Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

Archive for the ‘La Iglesia’ Category

Los medios electrónicos y el evangelio

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Si quiere comunicar la Biblia a la gente, es la televisión o nada. Hasta hace 25 años, uno podría decir eso, que, bueno, la radio es un medio difunto. Y si quiere hablar con la gente, el primer paso es levantar montones de dinero, es el método moderno.

¡Cómo las cosas han cambiado!

Cada día recibo mensajes:

  • ¿Ha leído el blog de hermano tal y tal? He aquí el link.
  • Hay que escuchar este sermón.
  • He aquí un artículo nuevo sobre un descubrimiento arqueológico, es increíble.

La primera vez que hablé por la radio, fue de una emisora local, que tenía un alcance de quizás 20 kilómetros. Esta mañana, una emisora cristiana de México, a una distancia de 1500 kilómetros, me entrevista, y luego podré escucharme en el mismo show.

Para comunicar el mensaje cristiano al mundo, cuesta relativamente poco, y alcanza a personas de toda parte del globo.

  • Tengo dos blogs de enseñanza, en los cuales, invierto unas pocas horas cada semana y hablo con mucha gente.
  • Para el evangelismo, uso una tecnología ahora baja, correo electrónico – alguien me escribió el otro día, “Hablaré con una amiga nuestra del colegio, quiere recibir al Señor, ¿qué le diré? Pues la veré esta noche!”
  • Algunos envían mensajes de texto, yo no, sin embargo sí he enseñado por Skype y por Facebook.
  • Como misionero, puedo comunicar con nuestros amigos dentro de segundos para decirles,
  • Para enseñar, he enseñado cursos en nuestra maestría, y en 2012 si Dios permite ofreceremos Griego por primera vez, en parte por medio de YouTube.

Sabe que soy estudiante del apóstol Pablo, en particular su uso de cartas para instruir y animar, el cual fue el medio más rápido y eficiente de su época. Más, mandaba a los destinatarios, “Les encargo delante del Señor que lean esta carta a todos los hermanos” (1 Tes 5:27).

Hoy en día, el Señor nos ha bendecido tremendamente, sin embargo, con estas riquezas vienen otro nivel de responsabilidad, como Lucas 12:48 nos dice, “A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aun más.”

Que Dios nos bendiga, dirigiéndonos a alcanzar a la gente en el nombre de Cristo.

¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?

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“Padre, dirígenos en la Palabra con tu Espíritu.” Así se dice al principio de los mensajes cristianos. Y de hecho, sin el Espíritu, no tenemos ninguna posibilidad de éxito.

En 1 Cor 2:14, Pablo dice: “Pero el hombre natural no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede comprender, porque se han de discernir espiritualmente” (1a Cor 2:14). Cuando el apóstol usa las palabras “espiritual” (pneumatikos) o “espiritualmente” (pneumatikōs), por lo general él habla del Espíritu de Dios, no del espíritu humano. Por lo tanto, uno podría traducirlas con el sentido de “lo que tiene que ver con el Espíritu de Dios;” el final de 2:14 es “porque se han de discernir por el Espíritu.”

Cada cristiano afirma el rol central del Espíritu en la interpretación de la Biblia. Sin embargo, hay dos modelos de “hermenéutica” que lo dejan atrás.

Modelo A dice: “Abra la Biblia, no importa dónde, no importa si ya está en el púlpito, y el Espíritu le mostrará la verdad.” En Modelo A, si alguien dice, por ejemplo, que usted descuida el contexto; que su interpretación no es correcta, entonces su respuesta es “Sí, pero ‘la letra mata.’” [1]

Modelo B es practicado por unos pocos dentro de mi sector teológico. “La hermenéutica es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método gramático-histórico tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios. Se sigue la interpretación literal de las palabras…Provee las herramientas para ser un buen intérprete de las Escrituras.” [2]  Es decir, haga esto y la palabra transformará a la grey de Dios. Si alguien habla de la importancia del Espíritu, la respuesta es, “Sí pero, es peligroso, es la tendencia de los neopentecostales.” O la respuesta es, “Bueno, no mencionamos el Espíritu Santo, sin embargo es dado por sentado.” Por favor, no lo demos por sentado.

