Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

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¿Resoluciones de Año Nuevo o Milagros del Nuevo Pacto?

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Picture1Durante muchos años, yo no hice resoluciones de Año Nuevo. Mi razonamiento era:

  • ¿Por qué hacer una gran cosa solo porque el planeta ha girado alrededor del sol hacia un punto arbitrario en el espacio?
  • ¿Por qué tratar de ser mejores personas en este único día cuando yo debería hacerlo todo el tiempo?
  • ¿Son las resoluciones relevantes para mí, puesto que yo no necesito dejar de fumar, tomar o apostar?

Yo he llegado a pensar diferente. Durante los últimos 5 años más o menos, yo he hecho una sola resolución de Año Nuevo el 31 de diciembre, basada en mi propio estudio de la Biblia y de la naturaleza humana.

La palabra nos revela a nosotros que hay dos métodos para hacer resoluciones.

Método A: “Yo voy a tratar verdaderamente de ser una mejor persona en esta área.” [1] Pero ¿no sabemos todos lo que pasa? La resolución viene aclarada, usualmente en unos pocos días o semanas. “45 por ciento de estadounidenses hacen resoluciones, pero sólo un 8 por ciento las mantienen.” [2] Avergonzados, empujamos nuestro noble plan a la parte de atrás de nuestras mentes, Lee el resto de esta entrada »

La Biblia y la «regla de primera mención» – ¿es una regla?»

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Un lector pide: Con respecto al significado del 666 en Apoc 13, ¿no le parece que podríamos aplicar “la regla de primera mención?” El rey Salomón recibía un tributo de 666 talentos de oro anuales. Este era, y lo seria hoy también, un tributo fastuoso que permitía al rey vivir en la opulencia y sostener sus 1000 mujeres y concubinas. No le parece que esto era una carga injusta y opresora para el pueblo de Dios? El Nuevo Testamento también nos dice que el amor al dinero es la raíz de todos los males. Vemos en apocalipsis que recibir la marca de la bestia es prerrequisito o licencia para poder participar legítimamente del sistema económico o de intercambio comercial.

concordancia-b-blica-serie-referencias-de-bolsillo-not-available-paperback-cover-artGary: Gracias! La llamada “regla de primera mención” es, a mi parecer, una manera poco confiable de interpretar las Escrituras. Un escritor la define así – “la primera que vez una palabra, frase, objeto, o evento se menciona en la Biblia, da la llave para su significado en cualquier otra parte en que ella surja.” No leemos nada de esta regla en la Biblia. De hecho, yo ya había terminado años de estudiar la Biblia y los métodos de interpretación bíblica (la hermenéutica) antes de escuchar de esta reglas.

La cosa es que a veces resulta en interpretaciones fuera de contexto y a veces raras. Por supuesto, debemos leer cualquier pasaje en contexto de la Biblia entera. En el caso de Apoc 13 y la marca de la bestia, hay que estudiar muy bien Daniel, los evangelios (el Sermón del Monte de los Olivos) y 2a de Tesalonicenses. Sin embargo me parece que no es de ayuda buscar en la concordancia el número 666 en otros textos.

Como otro ejemplo, la primera referencia a un cuerno en la Biblia es Gén 22: “Entonces Abraham alzó la vista y miró, y he aquí que detrás de sí estaba un carnero trabado por sus cuernos en un matorral.” Si usamos ese versículo para interpretar el significado de la primera bestia en Apoc 13 – “Y vi que subía del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas” produciría una interpretación artificial y caprichosa.

Por supuesto, el otro y fatal problema de este método es que sólo tenemos una idea general de cuándo se escribieron los libros de la Biblia. Entonces, ¿cuál es la «primera mención»: un versículo de Isaías o un versículo de 2 Crónicas, escrito siglos más tarde? ¿Un versículo de Santiago o uno de 1 Corintios? No tenemos pruebas firmes del orden cronológico, por lo que no podemos etiquetar cuál es la primera mención de una palabra.

Si una regla funciona solamente de vez en cuando, entonces no es una regla.

