Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

Archive for the ‘2 Corintios’ Category

Seleccion de Christopher Wright, La Mision de Dios

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Gary dice: De vez en cuando se encuentra un libro que expresa la verdad del evangelio de una manera clarísima. He aquí una selección de Christopher Wright, La Misión de Dios: Descubriendo el Gran Mensaje de la Biblia (Buenos Aires: Certeza Unida, 2009). En especial, él demuestra que el Eterno es Señor y Redentor de todas las naciones, y que los gentiles pueden recibir el evangelio sin convertirse al judaísmo. Aquí una selección (pag. 683-86) en la cual cita a Richard Bauckham:

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Jacobo y el Concilio de Jerusalén. La combinación de la misión de Pedro a Cornelio y el éxito de la misión de la iglesia de Antioquía en Asia Menor y Chipre, por medio de Pablo y Bernabé, produjo un gran problema teológico. El primer Concilio de Jerusalén se convocó en el año 48 d.C. para resolver el asunto y el informe de este hecho fundamental de la misión cristiana primitiva se encuentra en Hechos 15.

Lo primero que cabe decir es que el tema en discusión no era la legitimidad de la misión gentil en sí misma. La pregunta no era si estaba bien llevar el evangelio a los gentiles sino en qué condiciones y bajo qué criterios se podía admitir a los gentiles convertidos en la nueva comunidad del pueblo de Dios. Es importante subrayar esto porque hay quienes argumentan contra la autenticidad de los registros del evangelio sobre la Gran Comisión, sobre la base de que parece ser desconocida en este concilio en Jerusalén. Es decir, según esta perspectiva, si Jesús alguna vez pronunció las palabras que se le atribuyen al final de Mateo y Lucas (a saber, un mandato explícito de ir a los gentiles), entonces eso hubiera sido un argumento contundente al que Jacobo, Pablo y Pedro podían apelar contra los cristianos judíos más conservadores y sus escrúpulos.

No obstante, esto interpreta mal la situación en Hechos 15. La noticia de la conversión de los gentiles fue recibida con gozo (v. 3), en tanto que los apóstoles misioneros fueron bienvenidos en Jerusalén (v. 4). El punto no era la legitimidad del esfuerzo por llevar los gentiles a la fe y a la conversión; era si los gentiles convertidos podían ser aceptados en la iglesia sin la circuncisión y la observancia de la ley (es decir, sin convertirse en verdaderos prosélitos del judaísmo). Los creyentes judíos conservadores insistían que así era el caso. Los apóstoles, (incluyendo Pedro y Jacobo, junto con Pablo) afirmaban que la nueva realidad inaugurada por el Mesías volvía innecesarios los requerimientos de prosélito.

Este asunto (los términos de la conversión) no se hubiera resuelto simplemente apelando al mandato de Jesús de ir a los gentiles. Ambas partes hubieran aceptado y estado de acuerdo en eso: las buenas nuevas eran para los gentiles que debían ser llevados a un discipulado obediente. La pregunta era, ¿qué implicaba ese discipulado, y cuáles eran las condiciones de ingreso? ¿Tenían los gentiles que hacerse judíos aparte de creer en Jesús?

Estaríamos equivocados si culpáramos a los cristianos judíos que exigían la circuncisión a los creyentes gentiles de ignorar las promesas hechas a los gentiles en las Sagradas Escrituras. Indudablemente reconocían esas promesas, pero…las interpretaban como un llamado a hacerse prosélitos cumplidores de la ley y circuncidados. [1]

El segundo punto importante a tener en cuenta en este informe es el cuidado con que Jacobo asocia ciertos pasajes proféticos en un argumento exegético de notable habilidad y sutileza. El pasaje principal, por supuesto, es Amos 9.11-12, pero alrededor de éste hay resonancias de Oseas 3.5 (‘después de estas cosas’, referido al regreso escatológico del Señor y a la restauración del gobierno davídico), Jeremías 12.15 (la promesa de que otras naciones pueden incorporase en medio del pueblo de Dios) e Isaías 45.21 (que Dios había declarado mucho antes su intención de reunir a las naciones gentiles). Dentro de este marco Jacobo cita Amos 9.11-12 que mira por un lado a la restauración del ‘tabernáculo caído de David’ (RVR95), lo cual con seguridad se entendía como una referencia al templo escatológico, es decir, el pueblo mesiánico de Dios; y por el otro lado, mira a la inclusión de los gentiles como aquellos que ‘llevan mi nombre [del Señor]’, es decir, que son considerados como pertenecientes a Israel simplemente como gentiles, no como habiéndose convertido en judíos prosélitos.