No creo en el Modelo A, que suena sumamente espiritual, precisamente porque excluye el Espíritu: implica que no lo necesitamos durante la preparación de nuestros mensajes; el Espíritu llega solamente al último momento, cuando estamos predicando.

Pero cada vez más, también rechazo el Modelo B, el puramente “científico” y secular. Implica que la interpretación de la Palabra es algo mecánico: dé un giro a la manivela, y saldrá la verdad trasformadora. Quizás necesitamos el Espíritu al momento de “aplicar” la Biblia, pero no para interpretarla.

Busquemos el Espíritu por oración ardiente [haz clic aqui]. No podemos pedir que el Espíritu suba al bus en esta parada y que se baje en la otra. El tiene que estar presente durante todo el viaje:

la preparación,

la exégesis en su contexto,

la aplicación contemporánea,

la obediencia personal del predicador,

la proclamación y la formación de discípulos.

NOTAS:

[1] Este uso de “la letra mata” es una tergiversación clásica de un versículo de otra carta de Pablo, 2ª de Cor 3:6. En su contexto, el apóstol no habla de cómo interpretar la Biblia, sino de dos Pactos: el antiguo Pacto de la “letra,” el cual es por Moisés; el Nuevo por el Espíritu. Uno sencillamente tiene que leer 2ª Cor 3 con cuidado para ver que “la letra mata” significa “la vida bajo el Antiguo Pacto, sin el Espíritu, resulta en la muerte.”

[2] Cito esta definición de un sitio web, cuya dirección no ofrezco, pues se encuentra en varios sitios.

«¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?» Por Gary Shogren, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

No es suficiente leer su Biblia – debe poner atención

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La primera vez que escuché un CD de música fue a finales de 1986, en la casa de mi amigo Timoteo. Había estado fuera del país por algunos años, así que probablemente fui el último de mi círculo de amigos en escuchar uno. Tim tenía un poderoso equipo de sonido, y puso la banda Glenn Miller, un Big Band. Yo estaba impresionado.

Entonces, compré un componente para CD para nuestro estéreo, y compré unos cuantos  discos, pero me llevé una brusca sorpresa. Cuando lo puse por primera vez, escuché todos los estallidos, silbidos y arañazos que mi antiguo LP tenía. ¡Qué estafa!

Le subí el volumen a la música para que sonara más fuerte, y escuché muy atentamente. Los ruidos desaparecieron, y escuché sólo el sonido digital puro. Oh. Me fui, me puse a leer el periódico, y ocurrió nuevamente – de mi CD salían chirridos. Una vez más, escuché atentamente, y los ruidos desaparecieron.

Me tomó unos pocos minutos para darme cuenta: mi mente me había engañado.

Estaba tan acostumbrado a escuchar discos, que cuando encendí mi estéreo, el cerebro sabía cómo debía sonar la grabación. Y entonces, me alimenté con la música que yo esperaba escuchar, y no con la música que estaba sonando. En un día o dos, el efecto residual desapareció,  y ya fuera que estuviera poniendo atención o no, empezó a sonar como un CD.

¿Qué tan a menudo vemos o escuchamos lo que esperamos, en lugar de lo que está frente a nosotros?

El Salmo 1 nos dice, «Más bien, en la ley  de Jehovah está su delicia, y en ella medita de día y de noche. Es decir, leer su Biblia no es suficiente. Usted debe leerla con mucho cuidado, asegurándose que ve precisamente lo que está o lo que no está ahí. Es natural que cuando usted estudia la Biblia, su mente está lista para adelantarse – “yo ya sé lo que dice aquí” – y salta ligeramente sobre el texto. O dice, “Ah, yo ya sé lo que esto quiere decir, ¡no se piense más!” Alguna vez escuchó a alguien decir lo que esto significa. Hay que prestar atención y eso requiere tiempo y ya. A veces, nosotros los evangélicos nos quejamos que ciertas denominaciones tienen confianza en la tradición humana – sin embargo, nosotros hacemos lo mismo, en efecto. Mucho de lo que predicamos proviene de cosas hemos escuchado de otra gente, es tradición. Si decimos algo pues “todo el mundo sabe que,” buen, entonces esa es tradición.

