Archive for the ‘Pecado’ Category
¿Por qué no una Nueva Iglesia de Corinto? [Estudios sobre 1a de Corintios]
Pablo era un apóstol viajero, no un pastor local. Sin embargo, tenía que tratar con los miembros de este rebaño de una manera pastoral, enseñando, animando y reprendiéndolos.
Debo admitir honestamente, que si yo hubiera sido Pablo, me habría visto groseramente tentado a abandonar la iglesia corintia, y mucho antes del 56 d.C. El hecho de que Pablo no lo hiciera da testimonio de su comprensión de lo que Dios estaba haciendo en Corinto.
Algunos eruditos han calculado que la iglesia no contaba con más de 40 miembros adultos. Considero que el número era un poco más alto: 60 miembros sería un número más adecuado, distribuidos entre 3 o 4 pequeñas congregaciones en diferentes casas. Demoró dos años fundar esa iglesia; posteriormente recibió cinco años de cuidado apostólico por parte de Pablo, luego de Apolos, casi con seguridad de Cefas/Pedro, por no hablar de Timoteo, Tito y otros miembros del equipo.
Regularmente mantuvieron correspondencia escrita con Pablo. Era una iglesia por la cual Pablo oraba ansiosamente todos los días (2 Corintios 11:28).
Sin embargo, en comparación con las otras iglesias paulinas, Corinto le dio a Pablo pobres retribuciones para la inversión que él había hecho. Él no los alaba por su trabajo evangélico como lo hace con Filipos o Tesalónica, y en 2 Corintios 10:16 puede insinuar que Corinto no había hecho mucho por evangelizar su propia región.
Ellos consumieron más recursos y energía de los que produjeron; ellos absorbieron el tiempo y la energía del apóstol mientras él debía concentrarse en las “puertas abiertas” en otros sitios (1 Corintios 16:8-9). Ellos despreciaron el trabajo de Pablo, aunque le debían su alma. Ellos se burlaron a sus espaldas de que él era crudo, simple y perdedor.
Algunos devaluaron su evangelio situándolo en segundo plano después de la filosofía popular. Ellos rechazaron por completo doctrinas apostólicas tales como la resurrección de los muertos. Eran arrogantes, jactanciosos y crueles con sus propios pobres. Ellos se justificaban a sí mismos al rechazar el matrimonio por un lado y visitar prostitutas por el otro. Se demandaban entre sí en la corte y se lanzaban insultos unos a otros.
Si Pablo fuera un pastor como nosotros, ¿no habría dejado la iglesia, atravesado la ciudad y fundado una nueva obra de Cristo a partir de cero? ¿No le diría su sentido común que si él dejaba de perder su tiempo con esos 60, podría comenzar otra obra y sobrepasar ese número en poco tiempo? ¿Por qué no invertir su tiempo en una iglesia corintia nueva?

¿La Nueva Iglesia de Corinto?
Él no habría podido hacer eso porque Cristo no se lo habría permitido. Como lo veía Pablo, esos molestos individuos no eran simplemente registros en un libro que podrían considerarse una mala inversión. Antes bien, ellos eran pueblo escogido de Dios. Y a pesar de las cosas horribles que hacían o decían, Pablo percibía que el Espíritu trabajaba en ellos y seguiría haciéndolo (1 Corintios 1:4-9).
¿Cómo puede un pastor moderno soportar meses de este tratamiento, mucho menos años? Estamos apurados por cosechar resultados que se puedan medir y vanagloriarnos de ellos frente a otros pastores. Olvidamos que Dios nunca está apurado.
¡Qué tonto sería enfurecerse contra el rebaño de Dios cuando él está alistándose para hacer una obra fresca en medio de ellos dentro de unos años!
Cuando un pastor se enoja con sus ovejas a causa de su lentitud o terquedad; cuando él las reprende por su estupidez; cuando amenaza con dejarlas; cuando las golpea con ira en vez de disciplinarlas en amor; entonces ese pastor se ha alejado del ministerio de Cristo y se ha desviado a un ministerio de la carne. Así no se puede cumplir un trabajo para Dios. Ira, impaciencia, jactancia, rudeza y sarcasmo nunca son herramientas del Espíritu de Dios.
