Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

Archive for the ‘Predicar sermon’ Category

“Dietrich Bonhoeffer: la gracia barata,” por Alexander Cabezas Mora

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El 9 de abril de 1945, se recuerda la muerte de Dietrich Bonhoeffer, quien en vida fue pastor y teólogo de la iglesia luterana de Alemania.

Dietrich Bonhoeffer

Este erudito, quien se ordenó y se doctoró a sus 21 años, escritor de varios libros; se le conoce por su coraje y compromiso cristiano.  Cuando la Iglesia Católica guardó silencio y las iglesias cristianas protestantes se mantuvieron al margen promoviendo la “neutralidad” ante el régimen tirano y déspota que pretendía levantar Hitler, Bonhoeffer consecuente con su discurso, levantó su voz.

Tuvo la oportunidad de quedarse en los Estados Unidos en medios los albores que pronosticaban una Guerra Mundial. No obstante, prefirió regresar a su amada tierra a cuidar del rebaño que Dios le había entregado. Estuvo a cargo de un seminario que fue clausurado por la Gestapo. Se le prohibió hablar y enseñar, pero obediente a su llamado continuó sus labores de manera clandestina.

Pasó sus dos últimos años de vida en una cárcel en Berlín, acusado por participar en un complot para ajusticiar a Hitler. Esperando su sentencia final, se dedicó a producir varios de sus libros que hoy  conocemos.

Entre sus libros sobresale: “El Costo del Discipulado”. La tesis de esta obra es una exposición a la luz del Sermón del Monte en Mateo capítulo cinco. Su argumento, evidenciar lo que significa profesar una fe abstracta, legalista y desencarnada del verdadero compromiso y la transformación que exige Jesús como el corazón del Reino de Dios para sus seguidores.

Una fe que no toca el alma ni la consciencia, un cristianismo sin Cristo y sin cruz, es una fe estéril, inútil y hueca porque al final no es sostenible. A esto Bonhoeffer llamó: “la gracia barata, enemigo mortal de la iglesia”.

«La gracia barata es la predicación del perdón sin requerir arrepentimiento, el bautismo sin la disciplina de la iglesia, la Comunión sin la confesión, la absolución sin la confesión personal. La gracia barata es la gracia sin discipulado, la gracia sin la cruz, la gracia sin Jesucristo, vivo y encarnado» (pág.16).

A 73 años de que este pastor escribiera estas palabras, en un contexto de tribulación por defender su posición, es triste reconocer que en la actualidad algunos sectores caminan por este mismo sendero que pretende abaratar la fe.

Se vuelve barata cuando se ofrece como producto de consumo para satisfacer a las masas que buscan un mensaje acomodado a la realidad de sus deseos personales.

Cuando se ofrece como espectáculo para un público que desea que se le endulce los oídos y se le prometa estabilidad para su “Statu Quo” y cuando  se promueve la identidad de ser hijo o hija de Dios como una garantía para reclamar las promesas materiales a cambio de una módica suma o transacción monetaria que algunos llaman: “La ley de la siembra y la cosecha”, o el “pacto con Dios.”

 Hace poco tiempo observaba a un tele-evangelista latinoamericano. Este enseñaba, (si es que se puede llamar enseñanza), que debíamos reclamarle a Dios por cualquier necesidad material existente y pedirle  por el carro de nuestros sueños como un derecho adquirido por ser sus hijos.

En sus 30 minutos de exposición en ningún momento hizo mención a otros elementos presentes en el mensaje apostólico, tal como la justicia, la responsabilidad, la obediencia, el arrepentimiento y el seguimiento como parte integral del discipulado que Jesús vivió y encarnó.

Estos promotores de estas corrientes corren el peligro de estar enseñando falsas enseñanzas y por ende, reducir el mensaje a migas espirituales. Razón tenía Bonhoeffer al afirmar que la “gracia barata es el enemigo mortal de la iglesia”.

La pasada conferencia mundial Lausana III celebrada en la Cuidad del Cabo en Sudáfrica, se pronunció en contra de la mala interpretación bíblica y hasta la manipulación que se ha hecho para alimentar el materialismo. Uno de los expositores mencionó en su discurso titulado: “Dios promete bendecir a su pueblo”, puntualizó que el evangelio de la prosperidad distorsiona la bendición en el sentido que sólo lo ubica como bendición material.

Otros comentarios en Lausana III fueron: “No podemos utilizar la opción de comprar la gracia de Dios y esto es lo que hace el evangelio de la prosperidad…”  «Dar es parte de nuestra adoración, pero el evangelio de la prosperidad hace que el dar sea una actividad transaccional», comentó otro expositor africano y puntualizó: “A los creyentes se les enseña que cuando hacen una ofrenda a Dios pueden esperar una rentabilidad determinada. Pero Dios bendice de acuerdo con su sabiduría y no necesariamente con la riqueza material.”

