Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

Un apóstol aislado – ¿puede Dios seguir usándolo?

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Alguien me pidió que predicara sobre “Juan en Patmos.” Y me di cuenta de que, ¡es un tema excelente para la gente aburrida y aislada durante COVID!

Primero, un poco de trasfondo. Juan escribió que, “estaba en la isla de Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús” (Apoc 1:9b). Patmos fue una isla pequeña, a una distancia de 100 kilómetros de Éfeso, el centro del ministerio de Juan por mucho.

Ser exiliado en una isla pequeña y remota (en latín, deportatio in insulam, “deportación a una isla”) era un castigo, una pena, típico en el imperio romano. Implicaba la separación de su pueblo, su familia, su tierra; era una pena de aislamiento, separación, y vergüenza.

Por supuesto, era un castigo relativamente liviano: el peor era la crucifixión, y la tradición dice que Andreas y Pedro fueron crucificados. Pues era una molestia llevarlo a cabo (involucraba transporte, muchos soldados, etc.), “deportación a una isla” era reservado para casos especiales: cuando un hombre es un peligro político, pero no violento; y también para gente que enseñaba la superstición (y así los romanos definían el cristianismo). Una isla fue una prisión natural, porque nadie iba a nadar 100 km.

Patmos es una isla de 35 kilómetros cuadrados, es decir, uno podría caminar su longitud en una sola tarde.

Juan ya había hecho mucho en su vida. Después de la resurrección de Jesús, él sirvió 60 y pico años, por mucho en la ciudad de Éfeso; escribió un evangelio y epístolas. Según la tradición él fue a Patmos por un par de años y luego fue liberado, regresó a Éfeso y murió allí.

Entonces, ¿qué hizo el apóstol en Patmos? ¿Se jubiló? De nada. Dios tuvo un plan para él, tal como tiene plan para todos nosotros.

Sugiero dos aplicaciones que son especialmente relevantes para el año de COVID.

UNA APLICACIÓN:

Principalmente, por supuesto, escribir el Apocalipsis. Algunos dicen que, “¡El Apocalipsis me asusta, no quiero leerlo!” Bueno, si un creyente tiene miedo del libro, es probable que lo entiende mal. El Apocalipsis nos reta, nos anima, nos reprime, sin embargo, no debe asustarnos.

¿Cuál es el tema del Apocalipsis? ¿Es para revelar el futuro; para prever el anticristo; para hablar de pestes y señales? Sí, pero, hay una meta más profunda.

La palabra “apokalypsis” es griego y significa “revelación.” Y el plan de Dios fue, revelar a Cristo mismo. En el primer capítulo, Juan tuvo una visión de Cristo, que empieza así: “Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba y, al volverme, vi siete candelabros de oro. En medio de los candelabros estaba alguien semejante al Hijo del hombre…” (1:12-13).

El enfoque del libro no es el Diablo, no las varias bestias, sino Dios sobre su trono, y Cristo el Cordero. Les animo a leer Apoc 4-5. (O de hecho, se puede leer el libro entero en menos de una hora y media, o escuchar una grabación aquí). Y revela el destino de la gente que está en Cristo (en 19:6b-8) –

¡Aleluya!
Ya ha comenzado a reinar el Señor,
nuestro Dios Todopoderoso.
¡Alegrémonos y regocijémonos
y démosle gloria!
Ya ha llegado el día de las bodas del Cordero.
Su novia se ha preparado,
y se le ha concedido vestirse
de lino fino, limpio y resplandeciente.

Entonces, durante un período de pandemia, uno puede tener miedo; o uno puede recibir el mensaje de la revelación de Cristo, y que el Soberano de la creación, es nuestro “Señor Dios Todopoderoso, el que era y que es y que ha de venir” (4:8).

UNA SEGUNDA APLICACIÓN para nosotros en el año de COVID:

En Patmos, Juan fue aislado. Sí, tuvo interacción con los guardas, también con los habitantes de la isla, con mensajero(s) para enviar su nuevo libro. Sin embargo, fue desconectado con las iglesias de Asia, y ellos pasaban por tiempos difíciles: persecución, tentación, doctrina falsa. No pudo predicar, enseñar, aconsejar, visitar, viajar a las iglesias, nada.

Hoy en día, debido a las restricciones de COVID, también experimentamos el aislamiento y quizás el aburrimiento. Y uno puede caer en la idea de que: ¡No puedo servir al Señor tal y como he hecho, o tal como quiero, entonces, este capítulo de mi vida Dios me ha dejado a un lado!

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Sin embargo, miren lo que Juan dice en Apoc 1:6 – Dios ha hecho de nosotros “un reino, sacerdotes al servicio de Dios su Padre.” (Ver mis artículos sobre el tema: “El Sacerdocio Universal de los Creyentes” y “¿Yo? ¿Un Sacerdote?“)

Comparamos esto con los sacerdotes en el antiguo sistema: eran personas de una tribu, mejor una sub-sub-sección de una tribu; eran varones, por lo menos 30 años, pero se jubilaban cuando cumplían 50 años. ¡Y quizás! Uno podía servir en el lugar santísimo, quizás una vez durante su vida. Por ejemplo, dice en Lucas 1:8-9, sobre el sacerdote, el padre de Juan el Bautista: “Un día en que Zacarías, por haber llegado el turno de su grupo, oficiaba como sacerdote delante de Dios, le tocó en suerte, según la costumbre del sacerdocio, entrar en el santuario del Señor para quemar incienso.” Entonces, quizás un sacerdote tuvo una sola oportunidad durante su vida entera.

No es así para nosotros en el Nuevo Pacto: no importa su tribu, su sexo, su edad, su situación durante COVID, usted es ahora y para siempre un sacerdote. El Espíritu Santo no descansa. Y con mucho gusto, Dios le revelará, cuál es su tarea sagrada, sacerdotal, hoy o cualquier día.

Solamente es una cuestión de pedir al Señor.

“Un apóstol aislado – ¿puede Dios seguir usándolo?” por Gary S. Shogren, Profesor en Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

3 comentarios

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  1. Cuando Dios tiene un plan, se cumple independientemente del criterio de los hombres. No existe una camisa de fuerza en la que podamos encerrar las acciones de Dios. El encierro, el confinamiento o el destierro fue la oportunidad perfecta para que Dios revelará a su hijo, al ángel y finalmente al apóstol Juan las cosas que debían de suceder en los tiempos postreros y que el apóstol debía de registrar, para que el que lea entienda y el que oiga también, sin quitarle ni agregarles si lo hiciera ganaría castigo, cumpliendo lo dicho de que ninguna profecía es carácter privado, porque Dios lo quiso recala los hechos futuros que irían de acontecer.

    Joel Campos Córdoba

    17/08/2020 at 8:11 pm

  2. Interesantes aplicaciones. Gracias hermano. La idea principal es tan interesante.


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