El estudio más completo y satisfactorio de este pasaje complejo lo ha realizado Richard Bauckham. Sus conclusiones son claras y convincentes. La comunidad cristiana primitiva se consideraba el templo escatológico que Jesús había prometido construir. A diferencia del templo físico, los gentiles podían ser admitidos en este nuevo templo mesiánico sin los requerimientos de proselitismo, y se podía fundamentar la legitimidad, incluso la antigüedad de esa interpretación, con pasajes de las Escrituras.

Hechos 15.16-18 no es el único texto que asocia la inclusión de los gentiles en el pueblo escatológico de Dios con una interpretación del templo escatológico como el pueblo escatológico de Dios. Efesios 2.11-22 y 1 Pedro 2.4-10 hacen lo mismo…. Esta asociación de ideas tiene que haber sido de importancia fundamental. El templo era el corazón de Israel. Era el lugar donde el pueblo de Dios tenía acceso a la presencia de Dios, mientras que a los gentiles, admitidos únicamente en los patios externos del Segundo Templo, les estaba prohibido, bajo pena de muerte, el ingreso a los recintos sagrados. Un pueblo de Dios definido por y centrado en ese templo como lugar de la morada de Dios con ellos, no podía incluir a los gentiles a menos que se hicieran judíos. Pero numerosas profecías describen el templo de la era mesiánica como un lugar donde los gentiles entrarían a la presencia de Dios (Salmo 96.7-8; Isaías 2.2-3; 25.6; 56.6-7; 66.23; Jeremías 3.17; Miqueas 4.1-2; Zacarías 14.16; 1 Enoc 90.33 [2]). Si se las entiende como referidas a los gentiles en tanto gentiles, en lugar de como prosélitos, la concepción que de sí misma tenía la iglesia primitiva como templo escatológico, como lugar de la presencia de Dios, podía aceptar la inclusión de los gentiles sin que se convirtieran en judíos por la circuncisión y la plena observancia de la ley mosaica. Por lo tanto, es completamente posible que Amos 9.11-12, interpretado como la profecía de que Dios construiría el templo escatológico (la comunidad cristiana) de tal modo que los gentiles pudieran buscar allí su presencia, hubiera jugado un papel decisivo en el debate y la decisión de la iglesia de Jerusalén acerca del lugar de los gentiles cristianos. …La significación de Amos 9.12, especialmente en la LXX, es muy cercana a la de Zacarías 2.11 (Hebreos 2.15): ‘En aquel día, muchas naciones se unirán al SEÑOR. Ellas serán mi [LXX, ‘SU’] pueblo’. Pero mientras este pasaje se puede interpretar más fácilmente como que los gentiles se unirán al pueblo de Dios como prosélitos, Amos 9.12 dice que las naciones en cuanto naciones gentiles pertenecen a YHVH. NO implica que tengan que hacerse judías, sino que ‘todas las naciones’ están incluidas en la relación de pacto. Es dudoso que se pudiera haber usado algún otro pasaje del Antiguo Testamento para arrojar más claridad sobre este punto. [3]

NOTAS:

[1] (originalmente nota 24) Jostein Ådna, “James’ Position at the Summit Meeting of the Apostles and Elders in Jerusalem (Acts 15)”, en The Mission of the Early Church to Jews and Gentiles, ed. Jostein Ådna y Hans Kvalvein, Mohr Siebek, Tübingen, 2000, p. 148.

[2]  El texto de 1 Enoc 90.33 es: “Todos los que habían perecido y habían sido dispersados, todas las bestias del campo y todas las aves del cielo se reunieron en esa casa. El dueño de las ovejas se alegró muchísimo, pues todos eran buenos y habían vuelto a su casa.” [versión Diez Macho]. 1 Enoc no es un libro canónico ni inspirado, sin embargo, es un testimonio de la teología del judaísmo del Segundo Templo.

