Archive for the ‘Trasfondo de la Biblia’ Category
Las Cartas a los Tesalonicenses
He aquí un artículo sobre dos cartas favoritas. Tiene el estilo de un diccionario, es decir, no argumento a favor de mis propias opiniones.
Las Cartas a los Tesalonicenses
- Introducción
A. La ciudad de Tesalónica
La Tesalónica que Pablo conoció, a diferencia de las ruinas de Corinto o Éfeso, se encuentra principalmente enterrada debajo de la metrópoli moderna. Los restos pre-romanos incluyen un Serapeum, el templo del egipcio Serapis. Otros sitios arqueológicos impresionantes después del tiempo de Pablo: el foro romano, un odeón y un impresionante criptopórtico (galería cubierta), que albergaba el mercado. La ciudad era un puerto próspero y era una parada a lo largo de la Vía Ignacia, que se extendía desde Bizancio en el este, a través de Macedonia a un
puerto, de donde un viajero podía navegar a través del Adriático a Italia y luego continuar por carretera a Roma. Su población era griega mezclada con otros grupos étnicos. Del año 44 d. C. hacia adelante sirvió como una de las cuatro capitales de distrito de Macedonia, y como una “ciudad libre” disfrutaba de derechos políticos ampliados. Durante el último siglo, las inscripciones han confirmado el testimonio de Hch 17:6, 8, que la ciudad fue gobernada por “politarcas” (πολιτάρχαι). Este título está especialmente asociado con, pero no limitado a, el gobierno de Tesalónica. Probablemente había cinco politarcas en su Consejo.
Más allá de su culto al panteón olímpico, Tesalónica fue influenciada por la religión romana y adoraban ostentosamente al “divino César” (Steimle, 2008). Algunos han sugerido que ya en el siglo 1, Tesalónica también fue sede del culto a los Cabiri, con sus misterios sangrientos y su rito sexual. En ese caso, su presencia debe haber suscitado una advertencia en contra de la fornicación (πορνεία) en 1Tes 4:3-8 (Jewett, 1986, 127-32). Otros han instado a una reconstrucción y fechado del culto más medida, dado que hay pocos datos sólidos, notando también que Pablo condena el sexo ilícito en todos lados (Vom Brocke, 2001, 117-21).
Hch 17:1-2 establece que, a diferencia de las reuniones informales en Filipos (Hch 16:13-16), los judíos tesalónicos tenían una sinagoga constituida formalmente con un edificio Lee el resto de esta entrada »
Pablo el padre de sus discípulos
Bernabé y Pablo sirvieron como pastores de la iglesia de Antioquía:
Hechos 11:25-26 – Después Bernabé siguió hasta Tarso para buscar a Saulo. Cuando lo encontró, lo llevó de regreso a Antioquía. Los dos se quedaron allí con la iglesia durante todo un año, enseñando a grandes multitudes.
Luego, Pablo y sus compañeros plantaron nuevas iglesias – “Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento.” En este papel apostólico, él evangelizaba, discipulaba, enseñaba a los nuevos creyentes.
Hoy en día, un apóstol quizás es una persona que vemos en la televisión, o una persona que llega en avión, pasa unas horas sobre la plataforma, y se va. No fue así en el caso de Pablo, él pasaba tiempo en cada lugar que llegaba – aquí un mes, allí 6 meses, allá dos años – trabajando no con miles de personas, sino con docenas.
Es decir, sus discípulos recibían atención individual en el largo plazo. El oraba por cada discípulo, no solo por el grupo en general – 1 Tes 1:2 -“Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes cuando los mencionamos en nuestras oraciones”. La mejor interpretación es “por todos ustedes uno por uno”.
En este contexto tenemos esta imagen, la metáfora de Pablo como padre –
Tanto en la cultura hebrea como en la griega, le tocaba al padre la instrucción de sus niños, pero también, más generalmente de las niñas. Por ejemplo: Prov 4:1-2 – “Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley.”
Pablo trabajaba para proveer lo que los niños necesitaran.
1 Tes 2:9-12 NVI – Recordarán, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas para proclamarles el evangelio de Dios, y cómo trabajamos día y noche para no serles una carga. Dios y ustedes me son testigos de que nos comportamos con ustedes los creyentes en una forma santa, justa e irreprochable. Saben también que a cada uno de ustedes lo hemos tratado como trata un padre a sus propios hijos. Los hemos animado, consolado y exhortado a llevar una vida digna de Dios, que los llama a su reino y a su gloria.
En este caso los verbos principales son: Los hemos animado, consolado y exhortado.
Piense en su padre, si él fue partícipe en su vida. ¿Cuáles verbos usaría para describir sus interacciones con usted? Quizás fueron cosas desagradables: gritar, regañar, despreciar, insultar; o quizás cosas mejores, como el apóstol: animar, ayudar, proveer, guiar, amar.
Hay predicadores, que pareciera que tienen un solo tono o énfasis – siempre enojado, o siempre suave o siempre reprochando o siempre rogando.
Si quiere predicar la Palabra fielmente, hay que conocer, entender y amar a su pueblo, para que sepa cuándo es el momento de exhortar (¡hagan esto!) o animar (¡yo sé que usted puede hacerlo!) o consolar (yo sé por lo que está pasando, hijo, qué difícil, oremos).
Para predicar y anunciar la Palabra fielmente, tenemos que prestar atención a las necesidades de cada persona de la grey en cada momento.
¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?
“Padre, dirígenos en la Palabra con tu Espíritu.” Así se dice al principio de los mensajes cristianos. Y de hecho, sin el Espíritu, no tenemos ninguna posibilidad de éxito.
En 1 Cor 2:14, Pablo dice: “Pero el hombre natural no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede comprender, porque se han de discernir espiritualmente” (1a Cor 2:14). Cuando el apóstol usa las palabras “espiritual” (pneumatikos) o “espiritualmente” (pneumatikōs), por lo general él habla del Espíritu de Dios, no del espíritu humano. Por lo tanto, uno podría traducirlas con el sentido de “lo que tiene que ver con el Espíritu de Dios;” el final de 2:14 es “porque se han de discernir por el Espíritu.”
Cada cristiano afirma el rol central del Espíritu en la interpretación de la Biblia. Sin embargo, hay dos modelos de “hermenéutica” que lo dejan atrás.