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«La Biblia y la ‘regla de primera mención’ – ¿es una regla?» por Gary Shogren, PhD en Nuevo Testamento, profesor de Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

La doctrina, ¿le importa al pastor? J. A. Siles

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Introducción:

 En las  llamadas Epístolas Pastorales el apóstol  Pablo[i] declara en varias oportunidades que el pastor debe ser una persona apta  para enseñar (2Tm. 2:24; 1Tm. 3:2; Ti. 1:9). Esto quiere decir que la enseñanza de las verdades de la fe cristiana  no  es una  opción para  el ministro cristiano, por el contrario es una obligación.  Por esto en el  presente artículo   exploraré lo que nos dice Pablo en dichas epístolas sobre la importancia de la doctrina cristiana a la luz del contexto eclesiástico de la ciudad de Éfeso con el fin de ofrecer algunas implicaciones para nuestro ministerio pastoral.

I) La situación particular de Éfeso que llevó a Pablo a escribir 1Timoteo.

 Por  1Tm. 1: 3   sabemos que Pablo comisionó a Timoteo  que “mandase” a ciertas personas de la

Escritor invitado José Antonio Siles

iglesia en Éfeso que no enseñaran “diferente doctrina”.  El  verbo que Pablo emplea en esta oración  tiene en el idioma original del N.T. un sentido de  “ordenar”, pero con un fuerte matiz militar  ya que se asocia con “dar ordenes estrictas” (cf. parangelo). Este verbo describe las órdenes dadas por personas en autoridad (1Ts. 4:11). Sencillamente  Timoteo no estaba en Éfeso para sugerirle a los que se habían apartado de la verdad que  consideraran la posibilidad de cambiar su  doctrina… por el contrario la idea es que Timoteo les debía “ordenar parar”. Lee el resto de esta entrada »

Yo soy padre – ¿qué es lo que debo hacer?

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¿Qué es exactamente lo que un padre debe hacer? Pregunte a una docena de personas y obtendrá una docena de respuestas. Como cristiano, yo creo que Dios quiere que camine por un cierto sendero que el resto del mundo no sigue, y esto incluye como debo yo vivir como padre (o esposo, o maestro, o ciudadano, etc.). Ahora, nosotros criamos cuatro hijos, quienes en este momento son adultos, y nosotros pensamos que ya habíamos terminado. Sin embargo, para mi sorpresa, estamos criando ahora un niño de cinco anos que vino a nosotros de un contexto dificil. Entonces no estoy interesado en este tema en teoría, sino ¿Qué necesito saber que hacer esta tarde cuando nuestro hijo adoptivo venga a casa? Lee el resto de esta entrada »

Trueno! Relampago! El Señor es maravilloso!

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Truenos y relámpagos, ¡cómo los amo! Algo bueno es: que aquí en Costa Rica, casi todas las tardes desde mayo hasta diciembre tenemos una feroz tormenta eléctrica. Uno trata de adaptar su horario para no ser atrapado en la lluvia torrencial. Y la otra semana, humorísticamente, el periódico publicó un artículo: ¡La temporada de lluvias está sobre nosotros! ¡Le instamos a no comprar un paraguas con una punta de metal, podría ser la última decisión que tome!

En mi oficina cierro mis ventanas, ya que la lluvia entra en un ángulo agudo. La miro un rato, y luego vuelvo a mis estudios, esperando que la internet no se interrumpa. Los truenos

Arenal, Costa Rica

retumban justo fuera, sacudiendo las ventanas y haciendo sonar las alarmas de los autos. Éste es un trueno que se siente en el pecho. Sonrío y sigo trabajando. Los truenos y relámpagos no me molestan, ¡no señor!

Pero sí molestan a algunos. Tenemos un niño de cuatro años de edad, quien pasa varios días con nosotros. Cuando tronaba el otro día, se llenaron de lágrimas sus ojos y repitió: “¡No quiero!” (“¡No me gusta!”). Afortunadamente, me acordé de un truco de cuando nuestros hijos eran pequeños. “¡Escucha, escucha! Sólo imagina que los piratas están disparando sus cañones contra ti! Cuando escuches sus cañones, haz como si tiraras de la cuerda y grita, ¡Bum! ¡Respondiendo a su ataque! ¡Mira, hazlo así!” Al pequeño le encantan los piratas, por lo que ésto produjo una sonrisa en su cara.

Otra victoria de lo que mis hijos han llamado “el método de papá” = resolver los problemas con inteligencia y diversión.

Se escucha algo una vez, y de repente lo ves en todas partes, esta semana era del trueno. Soy un lector en serie, y este mes la pila incluye La naturaleza de las cosas (De Rerum Natura), de Lucrecio, un tomo famoso de la filosofía del siglo I a. C. Lucrecio reprendió a personas que creían en los dioses paganos antiguos. Cuando se trataba de un trueno, dijo, en efecto, “¡No tengas miedo! ¡No creo que sean los dioses haciendo ruido! ¡Es sólo la naturaleza, así que crece!”

El mundo de la Biblia no está dominado por los dioses o por la naturaleza: está centrado en Dios. Esto no es el paganismo, del que se burlaba Lucrecio, sino basado en el primer versículo, que Dios es el Creador de todo. Job 36:2-4 también ofrece el siguiente comentario:

Escucha, escucha el trueno de su voz y el retumbo que sale de su boca. Debajo de todo el cielo lo suelta, y su relámpago a los rincones de la tierra. Después de esto su voz ruge, él truena con su majestuosa voz y no restringe los relámpagos cuando su voz es escuchada.

Así que, mientras que el trueno es un fenómeno natural (Lucrecio), es más que eso, y no son los ángeles jugando a los bolos, sino un recordatorio del poder de Dios, el Creador.
También he leído la Misná, un libro grueso que es una compilación de las tradiciones judías. Aquí en donde algunos rabinos decían, en tal y tal situación, así es como se debe responder, hay un dicho que me llamó la atención:

Con los meteoritos, temblores de tierra, rayos, truenos, tempestades dice, “bendito sea Aquel de cuya fuerza y poder está repleta la tierra” (m. Berakot 9:2, del Valle)[1]

¡Guau, Berakot lo tiene todo! Truenos, relámpagos, vientos. ¡Me encanta ver las lluvias de meteoros también! Y en Costa Rica tenemos pequeños temblores de tierra todos los días, el otro día cayó a pocos kilómetros de aquí y botó las cosas fuera de los estantes.

¿Qué debe hacer cuando el trueno y el relámpago golpean? Bueno, no voy a dejar mi juego del “pirata” fuera de la mesa todavía. Pero los rabinos están sugiriendo que para estos eventos sorprendentes de la naturaleza, no hay una respuesta mejor: cuando truena, Gary, en lugar de decir “Guau, eso estuvo cerca!” u “¡Olé!”, tal vez se deba utilizar como un recordatorio de que Dios es grande. Cuando hay un terremoto, ya sea grande o pequeño, debemos hacer lo mismo.

Algunos de estos rabinos tenían una manera de llevar a la gente cuyos pensamientos divagan y empujarlos hacia Dios para meditar en su grandeza.

¡Bendito es aquél cuyo poder y fuerza llenan el mundo!

NOTAS

[1] La Misná fue publicada alrededor del año 200 d. C. y contiene unas pocas tradiciones de antes del tiempo de Jesús; la mayoría son de más adelante. Es un libro muy útil para entender el mundo del Nuevo Testamento. Aparte de la Misná, hay miles de páginas de tradiciones rabínicas de los siglos después de Jesús. Como un gentil y un cristiano tienen menos interés para mí que la Misná. Hay personas que tratan de importar estas tradiciones más tardías, tradiciones medievales a la biblia. Por ejemplo, cuando son presentaciones de “Cristo en la Pascua”, ellos dicen que en la Pascua en el tiempo de Jesús había una bolsa de tela con tres bolsillos que contenían tres panes sin levadura. Es difícil probar que esto era la costumbre en el tiempo de Jesús, y es probable que la tradición surgiera mucho tiempo después de su muerte y resurrección. La tradición que cito del tracto Berakot (en hebreo “Bendiciones”) tal vez data del siglo 1. Si no es así, la simple verdad es que me gusta y me ayuda a poner mi teología en orden. No doy ninguna otra recomendación para la Misná.

«Trueno! Relampago! El Señor es maravilloso!» por Gary Shogren, PhD en Nuevo Testamento, Profesor de Seminario ESEPA, San Jose, Costa Rica

Cómo tengo mis Devociones

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Parte de mi crianza fue aprender a mantener los límites entre los asuntos privados, asuntos de familia, e información pública. Cuando preguntaba a mis padres acerca de lo que estaban hablando, algunas veces escuché, “Bueno, no te concierne.” Nada rudo, como “no es de tu incumbencia ,” no “tú no entenderías.” Sólo, “si necesitaras saberlo, te lo diríamos.” Es el polo opuesto a Facebook, Twitter y la cultura autoreveladora en la cual vivimos ahora. Eso probablemente explica mi reticencia a compartir los detalles de mi vida devocional privada, la cual estoy tan ansioso de declarar públicamente como lo estaría de contar lo que le susurro a mi esposa.

Sin embargo, he estado aprendiendo que para enseñar a otros a orar, uno debe proveer un ejemplo. Mucho de lo que sé acerca de la oración ha sido por escuchar a creyentes maduros conforme ellos se acercan a Dios (este método de enseñanza algunas veces se llama mimesis). Entonces, si yo blogueo o enseño, no lo hago sólo para comunicar “doctrina” sino para modelar la oración.

Déjeme compartirle algunos principios que me guían, y luego los detalles personales:

  • Yo voy al devocional repitiéndome a mí mismo, “No hay nada remotamente más urgente en mi agenda que lo que voy a hacer.” Ni predicar, ni enseñar, ni la mentoría, ni escribir.
  • Yo paso mucho de mi día preparando clases, enseñando, predicando o escribiendo. Quiero decir que, algunos días yo paso 10 horas en la Palabra. Pero no es suficiente. Algunas veces conozco a pastores que me dicen que preparar sus sermones u orar en reuniones algunas veces les da toda la nutrición espiritual que necesitan. Dios sabe, pero me mantengo dudoso acerca de si eso es suficiente. Mi tiempo devocional es “sólo para mí.” Lee el resto de esta entrada »

¡No sé que predicar el domingo se me terminó el repertorio! Por Enrique Brenes, autor invitado

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Muchas hemos escuchado la expresión “no sé que predicar el domingo, se me terminó el repertorio,” tanto de predicadores, como de pastores. Este es el segundo tema sobre “dos fuentes inagotables para tener una vida abundante en la predicación,” la primera fue “la lectura devocional de las Sagradas Escrituras,” hoy, trataremos la predicación expositiva.

No pretendo aquí describir lo que es predicación expositiva, ni cómo se hace ni cómo presentarla. Lo que quiero expresar acá es el valor que tiene la predicación expositiva en la vida del predicador y de la congregación. La predicación expositiva es una herramienta que puede echar mano el líder para bendecir, fructificar y hacer crecer a los feligreses.

Enrique Brenes

Muchas congregaciones que son alimentadas de sermones temáticos, muchas veces largos y tediosos, en donde la gente se pierde con el tema. Otros comienzan con un tema y terminan hablando de otras cosas, otros, en el desarrollo generan una serie de temas, que al final no saben terminar, o les cuesta finalizar.Predicar es un arte y una ciencia, arte porque el predicador debe tener la habilidad y don de poder construir en los oídos y ojos de sus oyentes la obra que pretende comunicar. Es ciencia porque sigue una serie de pasos lógicos y necesarios para que el oyente pueda entender a cabalidad el mensaje divino. Lo que sigue es fundamental, el predicador puede aprender hacer lo anterior a la perfección, pero si no lo hace en el poder del Espíritu Santo, no produce el resultado de Dios en los oyentes. Es simplemente una persona con mucha habilidad de comunicación, pero sin ningún respaldo de convencimiento y de crecimiento divino. Es el Espíritu Santo Dios quien hace que las personas entiendan, comprendan y crezcan, eso no es un asunto humano. Pablo en 1Corintios 3.5-8 expresa “¿Qué es, pues, Apolos? ¿Y qué es Pablo? Servidores mediante los cuales ustedes han creído, según el Señor dio oportunidad a cada uno. Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento. Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibirá su propia recompensa (su propio salario) conforme a su propio trabajo.”. El hombre es llamado a anunciar las buenas nuevas, a sembrar la semilla, pero incapaz a producir el resultado divino, como dice Marcos 4: 26-27, “…El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierra, y se acuesta de noche y se levanta de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe.”

La predicación expositiva requiere que el predicador tenga una lectura constante de las Sagradas Escrituras. La lectura devocional como vimos en la anterior exposición, lleva al pastor a tener siempre mucho material fresco para exponerlo. Así, la predicación expositiva se convierte en una fuente inagotable para la predicación y enseñanza eclesial.