[3] (originalmente nota 25) Richard Bauckham, ‘James and the Gentiles (Acts 15.13-21)’, en History, Literature, and Society in the Book of Acts, ed. Ben Witherington III, Cambridge University Press, Cambridge, 1996, pp. 167, 169.

Una introducción a la Torah del Mesías

“Seleccion de Christopher Wright, La Mision de Dios,” citado por Gary S. Shogren, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

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Written by Gary Shogren

11/03/2016 at 5:12 pm

Publicado en 1a de Corintios, 1a de Pedro, 1a de Timoteo, 1a y 2a de Tesalonicenses, 2 Corintios, Abraham, Adam, Adoración, Amar amor, Antiguo Pacto, Antiguo Testamento Interpretación, Apocalipsis, Ascensión, Ética, Biblia, canon, Cartas generales, Cómo es Dios, Cefas Pedro, Christopher Wright, Colosenses, Comida kosher, Conversos, Creacion, Creador, Cristología, crucifixion, Cuerpo de Cristo, Cultura, Deidad de Cristo, Descanso, Devocional, Diez mandamientos, Diluvio, discernimiento, Discipulado, Discipulado, Efesios, El apóstol Pablo, El Judaismo, El Mesías, Enoc Henoc, Epistolas cartas, Esenios, Espiritu Santo, Estudio biblico, Exodo, Ezequiel, Filipenses, Galatas, Génesis, gentil, Gentiles, gracias, Hebreos, Hechos de los Apóstoles, hermeneutica, Historia, Historia de la Iglesia, Humanidad de Cristo, Iesous, Inspiración de la Biblia, Isaías, Israel, Israel, Jeremias, Joel, Juan, Jucio Final, judaizante, Judíos netzaritas, Ketuvim, La Iglesia, Libros apocalípticos, Lucas, Malaquias, Marcos, Marranos, Mateo, mediador, Mesianico, Mesianismo, Mesianismo mesianico, Metodos de estudiar la Biblia, misioneros, Misioneros latinoamericanos, Misiones, mujer samaritana, Nebiim, Nevim, Noe, Noe, Nuevo nacimiento, Nuevo Pacto, Nuevo Pacto, Nuevo Testamento Interpretación, Oración, paracleto, Pecado, Perdón de pecado, Qumran, Resurreccion, Resurreccion, Romanos, Sabado, Sabado, Sabat sabbat, Sacerdote, Salmos, Salvación, salvador, Sana doctrina, Santiago, Santificacion, Señor, Señorío, Segunda venida, Septuaginta, Setimo dia, Shabat, Sinopticos, Teología, Timoteo, Tito, Tora, Torah, Trasfondo de la Biblia, Vida Cristiana, Voluntad de Dios, Yahushuah, Yeshua

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¿Hay apóstoles en esta época?

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En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo: Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús, y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre. Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, y no haya quien more en ella; y:  Tome otro su oficio. Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección. (Hechos 1:15-21)

Vivimos en una época, según algunos, en la que Dios está restaurando el oficio apostólico de la misma forma como restauró la doctrina de la justificación en la Reforma. Para algunos, esto lleva el nombre de Nueva Reforma Apostólica y el llamado ministerio quíntuple. Dudo de la existencia de apóstoles en la actualidad, así que mencionamos ciertas falacias relacionadas con el don espiritual, o jarisma, del apostolado:

Falacia 1. Que todos los dones espirituales deben operar activamente en cada generación. Por supuesto, esta es la discusión que también ha tomado lugar en relación con todos los llamados “dones carismáticos.” Pero los casos son distintos: en el caso de las lenguas y de la profecía no existe, creemos, ninguna indicación clara en las Escrituras de que cesarían. Con el apostolado no sucede lo mismo. La única vez que se mencionaron unos criterios para ser apóstol fue en Hechos 1:21: tenían que servir no solo como divulgadores sino como testigos oculares de la resurrección de Cristo. Pablo declara lo mismo en 1 Corintios 9:1 – él había visto a Cristo. Este evento en el camino a Damasco fue más que una simple visión de Jesús, la cual muchos creyentes habían tenido. La experiencia de él fue una aparición auténtica de la resurrección.

