Archive for the ‘Tesalonica’ Category
Las Cartas a los Tesalonicenses
He aquí un artículo sobre dos cartas favoritas. Tiene el estilo de un diccionario, es decir, no argumento a favor de mis propias opiniones.
Las Cartas a los Tesalonicenses
- Introducción
A. La ciudad de Tesalónica
La Tesalónica que Pablo conoció, a diferencia de las ruinas de Corinto o Éfeso, se encuentra principalmente enterrada debajo de la metrópoli moderna. Los restos pre-romanos incluyen un Serapeum, el templo del egipcio Serapis. Otros sitios arqueológicos impresionantes después del tiempo de Pablo: el foro romano, un odeón y un impresionante criptopórtico (galería cubierta), que albergaba el mercado. La ciudad era un puerto próspero y era una parada a lo largo de la Vía Ignacia, que se extendía desde Bizancio en el este, a través de Macedonia a un
puerto, de donde un viajero podía navegar a través del Adriático a Italia y luego continuar por carretera a Roma. Su población era griega mezclada con otros grupos étnicos. Del año 44 d. C. hacia adelante sirvió como una de las cuatro capitales de distrito de Macedonia, y como una “ciudad libre” disfrutaba de derechos políticos ampliados. Durante el último siglo, las inscripciones han confirmado el testimonio de Hch 17:6, 8, que la ciudad fue gobernada por “politarcas” (πολιτάρχαι). Este título está especialmente asociado con, pero no limitado a, el gobierno de Tesalónica. Probablemente había cinco politarcas en su Consejo.
Más allá de su culto al panteón olímpico, Tesalónica fue influenciada por la religión romana y adoraban ostentosamente al “divino César” (Steimle, 2008). Algunos han sugerido que ya en el siglo 1, Tesalónica también fue sede del culto a los Cabiri, con sus misterios sangrientos y su rito sexual. En ese caso, su presencia debe haber suscitado una advertencia en contra de la fornicación (πορνεία) en 1Tes 4:3-8 (Jewett, 1986, 127-32). Otros han instado a una reconstrucción y fechado del culto más medida, dado que hay pocos datos sólidos, notando también que Pablo condena el sexo ilícito en todos lados (Vom Brocke, 2001, 117-21).
Hch 17:1-2 establece que, a diferencia de las reuniones informales en Filipos (Hch 16:13-16), los judíos tesalónicos tenían una sinagoga constituida formalmente con un edificio Lee el resto de esta entrada »
2 Tes 2:3 – ¿Qué viene antes del Día del Señor: la apostasía final o el rapto de la iglesia?
De acuerdo con 2a Tesalonicenses, Timoteo le trajo a Pablo una pregunta de una iglesia llena de pánico: ¿Ha venido el Día del Señor? Pablo enlaza lenguaje del regreso de Cristo proveniente de su enseñanza oral, la tradición mateana, Daniel y 1a Tesalonicenses. No por cierto! él dice, y yo puedo probarlo. ¿Ha aparecido el hombre de iniquidad? Entonces, no, el Día del Señor no ha venido (2a Tes 2:3).
El otro indicador es más controversial: la “apostasía” o “alejamiento” “dejar sus principios” (apostasia, ἀποστασία). La palabra puede denotar una rebelión política. Sin embargo, en contextos judeo-cristianos usualmente se refiere a apostasía espiritual. Lee el resto de esta entrada »
La voluntad de Dios y los planes misioneros de Pablo, o, ¿Cómo supo Pablo a dónde debía ir?
Por Gary Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
América Latina es ahora una iglesia misionera – no sólo fundada por misioneros sino que en retribución envía cientos de misioneros más allá de sus fronteras naturales. Digamos entonces que un cristiano cree que Dios lo está llamando a él o la está llamando a ella al campo misionero. Una de las inquietudes más insistentes es, siempre: Sé que voy a ir…pero, ¿a dónde voy? ¿Cómo puedo estar seguro o segura si hay todo un mundo necesitado frente a mí? La iglesia latina no puede darse el lujo de encogerse de hombros y dejar esto como un misterio sin resolver, no cuando tenemos el Nuevo Testamento para guiarnos. Cuando digo el Nuevo Testamento, no me refiero a un texto aislado de la Escritura, tal como la visión del hombre macedonio en Hechos 16:9-10, y usarlo como una y la única palabra en relación con el tema. De hecho, el Nuevo Testamento no nos provee tal fórmula mágica; más bien, nos muestra una gama de maneras divinas con las cuales un misionero puede tomar decisiones. Como Hechos registra sus tres principales viajes misioneros, Pablo es el mejor estudio de caso para abordar este tema.
