Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

Las Cartas a los Tesalonicenses

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He aquí un artículo sobre dos cartas favoritas. Tiene el estilo de un diccionario, es decir, no argumento a favor de mis propias opiniones.

Las Cartas a los Tesalonicenses

  1. Introducción

A.     La ciudad de Tesalónica

La Tesalónica que Pablo conoció, a diferencia de las ruinas de Corinto o Éfeso, se encuentra principalmente enterrada debajo de la metrópoli moderna. Los restos pre-romanos incluyen un Serapeum, el templo del egipcio Serapis. Otros sitios arqueológicos impresionantes después del tiempo de Pablo: el foro romano, un odeón y un impresionante criptopórtico (galería cubierta), que albergaba el mercado. La ciudad era un puerto próspero y era una parada a lo largo de la Vía Ignacia, que se extendía desde Bizancio en el este, a través de Macedonia a un puerto, de donde un viajero podía navegar a través del Adriático a Italia y luego continuar por carretera a Roma. Su población era griega mezclada con otros grupos étnicos. Del año 44 d. C. hacia adelante sirvió como una de las cuatro capitales de distrito de Macedonia, y como una “ciudad libre” disfrutaba de derechos políticos ampliados. Durante el último siglo, las inscripciones han confirmado el testimonio de Hch 17:6, 8, que la ciudad fue gobernada por “politarcas” (πολιτάρχαι). Este título está especialmente asociado con, pero no limitado a, el gobierno de Tesalónica. Probablemente había cinco politarcas en su Consejo.

Más allá de su culto al panteón olímpico, Tesalónica fue influenciada por la religión romana y adoraban ostentosamente al “divino César” (Steimle, 2008). Algunos han sugerido que ya en el siglo 1, Tesalónica también fue sede del culto a los Cabiri, con sus misterios sangrientos y su rito sexual. En ese caso, su presencia debe haber suscitado una advertencia en contra de la fornicación (πορνεία) en 1Tes 4:3-8 (Jewett, 1986, 127-32). Otros han instado a una reconstrucción y fechado del culto más medida, dado que hay pocos datos sólidos, notando también que Pablo condena el sexo ilícito en todos lados (Vom Brocke, 2001, 117-21).

Hch 17:1-2 establece que, a diferencia de las reuniones informales en Filipos (Hch 16:13-16), los judíos tesalónicos tenían una sinagoga constituida formalmente con un edificio. Hch 17:4 da a entender que a estas reuniones asistían tanto los judíos como los griegos temerosos de Dios. Pablo no hace referencia a una sinagoga local en las epístolas tesalónicas, aunque hubiera sido excepcional si lo hubiera hecho; tampoco hay datos arqueológicos o inscripciones que apoyen la existencia de una sinagoga contemporánea. La evidencia más temprana data del 4o siglo d. C. o más tarde (algunas veces reportada por error como siendo del 4o siglo a. C.); sin embargo, esta es una inscripción bilingüe samaritana-griega, indicando la presencia de una congregación de samaritanos. Vom Brocke provee el resumen más completo de los datos más relevantes; él concluye que una sinagoga judía no-samaritana fue establecida en Tesalónica antes de la era cristiana (2001, 217-33).

B.     Hechos y las Epístolas Tesalónicas

Algunos cuestionan la validez metodológica de usar Hechos como una trama general en la cual se pueden colocar las epístolas; otros no encuentran problemas insolubles al correlacionar los documentos donde sea posible. En una comparación de los documentos, los siguientes datos son relevantes: Primero, los libros siguen diferentes agendas; el autor de Hechos desea demostrar la continua expansión del evangelio, en cumplimiento del mandato del Señor (Hch 1:8) y, al inicio de la campaña macedonia, como el resultado de la fresca guía divina (16:6-10). Por otro lado, las epístolas fueron escritas, no para describir el trabajo de largo alcance de Pablo, sino para confirmar a aquellos que ya habían llegado a la fe cristiana. Segundo, Hechos traza el antagonismo de los judíos tesalonicenses al evangelio (17:5-7; 17:13), y adicionalmente la resistencia de algunos judíos cristianos a admitir gentiles a la iglesia sin los requerimientos de la Ley (15:1, 5, 24). A menos que “sus compatriotas” (1Tes 2:14 NVI) se refiera a los judíos tesalonicenses, una interpretación poco probable, entonces de acuerdo con esa carta, los cristianos eran perseguidos por los gentiles locales. 1Tes 2:14-16 contiene palabras duras en contra de la dirigencia en Judea, por su persecución de la iglesia y su oposición a la evangelización de los gentiles (pero véase dudas acerca de la autenticidad de estos versos en 2 B Autenticidad e integridad literaria). Tercero, el reporte de Pablo de “las aflicciones e insultos” en Filipos (1Tes 2:2) es un resumen apto de la conclusión del trabajo en Filipos como se detalla en Hch 16:19-40. Cuarto, Hechos podría ser leído con la intención de decir que Pablo pasó sólo tres o cuatro semanas en la ciudad (Hch 17:2); las epístolas arrojan serias dudas sobre ese período de tiempo, dada la gran conciencia de la doctrina en esa ciudad cuando Pablo escribe 1Tes, y los múltiples regalos que Filipos envió durante su tiempo ahí (Fil 4:16; Malherbe, 2000, 60-61; Fee, 2009, 6). Es posible que la narración de los Hechos refleje el hábito del autor de resumir los eventos. Quinto, Hechos reporta que en sus inicios la iglesia estaba compuesta de algunos judíos y un mayor número de griegos temerosos de Dios (Hch 17:4), pero no griegos que vinieran directamente del paganismo (aunque el texto occidental de 17:4 agrega “y” [καί] antes “griegos,” implicando que muchos se convirtieron del paganismo: “[muchos?] piadosos y muchos griegos, y mujeres nobles no pocas”). 1Tes 1:9 insinúa que la de Tesalónica era una iglesia gentil, y que ellos se habían vuelto de los ídolos a Dios sin haber pasado tiempo en la sinagoga. Seis, Hechos no hace ninguna referencia a las epístolas paulinas.

