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¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?
“Padre, dirígenos en la Palabra con tu Espíritu.” Así se dice al principio de los mensajes cristianos. Y de hecho, sin el Espíritu, no tenemos ninguna posibilidad de éxito.
En 1 Cor 2:14, Pablo dice: “Pero el hombre natural no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede comprender, porque se han de discernir espiritualmente” (1a Cor 2:14). Cuando el apóstol usa las palabras “espiritual” (pneumatikos) o “espiritualmente” (pneumatikōs), por lo general él habla del Espíritu de Dios, no del espíritu humano. Por lo tanto, uno podría traducirlas con el sentido de “lo que tiene que ver con el Espíritu de Dios;” el final de 2:14 es “porque se han de discernir por el Espíritu.”
Cada cristiano afirma el rol central del Espíritu en la interpretación de la Biblia. Sin embargo, hay dos modelos de “hermenéutica” que lo dejan atrás.
Modelo A dice: “Abra la Biblia, no importa dónde, no importa si ya está en el púlpito, y el Espíritu le mostrará la verdad.” En Modelo A, si alguien dice, por ejemplo, que usted descuida el contexto; que su interpretación no es correcta, entonces su respuesta es “Sí, pero ‘la letra mata.’” [1]
Modelo B es practicado por unos pocos dentro de mi sector teológico. “La hermenéutica es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método gramático-histórico tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios. Se sigue la interpretación literal de las palabras…Provee las herramientas para ser un buen intérprete de las Escrituras.” [2] Es decir, haga esto y la palabra transformará a la grey de Dios. Si alguien habla de la importancia del Espíritu, la respuesta es, “Sí pero, es peligroso, es la tendencia de los neopentecostales.” O la respuesta es, “Bueno, no mencionamos el Espíritu Santo, sin embargo es dado por sentado.” Por favor, no lo demos por sentado.
No creo en el Modelo A, que suena sumamente espiritual, precisamente porque excluye el Espíritu: implica que no lo necesitamos durante la preparación de nuestros mensajes; el Espíritu llega solamente al último momento, cuando estamos predicando.
Pero cada vez más, también rechazo el Modelo B, el puramente “científico” y secular. Implica que la interpretación de la Palabra es algo mecánico: dé un giro a la manivela, y saldrá la verdad trasformadora. Quizás necesitamos el Espíritu al momento de “aplicar” la Biblia, pero no para interpretarla.
Busquemos el Espíritu por oración ardiente [haz clic aqui]. No podemos pedir que el Espíritu suba al bus en esta parada y que se baje en la otra. El tiene que estar presente durante todo el viaje:
la preparación,
la exégesis en su contexto,
la aplicación contemporánea,
la obediencia personal del predicador,
la proclamación y la formación de discípulos.
NOTAS:
[1] Este uso de “la letra mata” es una tergiversación clásica de un versículo de otra carta de Pablo, 2ª de Cor 3:6. En su contexto, el apóstol no habla de cómo interpretar la Biblia, sino de dos Pactos: el antiguo Pacto de la “letra,” el cual es por Moisés; el Nuevo por el Espíritu. Uno sencillamente tiene que leer 2ª Cor 3 con cuidado para ver que “la letra mata” significa “la vida bajo el Antiguo Pacto, sin el Espíritu, resulta en la muerte.”
[2] Cito esta definición de un sitio web, cuya dirección no ofrezco, pues se encuentra en varios sitios.
«¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?» Por Gary Shogren, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
Estimado Pablo: lo sentimos, pero no puede ser nuestro apóstol [Estudios en 1a de Corintios]
Pablo tenía una idea clara de cómo servir a Dios. Trabajaba día y noche con sus propias manos; arriesgó su vida y su saludo; “sirvió” las iglesias y no las explotaba. Como maestro se portaba con paciencia: cuando la gente quería respuestas, les daba explicaciones detalladas. Comunicaba el evangelio de manera que todo el mundo podía entenderlo (1ª de Cor 9:20-22).
Es evidente de 1ª y 2ª de Corintios que esa iglesia quiso otro género de líder:
La Iglesia de Corinto busca un apostol con estilo
La iglesia de Dios en Corinto busca aspirantes al puesto de apostol. Quisieramos evitar líderes quienes no alcancen los estandares elevados del ministerio cristiano. Debido a nuestra experiencia, insistimos en que todos cumplan con las siguientes condiciones:
Aire profesionale
- Queremos un hombre que mantenga su frente en alto, no alguien con una actitud servil ante los demás. Queremos mostrar el atractivo del evangelio a gente con ambicion y con impetu.
