Archive for the ‘Estudio biblico’ Category
El mesianismo en la iglesia de hoy – Parte II
Hablaremos de unas cuestiones teológicas con respecto a algunos grupos mesiánicos (el lector debe leer Parte I de este blog, AQUI, donde hablamos de los varios corrientes mesiánicos).
Por un lado, debemos admitir que los cristianos judíos en la época apostólica vivieron como judíos mesiánicos. Hasta cierto punto, asistieron a la sinagoga, fueron al templo para orar, y evitaron la comida impura.
La división que yo sigo, cuál es saludable y cuál no lo es: ¿El grupo dice o implica que hay algún beneficio espiritual por seguir la cultura o ley judía? Si la respuesta es sí, es un peligro.
Derivo esto del Nuevo Testamento.
Pensemos en dos asuntos: la salvación, y la santificación.
Salvación:
Hechos 15:1, 5 – “Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos…Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.”
Es decir, algunos decían que la fe no es suficiente, un gentil tiene que tener fe y además obedecer la Ley de Moisés. Cuando hablan de la circuncisión, no hablaban de solamente de la sencilla cirugía. Ser circunciso significa que “soy circunciso, y por lo tanto entiendo que estoy obligado a obedecer toda la Ley de Moisés.” Es un paquete, e incluye la observancia de las 613 reglas de Moisés. Entonces, no hay tal cosa como un cristiano gentil, un gentil tiene que convertirse plenamente al judaísmo para ser parte del pueblo de Cristo Lee el resto de esta entrada »
Las Cartas a los Tesalonicenses
He aquí un artículo sobre dos cartas favoritas. Tiene el estilo de un diccionario, es decir, no argumento a favor de mis propias opiniones.
Las Cartas a los Tesalonicenses
- Introducción
A. La ciudad de Tesalónica
La Tesalónica que Pablo conoció, a diferencia de las ruinas de Corinto o Éfeso, se encuentra principalmente enterrada debajo de la metrópoli moderna. Los restos pre-romanos incluyen un Serapeum, el templo del egipcio Serapis. Otros sitios arqueológicos impresionantes después del tiempo de Pablo: el foro romano, un odeón y un impresionante criptopórtico (galería cubierta), que albergaba el mercado. La ciudad era un puerto próspero y era una parada a lo largo de la Vía Ignacia, que se extendía desde Bizancio en el este, a través de Macedonia a un
puerto, de donde un viajero podía navegar a través del Adriático a Italia y luego continuar por carretera a Roma. Su población era griega mezclada con otros grupos étnicos. Del año 44 d. C. hacia adelante sirvió como una de las cuatro capitales de distrito de Macedonia, y como una “ciudad libre” disfrutaba de derechos políticos ampliados. Durante el último siglo, las inscripciones han confirmado el testimonio de Hch 17:6, 8, que la ciudad fue gobernada por “politarcas” (πολιτάρχαι). Este título está especialmente asociado con, pero no limitado a, el gobierno de Tesalónica. Probablemente había cinco politarcas en su Consejo.
Más allá de su culto al panteón olímpico, Tesalónica fue influenciada por la religión romana y adoraban ostentosamente al “divino César” (Steimle, 2008). Algunos han sugerido que ya en el siglo 1, Tesalónica también fue sede del culto a los Cabiri, con sus misterios sangrientos y su rito sexual. En ese caso, su presencia debe haber suscitado una advertencia en contra de la fornicación (πορνεία) en 1Tes 4:3-8 (Jewett, 1986, 127-32). Otros han instado a una reconstrucción y fechado del culto más medida, dado que hay pocos datos sólidos, notando también que Pablo condena el sexo ilícito en todos lados (Vom Brocke, 2001, 117-21).
Hch 17:1-2 establece que, a diferencia de las reuniones informales en Filipos (Hch 16:13-16), los judíos tesalónicos tenían una sinagoga constituida formalmente con un edificio Lee el resto de esta entrada »
¡No sé que predicar el domingo se me terminó el repertorio! Por Enrique Brenes, autor invitado
Muchas hemos escuchado la expresión “no sé que predicar el domingo, se me terminó el repertorio,” tanto de predicadores, como de pastores. Este es el segundo tema sobre “dos fuentes inagotables para tener una vida abundante en la predicación,” la primera fue “la lectura devocional de las Sagradas Escrituras,” hoy, trataremos la predicación expositiva.
No pretendo aquí describir lo que es predicación expositiva, ni cómo se hace ni cómo presentarla. Lo que quiero expresar acá es el valor que tiene la predicación expositiva en la vida del predicador y de la congregación. La predicación expositiva es una herramienta que puede echar mano el líder para bendecir, fructificar y hacer crecer a los feligreses.
Muchas congregaciones que son alimentadas de sermones temáticos, muchas veces largos y tediosos, en donde la gente se pierde con el tema. Otros comienzan con un tema y terminan hablando de otras cosas, otros, en el desarrollo generan una serie de temas, que al final no saben terminar, o les cuesta finalizar.Predicar es un arte y una ciencia, arte porque el predicador debe tener la habilidad y don de poder construir en los oídos y ojos de sus oyentes la obra que pretende comunicar. Es ciencia porque sigue una serie de pasos lógicos y necesarios para que el oyente pueda entender a cabalidad el mensaje divino. Lo que sigue es fundamental, el predicador puede aprender hacer lo anterior a la perfección, pero si no lo hace en el poder del Espíritu Santo, no produce el resultado de Dios en los oyentes. Es simplemente una persona con mucha habilidad de comunicación, pero sin ningún respaldo de convencimiento y de crecimiento divino. Es el Espíritu Santo Dios quien hace que las personas entiendan, comprendan y crezcan, eso no es un asunto humano. Pablo en 1Corintios 3.5-8 expresa “¿Qué es, pues, Apolos? ¿Y qué es Pablo? Servidores mediante los cuales ustedes han creído, según el Señor dio oportunidad a cada uno. Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento. Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibirá su propia recompensa (su propio salario) conforme a su propio trabajo.”. El hombre es llamado a anunciar las buenas nuevas, a sembrar la semilla, pero incapaz a producir el resultado divino, como dice Marcos 4: 26-27, “…El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierra, y se acuesta de noche y se levanta de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe.”
La predicación expositiva requiere que el predicador tenga una lectura constante de las Sagradas Escrituras. La lectura devocional como vimos en la anterior exposición, lleva al pastor a tener siempre mucho material fresco para exponerlo. Así, la predicación expositiva se convierte en una fuente inagotable para la predicación y enseñanza eclesial.
La predicación expositiva requiere que el constructor bíblico, sea una persona fiel al estudio de la Palabra, decidido a pasar muchas horas en el análisis. Debe de tomar en cuenta siempre la intencionalidad del autor. La predicación expositiva demanda que el predicador sea un arqueólogo en descubrir las riquezas originales que los primeros oyentes escucharon. Pero a la vez, demanda que el pastor sea una persona muy conocedora de su cultura y contexto, para que el sermón sea entendido con oídos modernos. Un sermón efectivo que supla las necesidades de su entorno.
El uso de la predicación expositiva por parte del predicador hace que nunca le haga falta repertorio, sea para predicar o enseñar, a la congregación. No así el sermón temático, que llega a la carencia. Con el sermón expositivo el predicador tendrá toda una vida de proclamación, podrá nacer, morir, volver a nacer, etc, siempre tendrá una sermón para comunicar.
El sermón expositivo ha sido mal entendido y aplicado por mucha gente. Aunque se dijo que no se pretende entrar acá en definir lo que es sermón expositivo, pero si indicar lo mal que se entendido. Mucha gente cree que predicar expositivamente es explicar palabra por palabra, verso a verso, o la confunden en el estudio bíblico previo o la exégesis. Otros, la rehúyen por el estudio o exégesis que demanda.
Una congregación alimentada superficialmente por una mediocre “predicación expositiva,” a los años se verá el raquitismo o anemia espiritual de los miembros. Cuando esto sucede, los miembros se dan cuenta de que aquella predicación que han oído a través de los años, no ha producido el crecimiento espiritual que hubieran deseado. Es cuando gente abandonan la congregación buscando una mejor alimentación.
La predicación expositiva es una excelente herramienta, que todo predicador debe utilizarla para comunicar las verdades de Dios, al Cuerpo de Cristo y a un mundo necesitado de la verdadera vida y del amor de Dios. Por medio de la Predicación Expositiva la verdad e ideas de Dios serán proclamadas y no las del hombre. El predicador estará más comprometido a anunciar el concepto del texto y no sus propios pensamientos.
Hay sermones que son solo historias o aplicaciones, se llevan la cantidad del tiempo en eso, y el análisis del texto es superficial. En la predicación expositiva el compromiso es con el texto, no con teología de la denominación, o del magisterio. Es ahí donde los verdaderos predicadores y pastores deben de definir su lealtad, como dijeron Pedro y Juan en Hechos 4:19 “»Ustedes mismos juzguen si es justo delante de Dios obedecer a ustedes en vez de obedecer a Dios.” La predicación expositiva demanda lealtad al texto, transparencia con los feligreses y fidelidad del predicador.
Aunque se hable de nuevas formas de comunicación del evangelio, por una sociedad nueva, cansada siempre de lo mismo, o buscando innovaciones o demande una formas de oír, que satisfagan su paladar. La exposición de la Palabra de Dios nunca podrá ser sustituida o eliminada. La palabra es la única que puede entrar donde ninguna cosa creada puede entrar. La cirugía medica, la pastilla, la terapia sicológica o siquiátrica, u alguna otra cosa podrá hacer, lo que hace la Palabra de Dios.
A modo de conclusión, leamos estos dos pasajes bíblicos: Hebreos 4:12-13 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir (juzgar) los pensamientos y las intenciones del corazón. No hay cosa creada oculta a Su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de Aquél a quien tenemos que dar cuenta.” 1 Corintios 2:12-16 “Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales. Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque son cosas que se disciernen (se examinan) espiritualmente. En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie. Porque ¿QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEÑOR, PARA QUE LO INSTRUYA? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.”
¡Voy es sábado, no sé que predicar mañana! Autor invitado, Enrique Brenes
A través de mis años de ministerio, me he encontrado con pastores y líderes, que se han quejado de que no tienen de qué predicar. El título de esta ponencia la he escuchado muchas veces: “¡Voy es sábado, no sé que predicar mañana!”. En este momento, quisiera mencionar dos fuentes inagotables para tener una vida abundante para la predicación, una es: la lectura devocional de las Sagradas Escrituras; y otra es, la predicación expositiva. Quisiera hablar primero de la lectura devocional que todo pastor, líder y creyente debe tener.
Durante años usé muchos libros para mis momentos devocionales, poco a poco, me di cuenta de que la Biblia debía ser libro para mis tiempos íntimos con el Señor. Esta lectura lo he practicado durante muchos años. No sé cuántas veces, mi familia y yo hemos leído de Génesis a Apocalipsis. Cada vez que termino de leer la Biblia, compro otra, busca versiones modernas que no tengan anotaciones, títulos o alguna otra ayuda. Así mi lectura es más limpia y dejo que el Espíritu Santo ilumine mi mente de lo que estoy leyendo.
En mi vida ministerial, tanto de pastor como de educador bíblico-teológico me ha encontrado a muchos creyentes que no han leído ni una sola vez la Biblia. Aún estudiantes avanzados en teología, no lo han hecho, pero si son expertos en debates y cuestiones teológicas. Pero también he tropezado con pastores, líderes de diversos campos que tampoco lo han hecho.
Muchos usan el método de abrir la Biblia al azar y leen esa lectura, mañana, pasado mañana y así sucesivamente la abren en otras partes. No estoy diciendo que esto sea malo, pues, si así se siente bien y se edifica, pues adelante, algunos alegan que esa es la forma en que el Espíritu Santo le pone hacer. Pero nunca sabrán si han leído la Biblia totalmente, la han leído en parte. Ni aquí estoy obsesionado para cumplir de leer la Biblia, de tapa a tapa. Porque quisiera sugerirle el siguiente argumento. Lee el resto de esta entrada »
Los medios electrónicos y el evangelio
Si quiere comunicar la Biblia a la gente, es la televisión o nada. Hasta hace 25 años, uno podría decir eso, que, bueno, la radio es un medio difunto. Y si quiere hablar con la gente, el primer paso es levantar montones de dinero, es el método moderno.
¡Cómo las cosas han cambiado!
Cada día recibo mensajes:
- ¿Ha leído el blog de hermano tal y tal? He aquí el link.
- Hay que escuchar este sermón.
- He aquí un artículo nuevo sobre un descubrimiento arqueológico, es increíble.