Falacia 2. Que si hay apóstoles falsos hoy (y con seguridad los hay) entonces debe de haber apóstoles verdaderos. Porque, ¿cómo puede existir una falsificación si no existe el artículo auténtico? Esta lógica no tiene sustento. Por ejemplo, Jesús predijo que habría falsos mesías en los últimos tiempos (Mateo 24:5, 23-26), pero eso no requiere la presencia del verdadero Mesías sobre la tierra al mismo tiempo.

Falacia 3. Que la gente que lleva a cabo cosas de una naturaleza apostólica – evangelismo pionero, discipulado, fundación de iglesias, milagros y sanidades, una enseñanza inusualmente influyente – son, por tanto, apóstoles. De este modo, hablamos de Patricio como el apóstol de Irlanda. Pero este lenguaje no es exacto. El apelativo de Patricio es bueno si tomamos “apóstol” en su sentido más amplio (ver el ejemplo de los “apóstoles” o enviados Andrónico y Junia en Rom 16:7), pero nadie lo colocaría al lado de los Doce o de Pablo.

Pensemos bien acerca del fenómeno de los apóstoles modernos y veamos si ellos se adecúan a los estándares bíblicos. Los hechos son alarmantes:

  1. Hay una gran cantidad de nuevos apóstoles. Se podría argumentar, supongo, que matemáticamente no hay más apóstoles hoy de los que había hace 2000 años. Aunque, considerando que solo hubo una docena o algo así en los primeros días – y la mayoría murió en pocas décadas – parece haber un número desproporcionado en nuestros días y va en aumento rápidamente. Uno de los puntos de Pablo en 1 Corintios 9 o en 2 Corintios 10-12 es que el apostolado es por definición un don muy poco común. ¿Habría que esperar que en realidad cada barrio urbano tuviera sus propios apóstoles?, ¿o competirían esos “apóstoles” entre sí?
  1. Apóstol se define en términos de autoridad y control, no de servicio. Nuestro enemigo permanente levanta la cabeza una vez más: existe una tendencia natural en los humanos de querer dominar a otros, aun dentro del cuerpo de Cristo. Unos apóstoles modernos testifican que, para ellos, títulos como pastor o ministro no transmite suficiente peso para lo que ellos quieren hacer. Pero, recordemos que el apóstol Juan estaba contento con un título nada ostentoso, “anciano” (veáse 2 Juan 1 o 3 Juan 1). La recién inventada doctrina de la “cobertura apostólica” tiene poco que ver con la bendición de Dios, y mucho que ver con el ceder poder y dinero a un hombre ya poderoso y rico. No es de extrañar que estos “apóstoles” están rápidamente obteniendo la reputación de ser mujeriegos y estafadores: nadie tiene la autoridad de reprenderlos. (Leer 2  Cor 10-12 para encontrar estos seudo-apóstoles ya en la época de Pablo). Y cuando el tema de la predicación es, semana tras semana, por qué usted debe diezmar o sembrar más dinero – esto también es control y avaricia.
  1. El apostolado moderno no tiene el vínculo bíblico tan fuerte con el sufrimiento físico. Los auténticos apóstoles sufren, y punto. Los apóstoles modernos hablan de la energía que invierten en el ministerio, del tiempo y del esfuerzo. Hablan del rechazo personal y del dolor emocional que han experimentado. Les creo; pero, por otro lado, ¿quién en el ministerio cristiano no cuenta lo mismo? Y los misioneros que sirven entre los musulmanes o, por decirlo así, cualquier cristiano que trabaje en ciertos sectores de Colombia, también corren un riesgo mucho mayor de experimentar el sufrimiento verdadero que la mayoría de estos “apóstoles” actuales.