- El debe tener su propio vehículo; andar de pie es para perdedores.
- El debe tener una buena vida familiar; un soltero parece demasiado inestable.
- El debe vestirse bien; debe saber sobre distintas clases de comida fina; debe saber usar los cubiertos correctamente.
- El debe preocuparse por cultivar una imagen de prosperidad.
- Que no tenga mala salud, que evite arrestos y persecuciones. El sufrimiento es una perdida de tiempo – dias y semanas perdidas en un hospital, en una carcel, viajando de una ciudad a otra – y eso le causa a la gente la impresion de que le evangelio no es para los exitosos.
- El debe ser un buen orador. Que no use un vocabulario simple cuando existen los terminos filosoficos precisos.
- El debe ser capaz de impartir ordenes y dejar atrás a quienes no estan de acuerdo con el.
Prioridades ministeriales
- Que ponga su visión sobre las necesidades de individuos.
- Que no pierda tiempo en este movimiento de “orar sin cesar.”
- Que no se caiga en la tradición fundamentalista de “buscar a los perdidos.” O sea, no debe obsesionarse tanto con ganar a los no creyentes que falle en satisfacer a quienes desean una instruccion mas profunda.
- Que descanse lo suficiente de modo que no ande por ahí somnoliento, hambriento o exhausto debido al trabajo.
Detalles contractuales
Buscamos a alguien que se dedique por completo a la ensenanza. Nos hemos dado cuenta de que no sirve que un apostol se distraiga con un empleo “secular,” que afecte nuestra reputacion y que provoque una perdida de tiempo el cual podria emplear instruyendonos. No tiene que sentirse avergonzado de demandar un buen salario. Debe recompensar a quienes le pagan con un liderazgo fuerte y con una presentacion impresionante del mensaje cristiano.
Pablo leyó el anuncio y lo botó en el basurero.
Mirar antes de saltar. Orar antes de predicar.
Hace un tiempo, Pablo dijo a los nuevos creyentes de Tesalónica:
Así que no dejamos de dar gracias a Dios, porque al oír ustedes la palabra de Dios que les predicamos, la aceptaron no como palabra humana sino como lo que realmente es, palabra de Dios (1 Tes 2:13).[1]
Con estas palabras, Pablo comunica que el éxito de los apóstoles radicaba en que ellos oraban. Y de hecho, más adelante él les pide,
Hermanos, oren por nosotros para que el mensaje del Señor se difunda rápidamente y se le reciba con honor, tal como sucedió entre ustedes (2 Tes 3:1).[2]
El éxito al compartir la palabra de Dios está en la oración continua. Pablo no escribió libros acerca de “Métodos probados para el evangelismo exitoso”. Los pastores no viajaron a Corinto y llevaron sacos de denarios para ver sus presentaciones en PowerPoint acerca de “Los siete irrefutables principios de predicar.” Aunque sí se puede probar que usó métodos, el corazón del asunto para Pablo es que ni la estrategia ni la metodología puede traer el poder de Dios desde el cielo.
Yo me quedo perplejo por el resultado de un pequeño experimento: yo seleccioné cuatro textos de homilética muy informativos de mi estante, que tuve que leer en la universidad y en el seminario. Uno es un clásico del siglo 19; los otros son más recientes. Los revisé para ver qué era lo que los escritores tenían que decir acerca de la oración y su papel al predicar. Primero, el libro más antiguo enfatizaba la importancia de cómo organizar los pensamientos propios y cómo desarrollar una exegesis bíblica acertada. No ofrecía ninguna instrucción acerca de la oración.[3]
Lo puse a un lado asumiendo que era una aberración. Sin embargo, el segundo libro contaba la misma historia. De la misma forma, el tercero y el cuarto. Me siento tentado a mencionar nombres, pero no lo haré para poder concentrarme en este único punto: cada uno de los cuatro autores elocuentemente habla de que sólo la Palabra de Dios va a cambiar las vidas de las personas. Ninguno de ellos, sin embargo, conectó esa verdad con la necesidad de la oración, ni para la exégesis ni para la entrega del mensaje o para su seguimiento. Yo me imagino que todos estos autores clamarían en contra de la progresiva secularización de la civilización de occidente. Sin embargo ellos ofrecen guías secularizadas para la predicación y el evangelismo al no instar a los predicadores a doblar sus rodillas. Los textos misioneros muy regularmente caen en el mismo error. Y, lo siento, pero tampoco puedo aceptar que estos autores sencillamente dieron por sentado que los predicadores estarían orando, y fuerte. Cuando un pastor se desvía, la oración es lo primero que falta.