El Espíritu Santo desea  dirigirnos, y debemos pedir conscientemente su guía cada vez que abrimos el Libro o meditamos en él. Esto es pura gracia; sin embargo, no debemos darle al Espíritu mayor responsabilidad que la que le corresponde – ¿Por qué exigir que Él nos dé un destello blanco de iluminación a aburridos estudiantes de su Palabra?

La Palabra, ¿sigue retando y sorprendíendonos con su verdad? Algunas buenas señales son, cuando leemos la Biblia y decemos, «¡Bueno, jamás he visto esto!» «¡Esto no me suena correcto!» O sencillamente, ¿Qué, qué, qué?» Quizás el Espíritu nos hace prestar atención como nunca antes. La próxima vez que vea un verso difícil («ponga la otra mejilla»; «regale su abrigo»; «dé todo por seguir a Cristo»), tómese su tiempo. Pida ayuda. No permita que sus primeras impresiones se conviertan en la Verdad.

La parábola del dedito

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Érase una vez una iglesia, un cuerpo de Cristo.

En la plataforma, hubo varios miembros.
Un hombre dirigió la alabanza, y leyó un salmo.
Una mujer fue la cantante principal, con un micrófono.
Dos mujeres más y un varón también cantaron.

Hubo un guitarrista, y toco los acordes.
Hubo un baterista y proveyó el ritmo.
Uno con trompeta, el otro contrabajo.
Cada miembro de un cuerpo, cada uno contribuyendo.

¿Pero qué? ¿Cuál es el problema? El director les pide
que canten con alegría, y la gente no sigue.
¿Son poco espirituales?
No, quisieran cantar mejor, pero hay impedimento:
No saben la letra, y ¡la pantalla está en blanco!

Porque encima de la gente en una cabina pequeñita,
un miembro del cuerpo maneja la cosa técnica:
el videobín y PowerPoint para proyectar la letra
pero él está soñando y su atención divaga.

Responde a su teléfono, charla con su novia,
envía correo electrónico, con Facebook el tipo juega.
La gente quiere cantar, y esto con toda la pata,
pero sin este miembro, la canción no funciona.

“Mire,” el se queja, en vez de hacer su trabajo.
“No canto como ella, no toco como ellos.
No tengo importancia, mi rol es pequeñito.
¡En el cuerpo del Señor, solamente soy dedito!”

Ahora saben cuál es el punto de mi historia:
Todos tienen su propio don, sean codo, mano u oreja.
Si un miembro falta, el cuerpo no funciona;
en la ausencia de un dedito, la iglesia no alaba.

1ª Cor 12:11-12, 15-19, 22 – Pero todas estas cosas las realiza el único y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él designa. Porque de la manera que el cuerpo es uno solo y tiene muchos miembros, y que todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, son un solo cuerpo, así también es Cristo…Si el pie dijera: “Porque no soy mano, no soy parte del cuerpo”, ¿por eso no sería parte del cuerpo? Y si la oreja dijera: “Porque no soy ojo, no soy parte del cuerpo”, ¿por eso no sería parte del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oreja, ¿dónde estaría el olfato? Pero ahora Dios ha colocado a los miembros en el cuerpo, a cada uno de ellos, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros y a la vez un solo cuerpo…[y] los miembros del cuerpo que parecen ser los más débiles son indispensables.

La parábola del dedito, por Gary Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

Estimado Pablo: lo sentimos, pero no puede ser nuestro apóstol [Estudios en 1a de Corintios]

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Pablo tenía una idea clara de cómo servir a Dios. Trabajaba día y noche con sus propias manos; arriesgó su vida y su saludo; “sirvió” las iglesias y no las explotaba. Como maestro se portaba con paciencia: cuando la gente quería respuestas, les daba explicaciones detalladas. Comunicaba el evangelio de manera que todo el mundo podía entenderlo (1ª de Cor 9:20-22).