C.     La misión paulina

Lo que tradicionalmente se ha calificado como el segundo viaje (Hch 15:40-18:22) se inició en Antioquía. Pablo y Silas/Silvano y luego Timoteo visitaron nuevamente las iglesias de Galacia, y luego se trasladaron a través del Egeo a Macedonia como respuesta a una visión nocturna (Hch 16:9-10). Hechos puede sugerir que su autor se unió al equipo en Troas y cruzó a Filipos, pero no continuó hacia Tesalónica (16:10-17 es una llamada sección “nosotros”). Ellos evangelizaron Filipos, una ciudad relativamente pequeña, y fueron obligados a irse luego de la paliza y encarcelamiento de los dos principales a manos de los magistrados de la ciudad. Ellos viajaron hacia el oeste a lo largo de la Vía Ignacia a Tesalónica (Hch 17:1-9), y siguieron el plan típico de predicar en la sinagoga, donde habría una audiencia mixta de judíos y también gentiles temerosos de Dios; sus conversos proveerían la base para una congregación de cristianos judíos y gentiles. Esta vez la oposición surgió de los judíos, quienes tomaron a Jasón y otros cristianos y los llevaron ante los magistrados de la ciudad. Jasón fue obligado a depositar una fianza como una garantía en caso de disturbios adicionales. De ahí Pablo y Silas – pero aparentemente no Timoteo – fueron a Berea (Hch 17:10-12), donde los judíos les dieron una mejor recepción. Sin embargo, judíos de Tesalónica llegaron y despertaron el descontento, forzando a Pablo a navegar hacia Atenas (Hch 17:14-15), a cuya ciudad Silas y Timoteo viajaron más tarde (insinuando esto en 1Tes 2:17-3:2, pero no en Hechos). De ahí enviaron a Timoteo al norte a Tesalónica (1Tes 3:1-2). Timoteo más tarde regresó, presumiblemente a Corinto, con las buenas noticias de que los discípulos ahí habían sobrevivido y estaban prosperando (3:6) a pesar de la persecución que sufrieron (1Tes 1:6; 2:14; 3:3-5; 2Tes 1:5-7). De las cartas, podemos reconstruir que él fue al norte una vez más con 1ª de Tesalonicenses; a su regreso, él fue enviado en un tercer viaje con 2ª de Tesalonicenses. Pablo y Silas desesperadamente desearon ver a los tesalonicenses, pero Satanás “los estorbó” (1Tes 2:18); Pablo no dice en que consistió este impedimento.

El siguiente viaje misionero de Pablo (Hch 18:23-21:17) estuvo centrado en Éfeso, pero también incluyó visitas a las iglesias existentes en Asia Menor, Macedonia (Hch 20:1; 2Co 7:5) y Acaya. En algún momento alrededor de 55-56 él debe haber pasado a través de Tesalónica, y luego nuevamente en el ciclo de regreso desde Acaya. Muy poco más se conoce acerca de la iglesia del 1er siglo d. C., aunque ellos deben de estar entre los macedonios a quienes Pablo alaba por su generosidad (2Co 8:1-5). Hechos da a entender que Aristarco y Segundo eran los administradores a quienes la iglesia había seleccionado para la ofrenda de Jerusalén (Hch 20:4; véase también 19:29) y que Aristarco continuó con Pablo a Roma (27:2; Col 4:10-11, Flm 24).

D.    Cronología

1) Fecha de 1ª de Tesalonicenses

La mayoría de los eruditos fechan 1Tes (y 2Tes, si es genuina) temprano en los 50s, durante el segundo viaje misionero. El equipo paulino evangelizó Macedonia y Acaya durante el reinado de Claudio (41-54), en cuyo período el senado nombró a Junius Annaeus Gallio (Galión) como procónsul de Acaya, para gobernar desde Corinto. Fortuitamente, la evidencia externa de las inscripciones ha permitido a los estudiosos determinar una de las pocas fechas firmes en el ministerio de Pablo, puesto que el proconsulado de Galión ahora puede ser fijado alrededor de los años 51-52. Hch 18:11-12 insinúa que Pablo había estado trabajando un año y medio en Corinto antes de la llegada de Galión, aunque el texto podría ser interpretado en otras formas. Una reconstrucción común es que el equipo trabajó en Macedonia en el 49 ó 50 y que Pablo escribió 1Tes en el 50-51 (véase especialmente Riesner, 1998, 157-211; también Jewett, 1979, 38-40).

