Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

Archive for the ‘Filipenses’ Category

Seleccion de Christopher Wright, La Mision de Dios

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Gary dice: De vez en cuando se encuentra un libro que expresa la verdad del evangelio de una manera clarísima. He aquí una selección de Christopher Wright, La Misión de Dios: Descubriendo el Gran Mensaje de la Biblia (Buenos Aires: Certeza Unida, 2009). En especial, él demuestra que el Eterno es Señor y Redentor de todas las naciones, y que los gentiles pueden recibir el evangelio sin convertirse al judaísmo. Aquí una selección (pag. 683-86) en la cual cita a Richard Bauckham:

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Jacobo y el Concilio de Jerusalén. La combinación de la misión de Pedro a Cornelio y el éxito de la misión de la iglesia de Antioquía en Asia Menor y Chipre, por medio de Pablo y Bernabé, produjo un gran problema teológico. El primer Concilio de Jerusalén se convocó en el año 48 d.C. para resolver el asunto y el informe de este hecho fundamental de la misión cristiana primitiva se encuentra en Hechos 15.

Lo primero que cabe decir es que el tema en discusión no era la legitimidad de la misión gentil en sí misma. La pregunta no era si estaba bien llevar el evangelio a los gentiles sino en qué condiciones y bajo qué criterios se podía admitir a los gentiles convertidos en la nueva comunidad del pueblo de Dios. Es importante subrayar esto porque hay quienes argumentan contra la autenticidad de los registros del evangelio sobre la Gran Comisión, sobre la base de que parece ser desconocida en este concilio en Jerusalén. Es decir, según esta perspectiva, si Jesús alguna vez pronunció las palabras que se le atribuyen al final de Mateo y Lucas (a saber, un mandato explícito de ir a los gentiles), entonces eso hubiera sido un argumento contundente al que Jacobo, Pablo y Pedro podían apelar contra los cristianos judíos más conservadores y sus escrúpulos.

No obstante, esto interpreta mal la situación en Hechos 15. La noticia de la conversión de los gentiles fue recibida con gozo (v. 3), en tanto que los apóstoles misioneros fueron bienvenidos en Jerusalén (v. 4). El punto no era la legitimidad del esfuerzo por llevar los gentiles a la fe y a la conversión; era si los gentiles convertidos podían ser aceptados en la iglesia sin la circuncisión y la observancia de la ley (es decir, sin convertirse en verdaderos prosélitos del judaísmo). Los creyentes judíos conservadores insistían que así era el caso. Los apóstoles, (incluyendo Pedro y Jacobo, junto con Pablo) afirmaban que la nueva realidad inaugurada por el Mesías volvía innecesarios los requerimientos de prosélito.

Este asunto (los términos de la conversión) no se hubiera resuelto simplemente apelando al mandato de Jesús de ir a los gentiles. Ambas partes hubieran aceptado y estado de acuerdo en eso: las buenas nuevas eran para los gentiles que debían ser llevados a un discipulado obediente. La pregunta era, ¿qué implicaba ese discipulado, y cuáles eran las condiciones de ingreso? ¿Tenían los gentiles que hacerse judíos aparte de creer en Jesús?

Estaríamos equivocados si culpáramos a los cristianos judíos que exigían la circuncisión a los creyentes gentiles de ignorar las promesas hechas a los gentiles en las Sagradas Escrituras. Indudablemente reconocían esas promesas, pero…las interpretaban como un llamado a hacerse prosélitos cumplidores de la ley y circuncidados. [1]