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  1. Los apóstoles se autoproclaman o reciben la unción de organizaciones fundadas por ellos o de las cuales son líderes. Una vez más nos encontramos con el viejo problema de saber cuál es la voluntad divina. Cómo saber a quién quiere Dios nombrar como apóstol (o pastor, o evangelista). La mayoría de nuestros apóstoles modernos se proclaman a sí mismos como tales, o los aclama alguien muy cercano a ellos. Yo soy apóstol porque Dios me lo dijo, y ustedes pueden estar seguros de que Dios me habló porque yo lo digo. Pero, ¡con seguridad la iglesia necesita más evidencia que este llamado es de Dios! Estos apóstoles de facto niegan que todos los creyentes son reyes y sacerdotes. Lea lo que Pablo dijo sobre este tipo de persona: “Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos.” (2 Cor 10:12)
  1. Los apóstoles de hoy aparentan impartir nuevas enseñanzas. En algunos casos particulares parece que inventan nuevas doctrinas, o cambian la doctrina bíblica, especialmente en cuanto a la naturaleza de la guerra espiritual o a la segunda venida de Cristo. Además, el movimiento es portador de esta nueva doctrina de “prosperidad” o “rhēma,” un acercamiento al poder que no tiene nada que ver con la oración o la fe como la enseña la Biblia. Si queremos establecer el origen de la Nueva Reforma Apostólica, no debemos ir más allá del sistema católico-romano. Uno de los supuestos títulos del Papa es “apóstol,” y él y los obispos son considerados los intérpretes autoritarios de la Biblia (Catecismo de la Iglesia Católica §2034), como lo harían Pedro y Pablo si estuvieran vivos hoy en día. El Papa también tiene autoridad para nombrar obispos en cada ciudad y otorgarles autoridad apostólica. Este movimiento apostólico moderno sigue el patrón del sistema católico-romano con precisión. Si los no evangélicos encuentran esto repugnante, entonces deberían considerar igualmente repugnante que los apóstoles protestantes hagan lo mismo.

Debemos recordar que servimos al Señor quien nos dijo “que sea el último de todos y el servidor de todos” (Marcos 9:35). La gente más parecida a Cristo tiende a evitar los títulos de poder y a servir de una manera humilde.

“¿Hay apóstoles en esta época?” por Gary S. Shogren,  Ph. D., profesor de Nuevo Testamento en Seminario ESEPA, San José, Costa Rica. Este ensayo ha sido adaptado de su comentario sobre 1a de Corintios.

¿Por qué van las personas al cielo?

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Note que yo no dije cómo llegan ellos ahí, lo que yo quiero decir es por qué han viajado ellos allá y luego regresan para decirnos todo acerca de éste. Durante las últimas décadas, las personas se han lanzado a escribir sus experiencias del cielo – y unas pocas veces, del infierno – publicado los libros más vendidos y películas que han sido éxitos de taquilla.

Por mi parte tengo muchas dudas de los libros sobre “el turismo más allá de la vida”.

downloadUn título prominente destaca El Niño que Volvió del Cielo: Un relato extraordinario de familia, fe y milagros. Se comercializa como “Una verdadera historia”. Sin embargo, en enero 2015 ese éxito de ventas fue retirado bruscamente de los estantes cuando Alex Malarkey, el “niño” de este título, públicamente anunció que la historia de su viaje era falsa. De hecho, él había tratado de obtener una audiencia para su confesión durante los últimos dos años, pero fue difícil hacerlo mientras los libros continuaban vendiéndose en las estanterías como pan caliente– se han vendido más de un millón de copias y se hizo una película de TV. [1] Gracias Alex, por reconocerlo y por enfrentarse a la autoridad de los adultos en su vida.

¿Qué dice la Biblia acerca de estos viajes?
Un prominente fragmento de información es que el apóstol Pablo alude a una visión que él, “un hombre en Cristo”, tuvo del “tercer cielo” en 2 Cor 12. Pero a él se le prohibió hablar de lo que había visto:

Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y sé que este hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras indecibles que no le es dado al hombre expresar. (2 Cor 12:2-4)

Para aplicar el punto de Pablo al día de hoy: Yo fui al cielo, pero a nadie le es permitido hablar de esas cosas, y entonces yo no me voy a elevar a mí mismo al decirles todas las cosas geniales que yo ví. Yo no voy a ir a una gira para el libro, ni voy a convertirlo en una película. Lee el resto de esta entrada »

El Día del Señor, el Día del Señor Jesucristo – ¿hay una diferencia?