Es evidente de 1ª y 2ª de Corintios que esa iglesia quiso otro género de líder:

La Iglesia de Corinto busca un apostol con estilo

La iglesia de Dios en Corinto busca aspirantes al puesto de apostol. Quisieramos evitar líderes quienes no alcancen los estandares elevados del ministerio cristiano. Debido a nuestra experiencia, insistimos en que todos cumplan con las siguientes condiciones:

Corinto: ¡una iglesia próspera!

Aire profesionale

  • Queremos un hombre que mantenga su frente en alto, no alguien con una actitud servil ante los demás. Queremos mostrar el atractivo del evangelio a gente con ambicion y con impetu.
  • El debe tener su propio vehículo; andar de pie es para perdedores.
  • El debe tener una buena vida familiar; un soltero parece demasiado inestable.
  • El debe vestirse bien; debe saber sobre distintas clases de comida fina; debe saber usar los cubiertos correctamente.
  • El debe preocuparse por cultivar una imagen de prosperidad.
  • Que no tenga mala salud, que evite arrestos y persecuciones. El sufrimiento es una perdida de tiempo – dias y semanas perdidas en un hospital, en una carcel, viajando de una ciudad a otra – y eso le causa a la gente la impresion de que le evangelio no es para los exitosos.
  • El debe ser un buen orador. Que no use un vocabulario simple cuando existen los terminos filosoficos precisos.
  • El debe ser capaz de impartir ordenes y dejar atrás a quienes no estan de acuerdo con el.

Prioridades ministeriales

  • Que ponga su visión sobre las necesidades de individuos.
  • Que no pierda tiempo en este movimiento de “orar sin cesar.”
  • Que no se caiga en la tradición fundamentalista de “buscar a los perdidos.” O sea, no debe obsesionarse tanto con ganar a los no creyentes que falle en satisfacer a quienes desean una instruccion mas profunda.
  • Que descanse lo suficiente de modo que no ande por ahí somnoliento, hambriento o exhausto debido al trabajo.

Detalles contractuales

Buscamos a alguien que se dedique por completo a la ensenanza. Nos hemos dado cuenta de que no sirve que un apostol se distraiga con un empleo “secular,” que afecte nuestra reputacion y que provoque una perdida de tiempo el cual podria emplear instruyendonos. No tiene que sentirse avergonzado de demandar un buen salario. Debe recompensar a quienes le pagan con un liderazgo fuerte y con una presentacion impresionante del mensaje cristiano.

Pablo leyó el anuncio y lo botó en el basurero.

2 Tes 2:3 – ¿Qué viene antes del Día del Señor: la apostasía final o el rapto de la iglesia?

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De acuerdo con 2a Tesalonicenses, Timoteo le trajo a Pablo una pregunta de una iglesia llena de pánico: ¿Ha venido el Día del Señor? Pablo enlaza lenguaje del regreso de Cristo proveniente de su enseñanza oral, la tradición mateana, Daniel y 1a Tesalonicenses. No por cierto! él dice, y yo puedo probarlo. ¿Ha aparecido el hombre de iniquidad? Entonces, no, el Día del Señor no ha venido (2a Tes 2:3).

El otro indicador es más controversial: la “apostasía” o “alejamiento” “dejar sus principios” (apostasia, ἀποστασία). La palabra puede denotar una rebelión política. Sin embargo, en contextos judeo-cristianos usualmente se refiere a apostasía espiritual. Lee el resto de esta entrada »

Harold Camping: el 21 de mayo, el fin del mundo y la biblia

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Este articulo por mi amigo Rob Haskell, Senderis.com. Reproducido con permiso.

En algún momento antes de las 6 de la tarde del 21 de mayo de 2011 todos los verdaderos creyentes serán llevados directamente al cielo o “arrebatados”. Camping y compañía al parecer piensan que esto sólo involucrará un pequeño número de personas. Las multitudes que sean dejadas perderán cualquier oportunidad de salvación. Lee el resto de esta entrada »

Mirar antes de saltar. Orar antes de predicar.