El segundo punto importante a tener en cuenta en este informe es el cuidado con que Jacobo asocia ciertos pasajes proféticos en un argumento exegético de notable habilidad y sutileza. El pasaje principal, por supuesto, es Amos 9.11-12, pero alrededor de éste hay resonancias de Oseas 3.5 (‘después de estas cosas’, referido al regreso escatológico del Señor y a la restauración del gobierno davídico), Jeremías 12.15 (la promesa de que otras naciones pueden incorporase en medio del pueblo de Dios) e Isaías 45.21 (que Dios había declarado mucho antes su intención de reunir a las naciones gentiles). Dentro de este marco Jacobo cita Amos 9.11-12 que mira por un lado a la restauración del ‘tabernáculo caído de David’ (RVR95), lo cual con seguridad se entendía como una referencia al templo escatológico, es decir, el pueblo mesiánico de Dios; y por el otro lado, mira a la inclusión de los gentiles como aquellos que ‘llevan mi nombre [del Señor]’, es decir, que son considerados como pertenecientes a Israel simplemente como gentiles, no como habiéndose convertido en judíos prosélitos.

El estudio más completo y satisfactorio de este pasaje complejo lo ha realizado Richard Bauckham. Sus conclusiones son claras y convincentes. La comunidad cristiana primitiva se consideraba el templo escatológico que Jesús había prometido construir. A diferencia del templo físico, los gentiles podían ser admitidos en este nuevo templo mesiánico sin los requerimientos de proselitismo, y se podía fundamentar la legitimidad, incluso la antigüedad de esa interpretación, con pasajes de las Escrituras.

Hechos 15.16-18 no es el único texto que asocia la inclusión de los gentiles en el pueblo escatológico de Dios con una interpretación del templo escatológico como el pueblo escatológico de Dios. Efesios 2.11-22 y 1 Pedro 2.4-10 hacen lo mismo…. Esta asociación de ideas tiene que haber sido de importancia fundamental. El templo era el corazón de Israel. Era el lugar donde el pueblo de Dios tenía acceso a la presencia de Dios, mientras que a los gentiles, admitidos únicamente en los patios externos del Segundo Templo, les estaba prohibido, bajo pena de muerte, el ingreso a los recintos sagrados. Un pueblo de Dios definido por y centrado en ese templo como lugar de la morada de Dios con ellos, no podía incluir a los gentiles a menos que se hicieran judíos. Pero numerosas profecías describen el templo de la era mesiánica como un lugar donde los gentiles entrarían a la presencia de Dios (Salmo 96.7-8; Isaías 2.2-3; 25.6; 56.6-7; 66.23; Jeremías 3.17; Miqueas 4.1-2; Zacarías 14.16; 1 Enoc 90.33 [2]). Si se las entiende como referidas a los gentiles en tanto gentiles, en lugar de como prosélitos, la concepción que de sí misma tenía la iglesia primitiva como templo escatológico, como lugar de la presencia de Dios, podía aceptar la inclusión de los gentiles sin que se convirtieran en judíos por la circuncisión y la plena observancia de la ley mosaica. Por lo tanto, es completamente posible que Amos 9.11-12, interpretado como la profecía de que Dios construiría el templo escatológico (la comunidad cristiana) de tal modo que los gentiles pudieran buscar allí su presencia, hubiera jugado un papel decisivo en el debate y la decisión de la iglesia de Jerusalén acerca del lugar de los gentiles cristianos. …La significación de Amos 9.12, especialmente en la LXX, es muy cercana a la de Zacarías 2.11 (Hebreos 2.15): ‘En aquel día, muchas naciones se unirán al SEÑOR. Ellas serán mi [LXX, ‘SU’] pueblo’. Pero mientras este pasaje se puede interpretar más fácilmente como que los gentiles se unirán al pueblo de Dios como prosélitos, Amos 9.12 dice que las naciones en cuanto naciones gentiles pertenecen a YHVH. NO implica que tengan que hacerse judías, sino que ‘todas las naciones’ están incluidas en la relación de pacto. Es dudoso que se pudiera haber usado algún otro pasaje del Antiguo Testamento para arrojar más claridad sobre este punto. [3]

NOTAS:

[1] (originalmente nota 24) Jostein Ådna, “James’ Position at the Summit Meeting of the Apostles and Elders in Jerusalem (Acts 15)”, en The Mission of the Early Church to Jews and Gentiles, ed. Jostein Ådna y Hans Kvalvein, Mohr Siebek, Tübingen, 2000, p. 148.

