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Febe de Cencreas: ¿Diácono, Diaconisa, Sierva?

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Pablo escribe en Rom 16:1-2 NVI – “Les recomiendo a nuestra hermana Febe, [¿diácono, diaconisa, sierva?] de la iglesia de Cencreas. Les pido que la reciban dignamente en el Señor, como conviene hacerlo entre hermanos en la fe; préstenle toda la ayuda que necesite, porque ella ha ayudado a muchas personas, entre las que me cuento yo.” La NVI tiene “diaconisa”, cual decisión exploraremos más allá.

¿Por qué se menciona Febe aquí? Cito mi comentario de Romanos en el Comentario Bíblico Contemporáneo.

‘Febe llevó esta carta, un pergamino metido en su equipaje, en un viaje por mar con duración de dos a tres semanas de Corinto a Roma. Quizás tenía que llevar a cabo otros asuntos en la capital, o tal vez fue específicamente a entregar la carta de Pablo. “Prestarle ayuda” es el término técnico que significa proveerle cualquier apoyo que ella necesitara para regresar a su casa en Cencreas, uno de los dos puertos de Corinto. Febe era líder de esa iglesia. Pablo aplica a Febe el término [diákonos/διάκονος] que usa para varones que eran compañeros suyos en el ministerio (Col 1:7; 1Ti 4:6).

Claro que Pablo honra a Febe por su ministerio en la iglesia. Pero, ¿cuál es el significado exacto de “Febe el diákonos”? Hay muchas variables a tener en cuenta.

Factor lingüístico: Aquí nos ayuda el concepto del “rango semántico”. Es el principio de que, una palabra no tiene un solo significado, sino que tiene varios significados, los cuales son determinados por contexto. Otros ejemplos donde una palabra tiene uso genérico y también puede referirse a un cargo específico: (1) presbuteros puede referirse a un varón mayor (1 Tim 5:1) o una oficina de la iglesia (1 Tim 3:1). jristos puede significar las personas ungidas (Salmo 105:15); o puede significar El Ungido mesiánico. Es igual con el término diákonos/διάκονος: puede significar “siervo o sierva” en sentido general (los siervos en el banquete de boda, Juan 2:5, 9); o de alguien que sirve a Cristo en sentido general (Col 1:25; 1 Tim 4:6); y de un oficio en Fil 1:1 (“a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, junto con los obispos y diáconos”) y en y 1 Timoteo 3:10 (“Que primero sean puestos a prueba, y después, si no hay nada que reprocharles, que sirvan como diáconos.”). Todo depende del contexto.

Factor de género: a diferencia de las parejas de género doulos/doule (esclavo masculino/femenino) o adelphos/adelphe (hermano/hermana), el sustantivo diákonos (que siempre toma desinencias de segunda declinación, generalmente usadas para varones) pero puede tomar el artículo definido masculino o femenino; en español serían “el” o «la». Por lo tanto, la forma única puede ser masculina o femenina y, por lo tanto, usarse tanto para hombres como para mujeres. El léxico BDAG establece que es el contexto el que nos dice el sexo de la persona, por ejemplo, mediante el uso del artículo definido, adjetivos o pronombres relativos; o simplemente por el contexto. Esto significa que la mujer Phoebe podría llamarse diákonos y no sería antigramatical o inusual. Algunos han dicho que, si el nombre de un hombre se encontrara en Rom 16:1-2, entonces la palabra se traduciría como “diácono”, no como “diaconisa”. Esto vale la pena considerarlo, pero no es necesariamente seguro. Un caso paralelo tiene que ver con Andrónico y Junia en Rom 16:7 – “Andrónico y a [Junia], mis parientes y compañeros de cárcel, destacados entre los apóstoles y convertidos a Cristo antes que yo.” Antes se pensaba que Junia era realmente Junías, un varón, y así la NVI lo traduce; la investigación reciente ha confirmado que Junia era una mujer y que ella y Andrónico eran esposo y esposa o quizás hermanos. Eso ha afectado a la exégesis del resto del versículo: ¿son alabados por los apóstoles, o son alabados como apóstoles, a mi parecer, evangelistas pioneros? Si Junia era una mujer, han concluido algunos, ¡entonces no pudo ser apóstol! Y del mismo modo, algunos creen que Febe – que definitivamente era una mujer – pudo haber sido una sierva, ¡pero no un diácono de la iglesia! Todo para decir que, no es una cuestión de ser «políticamente correcto» plantear la cuestión del sesgo de género en la traducción. Esta es una consideración importante, pero no es necesariamente el dato decisivo.

Históricamente: los Siete en Hechos 6 no son llamados “diákonos”, pero su ministerio parece prefigurar el diaconado; y Lucas usa la forma verbal “diakoneō”, que en mi opinión permitió al lector ver esto como el fundamento histórico del diaconado. Diáconos parece en dos pasajes a un oficio en la congregación (Filipenses 1:1; 1Tim 3:1-13). En mi opinión, Filipenses fue escrito desde Éfeso un año antes de Romanos, lo que significa que Pablo podría haber estado utilizando ya el término con carácter oficial.

Post-Nuevo Testamento: Clemente habló de los diáconos en el 96 d. C.: los apóstoles “predicando por campos y ciudades, por todas partes, designaron a las primicias (de sus labores), una vez hubieron sido probados por el Espíritu, para que fueran obispos y diáconos de los que creyeran.” (1 Clemente 42.4). Ignacio en el 107 d. C. hablaba constantemente de los diáconos: “Seguid todos a vuestro obispo, como Jesucristo siguió al Padre, y al presbiterio como los apóstoles; y respetad a los diáconos, como el mandamiento de Dios”. (Ign. Esmireanos 8.1). Didajé se refiere a “el cargo de obispos y diáconos del Señor” (Did. 15.1). todo esto para decir que el diaconado era un oficio bien definido desde muy temprano en la iglesia post-apostólica.