Modelo A dice: “Abra la Biblia, no importa dónde, no importa si ya está en el púlpito, y el Espíritu le mostrará la verdad.” En Modelo A, si alguien dice, por ejemplo, que usted descuida el contexto; que su interpretación no es correcta, entonces su respuesta es “Sí, pero ‘la letra mata.’” [1]
Modelo B es practicado por unos pocos dentro de mi sector teológico. “La hermenéutica es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método gramático-histórico tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios. Se sigue la interpretación literal de las palabras…Provee las herramientas para ser un buen intérprete de las Escrituras.” [2] Es decir, haga esto y la palabra transformará a la grey de Dios. Si alguien habla de la importancia del Espíritu, la respuesta es, “Sí pero, es peligroso, es la tendencia de los neopentecostales.” O la respuesta es, “Bueno, no mencionamos el Espíritu Santo, sin embargo es dado por sentado.” Por favor, no lo demos por sentado.
No creo en el Modelo A, que suena sumamente espiritual, precisamente porque excluye el Espíritu: implica que no lo necesitamos durante la preparación de nuestros mensajes; el Espíritu llega solamente al último momento, cuando estamos predicando.
Pero cada vez más, también rechazo el Modelo B, el puramente “científico” y secular. Implica que la interpretación de la Palabra es algo mecánico: dé un giro a la manivela, y saldrá la verdad trasformadora. Quizás necesitamos el Espíritu al momento de “aplicar” la Biblia, pero no para interpretarla.
Busquemos el Espíritu por oración ardiente [haz clic aqui]. No podemos pedir que el Espíritu suba al bus en esta parada y que se baje en la otra. El tiene que estar presente durante todo el viaje:
la preparación,
la exégesis en su contexto,
la aplicación contemporánea,
la obediencia personal del predicador,
la proclamación y la formación de discípulos.
NOTAS:
[1] Este uso de “la letra mata” es una tergiversación clásica de un versículo de otra carta de Pablo, 2ª de Cor 3:6. En su contexto, el apóstol no habla de cómo interpretar la Biblia, sino de dos Pactos: el antiguo Pacto de la “letra,” el cual es por Moisés; el Nuevo por el Espíritu. Uno sencillamente tiene que leer 2ª Cor 3 con cuidado para ver que “la letra mata” significa “la vida bajo el Antiguo Pacto, sin el Espíritu, resulta en la muerte.”
[2] Cito esta definición de un sitio web, cuya dirección no ofrezco, pues se encuentra en varios sitios.
«¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?» Por Gary Shogren, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
¿Nos sanará Dios? Una re-evaluación de Santiago 5:14-16a
Santiago 5:1-16ª (traducción del autor):
“¿Hay alguno entre ustedes que esté enfermo? Llamen a los presbíteros de la iglesia y que oren por ellos después de ungirlos en el nombre del Señor con aceite de oliva. Y la oración ofrecida en fe salvará al enfermo, y el Señor los levantará; y si ellos hubiesen cometido pecados, éstos les serán perdonados. Por lo tanto, confiesen (sus) pecados unos a otros y oren para que puedan ser sanados.”
Santiago 5:14-16ª (traducción del autor): “¿Hay alguno entre ustedes que esté enfermo? Llamen a los presbíteros de la iglesia y que oren por ellos después de ungirlos en el nombre del Señor con aceite de oliva. Y la oración ofrecida en fe salvará al enfermo, y el Señor los levantará; y si ellos hubiesen cometido pecados, éstos les serán perdonados. Por lo tanto, confiesen (sus) pecados unos a otros y oren para que puedan ser sanados.”
Santiago 5:14-16 es interesante por varias razones: (1) porque parece dar una promesa sin restricciones de una oración que será contestada, como en Jn 14:13-14; (2) porque se refiere a la sanidad física; (3) porque la Iglesia Católica fundamenta dos de sus sacramentos en esto; (4) porque la unción con aceite parece exótica para muchos cristianos protestantes. La necesidad de un estudio cuidadoso de Santiago 5 es aún más válido en una época en la que la tecnología médica ha tenido connotaciones religiosas propias, la religión y la ciencia están divididas cuidadosamente en categorías cartesianas, siendo la sanidad reclamada por la categoría de la ciencia. El asunto se ha intensificado aún más con la propagación en los últimos días del tratamiento holístico, la sanidad interior, y el evangelio de la prosperidad con sus movimientos de rechazo a la tecnología médica disminuyen la distinción entre sanidad sobrenatural y ley natural.[i]
Lo extraño de las instrucciones de Santiago pueden dar un sesgo o prejuicio emocional que nos fuerce a concluir que “Santiago no puede querer decir eso,” con la resultante violación de nuestros sanos principios de interpretación. Esto es una defensa, por lo tanto, no para la renovación del carisma de sanidad, sino para un acercamiento a Sant 5:14-16 que ve el pasaje como un campo de batalla para una hermenéutica sana.
En 5:14 tenemos un tercer consejo que Santiago ofrece a las personas para diferentes situaciones en la iglesia (en jumin, “entre ustedes”; se utiliza cinco veces más en Santiago 3-5 para hablar de la “congregación”). La pregunta de Santiago y sus instrucciones para los enfermos continúan el pensamiento de 5:16a. Él usa una palabra común para enfermedad (astheneō, “estar débil, enfermo”) que aquí denota dolencia física, no padecimiento espiritual (cf. v. 13a); su significado es confirmado por el participio kamnō (“el que esté enfermo, doliente”) en v. 15.[ii]
Su mandato es que “convoquen” a los ancianos de la iglesia. El hecho de que sea el cuerpo de presbíteros los que son llamados[iii] es llamativo; Santiago está descartando al sanador carismático a favor de los oficiales de la iglesia.[iv] Él hace que el paciente llame a sus propios presbíteros, personas que estarán mejor equipadas para indagar acerca de pecados escondidos (v. 15b).[v]
Los ancianos son llamados para ungir al sujeto con “aceite de oliva” (elaion); el aoristo participio “habiendo ungido,” probablemente denota una acción que antecede a la oración. Luego deben invocar el nombre del Señor. El nombre del Señor Jesús se sobreentiende muy bien aquí (ver Mc 16.17 [terminación más larga]; Hch 3:6, 16; 16:18);[vi] la invocación de su nombre marca el uso del aceite como un acto religioso cristiano, “una apertura al poder de Dios para que él intervenga.”[vii]
Examinemos cuatro posibles interpretaciones de la función de la unción con aceite:
1. el aceite era solo de uso medicinal; 2. el aceite era sacramental; 3. el aceite era un refuerzo psicológico; 4. el aceite era un símbolo del favor divino.