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“¿Por qué no una Segunda Iglesia de Corinto?” por Gary Shogren, PhD en Exégesis del Nuevo Testamento, Profesor en Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
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Perdemos el tiempo si tratamos de hallar en el Nuevo Testamento una fórmula para escoger esposo o esposa. Sí, Pablo, hablándoles a las viudas, dice que “está libre para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor” (1 Cor 7:39), o sea, con tal de que sea cristiano. Lee el resto de esta entrada »
Estudios sobre 1a Corintios
Shogren, Primera de Corintios: Un Comentario Exegético-Pastoral, CLIE, 2021. De Amazon y de CLIE en versión impresa y versión digital.

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¿Quién soy yo en el Mesías?
Yo existo para glorificar a Dios,
yo siendo norteamericano, con raices bien gentiles
de Inglaterra y Suecia,
y Dios quiere que lo ame
como estadounidense-sueco-anglosajón redimido.No me envanezco por ser cristiano gentil,
no me siento mal por no ser cristiano judío.Mi identidad proviene de Cristo, el Señor de las naciones,
no de mi ADN.Así que, tanto el complejo de inferioridad,
como el de superioridad
difamarían la cruz del Salvador.
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Marco ya está a punto de tirar la toalla con esto de estar “corriendo en círculos.” Él batalla, hace promesas, jura que cambiará – y reincide en fallar. Bebe para esconder el fiasco que posee de sí mismo. Pero suponga que se desespera tanto como para pedir algo de ayuda de Dios.
¡Qué bueno! ¿No es acaso esta la respuesta? ¿Volverse a Dios por ayuda?
No exactamente. No en este caso. Así que supone que si Dios le da un refuerzo, Marco podrá partir de ahí. Pero después de que hacerlo, se prometerá a sí mismo, “Me convertiré en mejor persona de lo que he sido – ¡así en esta situación tanto Dios como yo saldremos ganando y estaremos a mano!”
Lo que Marcos necesita es una experiencia auténtica con el Dios Viviente.
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Y la version en ingles – Shogren_Running_in_Circles
¿Y si Jesús estuvo casado?
De Alexander Cabezas Mora, Teólogy y educador
¡Qué falta de respeto decir que Jesús estuvo casado…! Esta fue la reacción de la suegra de un amigo luego de enterarse por las noticias sobre el hallazgo de un pedazo de pergamino antiguo escrito en copto, del siglo IV, donde se puede leer: “Jesus y su esposa”.
La nota vuelve a encender el debate de siglos sobre el posible estado civil de Jesús. Y no es para menos. Una ligera búsqueda en la red y más de dieciocho millones artículos o anuncios relacionados, colocan el tema como noticia relevante. Esto a pesar que la investigadora Karen King de Harvard Divinity School, anunció que el documento requiere más análisis y otros expertos se mantienen escépticos.[1]
Jesús y su esposa no es algo novedoso. Algunos escritores, entre ellos novelistas, han coqueteado con la idea. Dan Brown en El Código Da Vinci, Saramago en su libro: El Evangelio Según Jesucristo y ya para el siglo III de nuestra era, algunos libros seudoepígrafas gnósticos mencionan que Jesús se casó con María Magdalena. [2] Lee el resto de esta entrada »
‘Papi, eres tú mi sacerdote?’ El rol de padre en el hogar cristiano
Sigo escuchando que el padre cristiano es el sacerdote de la familia. Por otro lado, yo busco en las Escrituras y no puedo encontrar ningún mandamiento para que él sea un sacerdote; alguna indicación que el padre realice las responsabilidades esenciales de un sacerdote; algún indicio que el padre es un sacerdote en alguna forma en que la madre no lo es. Predicadores y blogueros tienen unos pocos versículos para respaldar la enseñanza del padre como sacerdote, pero cuando yo los busco, la doctrina me parece importada a la Escritura. Lee el resto de esta entrada »
¡Auxilio! Tengo pecado recurrente
Ofrezco un libro gratuito sobre el cristiano y la adicción, aquí. Gary S. Shogren, Corriendo en Círculos: Como encontrar libertad del comportamiento adictivo
La Biblia dice: si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas (2ª de Cor 5:17). Así que, cuando vinimos a Cristo, experimentamos rápidos cambios en nuestra conducta. La gente nos decía, “Has cambiado, eres diferente.” Diferente, sí: pero no nos volvimos perfectos, aún no. Es por esto que la Biblia nos dice que debemos batallar contra el pecado, todos los días, cada hora y minuto.