Unos pocos estudiosos fechan las cartas en el tercer viaje, por ejemplo, Schmithals (1972, 181-91), porque él cree que Pablo está confrontando la enseñanza gnóstica que supuestamente se encuentra detrás de las otras epístolas de ese período. Sin embargo, la principal alternativa al fechado tradicional es la hipótesis planteada por Knox y desarrollada por Lüdemann, según la cual Hechos no es fiable cuando coloca el trabajo inicial en Galacia antes del evangelismo de Macedonia y Acaya. Más bien, Pablo estaba en Macedonia tan temprano como los años 39-40, y llegó a Corinto mucho antes de que Galión asumiera el proconsulado. Lüdemann fecha 1Tes alrededor del 41 (1984, 238). El punto de vista no ha logrado convencer a muchos.

2) Fecha de 2ª de Tesalonicenses

Si 2Tes es genuina. Las similitudes entre las dos cartas sugieren que fueron escritas una después de la otra, dando una fecha 50-51 para ambas. Timoteo debe haber dejado Tesalónica hacia Corinto con una pregunta sobre la resurrección (un viaje de dos semanas), regresó al norte con 1Tes (otras dos semanas), pasó tiempo ahí y regresó a Corinto con una actualización y la pregunta acerca del Día del Señor. Esto permite el espacio de un mes o dos entre la primera pregunta de los tesalonicenses y su segunda.

Si 2Tes es seudónima. Si alguien distinto de Pablo escribió la carta entonces fecharla constituye un reto mayor. Su terminus ad quem es algún tiempo antes de que Policarpo la citara en su carta A los Filipenses (c. 110 d. C.; ver abajo, 3 B Autenticidad y la cuestión de la seudonimidad). El terminus a quo es también problemático, dado que el autor puede estar insinuando que el “santuario” (ναός) de Jerusalén todavía existe conforme escribe (2Tes 2:4); o el autor podría estar proyectando su enseñanza al tiempo antes de su destrucción en 70 d. C. (Malherbe, 2000, 372). Si la epístola hubiera sido compuesta después de la muerte de Pablo, pero antes del 70, esto acorta la ventana de tiempo para pasar la carta entre las iglesias que habían conocido al apóstol. La mayoría de los estudiosos que rechazan la autoría paulina fechan el documento en las últimas dos décadas del 1er siglo, cuando la iglesia estaba sufriendo de mayor persecución.

E.     La función de las cartas

La popularidad de escribir cartas en el 1er siglo d. C. fue debido en gran parte a la Pax Romana, con sus caminos romanos y vías marítimas libres de piratas. Un individuo llevando una carta podía caminar de Corinto a Tesalónica en dos semanas, lo cual para la mayor parte de la historia humana constituiría una velocidad impresionante para un mensaje privado.

Es dudoso que 1Tes sea la epístola más antigua (véase Hch 15:23-29), ni siquiera la primera carta paulina. Pablo había participado en el ministerio itinerante durante tal vez 15 años y puede haber usado el género anteriormente; de hecho, si 2Tes es genuina, entonces “en toda carta mía” (3:17) puede sugerir la existencia de epístolas previas las cuales, como la “carta previa” de 1Co 5:9, se ha perdido.

Un método que hoy parece siempre haber llevado la huella paulina era escribir una epístola. Él la ponía en manos de un compañero de confianza; en este caso, aparentemente Timoteo. El mensajero no estaba obligado simplemente a asegurar la entrega de la carta, sino también leerla, explicarla, observar el estado de la iglesia y recibir cualquier respuesta para llevarla de regreso a Pablo. La iglesia hubiera sido en su mayoría analfabeta, y por ende las cartas no eran documentos que se guardaban y se llevaban para estudio pausado. El rollo era leído en voz alta como un libreto con el cual recrear el evento del discurso original, dando a la iglesia reunida una experiencia sonora compartida de la “voz” de Pablo. El apóstol dictaba sus epístolas, lo que le daba un estilo vivo que le recordaría a la iglesia su presencia. Él también escribía saludos personales al final (2Tes 3:17). La iglesia tesalónica era responsable de que todos los creyentes escucharan la carta (1Tes 5:27), la cual instrucción puede haber llevado a la distribución temprana y amplia de ejemplares.