Como creyentes no podemos permanecer callados ante estas falsas enseñanzas que continúan

Invitado Alex Cabezas

permeando a la iglesia, encarecen la fe, pero lo más preocupante es que continúan arrastrando a miles de seguidores a beber de estas aguas turbias e ilusorias. Bonhoeffer no calló porque reconoció que su deber como discípulo del Señor era pronunciarse.   ¿Acaso Dios espera algo menos de cada uno de nosotros hoy en día?

Nuestro autor invitado es Alexander Cabezas Mora, Miembro del equipo coordinador de la FTL, Núcleo Costa Rica; Coordinador del Programa de Certificado en Niñez Integral de ESEPA

Pablo el padre de sus discípulos

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Bernabé y Pablo sirvieron como pastores de la iglesia de Antioquía:

Hechos 11:25-26 – Después Bernabé siguió hasta Tarso para buscar a Saulo. Cuando lo encontró, lo llevó de regreso a Antioquía. Los dos se quedaron allí con la iglesia durante todo un año, enseñando a grandes multitudes.

Luego, Pablo y sus compañeros plantaron nuevas iglesias – “Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento.” En este papel apostólico, él evangelizaba, discipulaba, enseñaba a los nuevos creyentes.

Hoy en día, un apóstol quizás es una persona que vemos en la televisión, o una persona que llega en avión, pasa unas horas sobre la plataforma, y se va. No fue así en el caso de Pablo, él pasaba tiempo en cada lugar que llegaba – aquí un mes, allí 6 meses, allá dos años – trabajando no con miles de personas, sino con docenas.

Es decir, sus discípulos recibían atención individual en el largo plazo. El oraba por cada discípulo, no solo por el grupo en general – 1 Tes 1:2 -“Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes cuando los mencionamos en nuestras oraciones”. La mejor interpretación es “por todos ustedes uno por uno”.

En este contexto tenemos esta imagen, la metáfora de Pablo como padre –

Tanto en la cultura hebrea como en la griega, le tocaba al padre la instrucción de sus niños, pero también, más generalmente de las niñas. Por ejemplo: Prov 4:1-2 – “Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley.”

Pablo trabajaba para proveer lo que los niños necesitaran.

1 Tes 2:9-12 NVI – Recordarán, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas para proclamarles el evangelio de Dios, y cómo trabajamos día y noche para no serles una carga. Dios y ustedes me son testigos de que nos comportamos con ustedes los creyentes en una forma santa, justa e irreprochable. Saben también que a cada uno de ustedes lo hemos tratado como trata un padre a sus propios hijos. Los hemos animado, consolado y exhortado a llevar una vida digna de Dios, que los llama a su reino y a su gloria.

En este caso los verbos principales son: Los hemos animado, consolado y exhortado.

Piense en su padre, si él fue partícipe en su vida. ¿Cuáles verbos usaría para describir sus interacciones con usted?  Quizás fueron cosas desagradables: gritar, regañar, despreciar, insultar; o quizás cosas mejores, como el apóstol: animar, ayudar, proveer, guiar, amar.

Hay predicadores, que pareciera que tienen un solo tono o énfasis – siempre enojado, o siempre suave o siempre reprochando o siempre rogando.

Si quiere predicar la Palabra fielmente, hay que conocer, entender y amar a su pueblo, para que sepa cuándo es el momento de exhortar (¡hagan esto!) o animar (¡yo sé que usted puede hacerlo!) o consolar (yo sé por lo que está pasando, hijo, qué difícil, oremos).

Para predicar y anunciar la Palabra fielmente, tenemos que prestar atención a las necesidades de cada persona de la grey en cada momento.

¡No sé que predicar el domingo se me terminó el repertorio! Por Enrique Brenes, autor invitado

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Muchas hemos escuchado la expresión “no sé que predicar el domingo, se me terminó el repertorio,” tanto de predicadores, como de pastores. Este es el segundo tema sobre “dos fuentes inagotables para tener una vida abundante en la predicación,” la primera fue “la lectura devocional de las Sagradas Escrituras,” hoy, trataremos la predicación expositiva.

No pretendo aquí describir lo que es predicación expositiva, ni cómo se hace ni cómo presentarla. Lo que quiero expresar acá es el valor que tiene la predicación expositiva en la vida del predicador y de la congregación. La predicación expositiva es una herramienta que puede echar mano el líder para bendecir, fructificar y hacer crecer a los feligreses.

