Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

Archive for the ‘El apóstol Pablo’ Category

Pablo el padre de sus discípulos

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Bernabé y Pablo sirvieron como pastores de la iglesia de Antioquía:

Hechos 11:25-26 – Después Bernabé siguió hasta Tarso para buscar a Saulo. Cuando lo encontró, lo llevó de regreso a Antioquía. Los dos se quedaron allí con la iglesia durante todo un año, enseñando a grandes multitudes.

Luego, Pablo y sus compañeros plantaron nuevas iglesias – “Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento.” En este papel apostólico, él evangelizaba, discipulaba, enseñaba a los nuevos creyentes.

Hoy en día, un apóstol quizás es una persona que vemos en la televisión, o una persona que llega en avión, pasa unas horas sobre la plataforma, y se va. No fue así en el caso de Pablo, él pasaba tiempo en cada lugar que llegaba – aquí un mes, allí 6 meses, allá dos años – trabajando no con miles de personas, sino con docenas.

Es decir, sus discípulos recibían atención individual en el largo plazo. El oraba por cada discípulo, no solo por el grupo en general – 1 Tes 1:2 -“Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes cuando los mencionamos en nuestras oraciones”. La mejor interpretación es “por todos ustedes uno por uno”.

En este contexto tenemos esta imagen, la metáfora de Pablo como padre –

Tanto en la cultura hebrea como en la griega, le tocaba al padre la instrucción de sus niños, pero también, más generalmente de las niñas. Por ejemplo: Prov 4:1-2 – “Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley.”

Pablo trabajaba para proveer lo que los niños necesitaran.

1 Tes 2:9-12 NVI – Recordarán, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas para proclamarles el evangelio de Dios, y cómo trabajamos día y noche para no serles una carga. Dios y ustedes me son testigos de que nos comportamos con ustedes los creyentes en una forma santa, justa e irreprochable. Saben también que a cada uno de ustedes lo hemos tratado como trata un padre a sus propios hijos. Los hemos animado, consolado y exhortado a llevar una vida digna de Dios, que los llama a su reino y a su gloria.

En este caso los verbos principales son: Los hemos animado, consolado y exhortado.

Piense en su padre, si él fue partícipe en su vida. ¿Cuáles verbos usaría para describir sus interacciones con usted?  Quizás fueron cosas desagradables: gritar, regañar, despreciar, insultar; o quizás cosas mejores, como el apóstol: animar, ayudar, proveer, guiar, amar.

Hay predicadores, que pareciera que tienen un solo tono o énfasis – siempre enojado, o siempre suave o siempre reprochando o siempre rogando.

Si quiere predicar la Palabra fielmente, hay que conocer, entender y amar a su pueblo, para que sepa cuándo es el momento de exhortar (¡hagan esto!) o animar (¡yo sé que usted puede hacerlo!) o consolar (yo sé por lo que está pasando, hijo, qué difícil, oremos).

Para predicar y anunciar la Palabra fielmente, tenemos que prestar atención a las necesidades de cada persona de la grey en cada momento.

¡No sé que predicar el domingo se me terminó el repertorio! Por Enrique Brenes, autor invitado

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Muchas hemos escuchado la expresión “no sé que predicar el domingo, se me terminó el repertorio,” tanto de predicadores, como de pastores. Este es el segundo tema sobre “dos fuentes inagotables para tener una vida abundante en la predicación,” la primera fue “la lectura devocional de las Sagradas Escrituras,” hoy, trataremos la predicación expositiva.

No pretendo aquí describir lo que es predicación expositiva, ni cómo se hace ni cómo presentarla. Lo que quiero expresar acá es el valor que tiene la predicación expositiva en la vida del predicador y de la congregación. La predicación expositiva es una herramienta que puede echar mano el líder para bendecir, fructificar y hacer crecer a los feligreses.