No es suficiente comunicar la Biblia o enseñarla sobre una sólida exégesis. Su mensaje permanecerá siendo solamente palabras si el Espíritu no actúa para cambiar las vidas de las personas. Además, cuanto más un cristiano se aleja del modelo apostólico, será menos probable que la Palabra tenga un impacto.
NOTAS:
[1] Ambas traducciones son de mi próximo comentario de 1-2 Tesalonicenses en el Zondervan Exegetical Commentary on the New Testament.
[2] Estos versículos y otros tienen implicaciones importantes para la doctrina de la elección: si oramos para que las personas reciban el evangelio, ¿no estamos implicando que Dios puede intervenir en sus corazones y “llamarlos” a la fe, aún si ellos no están determinados a creer? Vea especialmente J. I. Packer, El Evangelismo y la Soberanía de Dios, capítulo 1.
[3] Será obvio a sus fans que no estoy pensando en el libro de Charles Spurgeon, Discursos a mis estudiantes. Spurgeon fue firme acerca de la necesidad del “La Oración Privada del Predicador” en Platica III. Él probó ser una vez más heredero de los puritanos.
“Mirar antes de saltar. Orar antes de predicar,” por Gary Steven Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
El amor del Pastor por la Grey
El gran mandamiento para el cristiano es amar a Dios. El segundo gran mandamiento es amar al prójimo como a sí mismo (Mateo 22:34-40).
El primer mandamiento para el pastor cristiano es amar a Dios; la segunda es amar al prójimo, y sobre todo a su grey. Un pastor tiene que representar a Cristo a los demás, principalmente por amar.
El erudito N. T. Wright grabó un maravilloso video de 2 minutos sobre qué quiere que la próxima generación de pastores de aprender (en inglés, http://www.youtube.com/watch?v=lluSgq8sK3E). Él menciona tres puntos: 1. Conocer la Biblia de arriba a abajo en los idiomas originales (o sea, hebreo, arameo, griego). 2. Dedicar períodos largos a la oración. 3. Amar a la gente. Sobre #3, dice: “…Quiero que aprenda a amar a la gente. Algunas personas son amorosas por naturaleza y es posible que necesite aprender otras dimensiones. Algunas son un poco tímidas y no saben muy bien amar quizás de verdad no quiere a la gente.”
Estoy seguro de que el profesor Wright estaría de acuerdo con lo que voy a añadir: que el amor cristiano no es algo que uno absorba de forma natural, o por el aprendizaje de “otras dimensiones”, o bien (y lo digo como persona natural tímido) al controlar su propia timidez. El amor cristiano es una manifestación sobrenatural de la presencia de Dios. Esto significa que el amor verdadero puede ser experimentado sólo si Dios está trabajando, y donde Dios no está, el amor es una falsificación:
1ª de Tes 4:9 – “En cuanto al amor fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros.” Esto habla de la enseñanza interna de Dios.
Col 1:3-5, 8 – “Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues hemos recibido noticias de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos a causa de la esperanza reservada para ustedes en el cielo…[Epafras] nos contó del amor que tienen en el Espíritu.”
Y, por supuesto, Gál 5:22 – “el fruto del Espíritu es amor.”
El amor cristiano es un milagro. Esto significa que es a la par con Jesús dando vista al ciego o los apóstoles sanando al cojo. La manera de ser una persona amorosa es admitir la propia debilidad e incapacidad total para la fabricación de ágape, y confiarse en la misericordia de Dios.
Los que toman la otra ruta no encuentran ningún poder para llevar a cabo la voluntad de Dios. La mera cortesía, la auto-confianza, amabilidad, calidez, personalidad, todos estos sin la presencia del amor de Dios son una farsa. Son un engaño y daño hacia las personas que supuestamente aman.