Enrique Brenes

Muchas congregaciones que son alimentadas de sermones temáticos, muchas veces largos y tediosos, en donde la gente se pierde con el tema. Otros comienzan con un tema y terminan hablando de otras cosas, otros, en el desarrollo generan una serie de temas, que al final no saben terminar, o les cuesta finalizar.Predicar es un arte y una ciencia, arte porque el predicador debe tener la habilidad y don de poder construir en los oídos y ojos de sus oyentes la obra que pretende comunicar. Es ciencia porque sigue una serie de pasos lógicos y necesarios para que el oyente pueda entender a cabalidad el mensaje divino. Lo que sigue es fundamental, el predicador puede aprender hacer lo anterior a la perfección, pero si no lo hace en el poder del Espíritu Santo, no produce el resultado de Dios en los oyentes. Es simplemente una persona con mucha habilidad de comunicación, pero sin ningún respaldo de convencimiento y de crecimiento divino. Es el Espíritu Santo Dios quien hace que las personas entiendan, comprendan y crezcan, eso no es un asunto humano. Pablo en 1Corintios 3.5-8 expresa “¿Qué es, pues, Apolos? ¿Y qué es Pablo? Servidores mediante los cuales ustedes han creído, según el Señor dio oportunidad a cada uno. Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento. Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibirá su propia recompensa (su propio salario) conforme a su propio trabajo.”. El hombre es llamado a anunciar las buenas nuevas, a sembrar la semilla, pero incapaz a producir el resultado divino, como dice Marcos 4: 26-27, “…El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierra, y se acuesta de noche y se levanta de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe.”

La predicación expositiva requiere que el predicador tenga una lectura constante de las Sagradas Escrituras. La lectura devocional como vimos en la anterior exposición, lleva al pastor a tener siempre mucho material fresco para exponerlo. Así, la predicación expositiva se convierte en una fuente inagotable para la predicación y enseñanza eclesial.

La predicación expositiva requiere que el constructor bíblico, sea una persona fiel al estudio de la Palabra, decidido a pasar muchas horas en el análisis. Debe de tomar en cuenta siempre la intencionalidad del autor. La predicación expositiva demanda que el predicador sea un arqueólogo en descubrir las riquezas originales que los primeros oyentes escucharon. Pero a la vez, demanda que el pastor sea una persona muy conocedora de su cultura y contexto, para que el sermón sea entendido con oídos modernos. Un sermón efectivo que supla las necesidades de su entorno.

El uso de la predicación expositiva por parte del predicador hace que nunca le haga falta repertorio, sea para predicar o enseñar, a la congregación. No así el sermón temático, que llega a la carencia. Con el sermón expositivo el predicador tendrá toda una vida de proclamación, podrá nacer, morir, volver a nacer, etc, siempre tendrá una sermón para comunicar.

El sermón expositivo ha sido mal entendido y aplicado por mucha gente. Aunque se dijo que no se pretende entrar acá en definir lo que es sermón expositivo, pero si indicar lo mal que se entendido. Mucha gente cree que predicar expositivamente es explicar palabra por palabra, verso a verso, o la confunden en el estudio bíblico previo o la exégesis. Otros, la rehúyen por el estudio o exégesis que demanda.

Una congregación alimentada superficialmente por una mediocre “predicación expositiva,” a los años se verá el raquitismo o anemia espiritual de los miembros. Cuando esto sucede, los miembros se dan cuenta de que aquella predicación que han oído a través de los años, no ha producido el crecimiento espiritual que hubieran deseado. Es cuando gente abandonan la congregación buscando una mejor alimentación.

La predicación expositiva es una excelente herramienta, que todo predicador debe utilizarla para comunicar las verdades de Dios, al Cuerpo de Cristo y a un mundo necesitado de la verdadera vida y del amor de Dios. Por medio de la Predicación Expositiva la verdad e ideas de Dios serán proclamadas y no las del hombre. El predicador estará más comprometido a anunciar el concepto del texto y no sus propios pensamientos.

Hay sermones que son solo historias o aplicaciones, se llevan la cantidad del tiempo en eso, y el análisis del texto es superficial. En la predicación expositiva el compromiso es con el texto, no con teología de la denominación, o del magisterio. Es ahí donde los verdaderos predicadores y pastores deben de definir su lealtad, como dijeron Pedro y Juan en Hechos 4:19 “»Ustedes mismos juzguen si es justo delante de Dios obedecer a ustedes en vez de obedecer a Dios.” La predicación expositiva demanda lealtad al texto, transparencia con los feligreses y fidelidad del predicador.

Aunque se  hable de nuevas formas de comunicación del evangelio, por una sociedad nueva, cansada siempre de lo mismo, o buscando innovaciones o demande una formas de oír, que satisfagan su paladar. La exposición de la Palabra de Dios nunca podrá ser sustituida o eliminada. La palabra es la única que puede entrar donde ninguna cosa creada puede entrar. La cirugía medica, la pastilla, la terapia sicológica o siquiátrica, u alguna otra cosa podrá hacer, lo que hace la Palabra de Dios.

A modo de conclusión, leamos estos dos pasajes bíblicos: Hebreos 4:12-13 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir (juzgar) los pensamientos y las intenciones del corazón. No hay cosa creada oculta a Su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de Aquél a quien tenemos que dar cuenta.” 1 Corintios 2:12-16 “Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales. Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque son cosas que se disciernen (se examinan) espiritualmente. En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie. Porque ¿QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEÑOR, PARA QUE LO INSTRUYA? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.”