Enrique Brenes

Muchas congregaciones que son alimentadas de sermones temáticos, muchas veces largos y tediosos, en donde la gente se pierde con el tema. Otros comienzan con un tema y terminan hablando de otras cosas, otros, en el desarrollo generan una serie de temas, que al final no saben terminar, o les cuesta finalizar.Predicar es un arte y una ciencia, arte porque el predicador debe tener la habilidad y don de poder construir en los oídos y ojos de sus oyentes la obra que pretende comunicar. Es ciencia porque sigue una serie de pasos lógicos y necesarios para que el oyente pueda entender a cabalidad el mensaje divino. Lo que sigue es fundamental, el predicador puede aprender hacer lo anterior a la perfección, pero si no lo hace en el poder del Espíritu Santo, no produce el resultado de Dios en los oyentes. Es simplemente una persona con mucha habilidad de comunicación, pero sin ningún respaldo de convencimiento y de crecimiento divino. Es el Espíritu Santo Dios quien hace que las personas entiendan, comprendan y crezcan, eso no es un asunto humano. Pablo en 1Corintios 3.5-8 expresa “¿Qué es, pues, Apolos? ¿Y qué es Pablo? Servidores mediante los cuales ustedes han creído, según el Señor dio oportunidad a cada uno. Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento. Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibirá su propia recompensa (su propio salario) conforme a su propio trabajo.”. El hombre es llamado a anunciar las buenas nuevas, a sembrar la semilla, pero incapaz a producir el resultado divino, como dice Marcos 4: 26-27, “…El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierra, y se acuesta de noche y se levanta de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe.”

La predicación expositiva requiere que el predicador tenga una lectura constante de las Sagradas Escrituras. La lectura devocional como vimos en la anterior exposición, lleva al pastor a tener siempre mucho material fresco para exponerlo. Así, la predicación expositiva se convierte en una fuente inagotable para la predicación y enseñanza eclesial.

La predicación expositiva requiere que el constructor bíblico, sea una persona fiel al estudio de la Palabra, decidido a pasar muchas horas en el análisis. Debe de tomar en cuenta siempre la intencionalidad del autor. La predicación expositiva demanda que el predicador sea un arqueólogo en descubrir las riquezas originales que los primeros oyentes escucharon. Pero a la vez, demanda que el pastor sea una persona muy conocedora de su cultura y contexto, para que el sermón sea entendido con oídos modernos. Un sermón efectivo que supla las necesidades de su entorno.

El uso de la predicación expositiva por parte del predicador hace que nunca le haga falta repertorio, sea para predicar o enseñar, a la congregación. No así el sermón temático, que llega a la carencia. Con el sermón expositivo el predicador tendrá toda una vida de proclamación, podrá nacer, morir, volver a nacer, etc, siempre tendrá una sermón para comunicar.

El sermón expositivo ha sido mal entendido y aplicado por mucha gente. Aunque se dijo que no se pretende entrar acá en definir lo que es sermón expositivo, pero si indicar lo mal que se entendido. Mucha gente cree que predicar expositivamente es explicar palabra por palabra, verso a verso, o la confunden en el estudio bíblico previo o la exégesis. Otros, la rehúyen por el estudio o exégesis que demanda.

Una congregación alimentada superficialmente por una mediocre “predicación expositiva,” a los años se verá el raquitismo o anemia espiritual de los miembros. Cuando esto sucede, los miembros se dan cuenta de que aquella predicación que han oído a través de los años, no ha producido el crecimiento espiritual que hubieran deseado. Es cuando gente abandonan la congregación buscando una mejor alimentación.

La predicación expositiva es una excelente herramienta, que todo predicador debe utilizarla para comunicar las verdades de Dios, al Cuerpo de Cristo y a un mundo necesitado de la verdadera vida y del amor de Dios. Por medio de la Predicación Expositiva la verdad e ideas de Dios serán proclamadas y no las del hombre. El predicador estará más comprometido a anunciar el concepto del texto y no sus propios pensamientos.

Hay sermones que son solo historias o aplicaciones, se llevan la cantidad del tiempo en eso, y el análisis del texto es superficial. En la predicación expositiva el compromiso es con el texto, no con teología de la denominación, o del magisterio. Es ahí donde los verdaderos predicadores y pastores deben de definir su lealtad, como dijeron Pedro y Juan en Hechos 4:19 “»Ustedes mismos juzguen si es justo delante de Dios obedecer a ustedes en vez de obedecer a Dios.” La predicación expositiva demanda lealtad al texto, transparencia con los feligreses y fidelidad del predicador.