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Hace un tiempo, Pablo dijo a los nuevos creyentes de Tesalónica:

Así que no dejamos de dar gracias a Dios, porque al oír ustedes la palabra de Dios que les predicamos, la aceptaron no como palabra humana sino como lo que realmente es, palabra de Dios (1 Tes 2:13).[1]

Con estas palabras, Pablo comunica que el éxito de los apóstoles radicaba en que ellos oraban. Y de hecho, más adelante él les pide,

Hermanos, oren por nosotros para que el mensaje del Señor se difunda rápidamente y se le reciba con honor, tal como sucedió entre ustedes (2 Tes 3:1).[2] 

El éxito al compartir la palabra de Dios está en la oración continua. Pablo no escribió libros acerca de “Métodos probados para el evangelismo exitoso”. Los pastores no viajaron a Corinto y llevaron sacos de denarios para ver sus presentaciones en PowerPoint acerca de “Los siete irrefutables principios de predicar.” Aunque sí se puede probar que usó métodos, el corazón del asunto para Pablo es que ni la estrategia ni la metodología puede traer el poder de Dios desde el cielo.

Yo me quedo perplejo por el resultado de un pequeño experimento: yo seleccioné cuatro textos de homilética muy informativos de mi estante, que tuve que leer en la universidad y en el seminario. Uno es un clásico del siglo 19; los otros son más recientes. Los revisé para ver qué era lo que los escritores tenían que decir acerca de la oración y su papel al predicar. Primero, el libro más antiguo enfatizaba la importancia de cómo organizar los pensamientos propios y cómo desarrollar una exegesis bíblica acertada. No ofrecía ninguna instrucción acerca de la oración.[3]

Lo puse a un lado asumiendo que era una aberración. Sin embargo, el segundo libro contaba la misma historia. De la misma forma, el tercero y el cuarto. Me siento tentado a mencionar nombres, pero no lo haré para poder concentrarme en este único punto: cada uno de los cuatro autores elocuentemente habla de que sólo la Palabra de Dios va a cambiar las vidas de las personas. Ninguno de ellos, sin embargo, conectó esa verdad con la necesidad de la oración, ni para la exégesis ni para la entrega del mensaje o para su seguimiento. Yo me imagino que todos estos autores clamarían en contra de la progresiva secularización de la civilización de occidente. Sin embargo ellos ofrecen guías secularizadas para la predicación y el evangelismo al no instar a los predicadores a doblar sus rodillas. Los textos misioneros muy regularmente caen en el mismo error. Y, lo siento, pero tampoco puedo aceptar que estos autores sencillamente dieron por sentado que los predicadores estarían orando, y fuerte. Cuando un pastor se desvía, la oración es lo primero que falta.

No es suficiente comunicar la Biblia o enseñarla sobre una sólida exégesis. Su mensaje permanecerá siendo solamente palabras si el Espíritu no actúa para cambiar las vidas de las personas. Además, cuanto más un cristiano se aleja del modelo apostólico, será menos probable que la Palabra tenga un impacto.

NOTAS:

[1] Ambas traducciones son de mi próximo comentario de 1-2 Tesalonicenses en el Zondervan Exegetical Commentary on the New Testament.

[2] Estos versículos y otros tienen implicaciones importantes para la doctrina de la elección: si oramos para que las personas reciban el evangelio, ¿no estamos implicando que Dios puede intervenir en sus corazones y “llamarlos” a la fe, aún si ellos no están determinados a creer? Vea especialmente J. I. Packer, El Evangelismo y la Soberanía de Dios, capítulo 1.

[3] Será obvio a sus fans que no estoy pensando en el libro de Charles Spurgeon, Discursos a mis estudiantes. Spurgeon fue firme acerca de la necesidad del “La Oración Privada del Predicador” en Platica III. Él probó ser una vez más heredero de los puritanos.

Mirar antes de saltar. Orar antes de predicar,” por Gary Steven Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

“Encuentro con el Señor” en el Texto Original de 1ª de Tes 4:17

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Sin duda alguna, el Nuevo Testamento fue escrito en griego. Algunos sostienen que fue escrito en hebreo, pero todavía no han podido descubrir ningún manuscrito hebreo antiguo. Todas las iglesias de Pablo usaron el griego como su idioma principal. Pablo creció hablando arameo, usando el hebreo para sus estudios y también hablando un dialecto del griego llamado koiné. Fue en griego que el apóstol escribió sus epístolas. Es por esta razón, que muchos estudiantes serios de las Escrituras cristianas deciden estudiar griego, tal y como muchos estudian hebreo y arameo.