1. El aceite era solo de uso medicinal. El aceite de oliva era usado ampliamente tanto para propósitos higiénicos como medicinales. Popularmente era como una especie de loción con la que se frotaba el cuerpo después de bañarse o entre un baño y otro (cf. 2 Sm 12:20). También era usado en el tratamiento de heridas en la piel, aflicciones de la piel, dolor ciático, y en el tratamiento de dolores de cabeza severos. En estos casos el aceite se aplicaba en la parte del cuerpo donde haría bien. En el mundo romano, algunos sanadores ungían para echar fuera el espíritu que se pensaba estaba causando la enfermedad.[viii]Los judíos también parecen haber usado el aceite y hierbas como parte de un exorcismo; en el precristiano Jubileos 10:13 (versión Díez Macho, 2:108) – “con todas las clases de medicina, y los malos espíritus quedaron sin acceso a los hijos de Noé.”[ix]
Estos datos se tornan problemáticos cuando algunos infieren que en el siglo primero el aceite de oliva se utilizaba para curar de todo o como panacea.[x] Supuestamente, Santiago está promoviendo lo mejor de los dos mundos: una buena medicina junto con la oración. Por tanto, el argumento es el siguiente: un cristiano moderno debe buscar la mejor atención médica (¡ciertamente no aceite de oliva!) mientras que ora por sanidad.[xi] Esta interpretación coincide bien con nuestro aprecio occidental a la profesión médica. De la misma forma, Eclesiástico (Sirac) guía a sus oyentes a confesar sus pecados, orar por sanidad y también llamar al doctor (Eclo 38:1-15) – “Respeta al médico por sus servicios, pues también a él lo instituyó Dios. El médico recibe de Dios su ciencia,” etc. (38:1-2a DHH). Además, Sirac avisa que antes de llamar al médico, “Hijo mío, cuando estés enfermo no seas impaciente; pídele a Dios, y él te dará la salud. Huye del mal y de la injusticia, y purifica tu corazón de todo pecado. Ofrece a Dios sacrificios agradables y ofrendas generosas de acuerdo con tus recursos.” (Sirac 38:9-11).
El acercamiento a la “mejor medicina” de Santiago 5 tiene varias fallas importantes. Primero, el aceite no era visto como la panacea en el siglo primero; no debemos suponer que la profesión médica en ese tiempo fuera tan primitiva. Aunque el aceite era útil en algunos casos (como darles atención médica a las heridas en el camino, Lc 10.34, pero ¡combinado con vino como desinfectante!), hubiera sido totalmente inútil para los huesos rotos, problemas del corazón, o enfermedades infecciosas como la lepra.
¿Por qué entonces Santiago invitaba al cargo de curanderismo poniendo a los ancianos de la iglesia a recetar la medicina que les pareciera mejor? Esto es especialmente pertinente en una sociedad donde era recomendada una variedad de curas más adecuadas. La unción no era la mejor medicina, y en la mayoría de los casos estaba lejos de ser buena medicina. La malinterpretación moderna de la unción surge cuando uno se fija en las antiguas referencias en el Kommentar por Strack y Billerbeck[xii] o en las referencias a aleiphō en el artículo del Diccionario Teológico del Nuevo Testamento por Schlier,[xiii] quien depende casi por completo de Strack-Billerbeck como referencia. Algunos autores refieren al lector a Celso del primer siglo, quien en sus Libros I-IV, De medicina, da alguna atención a la unción con aceite.
Wilkinson, entonces, cita a Celso, De medicina II.14.4: “es deseable que aún en enfermedades agudas y recientes todo el cuerpo sea ungido con aceite” para probar que la unción era una panacea. Pero no sólo Wilkinson no presta atención a que Celso usó todo tipo de aceites naturales (no necesariamente aceite de oliva); él cita sólo la parte positiva de la opinión; Celso continúa diciendo “…pero sólo durante remisiones y antes de la comida. Pero frotar prolongadamente no es recomendado en enfermedades agudas y que vayan en aumento – nunca debería aplicarse cuando una fiebre está aumentando.”[xiv] Él recomienda la unción para los dolores de cabeza o para el dolor en un miembro del cuerpo, pero no cuando el dolor está en su punto máximo. Nadie que lea los remedios complicados de Celso podría afirmar que él pensaba que el aceite (más aún el aceite de oliva) lo curaba todo. El acercamiento del médico escritor Claudio Galeno en su Sobre las Facultades Naturales es similar.
Filón (Sobre José 33) observa que “el médico no recurre a un único tratamiento ni para todos los enfermos ni para uno solo si la enfermedad cambia de curso; antes bien, observando con atención relajamientos, tensiones, saturaciones, evacuaciones y cambios de síntomas, varía los procedimientos curativos, aplicando una vez uno, otra vez otro.” (versión Triviño, 3:258-59).
El acercamiento judío a la medicina era relativamente complejo, basado en parte en remedios de hierbas. Al mismo tiempo, sus textos muestran que había una ambivalencia hacia el uso de las hierbas, sugiriendo que el bien que proveen podría tornarse como una tentación hacia la brujería. Algunos ejemplos precristianos incluyen:
- 1 Henoc 7:1 (versión Díez Macho, 4:43-44) – en sus comentarios de Gn 6, las hijas de los hombres atraparon a “los hijos de Dios” y les enseñaron a ellos “ensalmos y conjuros y adiestrándolas en recoger raíces y plantas.”
- Eclesiástico 38:4, 7-8 (DHH) – “Dios hace que la tierra produzca sustancias medicinales, y el hombre inteligente no debe despreciarlas…Con esas sustancias, el médico calma los dolores y el boticario prepara sus remedios. Así no desaparecen los seres creados por Dios, ni falta a los hombres la salud.”
- Josefo, Guerras 8.6 §136 (versión Ropero) – “[Los esenios] se dedican al estudio de las escrituras antiguas, sacando de ellas principalmente aquello que conviene para sus cuerpos y almas, y por tanto, suelen alcanzar los conocimientos de muchas hierbas, plantas, raíces y piedras, saben las virtudes de todas, esto escudriñan con gran diligencia.”
- Jubileos 10:12-13 (versión Díez Macho, 2:108) – “Y comunicamos [nosotros sus hijos] a Noé los remedios de las enfermedades, juntamente con sus engaños, para que curase con las plantas de la tierra. Noé escribió todo como se lo enseñamos en un libro, con todas las clases de medicina, y los malos espíritus quedaron sin acceso a los hijos de Noé.[xv]
- Filón, Sobre los sacrificios de Caín y Abel 70-71 (versión Triviño, 1:190) – Aunque Filón da al médico su debido respeto,[xvi] él también reprende a la gente que no ora, sino que se vuelve a la “de primera intención se acogen a los auxilios que procuran las creaturas: médicos, plantas, combinaciones de drogas, rígidas dietas y todas las otras ayudas que se usan entre los mortales.”