Aunque se  hable de nuevas formas de comunicación del evangelio, por una sociedad nueva, cansada siempre de lo mismo, o buscando innovaciones o demande una formas de oír, que satisfagan su paladar. La exposición de la Palabra de Dios nunca podrá ser sustituida o eliminada. La palabra es la única que puede entrar donde ninguna cosa creada puede entrar. La cirugía medica, la pastilla, la terapia sicológica o siquiátrica, u alguna otra cosa podrá hacer, lo que hace la Palabra de Dios.

A modo de conclusión, leamos estos dos pasajes bíblicos: Hebreos 4:12-13 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir (juzgar) los pensamientos y las intenciones del corazón. No hay cosa creada oculta a Su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de Aquél a quien tenemos que dar cuenta.” 1 Corintios 2:12-16 “Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales. Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque son cosas que se disciernen (se examinan) espiritualmente. En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie. Porque ¿QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEÑOR, PARA QUE LO INSTRUYA? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.”

Los medios electrónicos y el evangelio

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Si quiere comunicar la Biblia a la gente, es la televisión o nada. Hasta hace 25 años, uno podría decir eso, que, bueno, la radio es un medio difunto. Y si quiere hablar con la gente, el primer paso es levantar montones de dinero, es el método moderno.

¡Cómo las cosas han cambiado!

Cada día recibo mensajes:

  • ¿Ha leído el blog de hermano tal y tal? He aquí el link.
  • Hay que escuchar este sermón.
  • He aquí un artículo nuevo sobre un descubrimiento arqueológico, es increíble.

La primera vez que hablé por la radio, fue de una emisora local, que tenía un alcance de quizás 20 kilómetros. Esta mañana, una emisora cristiana de México, a una distancia de 1500 kilómetros, me entrevista, y luego podré escucharme en el mismo show.

Para comunicar el mensaje cristiano al mundo, cuesta relativamente poco, y alcanza a personas de toda parte del globo.

  • Tengo dos blogs de enseñanza, en los cuales, invierto unas pocas horas cada semana y hablo con mucha gente.
  • Para el evangelismo, uso una tecnología ahora baja, correo electrónico – alguien me escribió el otro día, “Hablaré con una amiga nuestra del colegio, quiere recibir al Señor, ¿qué le diré? Pues la veré esta noche!”
  • Algunos envían mensajes de texto, yo no, sin embargo sí he enseñado por Skype y por Facebook.
  • Como misionero, puedo comunicar con nuestros amigos dentro de segundos para decirles,
  • Para enseñar, he enseñado cursos en nuestra maestría, y en 2012 si Dios permite ofreceremos Griego por primera vez, en parte por medio de YouTube.

Sabe que soy estudiante del apóstol Pablo, en particular su uso de cartas para instruir y animar, el cual fue el medio más rápido y eficiente de su época. Más, mandaba a los destinatarios, “Les encargo delante del Señor que lean esta carta a todos los hermanos” (1 Tes 5:27).

Hoy en día, el Señor nos ha bendecido tremendamente, sin embargo, con estas riquezas vienen otro nivel de responsabilidad, como Lucas 12:48 nos dice, “A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aun más.”

Que Dios nos bendiga, dirigiéndonos a alcanzar a la gente en el nombre de Cristo.

¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?

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“Padre, dirígenos en la Palabra con tu Espíritu.” Así se dice al principio de los mensajes cristianos. Y de hecho, sin el Espíritu, no tenemos ninguna posibilidad de éxito.

En 1 Cor 2:14, Pablo dice: “Pero el hombre natural no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede comprender, porque se han de discernir espiritualmente” (1a Cor 2:14). Cuando el apóstol usa las palabras “espiritual” (pneumatikos) o “espiritualmente” (pneumatikōs), por lo general él habla del Espíritu de Dios, no del espíritu humano. Por lo tanto, uno podría traducirlas con el sentido de “lo que tiene que ver con el Espíritu de Dios;” el final de 2:14 es “porque se han de discernir por el Espíritu.”