Como a los estudiosos les gusta repetir, las epístolas paulinas eran “cartas ocasionales,” esto es, respuestas a las necesidades inmediatas de las iglesias más que tratados teológicos. Sin embargo, las cartas no son meramente o incluso principalmente ad hoc. Ellas son la reafirmación de doctrinas que la iglesia ya poseía, y las respuestas de Pablo para alguna nueva ocasión usualmente consistía de la aplicación de una verdad conocida. Las epístolas tesalonicenses son típicas en este sentido, y esto explica la prevalencia de “recordatorios,” por ejemplo 1Tes 3:4 – “pues cuando estábamos con ustedes les advertimos que íbamos a padecer sufrimientos. Y así sucedió” (así 1Tes 1:5, 2:1, 2:2, 2:5, 2:9, 2:10, 2:11, 3:3, 3:4, 5:1, 5:2; 2Tes 2:5, 2:6, 3:7). 1Tes es casi enteramente una reafirmación de lo que ya sabían y practicaban; el único material que podríamos etiquetar como fresco es la resurrección de los santos en 4:13-17. Asimismo, en el caso de 2Tes, la enseñanza doctrinal principal (2Tes 2:1-12) es, al menos en la situación histórica presumida en la carta, ya conocida (2:5, 6).

Una característica inusual en las dos epístolas tesalonicenses es la mención de Silas y Timoteo, por lo tanto “Pablo, Silvano, y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses” (1Tes 1:1). Si bien es concebible que ellos fueran coautores con Pablo, la mejor interpretación es que ellos estaban con él mientras compuso las cartas, con el fin de ampliar el estímulo a los creyentes que conocían y amaban a los tres hombres (Malherbe, 2000, 86-89). Este punto de vista explica mejor la alternancia de “nosotros” a “yo,” como en 1Tes 2:18 – “Porque, nosotros deseábamos visitarlos – yo mismo, Pablo, más de una vez intenté ir –, pero Satanás nos lo impidió.”

F.      Crítica retórica, análisis retórico y modelos sociales

Durante las últimas tres décadas, los estudiosos han prestado seria atención a metodologías que buscan en las categorías retóricas para abrir el texto (Aune, 2003, 460-65). En la crítica retórica “clásica”, las epístolas se examinan según su uso de las formas retóricas las cuales eran contemporáneas a Pablo (Jewett, 1986, 61-87; Wanamaker, 1990, 48-52; Donfried, 2002, 1-79; Witherington, 2006, 16-36). En algunos casos, la interpretación del texto puede ser predicada tanto en la forma que usa Pablo como en su función en el contexto: p.e., puesto que la descripción de Pablo de su ministerio en 1Tes 2,1-12 es similar a la presentación de Dion Crisóstomo del filósofo ideal, entonces tal vez Pablo no está, después de todo, defendiéndose de las acusaciones (Malherbe, 2000, 153-63).

Adicionalmente, algunos han empleado el análisis retórico para determinar el género de las cartas (Johanson, 1987; Donfried and Beutler, 2000, 19-21; véase la información general por Walton, 1995, 233-40), en algunos casos usando las categorías aristotélicas de discursos epidícticos, deliberativos y judiciales. Otros han criticado el acercamiento, dada la dificultad de lograr un consenso en la definición o aplicación de categorías de género. En el caso de 1Tes, p.e., es notoriamente difícil de asignar un género a la carta o incluso esbozarlo.

Otro acercamiento es usar modelos teóricos tomados de la disciplina de ciencias sociales, en un intento de determinar la situación social de Pablo o de una de sus iglesias (Wanamaker, 1990, 53-63; Witherington, 1990, 36-44). Jewett (1986, 135-78) argumenta un modelo “milenario” de Tesalónica, mientras otros argumentan que la iglesia estaba infestada por el gnosticismo (Schmithals, 1972). Así como en el caso de análisis de género, un peligro metodológico inherente al usar modelos es su vulnerabilidad al razonamiento circular.

1ª de Tesalonicenses

A.     Contenido

1:1 es una introducción típica paulina. De 1:2 en adelante, la oración y acción de gracias domina 1Tes, motivada por el regreso de Timoteo con buenas noticias acerca de la iglesia (3:6). 1:2-10 es un reporte de sus oraciones y acciones de gracias por su fe, amor y perseverancia (1:3), las cuales son indicadores de la elección divina y de la obra continua de Dios en medio de ellos (1:4-6). La iglesia es famosa por su conversión de la idolatría al evangelio (1:7-10). 2:1-12 es una descripción del ministerio de los apóstoles en medio de ellos, enfatizando su sinceridad y amor abnegado; los estudiosos debaten la función de este pasaje, como se muestra arriba 1 F Crítica retórica, análisis retórico y modelos sociales. 2:13-16 contiene una denuncia de la institución religiosa judía en Judea, que se opone a Dios y trata de prohibir la evangelización de los gentiles (véase abajo, 2 B Autenticidad e integridad literaria para una hipótesis de interpolación). En 2:17-3:13 las cosas se hacen más peligrosas, ya que el mismo Satanás les bloquea el regreso a Tesalónica, un dilema que los deja ansiosos acerca de cómo la iglesia estaba soportando ante la persecución. Timoteo los visita exitosamente y trae buenas noticias al regreso, lo que lleva a más oración por los discípulos (3:11-13). La exhortación en 4:1-12 se concentra en pureza sexual, amor fraternal y laboriosidad. De ahí Pablo continúa en 4:13-18 a la única cuestión doctrinal, la resurrección de los santos en la Parusía. Además, de acuerdo con 5:1-11, la repentina llegada del Día del Señor significa que los cristianos deben vivir en el “día” y en la “luz”, esto es, santidad y preparación. Como en muchas cartas greco-romanas de instrucción moral, Pablo da una estocada con la lista de mandamientos judiciales en 5:12-22, enfocándose en la dinámica de la vida congregacional, incluyendo instrucciones concernientes a la oración y anuncios proféticos. Él cierra en 5:23-28 con una bendición y otras convenciones epistolarias, incluyendo la orden de leer la carta en voz alta a todos.