Por consiguiente, ambas fuentes tanto helenísticas como judías indican que un autor del siglo primero podría fácilmente haber dicho “usen la mejor medicina disponible, luego de que los ancianos oren,” si eso es lo que hubiera querido decir. Con esto en mente, ¿Es factible sostener que el aceite era la mejor medicina disponible y de este modo proveer una analogía con la medicina moderna? ¿No sería equivalente a que un pastor moderno dijera al enfermo que se tomaran dos aspirinas y orara por ello?
Segundo, es la oración lo que salva al enfermo, no el aceite; el orden de palabras en griego pone “la oración de fe” en una posición enfática. En el plan para la sanidad en Santiago 5, aceite o medicina simplemente no juegan un papel eficaz. Santiago está seguro de que la oración salva al enfermo. Por supuesto, él no anula la medicina tampoco.[xvii]
Tercero, algunas de las enfermedades en cuestión son causadas por un problema espiritual – por el castigo del Señor o por pecados no confesados. La unción no hace ningún bien a las enfermedades severas si la confesión y el arrepentimiento no están presentes.
Cuarto, el enfoque de la “mejor medicina posible” no puede explicar el pasaje paralelo en Mc 6:13 (NVI) – “[Los apóstoles] expulsaban a muchos demonios y sanaban a muchos enfermos, ungiéndolos con aceite.” Puesto que esas sanidades apostólicas eran milagrosas, debemos preguntarnos: ¿por qué los apóstoles usarían la “mejor medicina posible” si ellos sanaban directamente a través del poder de Dios? El ungimiento en Mc 6:13 es difícilmente un sacramento perpetuo (ya que es la única referencia a la unción en los evangelios), ni tampoco es medicina. Aunque dijimos que la sanidad en Santiago 5 no es carismática, el papel de la unción es similar: Santiago recalca el hecho de que es la oración lo que hace que haya sanidad, no el aceite.
Quinto, la unción debe ser acompañada por la invocación del nombre del Señor, se deduce entonces que el aceite no hace ningún bien sin la intervención del Señor. Jay Adams, sin embargo, afirma que “lo que Santiago defiende es el uso de la medicina consagrada y dedicada…Pero cuando la medicina se usa, debe ser usada junto con la oración. Esta es la razón por la cual Santiago dice que la oración de fe sana al enfermo.”[xviii] Pero entonces, debemos preguntarnos: ¿por qué la medicina moderna cura a aquellos que no oran?
Sexto, una unción de cuerpo entero ofende nuestro sentido de la intimidad si los ancianos lo hacen ellos mismos (el participio infiere que ellos lo hacen). Aquí es donde surge un problema de presuposición hermenéutica. ¿Será que estamos asumiendo que Santiago aboga por la “mejor medicina posible” junto con una oración general precisamente porque es lo que nosotros los cristianos del siglo 21 hacemos? La evidencia en contra de esta posición es todo menos insuperable, y es necesario no ir en contra de datos claros.
2. El aceite era sacramental. Una segunda interpretación es que, la iglesia católica reconoce la unción de los enfermos como uno de los siete sacramentos.[xix]La unción acompaña a la confesión final de pecados antes de la muerte. Dios perdonará estos últimos pecados, él será “salvado” y “levantado” (es decir, resucitado al fin del mundo).[xx]No obstante, esta visión sacerdotal contradice la expectativa de Santiago de sanidad, no en el sentido de un mejor estado de preparación para la vida después de la muerte.[xxi] La enfermedad no necesariamente atenta contra la vida,[xxii] y una comprensión soteriológica de “salvar” y “levantar” daña la discusión de Santiago de sanidad física por medio de v. 16.[xxiii]
Sophie Laws sugiere que aquellos que le niegan un significado medicinal al aceite están haciendo una distinción muy clara entre medicina y sacramento en la mente del primer siglo.[xxiv] Aunque el punto es bueno, la literatura judía ciertamente conocía la distinción, si bien no es tan definido como lo es en nuestro propio siglo.
3. El aceite era usado como un refuerzo psicológico.En esta interpretación el aceite es “una ayuda adicional para despertar la fe” en una mente simple, comparable a la masa de higos de Isaías (2 Re 20:7) o al paño de Pablo (Hch 19:12).[xxv]
Este punto de vista está lleno de problemas también. Primero, 2 Reyes es ambiguo en el asunto de si Isaías usó o no un placebo, y el uso de Pablo de la tela era una prueba de que la sanidad venía del Dios de Pablo.
Segundo, ni Isaías ni Pablo recomendaban sus símbolos como una práctica universal en la forma en que lo hace Santiago con el aceite. Finalmente, son los ancianos los que deben orar en fe en este pasaje (v. 14), no el paciente.
4. El aceite era usado como un símbolo del favor divino.[xxvi]La interpretación que se recomienda aquí es que la unción no era medicina ni extrema unción, sino una señal de la presencia sanadora de Dios. La unción, así como el untar o derramar aceite en la cabeza, era un ritual antiguo en Israel. Los sacerdotes (Ex 29:7) y reyes (1 Sm 10:1) eran ungidos cuando eran apartados para Dios. El aceite era un símbolo general de la presencia especial de Dios, la elección, y el buen favor.
El argumento normal contra nuestra perspectiva es que si Santiago hubiera estado hablando de un uso religioso simbólico del aceite, hubiera utilizado jriō (“ungir sacramentalmente”) en lugar de aleiphō (“ungir”).[xxvii] Se debe decir primeramente que una distinción tan rígida viene de un idealismo del lenguaje, que era popular antes del advenimiento de la lingüística moderna. Pero aún antes, es de notar que un maestro de la vieja escuela como R. C. Trench, no anula la posibilidad de que aleiphō se pueda referir a la unción religiosa-simbólica: “Aleiphein se usa indiscriminadamente en todas las unciones, ya sean de aceite o de ungüento; mientras que jriein…es restringida en forma absoluta a la unción del Hijo.”[xxviii] Trench entonces señala que en la LXX aleiphō es utilizada para unciones religiosas y simbólicas en dos oportunidades (de sacerdotes en Ex 40:13 y Nm 3:3; y deberíamos agregar Gn 31:13), ejemplos que no apoyan el sentido “secular” de aleiphō. Entonces, podríamos decir que jrio está restringido usualmente a la unción religiosa, mientras que aleiphō se puede referir a cualquier unción.