Cada cristiano afirma el rol central del Espíritu en la interpretación de la Biblia. Sin embargo, hay dos modelos de “hermenéutica” que lo dejan atrás.

Modelo A dice: “Abra la Biblia, no importa dónde, no importa si ya está en el púlpito, y el Espíritu le mostrará la verdad.” En Modelo A, si alguien dice, por ejemplo, que usted descuida el contexto; que su interpretación no es correcta, entonces su respuesta es “Sí, pero ‘la letra mata.’” [1]

Modelo B es practicado por unos pocos dentro de mi sector teológico. “La hermenéutica es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método gramático-histórico tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios. Se sigue la interpretación literal de las palabras…Provee las herramientas para ser un buen intérprete de las Escrituras.” [2]  Es decir, haga esto y la palabra transformará a la grey de Dios. Si alguien habla de la importancia del Espíritu, la respuesta es, “Sí pero, es peligroso, es la tendencia de los neopentecostales.” O la respuesta es, “Bueno, no mencionamos el Espíritu Santo, sin embargo es dado por sentado.” Por favor, no lo demos por sentado.

No creo en el Modelo A, que suena sumamente espiritual, precisamente porque excluye el Espíritu: implica que no lo necesitamos durante la preparación de nuestros mensajes; el Espíritu llega solamente al último momento, cuando estamos predicando.

Pero cada vez más, también rechazo el Modelo B, el puramente “científico” y secular. Implica que la interpretación de la Palabra es algo mecánico: dé un giro a la manivela, y saldrá la verdad trasformadora. Quizás necesitamos el Espíritu al momento de “aplicar” la Biblia, pero no para interpretarla.

Busquemos el Espíritu por oración ardiente [haz clic aqui]. No podemos pedir que el Espíritu suba al bus en esta parada y que se baje en la otra. El tiene que estar presente durante todo el viaje:

la preparación,

la exégesis en su contexto,

la aplicación contemporánea,

la obediencia personal del predicador,

la proclamación y la formación de discípulos.

NOTAS:

[1] Este uso de “la letra mata” es una tergiversación clásica de un versículo de otra carta de Pablo, 2ª de Cor 3:6. En su contexto, el apóstol no habla de cómo interpretar la Biblia, sino de dos Pactos: el antiguo Pacto de la “letra,” el cual es por Moisés; el Nuevo por el Espíritu. Uno sencillamente tiene que leer 2ª Cor 3 con cuidado para ver que “la letra mata” significa “la vida bajo el Antiguo Pacto, sin el Espíritu, resulta en la muerte.”

[2] Cito esta definición de un sitio web, cuya dirección no ofrezco, pues se encuentra en varios sitios.

«¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?» Por Gary Shogren, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

Estimado Pablo: lo sentimos, pero no puede ser nuestro apóstol [Estudios en 1a de Corintios]

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Pablo tenía una idea clara de cómo servir a Dios. Trabajaba día y noche con sus propias manos; arriesgó su vida y su saludo; “sirvió” las iglesias y no las explotaba. Como maestro se portaba con paciencia: cuando la gente quería respuestas, les daba explicaciones detalladas. Comunicaba el evangelio de manera que todo el mundo podía entenderlo (1ª de Cor 9:20-22).

Es evidente de 1ª y 2ª de Corintios que esa iglesia quiso otro género de líder:

La Iglesia de Corinto busca un apostol con estilo

La iglesia de Dios en Corinto busca aspirantes al puesto de apostol. Quisieramos evitar líderes quienes no alcancen los estandares elevados del ministerio cristiano. Debido a nuestra experiencia, insistimos en que todos cumplan con las siguientes condiciones:

Corinto: ¡una iglesia próspera!

Aire profesionale

  • Queremos un hombre que mantenga su frente en alto, no alguien con una actitud servil ante los demás. Queremos mostrar el atractivo del evangelio a gente con ambicion y con impetu.
  • El debe tener su propio vehículo; andar de pie es para perdedores.
  • El debe tener una buena vida familiar; un soltero parece demasiado inestable.
  • El debe vestirse bien; debe saber sobre distintas clases de comida fina; debe saber usar los cubiertos correctamente.
  • El debe preocuparse por cultivar una imagen de prosperidad.
  • Que no tenga mala salud, que evite arrestos y persecuciones. El sufrimiento es una perdida de tiempo – dias y semanas perdidas en un hospital, en una carcel, viajando de una ciudad a otra – y eso le causa a la gente la impresion de que le evangelio no es para los exitosos.
  • El debe ser un buen orador. Que no use un vocabulario simple cuando existen los terminos filosoficos precisos.
  • El debe ser capaz de impartir ordenes y dejar atrás a quienes no estan de acuerdo con el.

Prioridades ministeriales

  • Que ponga su visión sobre las necesidades de individuos.
  • Que no pierda tiempo en este movimiento de “orar sin cesar.”
  • Que no se caiga en la tradición fundamentalista de “buscar a los perdidos.” O sea, no debe obsesionarse tanto con ganar a los no creyentes que falle en satisfacer a quienes desean una instruccion mas profunda.
  • Que descanse lo suficiente de modo que no ande por ahí somnoliento, hambriento o exhausto debido al trabajo.

Detalles contractuales

Buscamos a alguien que se dedique por completo a la ensenanza. Nos hemos dado cuenta de que no sirve que un apostol se distraiga con un empleo “secular,” que afecte nuestra reputacion y que provoque una perdida de tiempo el cual podria emplear instruyendonos. No tiene que sentirse avergonzado de demandar un buen salario. Debe recompensar a quienes le pagan con un liderazgo fuerte y con una presentacion impresionante del mensaje cristiano.

Pablo leyó el anuncio y lo botó en el basurero.

2 Tes 2:3 – ¿Qué viene antes del Día del Señor: la apostasía final o el rapto de la iglesia?

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De acuerdo con 2a Tesalonicenses, Timoteo le trajo a Pablo una pregunta de una iglesia llena de pánico: ¿Ha venido el Día del Señor? Pablo enlaza lenguaje del regreso de Cristo proveniente de su enseñanza oral, la tradición mateana, Daniel y 1a Tesalonicenses. No por cierto! él dice, y yo puedo probarlo. ¿Ha aparecido el hombre de iniquidad? Entonces, no, el Día del Señor no ha venido (2a Tes 2:3).

El otro indicador es más controversial: la “apostasía” o “alejamiento” “dejar sus principios” (apostasia, ἀποστασία). La palabra puede denotar una rebelión política. Sin embargo, en contextos judeo-cristianos usualmente se refiere a apostasía espiritual. Lee el resto de esta entrada »

Mirar antes de saltar. Orar antes de predicar.

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Hace un tiempo, Pablo dijo a los nuevos creyentes de Tesalónica:

Así que no dejamos de dar gracias a Dios, porque al oír ustedes la palabra de Dios que les predicamos, la aceptaron no como palabra humana sino como lo que realmente es, palabra de Dios (1 Tes 2:13).[1]

Con estas palabras, Pablo comunica que el éxito de los apóstoles radicaba en que ellos oraban. Y de hecho, más adelante él les pide,

Hermanos, oren por nosotros para que el mensaje del Señor se difunda rápidamente y se le reciba con honor, tal como sucedió entre ustedes (2 Tes 3:1).[2] 

El éxito al compartir la palabra de Dios está en la oración continua. Pablo no escribió libros acerca de “Métodos probados para el evangelismo exitoso”. Los pastores no viajaron a Corinto y llevaron sacos de denarios para ver sus presentaciones en PowerPoint acerca de “Los siete irrefutables principios de predicar.” Aunque sí se puede probar que usó métodos, el corazón del asunto para Pablo es que ni la estrategia ni la metodología puede traer el poder de Dios desde el cielo.

Yo me quedo perplejo por el resultado de un pequeño experimento: yo seleccioné cuatro textos de homilética muy informativos de mi estante, que tuve que leer en la universidad y en el seminario. Uno es un clásico del siglo 19; los otros son más recientes. Los revisé para ver qué era lo que los escritores tenían que decir acerca de la oración y su papel al predicar. Primero, el libro más antiguo enfatizaba la importancia de cómo organizar los pensamientos propios y cómo desarrollar una exegesis bíblica acertada. No ofrecía ninguna instrucción acerca de la oración.[3]

Lo puse a un lado asumiendo que era una aberración. Sin embargo, el segundo libro contaba la misma historia. De la misma forma, el tercero y el cuarto. Me siento tentado a mencionar nombres, pero no lo haré para poder concentrarme en este único punto: cada uno de los cuatro autores elocuentemente habla de que sólo la Palabra de Dios va a cambiar las vidas de las personas. Ninguno de ellos, sin embargo, conectó esa verdad con la necesidad de la oración, ni para la exégesis ni para la entrega del mensaje o para su seguimiento. Yo me imagino que todos estos autores clamarían en contra de la progresiva secularización de la civilización de occidente. Sin embargo ellos ofrecen guías secularizadas para la predicación y el evangelismo al no instar a los predicadores a doblar sus rodillas. Los textos misioneros muy regularmente caen en el mismo error. Y, lo siento, pero tampoco puedo aceptar que estos autores sencillamente dieron por sentado que los predicadores estarían orando, y fuerte. Cuando un pastor se desvía, la oración es lo primero que falta.

No es suficiente comunicar la Biblia o enseñarla sobre una sólida exégesis. Su mensaje permanecerá siendo solamente palabras si el Espíritu no actúa para cambiar las vidas de las personas. Además, cuanto más un cristiano se aleja del modelo apostólico, será menos probable que la Palabra tenga un impacto.

NOTAS:

[1] Ambas traducciones son de mi próximo comentario de 1-2 Tesalonicenses en el Zondervan Exegetical Commentary on the New Testament.

[2] Estos versículos y otros tienen implicaciones importantes para la doctrina de la elección: si oramos para que las personas reciban el evangelio, ¿no estamos implicando que Dios puede intervenir en sus corazones y “llamarlos” a la fe, aún si ellos no están determinados a creer? Vea especialmente J. I. Packer, El Evangelismo y la Soberanía de Dios, capítulo 1.

[3] Será obvio a sus fans que no estoy pensando en el libro de Charles Spurgeon, Discursos a mis estudiantes. Spurgeon fue firme acerca de la necesidad del “La Oración Privada del Predicador” en Platica III. Él probó ser una vez más heredero de los puritanos.

Mirar antes de saltar. Orar antes de predicar,” por Gary Steven Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

Discipulado por «imitación»

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Pablo no sólo tenía que entregarles los manuales y decir a sus discípulos que provinieran las respuestas para el próximo domingo. No predicaba por la televisión, diciendo a millones de personas cómo vivir, sin ningún contacto personal. No, Pablo era un patrón de cómo debe vivir un cristiano: “Ustedes se hicieron imitadores nuestros y del Señor” (1 Tesalonicenses 1:6a); “Imítenme a mí, como yo imito a Cristo.” (1 Corintios 11:1). Este método se conoce tradicionalmente como la mimesis.

Los líderes cristianos debemos asumir que siempre somos observados e imitados. De esta manera, somos como los padres y madres de niños pequeños, que imitan lo que ven y oyen. En cualquier momento somos ejemplos de carne y hueso siempre en servicio. Hay un cuento excelente en el clásico de James Baldwin, Ve y dilo en la montaña (1953). Ha habido una serie de reuniones de la iglesia. Gabriel es el más joven predicador del grupo. Los demás son ministros de gran renombre que han venido de todas partes para participar. Pero cuando las puertas se cierran los predicadores consideraron que tenían permiso para relajarse ya que no hay presente laicos. Sucede que uno de los predicadores hace un insulto cruel contra una mujer que acababa de servir la cena, se burlaba de ella porque ella había sido violada:

Todos en la mesa se rieron a carcajadas, pero Gabriel…consideró que tendrían mucho que responder en el día del juicio, porque eran piedras de tropiezo en el camino del verdadero creyente.