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Pablo escribe en 1ª de Corintios 1:6-8 –

…se ha confirmado en ustedes nuestro testimonio acerca de Cristo, de modo que no les falta ningún don espiritual mientras esperan con ansias que se manifieste nuestro Señor Jesucristo. Él los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de nuestro Señor Jesucristo.

Es decir, Pablo usa el final de este siglo, específicamente el día de nuestro Señor Jesucristo, para demostrar que ellos ahora procuran la santidad. Esta frase es una reelaboración paulina del tradicional “día de Yahvé” (o simplemente “el día”; en hebreo el Yom Yahvé/יום יהוה) del Antiguo Testamento (ver Isaías 13:6, 9: Joel 2:1, 11, 31, 3:14; Amos 5:18; Sofonías 1:7). Ese era el día tanto de salvación como de juicio; dicha frase se adopta en el Nuevo Testamento y se convierte en un componente del evangelio cristiano.

El Nuevo Testamento usa varias combinaciones: “aquel día” (Mateo 7:22, 2 Tes 2:3, 2 Tim 1:18, 4:8), “el día” (2 Tes 1:10, 1 Cor 3:13, Heb 10:25), “el día de ira” (Rom 2:5, además 2:16), “el día de Jesucristo” (Fil 1:6), “el día de Cristo” (Fil 2:16), “el día del Señor” (1 Cor 5:5, 1 Tes 5:2, 2 Tes 2:2, 2 Pedro 3:10), “el día de Dios” (2 Ped 3:12, Apoc 16:14).

La variedad de términos no nos lleva a encontrar un significado distinto para cada uno, como si el Día de Cristo, el Día de Cristo Jesús, y el Día de Jesucristo se refirieran a diferentes días. Este es un error particularmente de

La segunda venida, el D̔ía del Señor, el Día de Cristo, el Rapto - un sólo evento

La segunda venida, el D̔ía del Señor, el Día de Cristo, el Rapto – un sólo evento

los dispensacionalistas, cuya hermenéutica se inclina a hacer distinciones muy finas entre expresiones semánticamente variadas. Por lo que la Biblia Anotada de Scofield (ed. 1983, p. 1169; igualmente Chafer), dice: “El ‘día de Cristo’ se relaciona enteramente con la recompensa y bendición de los santos en la venida de El, así como ‘el día del Señor’ corresponde al juicio.” Parte del problema tiene que ver con la interpretación incorrecta del Día de Yahvé, el cual podía relacionarse con bendición o con condenación en el Antiguo Testamento, depende del contexto. Lo que es mas, la única referencia a “el día del Señor” en las cartas corintias (1 Cor 5:5) tiene que ver con los tratos de Cristo con la iglesia, no con el mundo. Es mas sensible seguir la tendencia del Nuevo Testamento de atribuir los hechos de Yahvé al Señor Jesús (ver Juan 5:27; nótese el uso de Isaías 6:10 en Juan 12:40-41; Joel 2:32 en Rom 10:13). Mejor esto que estipular que habrá hasta cinco días escatológicos.

Pues todas estas frases se refieren a la venida de Cristo al fin del siglo, y no antes de la tribulación, veo ninguna evidencia aquí de un rapto secreto antes de la tribulación, una doctrina popular que veo como no-bíblica. Ver AQUI y ACA.

Todo para decir que, el Día de Yahvé se ha “cristologizado” con el Día del Señor Jesucristo porque como Creador y Salvador el es quien trae el juicio y la salvación final.

 

“El Día del Señor, el Día del Señor Jesucristo – ¿hay una diferencia?” por Gary S. Shogren, Ph.D, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

¡Comentario gratuito sobre 1a de Corintios!

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Disfrute de este comentario y compártalo con sus hermanos! Basado en un estudio personal y profundo del idioma original, fue escrito específicamente con la iglesia latinoamericana en mente:

  • Los dones espirituales
  • La importancia de amor
  • La resurreccion del cuerpo
  • El liderazgo bíblico
  • La vida sexual
  • Los apóstoles verdaderos y falsos
  • La relación entre el evangelio y la filosofía meramente humana
  • La prosperidad falsa y el evangelio

¡Y mucho más!