La discusión de si aleiphō puede denotar un símbolo religioso se convierte en una discusión académica a la luz de Mc 6:13, al referirse a la sanidad milagrosa acompañada de la unción. En Santiago 5 la oración de fe toma el lugar de un milagro apostólico y una vez más el aceite es privado de cualquier propiedad de inherente poder curativo.
Una ventaja en la perspectiva del aceite como símbolo religioso es que no necesitamos imaginar a los Doce o a los presbíteros usando el aceite como una loción del cuerpo. Aún sin tomar en cuenta el asunto de lo intimo, es poco práctico imaginarse a los apóstoles ungiendo a multitudes al aire libre y en los pueblos. Debieron de haber usado otro método de unción, que se llevara a cabo en la iglesia primitiva: el de derramar o untar el aceite en la cabeza.
Santiago con seguridad predice el resultado de estas acciones:
- La oración ofrecida en fe rescatará al enfermo;
- El Señor lo levantará (de la enfermedad);
- Si ha cometido algún pecado, el Señor los perdonará.
Hay un lado espiritual claro en la sanidad, que el Señor, (¡no la medicina!) perdonará “si él hubiese cometido pecado” (pretérito pluscuamperfecto del subjuntivo). En algunos casos, el perdón y la sanidad deben ir juntos. Asumimos que los ancianos indagarán acerca de la falta de arrepentimiento antes de orar (cf. Jn 5:14, 9:3; 1 Cor 11:28-30). Santiago sabe que no toda enfermedad es causada directamente por el pecado, pero la posibilidad es real.[xxix] Santiago no dice si la sanidad es o no instantánea; lo que sí dice es que estará disponible pronto a menos que, presumiblemente, haya alguna causa extenuante para la aflicción. Él sí se refiere a la “oración de fe” en v. 15, la que recomienda en 1:6, 4:2-3, 5:16b-18. Él contrasta esta fe con el doble ánimo tanto en 1:8 como en 4:8, con la “duda” en 1:6, y con el orar por la búsqueda del placer en 4:3, Santiago no admite la posibilidad de que el deseo de la salud sea un motivo pobre de oración.[xxx] El contexto de Santiago niega la opinión de Rendel Short,[xxxi] viz., de que la fe en Sant 5:15 y en 1 Cor 12:9 sean la misma cosa, una especie de provisión temporal sobrenatural que es de Dios para darla y que no está disponible cuando la sanidad está en contra de la voluntad de Dios. Short cataloga cualquier otra oración por sanidad como “optimismo falso”; él, por tanto, contradice la enseñanza de Santiago acerca de la fe en Santiago 1. La oración de fe en 5:15 es una oración en la cual los ancianos oran por sanidad y creen que la sanidad ocurrirá.
Santiago concluye esta sección en v. 16a con una exhortación general: “Por lo tanto, confiesen sus pecados los unos a los otros, y oren los unos por los otros, para ser sanados.” Santiago está dirigiéndose a la vida cotidiana de la congregación (él cambia de aoristo yusivo a presentes imperativos): si todos los cristianos estuvieran admitiendo sus pecados a los demás y orando los unos por los otros, el último remedio de llamar a los ancianos podría ser evitado.[xxxii]
En resumen, podemos obtener de Santiago este curso de acción:
- El cristiano enfermo debe llamar a sus propios ancianos
- Los ancianos deben indagar acerca de los pecados pasados e instar al arrepentimiento
- Los ancianos deben ungir (untar aceite en la cabeza) en el nombre de Señor Jesucristo
- Los ancianos deben orar por sanidad creyendo que la sanidad ocurrirá
No es lo mismo que ir donde un sanador de fe, ni estamos buscando sanidad por las llamadas “leyes naturales” de sanadores místicos no cristianos. Los modernos sanadores de fe y sanadores místicos no recomiendan a sus adheridos llamar a sus propios ancianos para unción y oración.
La unción con aceite y la oración por sanidad fueron practicadas por algún tiempo en la historia de la iglesia. Tertuliano se refiere a un tal Próculo, que ungía y sanaba al emperador Severo alrededor del año 212 d. C.[xxxiii] Por primera vez, en 416, Inocencia I conecta Santiago 5 con el sacramento de unción.[xxxiv] En contraste con Sant 5:15 y la inequívoca promesa de sanidad, el registro bíblico da a entender que Dios no siempre sana: Trófimo es probablemente mejor conocido por nosotros por haber sido “dejado enfermo” en Mileto (2 Tim 4:20). Al menos, todos los cristianos antes de la parusía sucumbirán a enfermedad y muerte final. A los cristianos les es garantizada la sanidad final en la resurrección, y son también afirmados por el interés de Dios de sanar en este tiempo.
Pero, con todo, llamar a los ancianos es una gracia de Dios que debemos recibir con alegría. Los cristianos deben animarse con Santiago 5 y no ser llevados por su inusual apariencia.[xxxv]
PD – Tengamos cuidado de las ofertas de aceite especial,
sea de Israel o de un árbol único, ni aceite especialmente bendecido por algún líder. Por ejemplo, he aquí aceite «de Rey David,» al precio inflado de USD $18.00 por 30 ml. Están vendiéndoles lo que no lo necesitan. No existe ningún aceite «mágico»; el poder proviene de Dios, no del aceite. Yo uso aceite común y corriente del mercado; de Amazon, el precio es $8.00 por litro, con cual botella se puede ungir a cientos de personas.
NOTAS:
[i] Cf. esp. Bruce Barron, The Health and Wealth Gospel (Downers Grove, IL: IVP, 1987), para una excelente crítica de la idea anterior.
[ii] John Wilkinson, Health and Healing (Edinburgh: Handsel, 1980), 148, muestra que la aflicción física no demoníaca es lo que pretende astheneō. También L. T. Johnson, The Letter of James, AB 37A (New York: Doubleday, 1995), 330; Jean Cantinat, Les Epîtres de Saint Jacques et de Saint Jude, SB (Paris: Gabalda, 1973), 247. Cf. al intento de leer esto en términos de debilidad espiritual por Carl Armerding, “‘Is Any Among You Afflicted?’ A study of James 5:13-20,” BSac 95 (1938):195-201.
[iii] Contra Cantinat, 248-49.