La primera vez que hablé por la radio, fue de una emisora local, que tenía un alcance de quizás 20 kilómetros. Esta mañana, una emisora cristiana de México, a una distancia de 1500 kilómetros, me entrevista, y luego podré escucharme en el mismo show.
Para comunicar el mensaje cristiano al mundo, cuesta relativamente poco, y alcanza a personas de toda parte del globo.
- Tengo dos blogs de enseñanza, en los cuales, invierto unas pocas horas cada semana y hablo con mucha gente.
- Para el evangelismo, uso una tecnología ahora baja, correo electrónico – alguien me escribió el otro día, “Hablaré con una amiga nuestra del colegio, quiere recibir al Señor, ¿qué le diré? Pues la veré esta noche!”
- Algunos envían mensajes de texto, yo no, sin embargo sí he enseñado por Skype y por Facebook.
- Como misionero, puedo comunicar con nuestros amigos dentro de segundos para decirles,
- Para enseñar, he enseñado cursos en nuestra maestría, y en 2012 si Dios permite ofreceremos Griego por primera vez, en parte por medio de YouTube.
Sabe que soy estudiante del apóstol Pablo, en particular su uso de cartas para instruir y animar, el cual fue el medio más rápido y eficiente de su época. Más, mandaba a los destinatarios, “Les encargo delante del Señor que lean esta carta a todos los hermanos” (1 Tes 5:27).
Hoy en día, el Señor nos ha bendecido tremendamente, sin embargo, con estas riquezas vienen otro nivel de responsabilidad, como Lucas 12:48 nos dice, “A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aun más.”
Que Dios nos bendiga, dirigiéndonos a alcanzar a la gente en el nombre de Cristo.
¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?
“Padre, dirígenos en la Palabra con tu Espíritu.” Así se dice al principio de los mensajes cristianos. Y de hecho, sin el Espíritu, no tenemos ninguna posibilidad de éxito.
En 1 Cor 2:14, Pablo dice: “Pero el hombre natural no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede comprender, porque se han de discernir espiritualmente” (1a Cor 2:14). Cuando el apóstol usa las palabras “espiritual” (pneumatikos) o “espiritualmente” (pneumatikōs), por lo general él habla del Espíritu de Dios, no del espíritu humano. Por lo tanto, uno podría traducirlas con el sentido de “lo que tiene que ver con el Espíritu de Dios;” el final de 2:14 es “porque se han de discernir por el Espíritu.”
Cada cristiano afirma el rol central del Espíritu en la interpretación de la Biblia. Sin embargo, hay dos modelos de “hermenéutica” que lo dejan atrás.
Modelo A dice: “Abra la Biblia, no importa dónde, no importa si ya está en el púlpito, y el Espíritu le mostrará la verdad.” En Modelo A, si alguien dice, por ejemplo, que usted descuida el contexto; que su interpretación no es correcta, entonces su respuesta es “Sí, pero ‘la letra mata.’” [1]
Modelo B es practicado por unos pocos dentro de mi sector teológico. “La hermenéutica es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método gramático-histórico tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios. Se sigue la interpretación literal de las palabras…Provee las herramientas para ser un buen intérprete de las Escrituras.” [2] Es decir, haga esto y la palabra transformará a la grey de Dios. Si alguien habla de la importancia del Espíritu, la respuesta es, “Sí pero, es peligroso, es la tendencia de los neopentecostales.” O la respuesta es, “Bueno, no mencionamos el Espíritu Santo, sin embargo es dado por sentado.” Por favor, no lo demos por sentado.
No creo en el Modelo A, que suena sumamente espiritual, precisamente porque excluye el Espíritu: implica que no lo necesitamos durante la preparación de nuestros mensajes; el Espíritu llega solamente al último momento, cuando estamos predicando.
Pero cada vez más, también rechazo el Modelo B, el puramente “científico” y secular. Implica que la interpretación de la Palabra es algo mecánico: dé un giro a la manivela, y saldrá la verdad trasformadora. Quizás necesitamos el Espíritu al momento de “aplicar” la Biblia, pero no para interpretarla.
Busquemos el Espíritu por oración ardiente [haz clic aqui]. No podemos pedir que el Espíritu suba al bus en esta parada y que se baje en la otra. El tiene que estar presente durante todo el viaje:
la preparación,
la exégesis en su contexto,
la aplicación contemporánea,
la obediencia personal del predicador,
la proclamación y la formación de discípulos.