[2]  El texto de 1 Enoc 90.33 es: “Todos los que habían perecido y habían sido dispersados, todas las bestias del campo y todas las aves del cielo se reunieron en esa casa. El dueño de las ovejas se alegró muchísimo, pues todos eran buenos y habían vuelto a su casa.” [versión Diez Macho]. 1 Enoc no es un libro canónico ni inspirado, sin embargo, es un testimonio de la teología del judaísmo del Segundo Templo.

[3] (originalmente nota 25) Richard Bauckham, ‘James and the Gentiles (Acts 15.13-21)’, en History, Literature, and Society in the Book of Acts, ed. Ben Witherington III, Cambridge University Press, Cambridge, 1996, pp. 167, 169.

Una introducción a la Torah del Mesías

“Seleccion de Christopher Wright, La Mision de Dios,” citado por Gary S. Shogren, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

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Written by Gary Shogren

11/03/2016 at 5:12 pm

Publicado en 1a de Corintios, 1a de Pedro, 1a de Timoteo, 1a y 2a de Tesalonicenses, 2 Corintios, Abraham, Adam, Adoración, Amar amor, Antiguo Pacto, Antiguo Testamento Interpretación, Apocalipsis, Ascensión, Ética, Biblia, canon, Cartas generales, Cómo es Dios, Cefas Pedro, Christopher Wright, Colosenses, Comida kosher, Conversos, Creacion, Creador, Cristología, crucifixion, Cuerpo de Cristo, Cultura, Deidad de Cristo, Descanso, Devocional, Diez mandamientos, Diluvio, discernimiento, Discipulado, Discipulado, Efesios, El apóstol Pablo, El Judaismo, El Mesías, Enoc Henoc, Epistolas cartas, Esenios, Espiritu Santo, Estudio biblico, Exodo, Ezequiel, Filipenses, Galatas, Génesis, gentil, Gentiles, gracias, Hebreos, Hechos de los Apóstoles, hermeneutica, Historia, Historia de la Iglesia, Humanidad de Cristo, Iesous, Inspiración de la Biblia, Isaías, Israel, Israel, Jeremias, Joel, Juan, Jucio Final, judaizante, Judíos netzaritas, Ketuvim, La Iglesia, Libros apocalípticos, Lucas, Malaquias, Marcos, Marranos, Mateo, mediador, Mesianico, Mesianismo, Mesianismo mesianico, Metodos de estudiar la Biblia, misioneros, Misioneros latinoamericanos, Misiones, mujer samaritana, Nebiim, Nevim, Noe, Noe, Nuevo nacimiento, Nuevo Pacto, Nuevo Pacto, Nuevo Testamento Interpretación, Oración, paracleto, Pecado, Perdón de pecado, Qumran, Resurreccion, Resurreccion, Romanos, Sabado, Sabado, Sabat sabbat, Sacerdote, Salmos, Salvación, salvador, Sana doctrina, Santiago, Santificacion, Señor, Señorío, Segunda venida, Septuaginta, Setimo dia, Shabat, Sinopticos, Teología, Timoteo, Tito, Tora, Torah, Trasfondo de la Biblia, Vida Cristiana, Voluntad de Dios, Yahushuah, Yeshua

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El Día del Señor, el Día del Señor Jesucristo – ¿hay una diferencia?

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Pablo escribe en 1ª de Corintios 1:6-8 –

…se ha confirmado en ustedes nuestro testimonio acerca de Cristo, de modo que no les falta ningún don espiritual mientras esperan con ansias que se manifieste nuestro Señor Jesucristo. Él los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de nuestro Señor Jesucristo.