[iv] Aunque note K Seybold and U. B. Müller, Krankheit und Heilung (Stuttgart: Kohlhammer, 1978), 161, quienes asignan una fecha tardía a Santiago y concluyen que los dones de sanidad y milagros en 1 Cor 12:28 se habían institucionalizado en los presbíteros. De igual forma A. B. Simpson en The Gospel of Healing (London: MacMillan & Scott, 1915) y A. J. Gordon in The Ministry of Healing (2da ed., Harrisburg: Christian Publications, 1961), aunque ellos argumentan que el don de sanidad está aún disponible a la iglesia hoy en día.
[v] Note las frecuentes referencias a visitar a los enfermos en el Talmud Babilónico (nuestra traducción, ed. I. Epstein): b. B. Mes. 30b; b. Sabb.127a – “Hay seis cosas, el fruto de las cuales el hombre come en este mundo, mientras que el principal permanece para él en el mundo porvenir, viz.: hospitalidad a los extranjeros, visitar a los enfermos, etc.”; también b. Ned. 39b-40a. El rabino Akiba compara el descuido de visitar a los enfermos con el derramamiento de sangre, pues las oraciones del visitante podrían haber sanado a un hombre moribundo; hay guías sobre si uno debe mantenerse en pie o sentarse con el enfermo (b. Ned. 39a) o cuando no visitarlo (si el padecimiento es vergonzoso, tal como problemas de intestinos; o si se puede agravar por hablarle, b. Ned. 41a). Note la preocupación por la sanidad en el Sabbath (b. Ned. 41a); el debate en este caso parece haber estado restringida a padecimientos que pusieran en peligro la vida como heridas abiertas (b. ‘Abod. Zar. 27b-28b). Hay advertencias contra clamar en oración por el enfermo en sábado, por miedo a que el rabí fuera culpable de la obra de sanidad (b. Sabb. 127a). Note también lo que Policarpo piensa de un buen presbítero: este debe “visitando a todos los enfermos” (Pol. Fil. 6.1 [Lightfoot]; ver Eclo 7:35 (Sira, DHH) – “No descuides al enfermo, y él te querrá.”
[vi] Cf. Sophie Laws, Epistle of James (San Francisco: Harper & Row, 1980), 227-29; C. L. Mitton, Epistle of James (Grand Rapids: Eerdmans, 1966); Peter H. Davids, La epístola de Santiago, NCITG (Fairfax, VA: Fundación Hurtado, 2015), 193.
[vii] Davids, 193.
[viii] “De la cualidad efectivamente curativa no hay que descartar tampoco cierta idea mágica, puesto que – según la creencia de aquel entonces – toda enfermedad estaba ligada a los poderes divinos o demoniacos.” De “Ungir,” DTNT, 4:303. Ver también, Schlier, “aleiphō,” TDNT 1:231.
[ix] En el tardío Midrash de Eclesiastés, Hanina es puesto bajo un hechizo (por un galileo judío cristiano) y monta un burro en sábado; su tío Josué lo unge, ante lo cual se recupera del hechizo (cf. Midr. Qoh. I, 8). Cf. Midrash Rabba on Ecclesiastes, tr. A. Cohen (London: Soncino, 1939). Dibelius y Greeven, James, Hermeneia (Philadelphia: Augsburg Fortress, 1976), 252, aseveran sin evidencia que en Santiago 5, “el procedimiento completo es un exorcismo.”
[x] Parece claro que muchos escritores se aprovechan de los comentarios de Ropes y de Mayor sobre Santiago para sus selectivas referencias en cuanto a la unción; ver James H. Ropes, A Critical and Exegetical Commentary on the Epistle of James, ICC (Edinburgh: T & T Clark, 1916), 304-07; también, J. B. Mayor, The Epistle of St. James (Edinburgh: T. & T. Clark, 1892), 170-73. De este modo, la autoridad en consejería Jay Adams puede afirmar osadamente que “de hecho, en tiempos bíblicos el aceite era usado como la medicina universal…Santiago no habló de unción ceremonial para nada.” Cf. Jay Adams, Competent to Counsel (Grand Rapids: Zondervan, 1970), 107.
[xi] De la misma manera argumentan Johnson, 343; Cantinat, 249; Adams, 108. Cf. esp. Wilkinson, 153ss. – él afirma que cada método de curación moderno está representado por algún miembro de la iglesia hoy en día y que la tecnología médica es entonces el equivalente a la unción para la iglesia. En contra de la interpretación “medicinal,” ver Dibelius y Greeven, 252; Ralph P. Martin, James, WBC: (Dallas, TX: Word, 1988), 208-09.
[xii] Ver Hermann L. Strack y Paul Billerbeck, Kommentar zum Neuen Testament aus Talmud und Midrasch (3 tomos; München: C. H. Beck’sche, 1922-1926), 2:13; también 3:759 (Sant 5).
[xiii] TDNT 1:229-32, el cual concluye que el aceite en Stg 5 tiene propiedades mágicas para el exorcismo.
[xiv] Nuestra traducción de Celso, ver http://www.perseus.tufts.edu/hopper/searchresults?q=celsus.
[xv] Siglos más tarde, el Talmud Babilónico registra toda clase de remedios, de los cuales la unción con aceite juega un papel menor. El aceite se cita con frecuencia como una ayuda a la buena higiene, pero la sanidad se dice que resulta de una dieta apropiada, higiene y remedios de hierbas, por ej.: “Seis cosas curan a un inválido de su enfermedad, y su remedio es un remedio eficaz; repollo, remolacha, una decocción de pez seco, estómago, vientre y el lóbulo grande del hígado y algunos agregan: y también un pescado pequeño.” (b. Ber. 57b, nuestra traducción del inglés). b. ‘Abod. Zar. 28b-29a recomienda enjuagues de vinagre y pociones, una buena dieta, hierbas y hojas.
[xvi] “Es que el castigo, que aparentemente es una cosa odiosa, resulta un grandísimo bien para aquellos que obran insensatamente, tal como ocurre con la medicina en el caso de los que están corporalmente postrados.” Filón, Sobre la agricultura 40 (Triviño), 2:78.
[xvii] sōzō, “salvar,” es a menudo usado con un sentido no-soteriológico; note su uso para la sanidad física en Mt 9:21. Ver la discusión útil por Douglas J. Moo, Comentario de la epístola de Santiago (Miami, FL: Vida, 2000), 273.
[xviii] Cf. Adams, 108. Samuel Pérez Millos, Santiago, CETGNT (Barcelona: CLIE, 2011), in loc., dice que es medicinal y simbólico.