NOTAS:
[1] Este uso de “la letra mata” es una tergiversación clásica de un versículo de otra carta de Pablo, 2ª de Cor 3:6. En su contexto, el apóstol no habla de cómo interpretar la Biblia, sino de dos Pactos: el antiguo Pacto de la “letra,” el cual es por Moisés; el Nuevo por el Espíritu. Uno sencillamente tiene que leer 2ª Cor 3 con cuidado para ver que “la letra mata” significa “la vida bajo el Antiguo Pacto, sin el Espíritu, resulta en la muerte.”
[2] Cito esta definición de un sitio web, cuya dirección no ofrezco, pues se encuentra en varios sitios.
«¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?» Por Gary Shogren, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
No es suficiente leer su Biblia – debe poner atención
La primera vez que escuché un CD de música fue a finales de 1986, en la casa de mi amigo Timoteo. Había estado fuera del país por algunos años, así que probablemente fui el último de mi círculo de amigos en escuchar uno. Tim tenía un poderoso equipo de sonido, y puso la banda Glenn Miller, un Big Band. Yo estaba impresionado.
Entonces, compré un componente para CD para nuestro estéreo, y compré unos cuantos discos, pero me llevé una brusca sorpresa. Cuando lo puse por primera vez, escuché todos los estallidos, silbidos y arañazos que mi antiguo LP tenía. ¡Qué estafa!
Le subí el volumen a la música para que sonara más fuerte, y escuché muy atentamente. Los ruidos desaparecieron, y escuché sólo el sonido digital puro. Oh. Me fui, me puse a leer el periódico, y ocurrió nuevamente – de mi CD salían chirridos. Una vez más, escuché atentamente, y los ruidos desaparecieron.
Me tomó unos pocos minutos para darme cuenta: mi mente me había engañado.
Estaba tan acostumbrado a escuchar discos, que cuando encendí mi estéreo, el cerebro sabía cómo debía sonar la grabación. Y entonces, me alimenté con la música que yo esperaba escuchar, y no con la música que estaba sonando. En un día o dos, el efecto residual desapareció, y ya fuera que estuviera poniendo atención o no, empezó a sonar como un CD.
¿Qué tan a menudo vemos o escuchamos lo que esperamos, en lugar de lo que está frente a nosotros?
El Salmo 1 nos dice, «Más bien, en la ley de Jehovah está su delicia, y en ella medita de día y de noche. Es decir, leer su Biblia no es suficiente. Usted debe leerla con mucho cuidado, asegurándose que ve precisamente lo que está o lo que no está ahí. Es natural que cuando usted
estudia la Biblia, su mente está lista para adelantarse – “yo ya sé lo que dice aquí” – y salta ligeramente sobre el texto. O dice, “Ah, yo ya sé lo que esto quiere decir, ¡no se piense más!” Alguna vez escuchó a alguien decir lo que esto significa. Hay que prestar atención y eso requiere tiempo y ya. A veces, nosotros los evangélicos nos quejamos que ciertas denominaciones tienen confianza en la tradición humana – sin embargo, nosotros hacemos lo mismo, en efecto. Mucho de lo que predicamos proviene de cosas hemos escuchado de otra gente, es tradición. Si decimos algo pues “todo el mundo sabe que,” buen, entonces esa es tradición.
El Espíritu Santo desea dirigirnos, y debemos pedir conscientemente su guía cada vez que abrimos el Libro o meditamos en él. Esto es pura gracia; sin embargo, no debemos darle al Espíritu mayor responsabilidad que la que le corresponde – ¿Por qué exigir que Él nos dé un destello blanco de iluminación a aburridos estudiantes de su Palabra?
La Palabra, ¿sigue retando y sorprendíendonos con su verdad? Algunas buenas señales son, cuando leemos la Biblia y decemos, «¡Bueno, jamás he visto esto!» «¡Esto no me suena correcto!» O sencillamente, ¿Qué, qué, qué?» Quizás el Espíritu nos hace prestar atención como nunca antes. La próxima vez que vea un verso difícil («ponga la otra mejilla»; «regale su abrigo»; «dé todo por seguir a Cristo»), tómese su tiempo. Pida ayuda. No permita que sus primeras impresiones se conviertan en la Verdad.