La historia posterior: Más tarde entró en uso el término diakónissa/διακόνισσα, que eran mujeres que ayudaban en la iglesia, especialmente en el ministerio a otras mujeres. La referencia más antigua de que yo conozco (gracias a Marg Mowczko) es del Canon 19 del Concilio de Nicea. Luego en el siglo 4, de Epifanio, Panarion 3:478: “existe una orden de diaconisas en la iglesia. Pero no se permite el ejercicio del sacerdocio ni ninguna función litúrgica…” La diaconisa no era un diácono y no tenía su autoridad. Si recurrimos a la terminología latina, tenemos una referencia indirecta muy temprana a las mujeres diáconos/diaconisas en la epístola de Plinio el Joven a Trajano 10.96-97, quien escribe «Así pues, creí aún más necesario inquirir también, mediante el tormento de dos esclavas que eran llamadas ‘ministras’ (ministrae), qué había de verdad». No encontré ninguna otra cosa más que una superstición depravada y desmesurada.” Ministra en este contexto no puede ser no se usa en el sentido genérico de “siervo”, sino que aparentemente es un oficio de la iglesia. (La Vulgata Latina, sin embargo, usa otro término, ministerimmm: “suyo es el servicio/ministerio de la iglesia”). A diferencia de diákonos, ministra es por definición género femenino y se usaría para mujeres: no está claro si esto debería traducirse diácono o diaconisa. No hay evidencia de que las diaconisas existieran en los años 50 d.C., y la traducción “diaconisa” aquí me parece forzada; también véase la traducción alternativa en la nota de pie de la página en 1 Tim 3:11.

Entonces, ¿dónde nos deja esto? Desafortunadamente, el problema no está totalmente resuelto; ¡el conocimiento del griego no hace desaparecer todos nuestros problemas exegéticos!

¿Existió la oficina de diácono? No está claro si el cargo de diácono se practicaba en el tiempo de Romanos, c. 57 d. C.; definitivamente era un cargo en las Epístolas Pastorales, en 96 d. C. y a lo largo del siglo 2. En mi opinión, las mujeres no están explícitamente excluidas del cargo de diácono en el Nuevo Testamento.

¿Existió la oficina de diaconisa? No hay pruebas de que hubiera “diaconisas” como tales en la época de Romanos; este cargo parece proceder del siglo 2. Por tanto, no hay pruebas de que Febe ocupara un puesto reservado a las mujeres e inferior al diaconado.

¿Era diaconisa? El TLA evita la dificultad y lo traduce abstractamente como una “cristiana muy activa”. Casi todas las demás versiones españolas del Nuevo Testamento (por ejemplo, NVI, LBLA, NTV, RV) se refieran a Febe como “diaconisa”, que por razones de la evidencia histórica me parece una decisión no obvia.

¿Era diácono? Por otra parte, algunos consideran a Febe como diácono en la forma en que lo eran sus colegas masculinos: Colin Kruse, en su comentario, dice que “diácono” es la mejor traducción, ya que se la llama diácono de una iglesia particular, no sólo sierva en general. Tiendo a estar de acuerdo con Kruse, aunque no hay suficientes pruebas de que esté en lo cierto. Bueno, quizá Craig Keener tenga razón en su comentario sobre Romanos: “Por lo tanto, parece más seguro afirmar simplemente que era una ministra de algún tipo sin definir el carácter de su ministerio más específicamente”.

¡Y qué ministerio fue! Ya Febe era una destacada líder de una iglesia, mucho antes de que llevó Romanos a la capital. Probablemente fue la primera persona que lo leyó en una reunión de la iglesia; y muy posiblemente fue la que pudo responder a las dudas que la gente tenía sobre el significado de Pablo. Cualquiera que sea su cargo en Cencrea, fue realmente una sierva de la Palabra de Dios.

No es Febe, sino una mujer contemporánea del primer siglo d. C.

NOTA:

Ignacio ofrece un interesante paralelismo de un diácono que llevaría una carta de Filadelfia a la Antioquía en Siria: “Siendo así que, en respuesta a vuestra oración y a la tierna simpatía que tenéis en Jesucristo, se me ha dicho que la iglesia que está en Antioquía de Siria tiene paz, os corresponde, como iglesia de Dios, el designar a un diácono que vaya allí como embajador de Dios, para que pueda darles el parabién cuando se congreguen y puedan glorificar el Nombre. Bienaventurado en Jesucristo es el que será considerado digno de este servicio; y vosotros seréis glorificados.” (Ign. Filadelfianos 10.1-2a). Por la misma época, Policarpo habla de un hombre, Crescens y su hermana, que llevan una carta de su iglesia de Esmirna a Filipos (Policarpo a los Filipenses 14).

Me ayudó mucho la materia en el blog de Marg Mowczko, quien tiene muchos artículos sobre las mujeres de la iglesia primitiva.

«Febe de Cencreas: ¿Diácono, Diaconisa, Sierva?» por Gary Shogren, Ph. D. en la Exégesis del Nuevo Testamento, Profesor en Seminario ESEPA, San José, Costa Rica.

2 respuestas

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  1. Muy enriquecedor el contenido. Es una bendicion

    Andres R

    08/11/2022 at 1:24 pm


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