[xix] La iglesia católica dio a conocer formalmente la Extrema Unción un sacramento en 852 d. C. Lo reafirmó en Trento (Sesión XIV, 1) y también extrajo el sacramento de la Confesión auricular de Sant 5:16. Ver el Catecismo de la Iglesia Católica §1523, http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p2s2c2a5_sp.html
[xx] Ver la excelente información desde una perspectiva católica en Cuidado Pastoral de los Enfermos: Ritos de la Unción y del Viático (4va ed.; México, 2000); también Lizette Larson-Miller, The Sacrament of Anointing Of the Sick, Lex Orandi (Collegeville, MN: Liturgical Press, 2005).
[xxi] Ver Franz Mußner, Der Jakobusbrief, HTKNT: 13.1 (Freiburg: Herder, 1964), 220, y Davids, 193; ellos toman una perspectiva sacramental de la unción sobre la base de “aceites sacramentales” de Is 61:3, Vida de Adán y Eva 36 (“Adán le contestó: – Levántate, Eva, ve con tu hijo Set a las puertas del paraíso, poned polvo en vuestras cabezas, prosternaos y llorad en la presencia del Señor Dios. Tal vez se compadezca de vosotros y ordene que su ángel acuda al árbol de la misericordia, del que fluye el aceite de la vida; que éste os entregue un poco y me unjáis con él, para que me alivie de estos dolores que me agobian y atormentan.” Díez Macho, 2:346), y Apocalipsis de Moisés 9 (“Adán contestó a Eva: – Levántate y vete con nuestro hijo Set a las inmediaciones del paraíso, poneos tierra sobre vuestras cabezas y llorad suplicando a Dios que se apiade de mí, envíe a su ángel al paraíso y me dé fruto del árbol que produce el aceite, para que lo traigas, me unja y descanse. Y te mostraré la manera como fuimos engañados al principio.” Díez Macho, 2:327). Pero el “aceite de la alegría” en Is 61:3 es claramente metafórico; el “aceite de misericordia” en Vida de Adán y Eva 36 (Apoc. Mois. 9) es para sanar, no para salvar. Es interpretado en una interpolación cristiana en Vida de Adán and Eva 42 (Díez Macho, 2:347) como una metáfora de salvación en Cristo: “El mismo Cristo, Hijo de Dios, será bautizado en el río Jordán. Una vez que haya salido del agua, en ese preciso instante ungirá con el aceite de su misericordia a tu padre y a todos los que creen en él. Y habrá aceite de misericordia de generación en generación para todos los que han de nacer del agua y del espíritu para la vida eterna.” Wilkinson, 150, va más al punto: no están presentes ni autoridad oficial ni carisma; los ancianos oran como representantes de la congregación, los cuales de acuerdo a Sant 5:16 tienen la autoridad para orar o sanar.
[xxii] Cf. Cantinat, 247.
[xxiii] Ver Calvino y Mayor para comentarios sobre la Extrema Unción. Calvin también dice en su Institución de la Religión Cristiana 4.19.18 (2 tomos; 5ta ed.; Fundación Editorial de Literatura Reformada, 1999), 2:1154 “Pero al presente ha cesado aquella gracia de sanar enfermos, como también los demás milagros que el Señor quiso prolongar durante algún tiempo para hacer la predicación del Evangelio – que entonces era nueva – admirable para siempre. Así pues, aun cuando admitamos que aquella unción fue sacramento de las virtudes que por mano de los apóstoles entonces se dispensaban, nada nos queda a nosotros al presente, ya que no nos es concedida la administración de las virtudes.” El aceite era usado sacramentalmente en la iglesia primitiva, como parte del bautismo. De hecho, las Constituciones Apostólicas 3.2.16 (siglo IV, nuestra traducción de inglés) tratan con lo inadecuado de que diáconos masculinos unjan a catecúmenas femeninas. Habla del bautismo de mujeres: “Porque estamos en necesidad de una mujer, una diaconisa, para muchas necesidades; y primero en el bautismo de mujeres, el diácono deberá ungir sólo su frente con el aceite sagrado. Y después de que la diaconisa los unja [por todas partes] (aleiphō): pues no hay necesidad de que las mujeres sean ungidas totalmente y después de él, a la diaconisa se ungirá vista por los hombres.” Basilio el Grande, Sobre el Espíritu 66 (nuestra propia traducción), admite que esta práctica de ungir a los candidatos para el bautismo no tiene base bíblica segura: “Bendecimos el agua del bautismo y el aceite de crisma, y además de esto al catecumen que está siendo bautizado. ¿A partir de qué autoridad escrita hacemos esto? ¿No es nuestra tradición silenciosa y mistica? No, ¿con qué palabra escrita se enseña la unción del aceite? Y ¿de dónde viene la costumbre de bautizar tres veces?”
[xxiv] Ver Laws, 227.
[xxv] Mitton, 198-99.
[xxvi] Así, rechazando la interpretación “medicinal,” Moo, 277-78, con respecto a los dos verbos y evidencia en contra de la interpretación medicinal del versículo. También, Craig Blomberg y Mariam J. Kamell, James, ZECNT (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2008); Martin, 209; Dale C. Allison, Jr., A Critical and Exegetical Commentary on The Epistle of James, ICC (New York: Bloomsbury, 2013), 760, dice que tiene el poder de curar y también es simbólico.
[xxvii] Ver Adams, 107.
[xxviii] Richard C. Trench, Synonyms of the New Testament (12va ed.; London: Kegan Paul, Trench, Trübner, & Co., 1894), 137, nuestra traducción. Jriō está restringido de esta forma en el griego del NT, pero los papiros muestran que jriō y aleiphō se usaban de frotar aceite sobre los animales; ver J. H. Moulton y G. Milligan, Vocabulary of the Greek Testament (London: Hodder & Stoughton, 1930), 693.
[xxix] Ver Wilkinson, 149, para un cuadro balanceado de pecado y enfermedad.
[xxx] Cf. Mußner, 224.
[xxxi] Cf. Rendel Short, The Bible and Modern Medicine (London: Paternoster, 1953), 125.
[xxxii] Ver Adams, 105-27.
[xxxiii] “Incluso el mismo Severo, el padre de Antonino, era amablemente dispuesto a los cristianos, pues buscó al Cristiano Próculo, también llamado Torpación, el mayordomo de Eujodió, y en gratitud por haberle curado una vez con la unción, lo mantuvo en su palacio hasta el día de su muerte.” Nuestra traducción de Tertuliano, A Scápula 4.