¡Voy es sábado, no sé que predicar mañana! Autor invitado, Enrique Brenes

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A través de mis años de ministerio, me he encontrado con pastores y líderes, que se han quejado de que no tienen de qué predicar. El título de esta ponencia la he escuchado muchas veces: “¡Voy es sábado, no sé que predicar mañana!”. En este momento, quisiera mencionar dos fuentes inagotables para tener una vida abundante para la predicación, una es: la lectura devocional de las Sagradas Escrituras; y otra es, la predicación expositiva. Quisiera hablar primero de la lectura devocional que todo pastor, líder y creyente debe tener.

Durante años usé muchos libros para mis momentos devocionales, poco a poco, me di cuenta de que la Biblia debía ser libro para mis tiempos íntimos con el Señor. Esta lectura lo he practicado durante muchos años. No sé cuántas veces, mi familia y yo hemos leído de Génesis a Apocalipsis. Cada vez que termino de leer la Biblia, compro otra, busca versiones modernas que no tengan anotaciones, títulos o alguna otra ayuda. Así mi lectura es más limpia y dejo que el Espíritu Santo ilumine mi mente de lo que estoy leyendo.

En mi vida ministerial, tanto de pastor como de educador bíblico-teológico me ha encontrado a muchos creyentes que no han leído ni una sola vez la Biblia. Aún estudiantes avanzados en teología, no lo han hecho, pero si son expertos en debates y cuestiones teológicas. Pero también he tropezado con pastores, líderes de diversos campos que tampoco lo han hecho.

Enrique Brenes

Muchos usan el método de abrir la Biblia al azar y leen esa lectura, mañana, pasado mañana y así sucesivamente la abren en otras partes. No estoy diciendo que esto sea malo, pues, si así se siente bien y se edifica, pues adelante, algunos alegan que esa es la forma en que el Espíritu Santo le pone hacer. Pero nunca sabrán si han leído la Biblia totalmente, la han leído en parte. Ni aquí estoy obsesionado para cumplir de leer la Biblia, de tapa a tapa. Porque quisiera sugerirle el siguiente argumento. Lee el resto de esta entrada »

¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?

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“Padre, dirígenos en la Palabra con tu Espíritu.” Así se dice al principio de los mensajes cristianos. Y de hecho, sin el Espíritu, no tenemos ninguna posibilidad de éxito.

En 1 Cor 2:14, Pablo dice: “Pero el hombre natural no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede comprender, porque se han de discernir espiritualmente” (1a Cor 2:14). Cuando el apóstol usa las palabras “espiritual” (pneumatikos) o “espiritualmente” (pneumatikōs), por lo general él habla del Espíritu de Dios, no del espíritu humano. Por lo tanto, uno podría traducirlas con el sentido de “lo que tiene que ver con el Espíritu de Dios;” el final de 2:14 es “porque se han de discernir por el Espíritu.”

Cada cristiano afirma el rol central del Espíritu en la interpretación de la Biblia. Sin embargo, hay dos modelos de “hermenéutica” que lo dejan atrás.

Modelo A dice: “Abra la Biblia, no importa dónde, no importa si ya está en el púlpito, y el Espíritu le mostrará la verdad.” En Modelo A, si alguien dice, por ejemplo, que usted descuida el contexto; que su interpretación no es correcta, entonces su respuesta es “Sí, pero ‘la letra mata.’” [1]

Modelo B es practicado por unos pocos dentro de mi sector teológico. “La hermenéutica es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método gramático-histórico tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios. Se sigue la interpretación literal de las palabras…Provee las herramientas para ser un buen intérprete de las Escrituras.” [2]  Es decir, haga esto y la palabra transformará a la grey de Dios. Si alguien habla de la importancia del Espíritu, la respuesta es, “Sí pero, es peligroso, es la tendencia de los neopentecostales.” O la respuesta es, “Bueno, no mencionamos el Espíritu Santo, sin embargo es dado por sentado.” Por favor, no lo demos por sentado.

No creo en el Modelo A, que suena sumamente espiritual, precisamente porque excluye el Espíritu: implica que no lo necesitamos durante la preparación de nuestros mensajes; el Espíritu llega solamente al último momento, cuando estamos predicando.

Pero cada vez más, también rechazo el Modelo B, el puramente “científico” y secular. Implica que la interpretación de la Palabra es algo mecánico: dé un giro a la manivela, y saldrá la verdad trasformadora. Quizás necesitamos el Espíritu al momento de “aplicar” la Biblia, pero no para interpretarla.

Busquemos el Espíritu por oración ardiente [haz clic aqui]. No podemos pedir que el Espíritu suba al bus en esta parada y que se baje en la otra. El tiene que estar presente durante todo el viaje:

la preparación,

la exégesis en su contexto,

la aplicación contemporánea,

la obediencia personal del predicador,

la proclamación y la formación de discípulos.