“El amor del Pastor por la Grey”, Gary Shogren, ESEPA Seminario, San José, Costa Rica
Discipulado por «imitación»
Pablo no sólo tenía que entregarles los manuales y decir a sus discípulos que provinieran las respuestas para el próximo domingo. No predicaba por la televisión, diciendo a millones de personas cómo vivir, sin ningún contacto personal. No, Pablo era un patrón de cómo debe vivir un cristiano: “Ustedes se hicieron imitadores nuestros y del Señor” (1 Tesalonicenses 1:6a); “Imítenme a mí, como yo imito a Cristo.” (1 Corintios 11:1). Este método se conoce tradicionalmente como la mimesis.
Los líderes cristianos debemos asumir que siempre somos observados e imitados. De esta manera, somos como los padres y madres de niños pequeños, que imitan lo que ven y oyen. En cualquier momento somos ejemplos de carne y hueso siempre en servicio. Hay un cuento excelente en el clásico de James Baldwin, Ve y dilo en la montaña (1953). Ha habido una serie de reuniones de la iglesia. Gabriel es el más joven predicador del grupo. Los demás son ministros de gran renombre que han venido de todas partes para participar. Pero cuando las puertas se cierran los predicadores consideraron que tenían permiso para relajarse ya que no hay presente laicos. Sucede que uno de los predicadores hace un insulto cruel contra una mujer que acababa de servir la cena, se burlaba de ella porque ella había sido violada:
Todos en la mesa se rieron a carcajadas, pero Gabriel…consideró que tendrían mucho que responder en el día del juicio, porque eran piedras de tropiezo en el camino del verdadero creyente.
Ahora el hombre de pelo rubio, notando la amargura de Gabriel, su rostro asombrado, cesó de reír y dijo: “¿Qué te pasa, hijo? ¿Espero que no dije nada que le ofende?” “Ella leyó la Biblia la noche en que predicó, ¿no?,” Preguntó otro de los ancianos, en un tono conciliador.
“Esa mujer,” dijo Gabriel, sintiendo un rugido en su cabeza, “es mi hermana en el Señor.” “Bueno, el Anciano Peters aquí, no sabía eso,” dijo otra persona. “El seguro no significa ningún daño.”
“¿Ahora, usted no va a enojar,” preguntó el Anciano Peters, amablemente – sin embargo se mantuvo, con la atención fija Gabriel burla algo, en su rostro y la voz. “¿Usted no va a estropear nuestra pequeña cena?”
“Yo no creo que sea correcto,” dijo Gabriel, “para hablar mal de nadie. La Palabra me dice que no es justo para mantener a nadie hasta desprecio. “
“Ahora hay que recordar,” dijo el Anciano Peters, tan amablemente como antes, “está hablando a los ancianos.”
“Entonces, me parece,” dijo, asombrado de su audacia, “que si tengo que verte como un ejemplo, usted debe ser un ejemplo.”
Enseñar con el ejemplo no es lo mismo que un video de instrucción, que puede ser apagado y que pide al espectador a aprender algo sin preocuparse con el carácter moral de instructor. El método apostólico consiste en la imitación del modelo de manera integral, y el patrón está en servicio si el domingo por la mañana o durante las vacaciones o cuando se despierte por teléfono a las 3 am de la mañana. Todo lo demás es un modelo erróneo, lo que resultará en un discípulo defectuoso, que se producen a su vez, los seguidores de fallas. Los líderes cristianos, tales como Baldwin describe, que se dan un pase libre de la rendición de cuentas, son un ejemplo corrosivos a los demás y abriendo la posibilidad de corrupción.
La voluntad de Dios y los planes misioneros de Pablo, o, ¿Cómo supo Pablo a dónde debía ir?