Shogren Comentario sobre 1 Corintios

Written by Gary Shogren

29/08/2014 at 2:54 pm

Publicado en 1a de Corintios, 1a y 2a de Tesalonicenses, 2 Corintios, Agapé, Amar amor, Antiguo Pacto, Apóstol, Apolos, Arqueología, Arrebatamiento, Ascensión, Ética, Bautismo, Biblia, caudillo, Cómo es Dios, Cefas Pedro, Cena del Senor, chocolate, Clemente, Comida kosher, Corinto, Creacion, Creador, Crisostomo, Cristología, Cuerpo de Cristo, Cultura, Deidad de Cristo, Devocional, Diezmos, Discernimiento, Discipulado, Discipulado, Don de sanidades, Dones espirituales, El apóstol Pablo, El Gnosticismo, El Judaismo, El Mesías, Epistolas cartas, Escatología, Esclavos amos, espiritu, Espiritu Santo, Estoicos estoicismo, Estudio biblico, Evangelio de prosperidad, Familia, Filosofia, Fruto del Espiritu, Funeral, Génesis, generosidad, Griego, Hechos de los Apóstoles, Historia, Historia de la Iglesia, Homosexualism homosexual homosexualidad, Humanidad de Cristo, Humildad, humildad falsa, Idiomas biblicos, Iglesia posapostolica, Iglesia Primitiva, Iluminacion, Inspiración de la Biblia, Jucio Final, Koine, La Iglesia, lenguas, Lider, Liderazgo cristiano, Manuscritos, Matrimonio, matrimonio, Mesianico, Metodos de estudiar la Biblia, misioneros, Misiones, Montano, Nestle Aland, Nueva Version Internacional, Nuevo Pacto, Nuevo Pacto, Nuevo Testamento Interpretación, Ofrenda, Padre, Palabra de Fe, paracleto, Pastor, Pentecostal, Platon, pneumatikos, Predicacion expositiva, Predicar sermon, profecia, Rapto, Reincarnacion, Reino de Dios, Resurreccion, Resurreccion, Rhema, Sacramentos, Salvación, Sana doctrina, Sangre y carne, Santificacion, Señor, Señorío, Segunda venida, Septuaginta, Sexo sexual, Sinónimos griegos, sufrimiento, Teología, Texto griego del Nuevo Testamento, Textus receptus, Timoteo, Traducción de la Biblia, Trasfondo de la Biblia, Trinidad, unidad, Vida Cristiana, Voluntad de Dios, yo sigo Pablo

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Si no tenemos que diezmar, entonces, ¿qué debemos hacer?

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Por favor leer las tres entradas sobre el diezmo en este blog antes de comentar sobre nuesta posición sobre él

Durante su tercer viaje misionero, Pablo fue a Jerusalén para entregar un gran donativo a la iglesia, con el fin de aliviar el sufrimiento de los cristianos pobres. Se menciona la oferta en 1-2 Corintios, en Romanos y en los Hechos, y es el tema principal del famoso pasaje sobre la mayordomía en 2 Co 8-9 y aquí en 1 Cor 16:

En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la misma manera que ordené a las iglesias de Galacia.  El primer día de la semana, cada uno de vosotros guarde algo en su casa, atesorando en proporción a cómo esté prosperando [1], para que cuando yo llegue no haya entonces que levantar ofrendas. Cuando yo esté allí, enviaré a los que vosotros aprobéis por cartas, para llevar vuestro donativo a Jerusalén. Y si conviene que yo también vaya, ellos irán conmigo. (1 Cor 16:1-4 RVA)

15440283-iglesia-plato-de-la-ofrenda-con-alguna-moneda-en-que¿Que enseña el NT acerca de la mayordomía? Debemos hacer las siguientes distinciones:

1. “No” al diezmo. El Nuevo Testamento no enseña en ningún sitio que los cristianos diezmen, es decir, consagren un 10% a la iglesia local. 1 Cor 16:1 no dice “un porcentaje fijo conforme a sus ingresos.” [Vea abajo] Si los cristianos quieren defender la doctrina del diezmo, tendrían que restringirse al Antiguo Testamento y también probar que tal practica del antiguo pacto es obligatoria para los cristianos de hoy. Además, tienen que seguir el diezmo bíblico cómo los Israelitas lo observaron: un 23.3%, no un 10%. La persona de hoy quien pretenda “diezmar” un mero 10% Lee el resto de esta entrada »

¿Por qué no una Nueva Iglesia de Corinto? [Estudios sobre 1a de Corintios]

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Debo admitir honestamente, que si yo hubiera sido Pablo, me habría visto groseramente tentado a abandonar la iglesia corintia. El hecho de que Pablo no lo hiciera da testimonio de su entendimiento de lo que Dios estaba haciendo en Corinto.