Desafortunadamente, mucho de lo que oímos sobre el griego en los libros o desde el púlpito es falso. Por ejemplo, algunos predican que ágape significa “amor divino”, mientras que philé significa “cariño humano.” Esto simplemente no es verdad, y las palabras son a menudo intercambiables en el Nuevo Testamento. Me estremezco cada vez que oigo las palabras, “Yo sé que dice tal-y-tal en el español, pero el griego realmente dice, etc.” De hecho, las traducciones al español con algunas excepciones fueron llevadas a cabo por expertos en los idiomas originales, quienes han puesto mucho esfuerzo en expresar el significado original en español. [1]

Sin embargo, de vez en cuando, en el idioma griego se encuentra una joya, por lo que se torna difícil de comunicarse en español. En la NVI dice “Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire.” Si bien esto es básicamente correcto, la Reina Valera Actualizada da un matiz mejor del idioma original: “seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para el encuentro con el Señor en el aire” (RV 60 y RV 95 usan un verbo en lugar de “encuentro,” “para recibir”).

En mi Comentario Exegético-Práctico de 1-2 Tesalonicenses (de Andamio, también de Amazon, Logos) opté por traducirlo: “Después, nosotros, los que seguimos vivos y permanecemos, seremos levantados juntos con [los que estuvieron muertos] en las nubes para dar la bienvenida al Señor en el aire” [el comentario en inglés, “we who still live and remain will be taken up together with (those who were dead) in the clouds to welcome the Lord in the air.”] Por lo tanto, seguí la mayoría de versiones en inglés y usé un verbo en lugar de la frase preposicional “para una reunión” (eis apántesin). Lo traduje así porque es difícil usar así una frase preposicional en inglés (“para el encuentro”) y un verbo representa bien lo que el original dice.

Pero, ¿qué pasa después de que los cristianos reciban al Señor en el aire? ¿A dónde irán? Pablo no dice, ni aquí ni en el paralelo en 1a Corintios 15:52. En algunos sistemas de escatología, Cristo se acerca a la tierra, a la atmósfera, para recibir a los santos y luego los toma de nuevo con él al cielo. Esto es la base para los libros más vendidos de la serie “Dejados Atrás.” Otra interpretación es que cuando Cristo vuelva, los santos van para el encuentro, y luego lo acompañan, mientras desciende a la tierra. A falta de detalles explícitos, ¿hay alguna indicación implícita de lo que sucede después?

Parece que sí: ​​la palabra griega “encuentro” (apántesis aquí, y su cognado jupántesis) [2] no significa simplemente encontrar a alguien, sino más bien “la acción de ir al encuentro de un dignatario cuando llega, sobre todo como una muestra de honor.” [3] Cuando una persona importante venía a visitar una ciudad en esos días, los habitantes le rendían homenaje al salir de la ciudad para reunirse con él. A continuación, le acompañaban de regreso a la ciudad. Esto es lo que sucede en Juan 12:13 donde la multitud, el Domingo de Ramos, salió de Jerusalén para conocer a Jesús (jupántesis) y acompañarlo de nuevo a la ciudad.

Además, el Discurso de los Olivos incluye la metáfora de un gobernante que viene a la ciudad, donde luego entra: “Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que Él está cerca, a las puertas” (Mateo 24:33 LBLA). Lo que hace inusual el lenguaje de Pablo es la nueva orientación espacial del encuentro. Convierte la acción “horizontal” del dignatario, la recepción y la entrada en una ciudad cerrada, en una acción “vertical”: cuando Cristo venga, él “desciende” a su dominio, y sus súbditos “suben a las nubes, al aire,” como corresponde al honor que merece Jesucristo. [4]

Con base en este uso convencional de la apántesis, se puede concluir, con un grado alto de certeza, que Pablo previó que Jesús vendrá al aire; que los creyentes resucitados y los vivos subirán en su honor; y entonces le acompañarán de nuevo a la tierra. [5] Esta idea es muy similar a la idea de 2 Tes. 1:10 NVI – “el día en que venga para ser glorificado por medio de sus santos y admirado por todos los que hayan creído.”

