Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

Archive for the ‘Proverbios’ Category

¡El Curso “Rut y Ester” en ESEPA!

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Voy a ofrecer el curso “Rut y Ester” (nivel bachillerato) en ESEPA en San José CR a partir de jueves el 17 de enero, por 14 semanas por las mañanas (8am-11:15am).

Es el primer curso sobre el Antiguo Testamento que he ofrecido en muchos años, y estoy muy emocionado sobre la posibilidad de estudar a las dos heroínas bíblicas. Entre otras cosas, exploraremos el papel de la mujer en las Escrituras y en el judaísmo.
(Para alumnos avanzados, existe la posibilidad de tomar el curso en el nivel posgrado, con un elemento de los idiomas bíblicos).
¡Matrícula ya abierta!

Llame a Seminario Esepa, 2227-1958 o visite http://esepa.org.

“¡El Curso “Rut y Ester” en ESEPA!” por Gary S. Shogren, PhD en Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

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La mujer de Proverbios 31: ¿Hemos hecho de ella algo que nunca fue destinada a ser?

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Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.” (Prov. 31:10 RV)

Proverbios 31

¿Es alguna vez seguro – o cuerdo – para un varón inmiscuirse en un pasaje amado por las mujeres cristianas? ¿Me estoy agarrando desde el principio? Pues yo escucho a muchas hermanas refiriéndose a Proverbios 31:10-31 como el patrón que ellas quieren seguir. Busque en Google “mujer de Proverbios 31” y ahí habrá una avalancha de enlaces, anuncios de libros, aún “Ministerios de Proverbios 31.” La gente parece estar completamente intimidada por la “Srta./Sra. Perfecta” de Proverbios 31, por ejemplo: “Ella era alguien que lo tenía todo. Ella en realidad disfrutaba cocinar y limpiar. Ella crió hijos sin defectos quienes nunca tuvieron arrebatos. Ella nunca tuvo problemas con sus amigos. Ella permaneció equilibrada en sus finanzas. Y ella nunca tuvo respuestas hormonales hacia su esposo.” Lee el resto de esta entrada »

Pablo el padre de sus discípulos

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Bernabé y Pablo sirvieron como pastores de la iglesia de Antioquía:

Hechos 11:25-26 – Después Bernabé siguió hasta Tarso para buscar a Saulo. Cuando lo encontró, lo llevó de regreso a Antioquía. Los dos se quedaron allí con la iglesia durante todo un año, enseñando a grandes multitudes.

Luego, Pablo y sus compañeros plantaron nuevas iglesias – “Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento.” En este papel apostólico, él evangelizaba, discipulaba, enseñaba a los nuevos creyentes.

Hoy en día, un apóstol quizás es una persona que vemos en la televisión, o una persona que llega en avión, pasa unas horas sobre la plataforma, y se va. No fue así en el caso de Pablo, él pasaba tiempo en cada lugar que llegaba – aquí un mes, allí 6 meses, allá dos años – trabajando no con miles de personas, sino con docenas.

Es decir, sus discípulos recibían atención individual en el largo plazo. El oraba por cada discípulo, no solo por el grupo en general – 1 Tes 1:2 -“Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes cuando los mencionamos en nuestras oraciones”. La mejor interpretación es “por todos ustedes uno por uno”.

En este contexto tenemos esta imagen, la metáfora de Pablo como padre –

Tanto en la cultura hebrea como en la griega, le tocaba al padre la instrucción de sus niños, pero también, más generalmente de las niñas. Por ejemplo: Prov 4:1-2 – “Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley.”

Pablo trabajaba para proveer lo que los niños necesitaran.

1 Tes 2:9-12 NVI – Recordarán, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas para proclamarles el evangelio de Dios, y cómo trabajamos día y noche para no serles una carga. Dios y ustedes me son testigos de que nos comportamos con ustedes los creyentes en una forma santa, justa e irreprochable. Saben también que a cada uno de ustedes lo hemos tratado como trata un padre a sus propios hijos. Los hemos animado, consolado y exhortado a llevar una vida digna de Dios, que los llama a su reino y a su gloria.

En este caso los verbos principales son: Los hemos animado, consolado y exhortado.

Piense en su padre, si él fue partícipe en su vida. ¿Cuáles verbos usaría para describir sus interacciones con usted?  Quizás fueron cosas desagradables: gritar, regañar, despreciar, insultar; o quizás cosas mejores, como el apóstol: animar, ayudar, proveer, guiar, amar.

Hay predicadores, que pareciera que tienen un solo tono o énfasis – siempre enojado, o siempre suave o siempre reprochando o siempre rogando.

Si quiere predicar la Palabra fielmente, hay que conocer, entender y amar a su pueblo, para que sepa cuándo es el momento de exhortar (¡hagan esto!) o animar (¡yo sé que usted puede hacerlo!) o consolar (yo sé por lo que está pasando, hijo, qué difícil, oremos).

Para predicar y anunciar la Palabra fielmente, tenemos que prestar atención a las necesidades de cada persona de la grey en cada momento.

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