[xxxiv] Su punto fue que el aceite bendito por el obispo puede ser usado por laicos sin un sacerdote presente “Nota acerca del ministerio del sacramento de la unción de los enfermos,” tomado de http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20050211_unzione-infermi_sp.html
[xxxv] Cf. la cautela no justificable mostrada por el erudito reformado Arthur Pink, La sanidad divina: ¿Es escritural? Un estudio sobre la sanidad divina en la Biblia (Kindle, loc. 518); él razona que es permitido ungir con aceite, pero que a él no le gustaría “dogmatizar” acerca de esto. Él también concluye que los ancianos modernos no son suficientemente espirituales para llevar a cabo esa oración tan fiel.
«¿Nos sanará Dios? Una re-evaluación de Santiago 5:14-16a,» por Gary Shogren, PhD en Nuevo Testamento, profesor de Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
Trasfondo judío del Nuevo Testamento
Por Gary Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
He hablado en contra de la obra de Daniel Hayyim. Reclama que tiene una perspectiva especial sobre el mundo el pensamiento judíos del Nuevo Testamento, pues, como reclama, él es judío.
Da nada, más hay por lo menos tres errores en su opinión:
- No es por raza, sino por investigación que uno entiende la Palabra, ni el trasfondo judío del NT.
- Hayyim no es judío.
- Hayyim demuestra en sus escritos que su conocimiento del judaísmo de la época de Jesús es sumamente superficial.
En vez del Código Real, recomiendo un libro, escrito por conocido quien es un verdadero genio. Es un creyente quien es experto en la historia de la época de Jesús. Él avanza versículo tras versículo en el NT para mostrar cómo esa información ilumina el texto inspirado:
Craig Keener, Comentario del Contexto Cultural de la Biblia, InterVarsity.
El Debate sobre el «Código Real», Introducción
Por Gary Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
Estimados lectores, ahora publicamos el transcripto de un debate que sucedió el 22 de febrero 2010 en Seminario ESEPA, San Sebastián, Costa Rica. Fue un diálogo entre su servidor y el Dr. Daniel Hayyim, el editor de la versión del Nuevo Testamento, el Código Real (2005). En 2009 yo publiqué una serie de ensayos, expresando mi preocupación con la versión; se puede leerlos en forma de libreto, más allá en este blog. Pues el Dr. Hayyim ya había planificado una visita a Costa Rica, lo invité a un debate, y respondión positivamente con toda cortesía. Aquí suplimos las biografías breves de los dos debatientes. Lo que sigue en cuatro partes es el trascripto del debate. Gloria al Señor, Gary Shogren
Cuestión: ¿Es el Código Real una traducción válida?
Debatientes:
Proponente: el Dr. Daniel Hayyim argumentará a favor de la cuestión Lee el resto de esta entrada »
El Debate sobre el «Código Real», Parte I
Cuestión: ¿Es el Código Real una traducción válida?
Discursos Iniciales:
Discurso Inicial del Dr. Daniel Hayyim –
Profesores y hermanos y hermanas en general que asisten a este diálogo interactivo en vivo sobre la validez o no de la versión hebraica CR que represento aquí.
Vengo a este debate con profunda humildad de espíritu y con temor y temblor porque no estamos poniendo en la mesa cualquier cosa sino la Sagrada Escritura, la palabra de Dios que vive y permanece para siempre y la fe sencilla del pueblo, en lo que creemos, es la escritura infalible e inspirada del Dios viviente. Solamente con la asistencia del Espíritu Santo de Dios podemos ser útiles en tan davídica tarea. Lee el resto de esta entrada »
El Debate sobre el «Código Real», Parte II
Refutaciones, preguntas y comentarios por parte de los debatientes:
Dr. Gary Shogren –
Me gustaría hablar sobre unas ideas en el bosquejo, ALGUNAS PREGUNTAS CON SUS RESPUESTAS SOBRE EL CÓDIGO REAL, especialmente la Pregunta 2: ¿No fueron tomadas en cuenta las realidades hebraicas en las traducciones contemporáneas? ¿Para qué otra versión hebraica entonces?
Aquí en ESEPA, tanto como en cualquier seminario de calidad, enfatizamos los idiomas y el trasfondo judío de la Biblia.
Tenemos una MA en Antiguo Testamento, 2 años completos de la gramática hebrea (no herramientas, no cómo usar la Concordancia Strong, sino el hebreo en sí); 5 cursos de la exégesis de la Biblia hebrea (Pentateuco, etc.). Lee el resto de esta entrada »
El Debate sobre el «Código Real», Parte III
Preguntas de la Audiencia
La pregunta es para el Dr. Gary Shogren: Si la Biblia tiene su propio ADN, ¿por qué no se acepta su origen hebreo? ¿o es que la Biblia es escrita por otras personas que no son judías?
En el CR mismo, el tercio del CR dice que son libros escritos para gentiles, creyentes gentiles, no para judíos en sí, estoy de acuerdo con eso pero, creo que libro entero es escrito para los gentiles y para los judíos. Aceptar que hay raíces hebreas o mejor “bíblicas” de la Biblia, no significa que debemos parafrasear donde no hay evidencia dentro de los manuscritos. El Doctor dijo que, mire no debemos tener 1 Juan 5, la referencia a la trinidad, porque no hay manuscritos antiguos, estoy de acuerdo, pero sí debemos tener Mateo 28.19 la referencia a la trinidad porque sí, todos los manuscritos antiguos de Mateo 28 lo incluyen.
Pregunta primera para el Dr. Daniel Hayyim: ¿Por qué usted dice que Jesús es el primogénito de la creación dando a entender al Verbo (palabra) como creador, siendo lo correcto principio? Lee el resto de esta entrada »
El Debate sobre el «Código Real», Parte IV
CONCLUSIÓN
Dr. Gary Shogren
Muchas gracias por venir esta tarde, ha sido un privilegio estar aquí con ustedes, he vivido, respirado, comido, bebido el CR por unos meses y ahora apenas puedo creer que estamos aquí. Muchas gracias, Doctor Hayyim, por venir aquí a visitarnos, él está en Costa Rica por unos días más. Doctor, hemos hablado de esto antes, me gustaría continuar esto, este diálogo.
Yo sugiero otro dialogo en quizás Miami, su ciudad, o en Venezuela, Colombia, estoy a sus órdenes, nombre el tiempo y la fecha, el lugar y estaré allí.
Hemos visto en este debate, que es muy posible estudiar la Biblia a la luz de su trasfondo judío y bíblico, y sale una diferente doctrina que lo que se encuentra en el CR. Lee el resto de esta entrada »