Es decir, Pablo usa el final de este siglo, específicamente el día de nuestro Señor Jesucristo, para demostrar que ellos ahora procuran la santidad. Esta frase es una reelaboración paulina del tradicional “día de Yahvé” (o simplemente “el día”; en hebreo el Yom Yahvé/יום יהוה) del Antiguo Testamento (ver Isaías 13:6, 9: Joel 2:1, 11, 31, 3:14; Amos 5:18; Sofonías 1:7). Ese era el día tanto de salvación como de juicio; dicha frase se adopta en el Nuevo Testamento y se convierte en un componente del evangelio cristiano.

El Nuevo Testamento usa varias combinaciones: “aquel día” (Mateo 7:22, 2 Tes 2:3, 2 Tim 1:18, 4:8), “el día” (2 Tes 1:10, 1 Cor 3:13, Heb 10:25), “el día de ira” (Rom 2:5, además 2:16), “el día de Jesucristo” (Fil 1:6), “el día de Cristo” (Fil 2:16), “el día del Señor” (1 Cor 5:5, 1 Tes 5:2, 2 Tes 2:2, 2 Pedro 3:10), “el día de Dios” (2 Ped 3:12, Apoc 16:14).

La variedad de términos no nos lleva a encontrar un significado distinto para cada uno, como si el Día de Cristo, el Día de Cristo Jesús, y el Día de Jesucristo se refirieran a diferentes días. Este es un error particularmente de

La segunda venida, el D̔ía del Señor, el Día de Cristo, el Rapto - un sólo evento

La segunda venida, el D̔ía del Señor, el Día de Cristo, el Rapto – un sólo evento

los dispensacionalistas, cuya hermenéutica se inclina a hacer distinciones muy finas entre expresiones semánticamente variadas. Por lo que la Biblia Anotada de Scofield (ed. 1983, p. 1169; igualmente Chafer), dice: “El ‘día de Cristo’ se relaciona enteramente con la recompensa y bendición de los santos en la venida de El, así como ‘el día del Señor’ corresponde al juicio.” Parte del problema tiene que ver con la interpretación incorrecta del Día de Yahvé, el cual podía relacionarse con bendición o con condenación en el Antiguo Testamento, depende del contexto. Lo que es mas, la única referencia a “el día del Señor” en las cartas corintias (1 Cor 5:5) tiene que ver con los tratos de Cristo con la iglesia, no con el mundo. Es mas sensible seguir la tendencia del Nuevo Testamento de atribuir los hechos de Yahvé al Señor Jesús (ver Juan 5:27; nótese el uso de Isaías 6:10 en Juan 12:40-41; Joel 2:32 en Rom 10:13). Mejor esto que estipular que habrá hasta cinco días escatológicos.

Pues todas estas frases se refieren a la venida de Cristo al fin del siglo, y no antes de la tribulación, veo ninguna evidencia aquí de un rapto secreto antes de la tribulación, una doctrina popular que veo como no-bíblica. Ver AQUI y ACA.

Todo para decir que, el Día de Yahvé se ha “cristologizado” con el Día del Señor Jesucristo porque como Creador y Salvador el es quien trae el juicio y la salvación final.

 

“El Día del Señor, el Día del Señor Jesucristo – ¿hay una diferencia?” por Gary S. Shogren, Ph.D, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

¿Servimos al Señor por la Ley o en el Espíritu Santo?

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El Señor anunció, “viene la hora cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre” (Juan 4:21). Qué increible, entonces, que tantos creyentes quieren regresar al altar de Jerusalén, y tratan de buscar la justicia por medio de la Torá, en vez de vivir por el Espíritu de Dios. Aquí está una cita valiosa del libro de Charles Leiter “La Ley de Cristo”, que básicamente es una colección de versículos bíblicos.

 

“Es muy significativo que en el Nuevo Testamento, el pecado NO es definido principalmente en términos de violar una lista de prohibiciones, sino en términos de dañar, entristecer, resistir (Hechos 7:51), mentir (Hechos 5:3), poner a prueba (Hechos 5:9), insultar (Hebreos 10:29), blasfemar (Mateo 12:31-32), y ofender de otras maneras a una Persona viviente – el Espíritu Santo.