La predicación expositiva requiere que el constructor bíblico, sea una persona fiel al estudio de la Palabra, decidido a pasar muchas horas en el análisis. Debe de tomar en cuenta siempre la intencionalidad del autor. La predicación expositiva demanda que el predicador sea un arqueólogo en descubrir las riquezas originales que los primeros oyentes escucharon. Pero a la vez, demanda que el pastor sea una persona muy conocedora de su cultura y contexto, para que el sermón sea entendido con oídos modernos. Un sermón efectivo que supla las necesidades de su entorno.

El uso de la predicación expositiva por parte del predicador hace que nunca le haga falta repertorio, sea para predicar o enseñar, a la congregación. No así el sermón temático, que llega a la carencia. Con el sermón expositivo el predicador tendrá toda una vida de proclamación, podrá nacer, morir, volver a nacer, etc, siempre tendrá una sermón para comunicar.

El sermón expositivo ha sido mal entendido y aplicado por mucha gente. Aunque se dijo que no se pretende entrar acá en definir lo que es sermón expositivo, pero si indicar lo mal que se entendido. Mucha gente cree que predicar expositivamente es explicar palabra por palabra, verso a verso, o la confunden en el estudio bíblico previo o la exégesis. Otros, la rehúyen por el estudio o exégesis que demanda.

Una congregación alimentada superficialmente por una mediocre “predicación expositiva,” a los años se verá el raquitismo o anemia espiritual de los miembros. Cuando esto sucede, los miembros se dan cuenta de que aquella predicación que han oído a través de los años, no ha producido el crecimiento espiritual que hubieran deseado. Es cuando gente abandonan la congregación buscando una mejor alimentación.

La predicación expositiva es una excelente herramienta, que todo predicador debe utilizarla para comunicar las verdades de Dios, al Cuerpo de Cristo y a un mundo necesitado de la verdadera vida y del amor de Dios. Por medio de la Predicación Expositiva la verdad e ideas de Dios serán proclamadas y no las del hombre. El predicador estará más comprometido a anunciar el concepto del texto y no sus propios pensamientos.

Hay sermones que son solo historias o aplicaciones, se llevan la cantidad del tiempo en eso, y el análisis del texto es superficial. En la predicación expositiva el compromiso es con el texto, no con teología de la denominación, o del magisterio. Es ahí donde los verdaderos predicadores y pastores deben de definir su lealtad, como dijeron Pedro y Juan en Hechos 4:19 “»Ustedes mismos juzguen si es justo delante de Dios obedecer a ustedes en vez de obedecer a Dios.” La predicación expositiva demanda lealtad al texto, transparencia con los feligreses y fidelidad del predicador.

Aunque se  hable de nuevas formas de comunicación del evangelio, por una sociedad nueva, cansada siempre de lo mismo, o buscando innovaciones o demande una formas de oír, que satisfagan su paladar. La exposición de la Palabra de Dios nunca podrá ser sustituida o eliminada. La palabra es la única que puede entrar donde ninguna cosa creada puede entrar. La cirugía medica, la pastilla, la terapia sicológica o siquiátrica, u alguna otra cosa podrá hacer, lo que hace la Palabra de Dios.

A modo de conclusión, leamos estos dos pasajes bíblicos: Hebreos 4:12-13 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir (juzgar) los pensamientos y las intenciones del corazón. No hay cosa creada oculta a Su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de Aquél a quien tenemos que dar cuenta.” 1 Corintios 2:12-16 “Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales. Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque son cosas que se disciernen (se examinan) espiritualmente. En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie. Porque ¿QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEÑOR, PARA QUE LO INSTRUYA? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.”

¡Voy es sábado, no sé que predicar mañana! Autor invitado, Enrique Brenes

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A través de mis años de ministerio, me he encontrado con pastores y líderes, que se han quejado de que no tienen de qué predicar. El título de esta ponencia la he escuchado muchas veces: “¡Voy es sábado, no sé que predicar mañana!”. En este momento, quisiera mencionar dos fuentes inagotables para tener una vida abundante para la predicación, una es: la lectura devocional de las Sagradas Escrituras; y otra es, la predicación expositiva. Quisiera hablar primero de la lectura devocional que todo pastor, líder y creyente debe tener.