Todo para decir que, el texto griego original implica que nadie será “dejado atrás,” sino que los santos regresarán de inmediato a la tierra para establecer el reino de Cristo.

Otro artículo:
2 Tes 2:3 – ¿Qué viene antes del Día del Señor: la apostasía final o el rapto de la iglesia?

NOTAS:

[1] Las versiones castellanas que no puedo recomendar a nadie son: la Versión del Nuevo Mundo (VNM), publicada por los Testigos de Jehová, con la meta de quitar cualquier referencia a la deidad de Cristo. Más, las tres «traducciones» mesiánicas que están circulando: la Versión Kadosh Israelita Mesianica, la Version Israelita Nazarena, y el Código Real. En verdad, el Código Real no es una traducción del idioma antiguo al castellano. Es una paráfrasis, a mi parecer, de la versión Reina Valera 1960. Tiene como su meta la supuesta restauración del original hebreo. No es nada de eso. Más bien, existe para promover cierta agenda teológica, según la cual no hay Trinidad, Jesús no es Dios eterno, y el Espíritu es una fuerza, no una persona. Por favor, lea los artículos sobre el Código Real en este blog.

[2] Véase la parábola de las diez vírgenes (Mateo 25:1-13). Las diez aparentemente salen con el fin de un encuentro con el novio. Después caminan de regreso con él al banquete de bodas, del que las chicas habían salido originalmente. El texto de los mejores manuscritos de Mateo 25:6, “para recibir” (eis apántesin) es igual al que Pablo usa en 1ª de Tes 4:17. En Mateo 25:1, jupantesis es intercambiable con apantesis en 25:6.

[3] “…the action of going out to meet an arrival, especially as a mark of honour.” Liddell, Scott and Jones, Greek-English Lexicon, “apantesis«. Ver tambien Lust, Eynikel y Hauspie, A Greek-English Lexicon of the Septuagint, ed. rev.; Muraoka, A Greek-English Lexicon of the Septuagint; especialmente Coenen, Beyreuther y Bietenhard, Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, p. 4.323. También véase Moulton and Milligan, Vocabulary of the Greek Testament; las referencias helenistas demuestran que la palabra no es un semitismo.

[4] Así E. Peterson, “apantesis,” en Theological Dictionary of the New Testament 1:380-81. También M. R. Cosby, “Hellenistic Formal Receptions and Paul’s Use of APANTHSIS in 1 Thessalonians 4:17,” BBR 4 (1994): 15-34; Malherbe, Letters to the Thessalonians, 277; Bruce, 1 & 2 Thessalonians, 102-03.

[5] Véase p. 331 en S. Turner, “The Interim, Earthly Messianic Kingdom in Paul,” JSNT 25 (2003): 323-42. También el ensayo por Douglas J. Moo, quien defiende el acercamiento postribulacionista del rapto de la iglesia en Reiter, Three Views on the Rapture, 169-211.

 

“Encuentro con el Señor” en el Texto Original de 1ª de Tes 4:17, Gary Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

¿Es verdad que usted ‘predica la Palabra’?

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No es una cosa simple para predicar la Palabra de Dios. Poderosas fuerzas oscuras están listas para alejarnos de nuestra tarea. Ellas regularmente logran hacerlo.

Esta semana el mundo evangélico en América del Norte está preocupado de un predicador famoso, Rob Bell, quien aparentemente niega la doctrina de infierno. Sí es un tema muy importante que se debe investigar, especialmente para detectar si es por presión cultural que ha cambiado su opinión o por otras razones. Menciono esto porque la presión cultural afecta a cada persona que se encarga de la Palabra, el 100% de las personas que tienen alguna intención de enseñar la Biblia. Es decir que todos experimentamos un severo tirón gravitacional de distanciarnos de la enseñanza de las Escrituras. Cada predicador siente la tentación de pulir y suavizar el mensaje bíblico todos los días, muy a menudo sin darse cuenta. Lee el resto de esta entrada »