B.     Autenticidad e integridad literaria

Casi nadie ha dudado que 1Tes es material paulino, pero algunos han dudado de su integridad, esto es, que la carta fue compuesta en su forma actual.

1) Teorías de interpolación. Unos pocos han dicho que 5:1-11 es una interpolación de material no-paulino (una idea descrita por Wanamaker, 1990, 33), pero la hipótesis ha ganado poca atención. Más consecuente es la idea de que la fuerte condenación de los judíos en 1Tes 2:13(14)-16 no era parte de la carta original sino que fue insertada más tarde. En gran parte esto se debe a la perplejidad del lector sobre cómo el antagonismo de Pablo cuadra con sus afirmaciones en Ro 9:1-3, 11:26; de hecho, F. C. Baur rechazó la autenticidad de 1Tes por este único párrafo. La hipótesis mejor desarrollada es de B. A. Pearson, quien afirma que un escriba temprano escribió las líneas conforme reflexionaba en la destrucción de Jerusalén en el 70 d. C., deseando reunir a todos los cristianos, fueran judíos o gentiles, para oponerse a la institución judía (Pearson, 1971). No hay evidencia manuscrita que apoye la idea, y a pesar de cierto interés (Schmithals; Richard) no ha sido convincente.

2) Teorías de compilación. Schmithals, basado en su idea de que las cartas tesalónicas representan la lucha de Pablo contra el gnosticismo, afirmó que habían cuatro cartas originalmente, las cuales, si se reorganizan apropiadamente, describen la evolución de ese debate: Epístola A (2Tes 1:1-12 + 3:6-16), Epístola B (1Tes 1:1-2:12 + 4:2-5:28), Epístola C (2Tes 2:13-14 + 2:1-12 + 2:15-3:3), Epístola D (1Tes 2:13-4:1) (Schmithals, 1972, 212-13). Richard, quien rechaza la autoría paulina de 2Tes, divide 1Tes en una “Misiva Temprana” (2:13-4:2, excluyendo la “interpolación” 2:14-16) y una “Misiva Tardía” (1:1-2:12 + 4:3-5:28) (Richard, 1994, 11-19). En general los estudiosos han decidido que estas hipótesis dependen de la multiplicación de suposiciones (p. e., dónde inicia y termina una epístola original; por qué un editor tardío reorganizaría el material, y lo haría con torpeza) y por ende pierden credibilidad.

C.     Teología

1Tes asume que sus lectores ya poseen un sorprendente conocimiento de los matices de la doctrina cristiana. Esto es aún más impresionante dado que Pablo y Silas deben haber estado solo un corto tiempo ahí, y que gran parte de la congregación vino a Cristo directamente del paganismo sin haber pasado a través de la sinagoga, donde los gentiles podrían haber por lo menos obtenido un entendimiento básico del monoteísmo (1:9, 2:4, etc.), una ética basada en el carácter de la deidad (4:3) y el principio de que Dios no está sujeto al destino sino que toma sus propias decisiones (p.e., 1:4, 3:11). Algunos de los puntos notables de doctrina son:

1) Cristología. El Señor Jesucristo desempeña muchos roles del Señor Jehová de las Escrituras Hebreas (Fee, 2007, 31-83): e. g., Zac 14:5 menciona “vendrá Jehová, mi Dios, y con él todos los santos”; el verso es transformado en 1Tes 3:13 en que es el Señor Jesús quien viene con todos sus santos; la tradición del “Día de Jehová” implícitamente se convierte en el día del Señor Jesús en 5:2. Esta alta cristología se hace sentir cada vez que un cristiano ora, no sólo al Padre sino también a Cristo (3:11-13).

2) Salvación. Cristo salva a través de su muerte y su resurrección (4:14, 5:9-10) y finalmente liberará a su pueblo en su venida (1:10, 5:9). Fuera de la iglesia, la gente “duerme” y vive en “oscuridad” y “ebriedad” y serán sorprendidos cuando Cristo venga (5:2-3). El Espíritu juega un rol sustancial (1:5-6, 5:19-20), puesto que es él quien empodera al creyente para vivir en santidad (4:8). Pablo insinúa que el Nuevo Pacto está en vigor (4:9); ni siquiera en Qumrán, con su gran interés en el Nuevo Pacto, se esperaba que el Espíritu le permitiera a judíos y gentiles caminar en santidad durante esta época.