Durante años usé muchos libros para mis momentos devocionales, poco a poco, me di cuenta de que la Biblia debía ser libro para mis tiempos íntimos con el Señor. Esta lectura lo he practicado durante muchos años. No sé cuántas veces, mi familia y yo hemos leído de Génesis a Apocalipsis. Cada vez que termino de leer la Biblia, compro otra, busca versiones modernas que no tengan anotaciones, títulos o alguna otra ayuda. Así mi lectura es más limpia y dejo que el Espíritu Santo ilumine mi mente de lo que estoy leyendo.

En mi vida ministerial, tanto de pastor como de educador bíblico-teológico me ha encontrado a muchos creyentes que no han leído ni una sola vez la Biblia. Aún estudiantes avanzados en teología, no lo han hecho, pero si son expertos en debates y cuestiones teológicas. Pero también he tropezado con pastores, líderes de diversos campos que tampoco lo han hecho.

Enrique Brenes

Muchos usan el método de abrir la Biblia al azar y leen esa lectura, mañana, pasado mañana y así sucesivamente la abren en otras partes. No estoy diciendo que esto sea malo, pues, si así se siente bien y se edifica, pues adelante, algunos alegan que esa es la forma en que el Espíritu Santo le pone hacer. Pero nunca sabrán si han leído la Biblia totalmente, la han leído en parte. Ni aquí estoy obsesionado para cumplir de leer la Biblia, de tapa a tapa. Porque quisiera sugerirle el siguiente argumento. Lee el resto de esta entrada »

¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?

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“Padre, dirígenos en la Palabra con tu Espíritu.” Así se dice al principio de los mensajes cristianos. Y de hecho, sin el Espíritu, no tenemos ninguna posibilidad de éxito.

En 1 Cor 2:14, Pablo dice: “Pero el hombre natural no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede comprender, porque se han de discernir espiritualmente” (1a Cor 2:14). Cuando el apóstol usa las palabras “espiritual” (pneumatikos) o “espiritualmente” (pneumatikōs), por lo general él habla del Espíritu de Dios, no del espíritu humano. Por lo tanto, uno podría traducirlas con el sentido de “lo que tiene que ver con el Espíritu de Dios;” el final de 2:14 es “porque se han de discernir por el Espíritu.”

Cada cristiano afirma el rol central del Espíritu en la interpretación de la Biblia. Sin embargo, hay dos modelos de “hermenéutica” que lo dejan atrás.

Modelo A dice: “Abra la Biblia, no importa dónde, no importa si ya está en el púlpito, y el Espíritu le mostrará la verdad.” En Modelo A, si alguien dice, por ejemplo, que usted descuida el contexto; que su interpretación no es correcta, entonces su respuesta es “Sí, pero ‘la letra mata.’” [1]

Modelo B es practicado por unos pocos dentro de mi sector teológico. “La hermenéutica es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método gramático-histórico tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios. Se sigue la interpretación literal de las palabras…Provee las herramientas para ser un buen intérprete de las Escrituras.” [2]  Es decir, haga esto y la palabra transformará a la grey de Dios. Si alguien habla de la importancia del Espíritu, la respuesta es, “Sí pero, es peligroso, es la tendencia de los neopentecostales.” O la respuesta es, “Bueno, no mencionamos el Espíritu Santo, sin embargo es dado por sentado.” Por favor, no lo demos por sentado.

No creo en el Modelo A, que suena sumamente espiritual, precisamente porque excluye el Espíritu: implica que no lo necesitamos durante la preparación de nuestros mensajes; el Espíritu llega solamente al último momento, cuando estamos predicando.

Pero cada vez más, también rechazo el Modelo B, el puramente “científico” y secular. Implica que la interpretación de la Palabra es algo mecánico: dé un giro a la manivela, y saldrá la verdad trasformadora. Quizás necesitamos el Espíritu al momento de “aplicar” la Biblia, pero no para interpretarla.

Busquemos el Espíritu por oración ardiente [haz clic aqui]. No podemos pedir que el Espíritu suba al bus en esta parada y que se baje en la otra. El tiene que estar presente durante todo el viaje:

la preparación,

la exégesis en su contexto,

la aplicación contemporánea,

la obediencia personal del predicador,

la proclamación y la formación de discípulos.