“Por otro lado, la vida piadosa es definida en términos de vivir en el Espíritu (Gálatas 5:25), andar en el Espíritu (Gálatas 5:25), ser guiado por el Espíritu (Romanos 8:14), producir el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22), ser lleno del Espíritu (Efesios 5:18), sembrar para el Espíritu (Gálatas 6:8), regocijarse en el Espíritu (Lucas 10:21), abundar en la esperanza por el poder del Espíritu (Romanos 15:13), orar en el Espíritu (Efesios 6:18), adorar en el Espíritu (Filipenses 3:3), estar en el Espíritu (Apocalipsis 1:10; Lucas 2:27), hablar con las palabras enseñadas por el Espíritu (Lucas 12:12; Hechos 6:10; 1 Corintios 2:13), obedecer las restricciones puestas por el Espíritu (Hechos 16:6-7), ser consolado por el Espíritu (Hechos 9:31), servir en lo nuevo del Espíritu (Romanos 7:6), pensar en las cosas del Espíritu (Romanos 8:5), hacer morir las acciones carnales por el poder del Espíritu (Romanos 8:13), ser fortalecido por el Espíritu (Efesios 3:16), conservar la unidad del Espíritu (Efesios 4:3), amar en el Espíritu (Colosenses 1:8), tener el gozo del Espíritu (Hechos 13:52; Romanos 14:17; 1 Tesalonicenses 1:6), con el poder del Espíritu guardar la preciosa enseñanza que se te ha confiado (2 Timoteo 1:14), predicar el evangelio por el poder del Espíritu (1 Pedro 1:12), echar fuera demonios por el Espíritu (Mateo 12:28), y prestar atención a lo que el Espíritu dice (Apocalipsis 2:7,11, 17, 29; 3:6, 13, 22).

“A estos versículos, se pueden agregar muchos más. No es sorprendente, entonces, que Pablo en 2 Corintios 3 se refiera al Nuevo Pacto entero como ‘el ministerio del Espíritu’ (2 Corintios 3:8).”

Del libro de Charles Leiter, The Law of Christ, disponible en Amazon.com

Leiter Law of Christ

 

¿Por qué no una Nueva Iglesia de Corinto? [Estudios sobre 1a de Corintios]

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Debo admitir honestamente, que si yo hubiera sido Pablo, me habría visto groseramente tentado a abandonar la iglesia corintia. El hecho de que Pablo no lo hiciera da testimonio de su entendimiento de lo que Dios estaba haciendo en Corinto.

Algunos eruditos han calculado que la iglesia no contaba con más de 60 miembros adultos, distribuidos entre 3 o 4 pequeñas congregaciones en diferentes casas. Demoró dos años fundar esa iglesia; posteriormente recibió cinco años de cuidado apostólico de parte de Pablo, de Apolos, casi con seguridad de Cefas/Pedro, sin mencionar a Timoteo, Tito y otros miembros del equipo. Regularmente había correspondencia escrita con Pablo. Era una iglesia por la cual Pablo oraba ansiosamente todos los días (2 Cor 11:28). Pablo era un apóstol viajero, no un pastor local. Sin embargo, tenia que tratar con los miembros de este rebano en una manera pastoral, ensenando, animando y reprendiéndolos.

¿La Nueva Iglesia de Corinto?

¿La Nueva Iglesia de Corinto?

Comparadas con las otras iglesias paulinas, ella de Corinto le dio a Pablo retribuciones pobres para la inversión que el había hecho. El no los alaba por su trabajo evangelístico como lo hace con Filipos o Tesalónica, y en 2 Cor 10:16 implica que Corinto no había hecho mucho por evangelizar su propia región. Ellos consumieron más recursos y energía de los que produjeron; absorbieron el tiempo y la energía del apóstol mientras el debía concentrarse en la “puertas abiertas” en otros sitios (1 Cor 16:8- 9).