3) Escatología. Para el cristiano, hablar del fin es hablar de la venida del Hijo de Dios. Esto está en contra del judaísmo del Segundo Templo, en el cual la figura mesiánica juega un rol secundario y en algunas tradiciones no aparece en absoluto. Pablo puede haber enseñado a los tesalonicenses algunos temas que aparecen en la tradición sinóptica (see Rigaux, 1956, 98-101; Witherington, 1992; contra Tuckett, 1990), por ejemplo, la venida de Cristo con sus ángeles y la reunión de sus santos. Pablo también está en consonancia con la tradición al expandirse en el tema de la preparación para la venida del Señor (5:1-11). Hay varias explicaciones de por qué Pablo enseñó acerca de la Parusía – tal vez los gnósticos enseñaban una mera resurrección espiritual y Pablo tuvo que corregirla; o algunos tesalonicenses estaban “entusiastas,” esto es, tan llenos del Espíritu que se sentían por encima de las normas éticas; o el tiempo de la venida del Señor ya estaba planteando preguntas. Ninguno de éstos puede ser probado por el texto mismo. Por lo que Pablo afirma, fue la resurrección futura de los santos y nada más lo que estaba en duda (4:13-17); es posible que su incertidumbre es atribuida simplemente al rechazo de esa esperanza por la cultura que los rodea. Además, Pablo probablemente consideraba la Pax et securitas imperial como la mera ilusión de “paz y seguridad” (5:3; él usa la forma griega del slogan romano). En general, el interés de Pablo en escatología no es especulativo, sino pastoral, con el fin de dar a sus discípulos un conjunto de referencias para su comportamiento en esta edad.

2a de Tesalonicenses

 A.     Contenido

2Tes inicia con un saludo y una acción de gracias que son similares a 1Tes (2Tes 1:1-4). Un tema principal de esta epístola es la distinción entre creyentes y los malvados. En 1:5-12 Pablo reconoce que los creyentes experimentan persecución a manos de aquellos que rechazan el evangelio. Cuando Cristo venga él vindicará a los santos y “dará retribución” y castigo eterno a los malvados. Sin embargo, esto no es razón para que los cristianos estén satisfechos de sí mismos – sino que, ellos deben buscar vivir dignos del llamado del Señor (1:5, 11-12). El principal asunto doctrinal tiene que ver con el rumor concerniente al “Día del Señor” (2:2; ver 3 D 3), Escatología). Puesto que las señales de la gran apostasía y el hombre de pecado no han ocurrido aún, entonces “quien/lo que lo detiene” sigue en pie. Como en 1Tes, Pablo no está cayendo en especulación apocalíptica; él está interesado en afirmar a los creyentes tesalonicenses, y desarrolla el pensamiento de que mientras el mundo es engañado por Satanás, los santos conocen el plan de Dios. En 2:13-15 él empuja esta bifurcación más allá, enfatizando su elección por Dios y su necesidad de aferrarse a la verdadera enseñanza. El pedido de oración en 3:1-5 es inusualmente detallado; si sólo Dios puede llamar a la gente para que crea en el evangelio, entonces los tesalonicenses deben orar para que el evangelio continúe teniendo éxito. La principal exhortación, en 3:6-15, tiene que ver con discípulos que no trabajan y, tal vez, están solicitando ayuda a la iglesia. Los estudiosos están divididos en cuanto a su motivación. Pablo le dice a la iglesia que no apoye a ese tipo de persona y que “no tengan nada que ver con ellos” (3:14). La carta concluye en 3:16-18 con una conclusión convencional, incluyendo la firma de Pablo.

B.     Autenticidad y la cuestión de la seudonimidad

Policarpo (c. 110 d. C.) cita 2Tes y parece atribuirla a Pablo (Pol. Fil. 11.3-4); Justino Mártir usa lenguaje de 2Tes, “hombre de pecado” y “hombre de apostasía” (Diál. 32; 110), pero no menciona su fuente; Marción incluyó ambas cartas en su canon. Más tarde en el siglo 2, Ireneo se refiere a Pablo en “la segunda a los tesalonicenses, hablando de Anticristo,” prosiguiendo a citar 2Tes 2:8 (Adv. Haer. 3.7.2). Alrededor del mismo tiempo, el Canon de Muratori nombra dos epístolas tesalonicenses. Y esta era 2Tes universalmente aceptada como paulina hasta que las dudas se suscitaron temprano en el siglo 19. El punto de vista ganó mayor fuerza con la publicación de Trilling Untersuchungen (1972), la cual provee el más convincente argumento de que 2Tes es seudepigráfica, esto es, atribuida a Pablo pero no escrita u autorizada por él. Los argumentos principales incluyen: 1. Estilo y Lenguaje. Es tan cercano el estilo a 1Tes que podría ser vista como una cruda adaptación de la carta genuina. 2. Tono. 1Tes es exuberante y cálida, mientras que 2Tes parece más distante y objetivo. 3. La tradición juega un mayor papel en 2Tes, indicando que fue escrita décadas más tarde que 1Tes y depende de instrucción anterior en lugar de en la voz viva de los apóstoles (see 2:15; 3:6); por otro lado, en ambos casos la tradición se dice que es “de nosotros”, no de autoridades anteriores. 4. Escatología. Más importante, mientras que en 1Tes el tiempo de la Parusía es desconocido, 2Tes 2 provee una línea (parcial) de tiempo escatológica que espera una apostasía final y el hombre de pecado antes de la venida de Cristo. Tal vez esto reflejaba los intereses de la iglesia a finales del siglo 1, junto con Mateo 24 y el Apocalipsis.