NOTAS:

[1] Este uso de “la letra mata” es una tergiversación clásica de un versículo de otra carta de Pablo, 2ª de Cor 3:6. En su contexto, el apóstol no habla de cómo interpretar la Biblia, sino de dos Pactos: el antiguo Pacto de la “letra,” el cual es por Moisés; el Nuevo por el Espíritu. Uno sencillamente tiene que leer 2ª Cor 3 con cuidado para ver que “la letra mata” significa “la vida bajo el Antiguo Pacto, sin el Espíritu, resulta en la muerte.”

[2] Cito esta definición de un sitio web, cuya dirección no ofrezco, pues se encuentra en varios sitios.

«¿Necesitamos el Espíritu para interpretar la Biblia?» Por Gary Shogren, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

No es suficiente leer su Biblia – debe poner atención

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La primera vez que escuché un CD de música fue a finales de 1986, en la casa de mi amigo Timoteo. Había estado fuera del país por algunos años, así que probablemente fui el último de mi círculo de amigos en escuchar uno. Tim tenía un poderoso equipo de sonido, y puso la banda Glenn Miller, un Big Band. Yo estaba impresionado.

Entonces, compré un componente para CD para nuestro estéreo, y compré unos cuantos  discos, pero me llevé una brusca sorpresa. Cuando lo puse por primera vez, escuché todos los estallidos, silbidos y arañazos que mi antiguo LP tenía. ¡Qué estafa!

Le subí el volumen a la música para que sonara más fuerte, y escuché muy atentamente. Los ruidos desaparecieron, y escuché sólo el sonido digital puro. Oh. Me fui, me puse a leer el periódico, y ocurrió nuevamente – de mi CD salían chirridos. Una vez más, escuché atentamente, y los ruidos desaparecieron.

Me tomó unos pocos minutos para darme cuenta: mi mente me había engañado.

Estaba tan acostumbrado a escuchar discos, que cuando encendí mi estéreo, el cerebro sabía cómo debía sonar la grabación. Y entonces, me alimenté con la música que yo esperaba escuchar, y no con la música que estaba sonando. En un día o dos, el efecto residual desapareció,  y ya fuera que estuviera poniendo atención o no, empezó a sonar como un CD.

¿Qué tan a menudo vemos o escuchamos lo que esperamos, en lugar de lo que está frente a nosotros?

El Salmo 1 nos dice, «Más bien, en la ley  de Jehovah está su delicia, y en ella medita de día y de noche. Es decir, leer su Biblia no es suficiente. Usted debe leerla con mucho cuidado, asegurándose que ve precisamente lo que está o lo que no está ahí. Es natural que cuando usted estudia la Biblia, su mente está lista para adelantarse – “yo ya sé lo que dice aquí” – y salta ligeramente sobre el texto. O dice, “Ah, yo ya sé lo que esto quiere decir, ¡no se piense más!” Alguna vez escuchó a alguien decir lo que esto significa. Hay que prestar atención y eso requiere tiempo y ya. A veces, nosotros los evangélicos nos quejamos que ciertas denominaciones tienen confianza en la tradición humana – sin embargo, nosotros hacemos lo mismo, en efecto. Mucho de lo que predicamos proviene de cosas hemos escuchado de otra gente, es tradición. Si decimos algo pues “todo el mundo sabe que,” buen, entonces esa es tradición.

El Espíritu Santo desea  dirigirnos, y debemos pedir conscientemente su guía cada vez que abrimos el Libro o meditamos en él. Esto es pura gracia; sin embargo, no debemos darle al Espíritu mayor responsabilidad que la que le corresponde – ¿Por qué exigir que Él nos dé un destello blanco de iluminación a aburridos estudiantes de su Palabra?

La Palabra, ¿sigue retando y sorprendíendonos con su verdad? Algunas buenas señales son, cuando leemos la Biblia y decemos, «¡Bueno, jamás he visto esto!» «¡Esto no me suena correcto!» O sencillamente, ¿Qué, qué, qué?» Quizás el Espíritu nos hace prestar atención como nunca antes. La próxima vez que vea un verso difícil («ponga la otra mejilla»; «regale su abrigo»; «dé todo por seguir a Cristo»), tómese su tiempo. Pida ayuda. No permita que sus primeras impresiones se conviertan en la Verdad.