Por Gary Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
América Latina es ahora una iglesia misionera – no sólo fundada por misioneros sino que en retribución envía cientos de misioneros más allá de sus fronteras naturales. Digamos entonces que un cristiano cree que Dios lo está llamando a él o la está llamando a ella al campo misionero. Una de las inquietudes más insistentes es, siempre: Sé que voy a ir…pero, ¿a dónde voy? ¿Cómo puedo estar seguro o segura si hay todo un mundo necesitado frente a mí? La iglesia latina no puede darse el lujo de encogerse de hombros y dejar esto como un misterio sin resolver, no cuando tenemos el Nuevo Testamento para guiarnos. Cuando digo el Nuevo Testamento, no me refiero a un texto aislado de la Escritura, tal como la visión del hombre macedonio en Hechos 16:9-10, y usarlo como una y la única palabra en relación con el tema. De hecho, el Nuevo Testamento no nos provee tal fórmula mágica; más bien, nos muestra una gama de maneras divinas con las cuales un misionero puede tomar decisiones. Como Hechos registra sus tres principales viajes misioneros, Pablo es el mejor estudio de caso para abordar este tema.
¿Deben los apóstoles y los pastores rendir cuentas, en lo relacionado con lo económico? Según Pablo, que sí
¿No hemos escuchado al pastor diciendo que, Yo rindo cuentas solamente a Dios, por tanto, que ningún «mundano» me moleste sobre cómo manejo el dinero? ¿Es este acercamiento bien «apóstolico»? De ninguna manera.
¿Qué hizo el apóstol Pablo durante su ministerio? Una gran mayoría afirma los sucesos evidentes: predicó el evangelio, fundó iglesias, formó discípulos, escribió cartas. Pero, ¿quién se acuerda de que Pablo recaudó fondos? Y específicamente, ¿quién recuerda que Pablo administró una Ofrenda recogida de sus iglesias esparcidas dentro de cientos de miles de kilómetros cuadrados, y durante un buen período de tiempo? Lee el resto de esta entrada »
Debemos corregirlos a todos quienes lo necesitan…sean jóvenes o mayores
Por Gary Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
La Biblia no nos prohíbe de corregir a los “ancianos”; esto es un mal entendimiento que surge de 1ª de Timoteo 5:1, “No reprendas al anciano”. En la palabra “reprendas” hay implícito un cierto nivel de severidad; por eso, la NVI tiene “no reprendas con dureza al anciano”. Aunque en realidad no deberíamos censurar a ningún cristiano con dureza, Pablo presta atención especial a las situaciones en las cuales Timoteo (considerado joven, probablemente tenía más o menos 40 años) tendría que corregir a las personas mayores.
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El Fin del Mundo – “Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe”
Nueva predicción: ¡Cristo vendrá en mayo 2018! Nuevo año, pero el mismo error.
Mateo 24:36 será nuestro texto principal. Es una parte de la respuesta que Jesús les da a la pregunta de los Doce en 24:3 – Dinos, ¿cuándo sucederán estas cosas? Luego, el Señor da su respuesta, que en realidad no es ninguna respuesta: NADIE LO SABE. Por tanto, se puede concluir que la respuesta del Señor no es una respuesta, mejor es una evitación. ̔[existe una cuestión sobre qué Mateo escribió en este versículo; vea la Nota 1 al fin de este artículo]
¿Quién es “nadie”? ¿Qué significa? Es bastante claro que el Señor hablar en términos de blanco y negro. Lee el resto de esta entrada »
¿Cómo es un apóstol verdadero?
Por Gary Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
Un lector pide: ¿podria brindarme a la luz de la palabra del Señor las marcas de un verdadero Apostol? NOTA: en su contexto, él me había pedido específicamente sobre el carácter, no el llamado, del apóstol. Creo que un Apóstol (con mayúscula, digamos) era testigo ocular de la resurrección del Señor); y que otros «apóstoles» (en minúscula; por ejemplo, Andrónico y Junia en Rom 16:7) no eran apóstoles del nivel de Pablo y los Doce sino evangelistas pioneros.
Estimado hermano, puedo sugerior algunos puntos:
1. Son llamados por Dios, Hch 1:15-26.
2. Sufren por su fidelidad; este punto no es popular hoy en dia, pero ver 1a de Cor 4:8-13; 2a de Cor 11:16-12:10.
3. Muestran una profunda humildad, hacia Dios y también a sus co-siervos, 1a de Cor 3:1-9, 4:1-7
4. No jactan en su superior conocimiento (1a de Cor 13:9 – «En parte conocemos y en parte profetizamos», es decir, «nosotros» incluye a Pablo; también note la reserva de Pablo en 2a Cor 12:1-6, donde ni revela lo que vio en su visión celestial).
5. Son ejemplares, 1a de Cor 11:1.

