Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

Posts Tagged ‘devocional

Cómo tengo mis Devociones

with 9 comments

Parte de mi crianza fue aprender a mantener los límites entre los asuntos privados, asuntos de familia, e información pública. Cuando preguntaba a mis padres acerca de lo que estaban hablando, algunas veces escuché, “Bueno, no te concierne.” Nada rudo, como “no es de tu incumbencia ,” no “tú no entenderías.” Sólo, “si necesitaras saberlo, te lo diríamos.” Es el polo opuesto a Facebook, Twitter y la cultura autoreveladora en la cual vivimos ahora. Eso probablemente explica mi reticencia a compartir los detalles de mi vida devocional privada, la cual estoy tan ansioso de declarar públicamente como lo estaría de contar lo que le susurro a mi esposa.

Sin embargo, he estado aprendiendo que para enseñar a otros a orar, uno debe proveer un ejemplo. Mucho de lo que sé acerca de la oración ha sido por escuchar a creyentes maduros conforme ellos se acercan a Dios (este método de enseñanza algunas veces se llama mimesis). Entonces, si yo blogueo o enseño, no lo hago sólo para comunicar “doctrina” sino para modelar la oración.

Déjeme compartirle algunos principios que me guían, y luego los detalles personales:

  • Yo voy al devocional repitiéndome a mí mismo, “No hay nada remotamente más urgente en mi agenda que lo que voy a hacer.” Ni predicar, ni enseñar, ni la mentoría, ni escribir.
  • Yo paso mucho de mi día preparando clases, enseñando, predicando o escribiendo. Quiero decir que, algunos días yo paso 10 horas en la Palabra. Pero no es suficiente. Algunas veces conozco a pastores que me dicen que preparar sus sermones u orar en reuniones algunas veces les da toda la nutrición espiritual que necesitan. Dios sabe, pero me mantengo dudoso acerca de si eso es suficiente. Mi tiempo devocional es “sólo para mí.” Leer el resto de esta entrada »

No es suficiente leer su Biblia – debe poner atención

with 5 comments

La primera vez que escuché un CD de música fue a finales de 1986, en la casa de mi amigo Timoteo. Había estado fuera del país por algunos años, así que probablemente fui el último de mi círculo de amigos en escuchar uno. Tim tenía un poderoso equipo de sonido, y puso la banda Glenn Miller, un Big Band. Yo estaba impresionado.

Entonces, compré un componente para CD para nuestro estéreo, y compré unos cuantos  discos, pero me llevé una brusca sorpresa. Cuando lo puse por primera vez, escuché todos los estallidos, silbidos y arañazos que mi antiguo LP tenía. ¡Qué estafa!

Le subí el volumen a la música para que sonara más fuerte, y escuché muy atentamente. Los ruidos desaparecieron, y escuché sólo el sonido digital puro. Oh. Me fui, me puse a leer el periódico, y ocurrió nuevamente – de mi CD salían chirridos. Una vez más, escuché atentamente, y los ruidos desaparecieron.

Me tomó unos pocos minutos para darme cuenta: mi mente me había engañado.

Estaba tan acostumbrado a escuchar discos, que cuando encendí mi estéreo, el cerebro sabía cómo debía sonar la grabación. Y entonces, me alimenté con la música que yo esperaba escuchar, y no con la música que estaba sonando. En un día o dos, el efecto residual desapareció,  y ya fuera que estuviera poniendo atención o no, empezó a sonar como un CD.

¿Qué tan a menudo vemos o escuchamos lo que esperamos, en lugar de lo que está frente a nosotros?

El Salmo 1 nos dice, “Más bien, en la ley  de Jehovah está su delicia, y en ella medita de día y de noche. Es decir, leer su Biblia no es suficiente. Usted debe leerla con mucho cuidado, asegurándose que ve precisamente lo que está o lo que no está ahí. Es natural que cuando usted estudia la Biblia, su mente está lista para adelantarse – “yo ya sé lo que dice aquí” – y salta ligeramente sobre el texto. O dice, “Ah, yo ya sé lo que esto quiere decir, ¡no se piense más!” Alguna vez escuchó a alguien decir lo que esto significa. Hay que prestar atención y eso requiere tiempo y ya. A veces, nosotros los evangélicos nos quejamos que ciertas denominaciones tienen confianza en la tradición humana – sin embargo, nosotros hacemos lo mismo, en efecto. Mucho de lo que predicamos proviene de cosas hemos escuchado de otra gente, es tradición. Si decimos algo pues “todo el mundo sabe que,” buen, entonces esa es tradición.

El Espíritu Santo desea  dirigirnos, y debemos pedir conscientemente su guía cada vez que abrimos el Libro o meditamos en él. Esto es pura gracia; sin embargo, no debemos darle al Espíritu mayor responsabilidad que la que le corresponde – ¿Por qué exigir que Él nos dé un destello blanco de iluminación a aburridos estudiantes de su Palabra?

La Palabra, ¿sigue retando y sorprendíendonos con su verdad? Algunas buenas señales son, cuando leemos la Biblia y decemos, “¡Bueno, jamás he visto esto!” “¡Esto no me suena correcto!” O sencillamente, ¿Qué, qué, qué?” Quizás el Espíritu nos hace prestar atención como nunca antes. La próxima vez que vea un verso difícil (“ponga la otra mejilla”; “regale su abrigo”; “dé todo por seguir a Cristo”), tómese su tiempo. Pida ayuda. No permita que sus primeras impresiones se conviertan en la Verdad.

A %d blogueros les gusta esto: