos toman una perspectiva sacramental de la unción sobre la base de “aceites sacramentales” de Is 61:3, Vida de Adán y Eva 36 (“Adán le contestó: – Levántate, Eva, ve con tu hijo Set a las puertas del paraíso, poned polvo en vuestras cabezas, prosternaos y llorad en la presencia del Señor Dios. Tal vez se compadezca de vosotros y ordene que su ángel acuda al árbol de la misericordia, del que fluye el aceite de la vida; que éste os entregue un poco y me unjáis con él, para que me alivie de estos dolores que me agobian y atormentan.” Díez Macho, 2:346), y Apocalipsis de Moisés 9 (“Adán contestó a Eva: – Levántate y vete con nuestro hijo Set a las inmediaciones del paraíso, poneos tierra sobre vuestras cabezas y llorad suplicando a Dios que se apiade de mí, envíe a su ángel al paraíso y me dé fruto del árbol que produce el aceite, para que lo traigas, me unja y descanse. Y te mostraré la manera como fuimos engañados al principio.” Díez Macho, 2:327). Pero el “aceite de la alegría” en Is 61:3 es claramente metafórico; el “aceite de misericordia” en Vida de Adán y Eva 36 (Apoc. Mois. 9) es para sanar, no para salvar. Es interpretado en una interpolación cristiana en Vida de Adán and Eva 42 (Díez Macho, 2:347) como una metáfora de salvación en Cristo: “El mismo Cristo, Hijo de Dios, será bautizado en el río Jordán. Una vez que haya salido del agua, en ese preciso instante ungirá con el aceite de su misericordia a tu padre y a todos los que creen en él. Y habrá aceite de misericordia de generación en generación para todos los que han de nacer del agua y del espíritu para la vida eterna.” Wilkinson, 150, va más al punto: no están presentes ni autoridad oficial ni carisma; los ancianos oran como representantes de la congregación, los cuales de acuerdo a Sant 5:16 tienen la autoridad para orar o sanar.

[xxii] Cf. Cantinat, 247.

[xxiii] Ver Calvino y Mayor para comentarios sobre la Extrema Unción. Calvin también dice en su Institución de la Religión Cristiana 4.19.18 (2 tomos; 5ta ed.; Fundación Editorial de Literatura Reformada, 1999), 2:1154 “Pero al presente ha cesado aquella gracia de sanar enfermos, como también los demás milagros que el Señor quiso prolongar durante algún tiempo para hacer la predicación del Evangelio – que entonces era nueva – admirable para siempre. Así pues, aun cuando admitamos que aquella unción fue sacramento de las virtudes que por mano de los apóstoles entonces se dispensaban, nada nos queda a nosotros al presente, ya que no nos es concedida la administración de las virtudes.” El aceite era usado sacramentalmente en la iglesia primitiva, como parte del bautismo. De hecho, las Constituciones Apostólicas 3.2.16 (siglo IV, nuestra traducción de inglés) tratan con lo inadecuado de que diáconos masculinos unjan a catecúmenas femeninas. Habla del bautismo de mujeres: “Porque estamos en necesidad de una mujer, una diaconisa, para muchas necesidades; y primero en el bautismo de mujeres, el diácono deberá ungir sólo su frente con el aceite sagrado. Y después de que la diaconisa los unja [por todas partes] (aleiphō): pues no hay necesidad de que las mujeres sean ungidas totalmente y después de él, a la diaconisa se ungirá vista por los hombres.” Basilio el Grande, Sobre el Espíritu 66 (nuestra propia traducción), admite que esta práctica de ungir a los candidatos para el bautismo no tiene base bíblica segura: “Bendecimos el agua del bautismo y el aceite de crisma, y además de esto al catecumen que está siendo bautizado. ¿A partir de qué autoridad escrita hacemos esto? ¿No es nuestra tradición silenciosa y mistica? No, ¿con qué palabra escrita se enseña la unción del aceite? Y ¿de dónde viene la costumbre de bautizar tres veces?”