NOTAS:

[1] Este uso de “la letra mata” es una tergiversación clásica de un versículo de otra carta de Pablo, 2ª de Cor 3:6. En su contexto, el apóstol no habla de cómo interpretar la Biblia, sino de dos Pactos: el antiguo Pacto de la “letra,” el cual es por Moisés; el Nuevo por el Espíritu. Uno sencillamente tiene que leer 2ª Cor 3 con cuidado para ver que “la letra mata” significa “la vida bajo el Antiguo Pacto, sin el Espíritu, resulta en la muerte.”

[2] Cito esta definición de un sitio web, cuya dirección no ofrezco, pues se encuentra en varios sitios.

«¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?» Por Gary Shogren, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

No es suficiente leer su Biblia – debe poner atención

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La primera vez que escuché un CD de música fue a finales de 1986, en la casa de mi amigo Timoteo. Había estado fuera del país por algunos años, así que probablemente fui el último de mi círculo de amigos en escuchar uno. Tim tenía un poderoso equipo de sonido, y puso la banda Glenn Miller, un Big Band. Yo estaba impresionado.

Entonces, compré un componente para CD para nuestro estéreo, y compré unos cuantos  discos, pero me llevé una brusca sorpresa. Cuando lo puse por primera vez, escuché todos los estallidos, silbidos y arañazos que mi antiguo LP tenía. ¡Qué estafa!

Le subí el volumen a la música para que sonara más fuerte, y escuché muy atentamente. Los ruidos desaparecieron, y escuché sólo el sonido digital puro. Oh. Me fui, me puse a leer el periódico, y ocurrió nuevamente – de mi CD salían chirridos. Una vez más, escuché atentamente, y los ruidos desaparecieron.

Me tomó unos pocos minutos para darme cuenta: mi mente me había engañado.

Estaba tan acostumbrado a escuchar discos, que cuando encendí mi estéreo, el cerebro sabía cómo debía sonar la grabación. Y entonces, me alimenté con la música que yo esperaba escuchar, y no con la música que estaba sonando. En un día o dos, el efecto residual desapareció,  y ya fuera que estuviera poniendo atención o no, empezó a sonar como un CD.

¿Qué tan a menudo vemos o escuchamos lo que esperamos, en lugar de lo que está frente a nosotros?

El Salmo 1 nos dice, «Más bien, en la ley  de Jehovah está su delicia, y en ella medita de día y de noche. Es decir, leer su Biblia no es suficiente. Usted debe leerla con mucho cuidado, asegurándose que ve precisamente lo que está o lo que no está ahí. Es natural que cuando usted estudia la Biblia, su mente está lista para adelantarse – “yo ya sé lo que dice aquí” – y salta ligeramente sobre el texto. O dice, “Ah, yo ya sé lo que esto quiere decir, ¡no se piense más!” Alguna vez escuchó a alguien decir lo que esto significa. Hay que prestar atención y eso requiere tiempo y ya. A veces, nosotros los evangélicos nos quejamos que ciertas denominaciones tienen confianza en la tradición humana – sin embargo, nosotros hacemos lo mismo, en efecto. Mucho de lo que predicamos proviene de cosas hemos escuchado de otra gente, es tradición. Si decimos algo pues “todo el mundo sabe que,” buen, entonces esa es tradición.

El Espíritu Santo desea  dirigirnos, y debemos pedir conscientemente su guía cada vez que abrimos el Libro o meditamos en él. Esto es pura gracia; sin embargo, no debemos darle al Espíritu mayor responsabilidad que la que le corresponde – ¿Por qué exigir que Él nos dé un destello blanco de iluminación a aburridos estudiantes de su Palabra?

La Palabra, ¿sigue retando y sorprendíendonos con su verdad? Algunas buenas señales son, cuando leemos la Biblia y decemos, «¡Bueno, jamás he visto esto!» «¡Esto no me suena correcto!» O sencillamente, ¿Qué, qué, qué?» Quizás el Espíritu nos hace prestar atención como nunca antes. La próxima vez que vea un verso difícil («ponga la otra mejilla»; «regale su abrigo»; «dé todo por seguir a Cristo»), tómese su tiempo. Pida ayuda. No permita que sus primeras impresiones se conviertan en la Verdad.

Estimado Pablo: lo sentimos, pero no puede ser nuestro apóstol [Estudios en 1a de Corintios]

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Pablo tenía una idea clara de cómo servir a Dios. Trabajaba día y noche con sus propias manos; arriesgó su vida y su saludo; “sirvió” las iglesias y no las explotaba. Como maestro se portaba con paciencia: cuando la gente quería respuestas, les daba explicaciones detalladas. Comunicaba el evangelio de manera que todo el mundo podía entenderlo (1ª de Cor 9:20-22).

Es evidente de 1ª y 2ª de Corintios que esa iglesia quiso otro género de líder:

La Iglesia de Corinto busca un apostol con estilo

La iglesia de Dios en Corinto busca aspirantes al puesto de apostol. Quisieramos evitar líderes quienes no alcancen los estandares elevados del ministerio cristiano. Debido a nuestra experiencia, insistimos en que todos cumplan con las siguientes condiciones:

Corinto: ¡una iglesia próspera!