Ellos despreciaron el trabajo de Pablo, aunque le debían su alma. Ellos se burlaron a sus espaldas de que el era crudo, simple y perdedor. Tan superficiales como eran, se sintieron libres de rehacer su evangelio al ponerlo después de la filosofía popular. Ellos rechazaron por completo unas doctrinas apostólicas. Eran arrogantes, jactanciosos y crueles con sus propios pobres. Construyeron justificaciones elaboradas para rechazar el matrimonio por un lado o para visitar prostitutas por el otro. Se demandaban unos a otros en la corte y se arrojaban insultos.

Si Pablo fuera un pastor como nosotros, ¿no habría dejado la iglesia, atravesado la ciudad y fundado una nueva obra de Cristo a partir de cero? ¿No le diría su sentido común que si el dejaba de perder su tiempo con esos 60, podría comenzar otra obra y sobrepasar ese numero en poco tiempo? ¿Por que no invertir su tiempo en una Nueva Iglesia de Corinto?

El no hubiera podido hacer eso porque Cristo no se lo habría permitido. Como lo veía Pablo, esos molestos individuos no eran simplemente registros en un libro que podrían considerarse una mala inversión. Antes bien, ellos eran pueblo escogido de Dios. Y a pesar de las cosas horribles que hacían o decían, Pablo percibía que el Espíritu trabajaba en ellos y seguiría haciéndolo (1 Cor 1:4-9).

¿Como puede un pastor moderno soportar meses de este tratamiento, mucho menos años? Estamos apurados por cosechar resultados que se pueden medir y vanagloriarnos de ellos frente a otros pastores. Olvidamos que Dios nunca está apurado. ¡Qué tonto sería enfurecerse contra el rebaño de Dios cuando el está alistando para hacer una obra fresca en medio de ellos dentro de unos años!

Cuando un pastor se enoja con sus ovejas a causa de su lentitud o terquedad; cuando el las reprende por su estupidez; cuando amenaza con dejarlas; cuando las golpea con ira en vez de disciplinarlas en amor; entonces ese pastor se ha alejado del ministerio de Cristo y se ha desviado a un ministerio de pecado. Así no se puede cumplir un trabajo para Dios. Ira, impaciencia, jactancia, rudeza y sarcasmo nunca son herramientas del Espíritu de Dios.

Entradas relacionadas:

Estudios sobre 1a Corintios

“¿Por qué no una Segunda Iglesia de Corinto?” por Gary Shogren, PhD en Exégesis del Nuevo Testamento, Profesor en Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

Versión Israelita Nazarena (VIN), ¡otra versión “restaurada” de la Biblia!

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untitled¡OJO! Entrada urgente:  ¡La Versión Israelita Nazarena no es una nueva traducción hebraíca! De hecho, es una paráfrasis de otras versiones castellanas.

Hablamos de otra versión mesiánica, bajo la dirección editorial de José Antonio Alvarez. Uno puede buscar información sobre otras, es decir, el Código Real y la Traducción Kadosh Israelita Mesiánica en este blog, por medio de buscar la palabra “mesiánico.” Como las demás versiones, la Versión Israelita Nazarena (VIN) dice que la Biblia fue escrito por hebreos para hebreos – una idea inadecuada, pues el Nuevo Testamento fue escrito en mayor parte para creyentes grecorromanos.

Entre otros problemas, la versión (seudo-)mesiánica VIN niega la trinidad y la deidad de Cristo. Como ejemplo, Isa 9:6 es una de las predicciones más preciosas del Mesías. Se llama en hebreo El-Gibor, lo cual significa Dios Fuerte. Sin embargo, ¿qué pasó en la VIN? En vez de “Dios” – en el hebreo אֵל – la VIN tiene “Héroe”. Según el diccionario hebreo, “Dios” es el único significado. In Isa 10:21, la VIN traduce la misma frase como “Elohim fuerte.” ¿Por cuál razón traducirlo como “héroe” en Isa 9:6, pero Elohim = Dios en 10:21, y Dios o Elohim cualquier otro versículo dónde la palabra El/אֵל?