[xxiv] Ver Laws, 227.

[xxv] Mitton, 198-99.

[xxvi] Así, rechazando la interpretación “medicinal,” Moo, 277-78, con respecto a los dos verbos y evidencia en contra de la interpretación medicinal del versículo. También, Craig Blomberg y Mariam J. Kamell, James, ZECNT (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2008); Martin, 209; Dale C. Allison, Jr., A Critical and Exegetical Commentary on The Epistle of James, ICC (New York: Bloomsbury, 2013), 760, dice que tiene el poder de curar y también es simbólico.

[xxvii] Ver Adams, 107.

[xxviii] Richard C. Trench, Synonyms of the New Testament (12va ed.; London: Kegan Paul, Trench, Trübner, & Co., 1894), 137, nuestra traducción. Jriō está restringido de esta forma en el griego del NT, pero los papiros muestran que jriō aleiphō se usaban de frotar aceite sobre los animales; ver J. H. Moulton y G. Milligan, Vocabulary of the Greek Testament (London: Hodder & Stoughton, 1930), 693.

[xxix] Ver Wilkinson, 149, para un cuadro balanceado de pecado y enfermedad.

[xxx] Cf. Mußner, 224.

[xxxi] Cf. Rendel Short, The Bible and Modern Medicine (London: Paternoster, 1953), 125.

[xxxii] Ver Adams, 105-27.

[xxxiii] “Incluso el mismo Severo, el padre de Antonino, era amablemente dispuesto a los cristianos, pues buscó al Cristiano Próculo, también llamado Torpación, el mayordomo de Eujodió, y en gratitud por haberle curado una vez con la unción, lo mantuvo en su palacio hasta el día de su muerte.” Nuestra traducción de Tertuliano, A Scápula 4.

[xxxiv] Su punto fue que el aceite bendito por el obispo puede ser usado por laicos sin un sacerdote presente “Nota acerca del ministerio del sacramento de la unción de los enfermos,” tomado de http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20050211_unzione-infermi_sp.html

[xxxv] Cf. la cautela no justificable mostrada por el erudito reformado Arthur Pink, La sanidad divina: ¿Es escritural? Un estudio sobre la sanidad divina en la Biblia (Kindle, loc. 518); él razona que es permitido ungir con aceite, pero que a él no le gustaría “dogmatizar” acerca de esto. Él también concluye que los ancianos modernos no son suficientemente espirituales para llevar a cabo esa oración tan fiel.

“¿Nos sanará Dios? Una re-evaluación de Santiago 5:14-16a,” por Gary Shogren, PhD en Nuevo Testamento, profesor de Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

¿Han descubierto un esqueleto de un gigante, probando Gén 6? Bueno, no…

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¡Es una estafa!

¡Es una estafa!

Está circulándose un spam que dice que han descubierto esqueletos de gigantes en Grecia o Egipto o Turquía o ahora en Colorado EEUU. Es una estafa – alguien produjo las fotos para un concurso de fotografía chistosa en el año 2009, y esa foto fue la ganadora! (vea http://www.youtube.com/watch?v=_3vQgIrYXaE). No existe ningún “complot” para borrar esta evidencia.

He aquí otra foto que supuestamente es la escalera de gigantes antiguos. En realidad, los escalones son gradas para cultivar plantas, de Ollantaytambo, un sitio inca en Perú.

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Además, algunos dicen que antes de la venida del Señor, los gigantes (en hebreo, “Nephilim”) regresarán y que quizás el anticristo será uno de estos superhumanos. La gente conecta los Nephilim con el Pie Grande, con OVNIs, con los mayas y quien sabe qué. En ningún pasaje de la Biblia se encuentra tal idea.

Aquí es un ejemplo:

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He ido a Loch Ness varias veces, y tampoco vi ese monstruo. Mantengámonos vigilantes sobre las estafas, ¡nos hacen parecer tontos!

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“¿Han descubierto un esqueleto de un gigante?” por Gary Shogren, PhD, Profesor de Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

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