Aire profesionale

  • Queremos un hombre que mantenga su frente en alto, no alguien con una actitud servil ante los demás. Queremos mostrar el atractivo del evangelio a gente con ambicion y con impetu.
  • El debe tener su propio vehículo; andar de pie es para perdedores.
  • El debe tener una buena vida familiar; un soltero parece demasiado inestable.
  • El debe vestirse bien; debe saber sobre distintas clases de comida fina; debe saber usar los cubiertos correctamente.
  • El debe preocuparse por cultivar una imagen de prosperidad.
  • Que no tenga mala salud, que evite arrestos y persecuciones. El sufrimiento es una perdida de tiempo – dias y semanas perdidas en un hospital, en una carcel, viajando de una ciudad a otra – y eso le causa a la gente la impresion de que le evangelio no es para los exitosos.
  • El debe ser un buen orador. Que no use un vocabulario simple cuando existen los terminos filosoficos precisos.
  • El debe ser capaz de impartir ordenes y dejar atrás a quienes no estan de acuerdo con el.

Prioridades ministeriales

  • Que ponga su visión sobre las necesidades de individuos.
  • Que no pierda tiempo en este movimiento de “orar sin cesar.”
  • Que no se caiga en la tradición fundamentalista de “buscar a los perdidos.” O sea, no debe obsesionarse tanto con ganar a los no creyentes que falle en satisfacer a quienes desean una instruccion mas profunda.
  • Que descanse lo suficiente de modo que no ande por ahí somnoliento, hambriento o exhausto debido al trabajo.

Detalles contractuales

Buscamos a alguien que se dedique por completo a la ensenanza. Nos hemos dado cuenta de que no sirve que un apostol se distraiga con un empleo “secular,” que afecte nuestra reputacion y que provoque una perdida de tiempo el cual podria emplear instruyendonos. No tiene que sentirse avergonzado de demandar un buen salario. Debe recompensar a quienes le pagan con un liderazgo fuerte y con una presentacion impresionante del mensaje cristiano.

Pablo leyó el anuncio y lo botó en el basurero.

Mirar antes de saltar. Orar antes de predicar.

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Hace un tiempo, Pablo dijo a los nuevos creyentes de Tesalónica:

Así que no dejamos de dar gracias a Dios, porque al oír ustedes la palabra de Dios que les predicamos, la aceptaron no como palabra humana sino como lo que realmente es, palabra de Dios (1 Tes 2:13).[1]

Con estas palabras, Pablo comunica que el éxito de los apóstoles radicaba en que ellos oraban. Y de hecho, más adelante él les pide,

Hermanos, oren por nosotros para que el mensaje del Señor se difunda rápidamente y se le reciba con honor, tal como sucedió entre ustedes (2 Tes 3:1).[2] 

El éxito al compartir la palabra de Dios está en la oración continua. Pablo no escribió libros acerca de “Métodos probados para el evangelismo exitoso”. Los pastores no viajaron a Corinto y llevaron sacos de denarios para ver sus presentaciones en PowerPoint acerca de “Los siete irrefutables principios de predicar.” Aunque sí se puede probar que usó métodos, el corazón del asunto para Pablo es que ni la estrategia ni la metodología puede traer el poder de Dios desde el cielo.

Yo me quedo perplejo por el resultado de un pequeño experimento: yo seleccioné cuatro textos de homilética muy informativos de mi estante, que tuve que leer en la universidad y en el seminario. Uno es un clásico del siglo 19; los otros son más recientes. Los revisé para ver qué era lo que los escritores tenían que decir acerca de la oración y su papel al predicar. Primero, el libro más antiguo enfatizaba la importancia de cómo organizar los pensamientos propios y cómo desarrollar una exegesis bíblica acertada. No ofrecía ninguna instrucción acerca de la oración.[3]

Lo puse a un lado asumiendo que era una aberración. Sin embargo, el segundo libro contaba la misma historia. De la misma forma, el tercero y el cuarto. Me siento tentado a mencionar nombres, pero no lo haré para poder concentrarme en este único punto: cada uno de los cuatro autores elocuentemente habla de que sólo la Palabra de Dios va a cambiar las vidas de las personas. Ninguno de ellos, sin embargo, conectó esa verdad con la necesidad de la oración, ni para la exégesis ni para la entrega del mensaje o para su seguimiento. Yo me imagino que todos estos autores clamarían en contra de la progresiva secularización de la civilización de occidente. Sin embargo ellos ofrecen guías secularizadas para la predicación y el evangelismo al no instar a los predicadores a doblar sus rodillas. Los textos misioneros muy regularmente caen en el mismo error. Y, lo siento, pero tampoco puedo aceptar que estos autores sencillamente dieron por sentado que los predicadores estarían orando, y fuerte. Cuando un pastor se desvía, la oración es lo primero que falta.