Se encuentra la misma tendencia de cambiar el texto original en Juan 1:1 Lee el resto de esta entrada »

El mesianismo en la iglesia de hoy – Parte II

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Hablaremos de unas cuestiones teológicas con respecto a algunos grupos mesiánicos (el lector debe leer Parte I de este blog, AQUI, donde hablamos de los varios corrientes mesiánicos).

Por un lado, debemos admitir que los cristianos judíos en la época apostólica vivieron como judíos mesiánicos. Hasta cierto punto, asistieron a la sinagoga, fueron al templo para orar, y evitaron la comida impura.

La división que yo sigo, cuál es saludable y cuál no lo es: ¿El grupo dice o implica que hay algún beneficio espiritual por seguir la cultura o ley judía? Si la respuesta es sí, es un peligro. Derivo esto del Nuevo Testamento.

Pensemos en dos asuntos: la salvación, y la santificación.

Salvación:

Hechos 15:1, 5 – “Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos…Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.”

Es decir, algunos decían que la fe no es suficiente, un gentil tiene que tener fe y además obedecer la Ley de Moisés. Cuando hablan de la circuncisión, no hablaban de solamente de la sencilla cirugía. Ser circunciso significa que “soy circunciso, y por lo tanto entiendo que estoy obligado a obedecer toda la Ley de Moisés.” Es un paquete, e incluye la observancia de las 613 reglas de Moisés. Entonces, no hay tal cosa como un cristiano gentil, un gentil tiene que convertirse plenamente al judaísmo para ser parte del pueblo de Cristo Lee el resto de esta entrada »

Las Cartas a los Tesalonicenses

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He aquí un artículo sobre dos cartas favoritas. Tiene el estilo de un diccionario, es decir, no argumento a favor de mis propias opiniones.

Las Cartas a los Tesalonicenses

  1. Introducción

A.     La ciudad de Tesalónica

La Tesalónica que Pablo conoció, a diferencia de las ruinas de Corinto o Éfeso, se encuentra principalmente enterrada debajo de la metrópoli moderna. Los restos pre-romanos incluyen un Serapeum, el templo del egipcio Serapis. Otros sitios arqueológicos impresionantes después del tiempo de Pablo: el foro romano, un odeón y un impresionante criptopórtico (galería cubierta), que albergaba el mercado. La ciudad era un puerto próspero y era una parada a lo largo de la Vía Ignacia, que se extendía desde Bizancio en el este, a través de Macedonia a un puerto, de donde un viajero podía navegar a través del Adriático a Italia y luego continuar por carretera a Roma. Su población era griega mezclada con otros grupos étnicos. Del año 44 d. C. hacia adelante sirvió como una de las cuatro capitales de distrito de Macedonia, y como una “ciudad libre” disfrutaba de derechos políticos ampliados. Durante el último siglo, las inscripciones han confirmado el testimonio de Hch 17:6, 8, que la ciudad fue gobernada por “politarcas” (πολιτάρχαι). Este título está especialmente asociado con, pero no limitado a, el gobierno de Tesalónica. Probablemente había cinco politarcas en su Consejo.

Más allá de su culto al panteón olímpico, Tesalónica fue influenciada por la religión romana y adoraban ostentosamente al “divino César” (Steimle, 2008). Algunos han sugerido que ya en el siglo 1, Tesalónica también fue sede del culto a los Cabiri, con sus misterios sangrientos y su rito sexual. En ese caso, su presencia debe haber suscitado una advertencia en contra de la fornicación (πορνεία) en 1Tes 4:3-8 (Jewett, 1986, 127-32). Otros han instado a una reconstrucción y fechado del culto más medida, dado que hay pocos datos sólidos, notando también que Pablo condena el sexo ilícito en todos lados (Vom Brocke, 2001, 117-21).

Hch 17:1-2 establece que, a diferencia de las reuniones informales en Filipos (Hch 16:13-16), los judíos tesalónicos tenían una sinagoga constituida formalmente con un edificio Lee el resto de esta entrada »

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