Algunos eruditos han calculado que la iglesia no contaba con más de 60 miembros adultos, distribuidos entre 3 o 4 pequeñas congregaciones en diferentes casas. Demoró dos años fundar esa iglesia; posteriormente recibió cinco años de cuidado apostólico de parte de Pablo, de Apolos, casi con seguridad de Cefas/Pedro, sin mencionar a Timoteo, Tito y otros miembros del equipo. Regularmente había correspondencia escrita con Pablo. Era una iglesia por la cual Pablo oraba ansiosamente todos los días (2 Cor 11:28). Pablo era un apóstol viajero, no un pastor local. Sin embargo, tenia que tratar con los miembros de este rebano en una manera pastoral, ensenando, animando y reprendiéndolos.

¿La Nueva Iglesia de Corinto?

¿La Nueva Iglesia de Corinto?

Comparadas con las otras iglesias paulinas, ella de Corinto le dio a Pablo retribuciones pobres para la inversión que el había hecho. El no los alaba por su trabajo evangelístico como lo hace con Filipos o Tesalónica, y en 2 Cor 10:16 implica que Corinto no había hecho mucho por evangelizar su propia región. Ellos consumieron más recursos y energía de los que produjeron; absorbieron el tiempo y la energía del apóstol mientras el debía concentrarse en la “puertas abiertas” en otros sitios (1 Cor 16:8- 9).

Ellos despreciaron el trabajo de Pablo, aunque le debían su alma. Ellos se burlaron a sus espaldas de que el era crudo, simple y perdedor. Tan superficiales como eran, se sintieron libres de rehacer su evangelio al ponerlo después de la filosofía popular. Ellos rechazaron por completo unas doctrinas apostólicas. Eran arrogantes, jactanciosos y crueles con sus propios pobres. Construyeron justificaciones elaboradas para rechazar el matrimonio por un lado o para visitar prostitutas por el otro. Se demandaban unos a otros en la corte y se arrojaban insultos.

Si Pablo fuera un pastor como nosotros, ¿no habría dejado la iglesia, atravesado la ciudad y fundado una nueva obra de Cristo a partir de cero? ¿No le diría su sentido común que si el dejaba de perder su tiempo con esos 60, podría comenzar otra obra y sobrepasar ese numero en poco tiempo? ¿Por que no invertir su tiempo en una Nueva Iglesia de Corinto?

El no hubiera podido hacer eso porque Cristo no se lo habría permitido. Como lo veía Pablo, esos molestos individuos no eran simplemente registros en un libro que podrían considerarse una mala inversión. Antes bien, ellos eran pueblo escogido de Dios. Y a pesar de las cosas horribles que hacían o decían, Pablo percibía que el Espíritu trabajaba en ellos y seguiría haciéndolo (1 Cor 1:4-9).

¿Como puede un pastor moderno soportar meses de este tratamiento, mucho menos años? Estamos apurados por cosechar resultados que se pueden medir y vanagloriarnos de ellos frente a otros pastores. Olvidamos que Dios nunca está apurado. ¡Qué tonto sería enfurecerse contra el rebaño de Dios cuando el está alistando para hacer una obra fresca en medio de ellos dentro de unos años!

Cuando un pastor se enoja con sus ovejas a causa de su lentitud o terquedad; cuando el las reprende por su estupidez; cuando amenaza con dejarlas; cuando las golpea con ira en vez de disciplinarlas en amor; entonces ese pastor se ha alejado del ministerio de Cristo y se ha desviado a un ministerio de pecado. Así no se puede cumplir un trabajo para Dios. Ira, impaciencia, jactancia, rudeza y sarcasmo nunca son herramientas del Espíritu de Dios.

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