No es suficiente comunicar la Biblia o enseñarla sobre una sólida exégesis. Su mensaje permanecerá siendo solamente palabras si el Espíritu no actúa para cambiar las vidas de las personas. Además, cuanto más un cristiano se aleja del modelo apostólico, será menos probable que la Palabra tenga un impacto.

NOTAS:

[1] Ambas traducciones son de mi próximo comentario de 1-2 Tesalonicenses en el Zondervan Exegetical Commentary on the New Testament.

[2] Estos versículos y otros tienen implicaciones importantes para la doctrina de la elección: si oramos para que las personas reciban el evangelio, ¿no estamos implicando que Dios puede intervenir en sus corazones y “llamarlos” a la fe, aún si ellos no están determinados a creer? Vea especialmente J. I. Packer, El Evangelismo y la Soberanía de Dios, capítulo 1.

[3] Será obvio a sus fans que no estoy pensando en el libro de Charles Spurgeon, Discursos a mis estudiantes. Spurgeon fue firme acerca de la necesidad del “La Oración Privada del Predicador” en Platica III. Él probó ser una vez más heredero de los puritanos.

Mirar antes de saltar. Orar antes de predicar,” por Gary Steven Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

“Encuentro con el Señor” en el Texto Original de 1ª de Tes 4:17

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Sin duda alguna, el Nuevo Testamento fue escrito en griego. Algunos sostienen que fue escrito en hebreo, pero todavía no han podido descubrir ningún manuscrito hebreo antiguo. Todas las iglesias de Pablo usaron el griego como su idioma principal. Pablo creció hablando arameo, usando el hebreo para sus estudios y también hablando un dialecto del griego llamado koiné. Fue en griego que el apóstol escribió sus epístolas. Es por esta razón, que muchos estudiantes serios de las Escrituras cristianas deciden estudiar griego, tal y como muchos estudian hebreo y arameo.

Desafortunadamente, mucho de lo que oímos sobre el griego en los libros o desde el púlpito es falso. Por ejemplo, algunos predican que ágape significa “amor divino”, mientras que philé significa “cariño humano.” Esto simplemente no es verdad, y las palabras son a menudo intercambiables en el Nuevo Testamento. Me estremezco cada vez que oigo las palabras, “Yo sé que dice tal-y-tal en el español, pero el griego realmente dice, etc.” De hecho, las traducciones al español con algunas excepciones fueron llevadas a cabo por expertos en los idiomas originales, quienes han puesto mucho esfuerzo en expresar el significado original en español. [1]

Sin embargo, de vez en cuando, en el idioma griego se encuentra una joya, por lo que se torna difícil de comunicarse en español. En la NVI dice “Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire.” Si bien esto es básicamente correcto, la Reina Valera Actualizada da un matiz mejor del idioma original: “seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para el encuentro con el Señor en el aire” (RV 60 y RV 95 usan un verbo en lugar de “encuentro,” “para recibir”).

En mi Comentario Exegético-Práctico de 1-2 Tesalonicenses (de Andamio, también de Amazon, Logos) opté por traducirlo: “Después, nosotros, los que seguimos vivos y permanecemos, seremos levantados juntos con [los que estuvieron muertos] en las nubes para dar la bienvenida al Señor en el aire” [el comentario en inglés, “we who still live and remain will be taken up together with (those who were dead) in the clouds to welcome the Lord in the air.”] Por lo tanto, seguí la mayoría de versiones en inglés y usé un verbo en lugar de la frase preposicional “para una reunión” (eis apántesin). Lo traduje así porque es difícil usar así una frase preposicional en inglés (“para el encuentro”) y un verbo representa bien lo que el original dice.

Pero, ¿qué pasa después de que los cristianos reciban al Señor en el aire? ¿A dónde irán? Pablo no dice, ni aquí ni en el paralelo en 1a Corintios 15:52. En algunos sistemas de escatología, Cristo se acerca a la tierra, a la atmósfera, para recibir a los santos y luego los toma de nuevo con él al cielo. Esto es la base para los libros más vendidos de la serie “Dejados Atrás.” Otra interpretación es que cuando Cristo vuelva, los santos van para el encuentro, y luego lo acompañan, mientras desciende a la tierra. A falta de detalles explícitos, ¿hay alguna indicación implícita de lo que sucede después?

Parece que sí: ​​la palabra griega “encuentro” (apántesis aquí, y su cognado jupántesis) [2] no significa simplemente encontrar a alguien, sino más bien “la acción de ir al encuentro de un dignatario cuando llega, sobre todo como una muestra de honor.” [3] Cuando una persona importante venía a visitar una ciudad en esos días, los habitantes le rendían homenaje al salir de la ciudad para reunirse con él. A continuación, le acompañaban de regreso a la ciudad. Esto es lo que sucede en Juan 12:13 donde la multitud, el Domingo de Ramos, salió de Jerusalén para conocer a Jesús (jupántesis) y acompañarlo de nuevo a la ciudad.