En ese caso, 2Tes podría provenir de un admirador de Pablo, una adaptación de su teología a una nueva situación (Trilling). Alternativamente, 2Tes se podría ver como el trabajo de un usurpador (Marxsen, 1982, 30-35), que desea suplantar la carta anterior (2:2) con su propio programa escatológico, usando el autógrafo final (3:17) para invalidar la (presumiblemente) no firmada 1Tes.

Algunos que rechazan la autoría paulina parecen insinuar que su punto de vista es casi universalmente aceptado; sin embargo, una amplia gama de autores mantienen su autenticidad (Bruce; Marshall; Wanamaker; Malherbe; Witherington, 2006; Fee; Green, para nombrar un enfoque; Brown, 2002, 768-72, dice que no puede decidir). Estos estudiosos no encuentran las objeciones a la autoría paulina insuperables, y apuntan a la escasez de cartas seudónimas en ese período, lo que proveería un paralelo a una seudónima 2Tes. Entonces también, están las dificultades al introducir dicha epístola a la iglesia, llevando a su casi-inmediata aceptación por Policarpo de Esmirna y (a diferencia de las epístolas NT como Hebreos o 2 Pedro) sin ninguna duda sobre su autenticidad. En ese caso, los contrastes entre las epístolas son suavizados si ambas son leídas en el más amplio contexto de la tradición del Monte de los Olivos. Las epístolas tienen estilos similares porque fueron enviadas en cuestión de semanas o meses de diferencia una de la otra, pero reflejando un cambio en las circunstancias en la iglesia, a la cual Pablo tuvo que dirigirse (Marshall, 1983, 40-45).

Un acercamiento más antiguo tiene pocos seguidores el día de hoy (aunque véase Malherbe, 2000, 352-53): Pablo escribió ambas cartas, pero a diferentes grupos en Tesalónica, por ejemplo, 1Tes a los líderes de la iglesia, 2Tes a todos los miembros; o el punto de vista de von Harnack, que 1Tes fue para los cristianos gentiles (1Tes 1:9) y 2Tes a judíos.

C.     Orden de las cartas

El orden canónico de 1Tes y 2Tes se ha asumido tradicionalmente que refleja el orden de su composición; además, Ireneo y el canon de Muratori las etiquetaron “primera” y “segunda” (véase arriba 3 B Autenticidad y la cuestión de seudonimidad). Por el contrario, algunos han especulado que múltiples epístolas a un mismo destino deben haber sido ordenadas en orden de tamaño (entonces 1-2Cor; 1-2Tim), de modo que 2Tes fue puesta de segunda sin fundamento histórico. Wanamaker (1990, 37-45) ha defendido esta hipótesis, argumentando que muchos asuntos se aclaran si Pablo escribió 2Tes primero, agregando que su teoría socava los argumentos de aquellos que rechazan su autenticidad. Su re-ordenamiento de 1-2Tes ha persuadido a pocos (véase el resumen por Malherbe, 2000, 361-64).

D.    Teología

Cualquiera que sean las conclusiones de uno acerca de la autenticidad de 2Tes, su autor estaba claramente consciente de 1Tes y presumió mucho de su paradigma doctrinal, en particular la alta cristología, la soberanía de Dios sobre la historia, su “elección” de un pueblo, el engaño de la gente fuera de Cristo, la persecución del pueblo de Dios en esta época presente, y la venida de la salvación.

1) Cristología. Cristo de nuevo asume el rol de Jehová, por ejemplo en una versión revisada de la bendición aarónica (Núm 6:24-26), la cual es ahora cumplida por el Señor Jesucristo (3:16, 18). Cristo, a la par del Padre, es el objeto de la oración (2:16-17). En su venida, Jesús cumple el rol de Jehová Sabaoth (1:7). Más tarde (1:9) Pablo alude a Isa 2:10, “métete en la peña, escóndete en el polvo, de la presencia temible de Jehová, y del resplandor de su majestad,” aplicándolo al Señor Jesús, “separado de la presencia del Señor o de la Gloria de su poder.” La venida de Cristo es un resplandor divino o “epifanía” (ἐπιφανεία, 2:8).