Ahora el hombre de pelo rubio, notando la amargura de Gabriel, su rostro asombrado, cesó de reír y dijo: “¿Qué te pasa, hijo? ¿Espero que no dije nada que le ofende?” “Ella leyó la Biblia la noche en que predicó, ¿no?,” Preguntó otro de los ancianos, en un tono conciliador.

“Esa mujer,” dijo Gabriel, sintiendo un rugido en su cabeza, “es mi hermana en el Señor.” “Bueno, el Anciano Peters aquí, no sabía eso,” dijo otra persona. “El seguro no significa ningún daño.”

“¿Ahora, usted no va a enojar,” preguntó el Anciano Peters, amablemente – sin embargo se mantuvo, con la atención fija Gabriel burla algo, en su rostro y la voz. “¿Usted no va a estropear nuestra pequeña cena?”

“Yo no creo que sea correcto,” dijo Gabriel, “para hablar mal de nadie. La Palabra me dice que no es justo para mantener a nadie hasta desprecio. “

“Ahora hay que recordar,” dijo el Anciano Peters, tan amablemente como antes, “está hablando a los ancianos.”

“Entonces, me parece,” dijo, asombrado de su audacia, “que si tengo que verte como un ejemplo, usted debe ser un ejemplo.”

Enseñar con el ejemplo no es lo mismo que un video de instrucción, que puede ser apagado y que pide al espectador a aprender algo sin preocuparse con el carácter moral de instructor. El método apostólico consiste en la imitación del modelo de manera integral, y el patrón está en servicio si el domingo por la mañana o durante las vacaciones o cuando se despierte por teléfono a las 3 am de la mañana. Todo lo demás es un modelo erróneo, lo que resultará en un discípulo defectuoso, que se producen a su vez, los seguidores de fallas. Los líderes cristianos, tales como Baldwin describe, que se dan un pase libre de la rendición de cuentas, son un ejemplo corrosivos a los demás y abriendo la posibilidad de corrupción.

¿Los ángeles, nos pueden entender?

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Un amigo y lector me escribe: ¿Qué opina de esta idea? Que los ángeles no disciernen las palabras de las personas, es decir los ángeles apuntan lo que decimos. Esto es extraño para mí. No encontré evidencia en la Escritura de que hay ángeles que apuntan lo que decimos. No sé de dónde sacó el que el Señor tiene ángeles que apuntan nuestras palabras. Luego me dio un pasaje de Jesús donde dice “que tu no sea no y tu si sea sí.” Pero le recalque que esto era acerca de los juramentos y no tenía nada que ver con los ángeles. Entonces: ¿LOS ANGELES NO DICIERNEN NUESTRAS PALABRAS PERO LAS ESCRIBEN?  Lee el resto de esta entrada »

Written by Gary Shogren

02/10/2010 at 8:40 pm

El Debate sobre el «Código Real», Parte III

Preguntas de la Audiencia

La pregunta es para el Dr. Gary Shogren: Si la Biblia tiene su propio ADN, ¿por qué no se acepta su origen hebreo? ¿o es que la Biblia es escrita por otras personas que no son judías?

En el CR mismo, el tercio del CR dice que son libros escritos para gentiles, creyentes gentiles, no para judíos en sí, estoy de acuerdo con eso pero, creo que libro entero es escrito para los gentiles y para los judíos. Aceptar que hay raíces hebreas o mejor “bíblicas” de la Biblia, no significa que debemos parafrasear donde no hay evidencia dentro de los manuscritos. El Doctor dijo que, mire no debemos tener 1 Juan 5, la referencia a la trinidad, porque no hay manuscritos antiguos, estoy de acuerdo, pero sí debemos tener Mateo 28.19 la referencia a la trinidad porque sí, todos los manuscritos antiguos de Mateo 28 lo incluyen.

Pregunta primera para el Dr. Daniel Hayyim: ¿Por qué usted dice que Jesús es el primogénito de la creación dando a entender al Verbo (palabra) como creador, siendo lo correcto principio? Lee el resto de esta entrada »