Además, el Discurso de los Olivos incluye la metáfora de un gobernante que viene a la ciudad, donde luego entra: “Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que Él está cerca, a las puertas” (Mateo 24:33 LBLA). Lo que hace inusual el lenguaje de Pablo es la nueva orientación espacial del encuentro. Convierte la acción “horizontal” del dignatario, la recepción y la entrada en una ciudad cerrada, en una acción “vertical”: cuando Cristo venga, él “desciende” a su dominio, y sus súbditos “suben a las nubes, al aire,” como corresponde al honor que merece Jesucristo. [4]

Con base en este uso convencional de la apántesis, se puede concluir, con un grado alto de certeza, que Pablo previó que Jesús vendrá al aire; que los creyentes resucitados y los vivos subirán en su honor; y entonces le acompañarán de nuevo a la tierra. [5] Esta idea es muy similar a la idea de 2 Tes. 1:10 NVI – “el día en que venga para ser glorificado por medio de sus santos y admirado por todos los que hayan creído.”

Todo para decir que, el texto griego original implica que nadie será “dejado atrás,” sino que los santos regresarán de inmediato a la tierra para establecer el reino de Cristo.

Otro artículo:
2 Tes 2:3 – ¿Qué viene antes del Día del Señor: la apostasía final o el rapto de la iglesia?

NOTAS:

[1] Las versiones castellanas que no puedo recomendar a nadie son: la Versión del Nuevo Mundo (VNM), publicada por los Testigos de Jehová, con la meta de quitar cualquier referencia a la deidad de Cristo. Más, las tres «traducciones» mesiánicas que están circulando: la Versión Kadosh Israelita Mesianica, la Version Israelita Nazarena, y el Código Real. En verdad, el Código Real no es una traducción del idioma antiguo al castellano. Es una paráfrasis, a mi parecer, de la versión Reina Valera 1960. Tiene como su meta la supuesta restauración del original hebreo. No es nada de eso. Más bien, existe para promover cierta agenda teológica, según la cual no hay Trinidad, Jesús no es Dios eterno, y el Espíritu es una fuerza, no una persona. Por favor, lea los artículos sobre el Código Real en este blog.

[2] Véase la parábola de las diez vírgenes (Mateo 25:1-13). Las diez aparentemente salen con el fin de un encuentro con el novio. Después caminan de regreso con él al banquete de bodas, del que las chicas habían salido originalmente. El texto de los mejores manuscritos de Mateo 25:6, “para recibir” (eis apántesin) es igual al que Pablo usa en 1ª de Tes 4:17. En Mateo 25:1, jupantesis es intercambiable con apantesis en 25:6.

[3] “…the action of going out to meet an arrival, especially as a mark of honour.” Liddell, Scott and Jones, Greek-English Lexicon, “apantesis«. Ver tambien Lust, Eynikel y Hauspie, A Greek-English Lexicon of the Septuagint, ed. rev.; Muraoka, A Greek-English Lexicon of the Septuagint; especialmente Coenen, Beyreuther y Bietenhard, Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, p. 4.323. También véase Moulton and Milligan, Vocabulary of the Greek Testament; las referencias helenistas demuestran que la palabra no es un semitismo.

[4] Así E. Peterson, “apantesis,” en Theological Dictionary of the New Testament 1:380-81. También M. R. Cosby, “Hellenistic Formal Receptions and Paul’s Use of APANTHSIS in 1 Thessalonians 4:17,” BBR 4 (1994): 15-34; Malherbe, Letters to the Thessalonians, 277; Bruce, 1 & 2 Thessalonians, 102-03.

[5] Véase p. 331 en S. Turner, “The Interim, Earthly Messianic Kingdom in Paul,” JSNT 25 (2003): 323-42. También el ensayo por Douglas J. Moo, quien defiende el acercamiento postribulacionista del rapto de la iglesia en Reiter, Three Views on the Rapture, 169-211.

 

“Encuentro con el Señor” en el Texto Original de 1ª de Tes 4:17, Gary Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

¿Es verdad que usted ‘predica la Palabra’?

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No es una cosa simple para predicar la Palabra de Dios. Poderosas fuerzas oscuras están listas para alejarnos de nuestra tarea. Ellas regularmente logran hacerlo.

Esta semana el mundo evangélico en América del Norte está preocupado de un predicador famoso, Rob Bell, quien aparentemente niega la doctrina de infierno. Sí es un tema muy importante que se debe investigar, especialmente para detectar si es por presión cultural que ha cambiado su opinión o por otras razones. Menciono esto porque la presión cultural afecta a cada persona que se encarga de la Palabra, el 100% de las personas que tienen alguna intención de enseñar la Biblia. Es decir que todos experimentamos un severo tirón gravitacional de distanciarnos de la enseñanza de las Escrituras. Cada predicador siente la tentación de pulir y suavizar el mensaje bíblico todos los días, muy a menudo sin darse cuenta. Lee el resto de esta entrada »