2) Salvación y condenación. Como en 1Tes, el pueblo de Dios son sus llamados y escogidos (2Tes 1:11; 2:13-14). Pablo habla de salvación como un evento futuro, cuando Cristo y su pueblo serán “glorificados” (2Tes 1:10-12; 2:14). Los demás, que no obedecen el evangelio (1:8, 2:11-12) y quienes pueden incluso perseguir a los santos (1:6) y aman la injusticia, serán condenados (2:12). Especialmente en los últimos tiempos, Satanás los engañará más (2:9-10) y aún Dios les enviará “una poderosa falsa ilusión” (2:11). Más que en otras epístolas en el canon paulino, 1:6-9 da mayor detalle acerca del castigo de los malvados en la venida de Cristo, usando tales tropos como ángeles, venganza divina, fuego y destrucción eterna.

3) Escatología. Como en 1Tes, la escatología de 2Tes es cristocéntrica. En 1Tes, Pablo afirma que el tiempo del Día del Señor es desconocido (1Tes 5:1-4). 2Tes no ofrece un programa de eventos de los últimos tiempos, pero sí agrega que uno puede saber que el tiempo del Día del Señor no está a la mano/no ha llegado, puesto que la apostasía final y el hombre de pecado todavía no han hecho su aparición (2:1-12). Algunos entienden el asunto como que el Día del Señor ya había llegado (Jewett, 1986, 100; Fee, 2009, 273), tal vez en una forma hiper-espiritualizada, y el autor está compensando su error con escatología futurística tradicional. Otra posibilidad es que algunos pensaban que el Día era inminente y estaban comenzando a entrar en pánico; en ese caso Pablo les recuerda que deben aferrarse todavía a la esperanza futurista y que estén conscientes que la gran apostasía y el hombre de pecado vendrán primero (Bruce, 1982, 166; Green, 2000, 321-22). Esta tradición del hombre de pecado tiene ecos en Daniel (Dan 9:27; 11:31; 12:11) y en el discurso del Monte de los Olivos (Mat 24:15 y Marc 13:14). En la situación presumida por la carta, los tesalonicenses saben la identidad del “detenedor” (2Tes 2:6). Uno podría interpretar 2Tes 2 como una contradicción o incluso un rechazo de la enseñanza anterior de Pablo; o concluir que la enseñanza de ambas epístolas tiene su base en las tradiciones escatológicas de la iglesia primitiva. La tradición mateana, por ejemplo, coloca lado-a-lado lo súbito de la venida del Hijo del Hombre con las señales que deben ocurrir antes de que pueda venir el fin.

4) La ética de trabajo. Pablo (1Tes 1:3, 2:9, 4:11) ya había enseñado la importancia del trabajo (manual). Para aquellos que aceptan la autoría paulina de 2Tes, el abandono del trabajo remunerado ha empeorado en el ínterin. Algunos se han vuelto, literalmente, “desordenados” (el grupo de palabras ataktos/ἄτακτος); ellos desertaron de su trabajo remunerado y tal vez pidieron apoyo a la iglesia. No hay consenso de por qué la gente haría eso; las opciones son: 1. Ellos eran moralmente de carácter pobre (Trilling; Malherbe); de hecho algunos traducen mal ataktos como “vagos” o “holgazaneando” (contra la mayoría de las obras léxicas y especialmente Spicq, 1956, 12; Rigaux, 1956, 104-05). 2. Ellos asumieron que la Parusía estaba cerca (2:1-2) y entonces abandonaron trabajos que ahora parecían mundanos (Marshall). Un subconjunto de este punto de vista es que ellos eran “entusiastas,” gente tan enfocada en el otro mundo que descuidó su trabajo (Mearns). 3. Puesto que Pablo relaciona su labor específica con la predicación, es posible que algunos reclamaran apoyo financiero de la iglesia por su labor evangelística, 1Tes 1:8 (Jewett). 4. El punto de vista que está ganando popularidad actualmente ve hacia la institución greco-romana de patrocinio: ciudadanos más pobres dependían de la gente más poderosa para protección y sostenimiento básico, a cambio de lealtad (Green; Witherington, 2006; Wanamaker). Ninguno de los cuatro puntos de vista tiene apoyo directo del texto, ni siquiera 2, el cual depende de un argumento post hoc ergo propter hoc (ya que la carta menciona escatología y luego problemas con el trabajo, entonces falsa escatología era la causa para abandonar el trabajo). Todo lo que es seguro es que su conducta era contradictoria a la ética apostólica y no debía ser tolerada. 3:6-15 no contiene, una ética del trabajo completa, sino un recordatorio de tomar acción ante aquellos que erran.

Bibliografía

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“Las Cartas a los Tesalonicenses,” Gary Shogren, Ph. D. Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

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2 comentarios

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  1. Estimado Gary: no había leído este artículo; me gusto mucho. Se podría continuar con estos artículos, así como sí fueran una serie de las demás Cartas Paulinas y de las Cartas restantes? A propósito, sería posible algún artículo que explicara sí el Señor Jesucristo sufrió la Segunda muerte, porque al pecador le correspondía ese fin de destrucción y desde esas cenizas – sí así fue – el Señor Jesucristo Resucito y aún sería más impactante – y mayor instrucción – para tus lectores, un saludo

    Fernando Ramírez T.

    Fernando Ramírez T

    02/04/2015 at 10:53 am


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