Cada rato, celebramos la Cena del Señor. Conforme nos preparamos a nosotros mismos, nos dijeron que revisáramos nuestros corazones y confesáramos cualquier pecado para que no tomáramos parte “de manera indigna” (1 Cor 11:27 NVI). Por favor, en este momento piense la última vez que participó en la Cena, y en lo que le dijo al Señor en ese momento.
Algunos de nosotros dijimos, “Señor, perdóname: Yo he cometido un poco del pecado A, un poco del pecado B, mucho del pecado C, nada del pecado D, pero algo del pecado E. Por favor límpiame.”
Algunos otros dijimos algo como esto: “Señor, he cometido pecado A, y otras cosas, pero más que todo, este pecado A. Y el otro mes, cuando celebramos la Cena del Señor, yo también confesé que había caído en ese pecado particular. Y el mes anterior. Lee el resto de esta entrada »
“Dietrich Bonhoeffer: la gracia barata,” por Alexander Cabezas Mora
El 9 de abril de 1945, se recuerda la muerte de Dietrich Bonhoeffer, quien en vida fue pastor y teólogo de la iglesia luterana de Alemania.
Este erudito, quien se ordenó y se doctoró a sus 21 años, escritor de varios libros; se le conoce por su coraje y compromiso cristiano. Cuando la Iglesia Católica guardó silencio y las iglesias cristianas protestantes se mantuvieron al margen promoviendo la “neutralidad” ante el régimen tirano y déspota que pretendía levantar Hitler, Bonhoeffer consecuente con su discurso, levantó su voz.
Tuvo la oportunidad de quedarse en los Estados Unidos en medios los albores que pronosticaban una Guerra Mundial. No obstante, prefirió regresar a su amada tierra a cuidar del rebaño que Dios le había entregado. Estuvo a cargo de un seminario que fue clausurado por la Gestapo. Se le prohibió hablar y enseñar, pero obediente a su llamado continuó sus labores de manera clandestina.
Pasó sus dos últimos años de vida en una cárcel en Berlín, acusado por participar en un complot para ajusticiar a Hitler. Esperando su sentencia final, se dedicó a producir varios de sus libros que hoy conocemos.
Entre sus libros sobresale: “El Costo del Discipulado”. La tesis de esta obra es una exposición a la luz del Sermón del Monte en Mateo capítulo cinco. Su argumento, evidenciar lo que significa profesar una fe abstracta, legalista y desencarnada del verdadero compromiso y la transformación que exige Jesús como el corazón del Reino de Dios para sus seguidores.
Una fe que no toca el alma ni la consciencia, un cristianismo sin Cristo y sin cruz, es una fe estéril, inútil y hueca porque al final no es sostenible. A esto Bonhoeffer llamó: “la gracia barata, enemigo mortal de la iglesia”.
«La gracia barata es la predicación del perdón sin requerir arrepentimiento, el bautismo sin la disciplina de la iglesia, la Comunión sin la confesión, la absolución sin la confesión personal. La gracia barata es la gracia sin discipulado, la gracia sin la cruz, la gracia sin Jesucristo, vivo y encarnado» (pág.16).
A 73 años de que este pastor escribiera estas palabras, en un contexto de tribulación por defender su posición, es triste reconocer que en la actualidad algunos sectores caminan por este mismo sendero que pretende abaratar la fe.
Se vuelve barata cuando se ofrece como producto de consumo para satisfacer a las masas que buscan un mensaje acomodado a la realidad de sus deseos personales.
Cuando se ofrece como espectáculo para un público que desea que se le endulce los oídos y se le prometa estabilidad para su “Statu Quo” y cuando se promueve la identidad de ser hijo o hija de Dios como una garantía para reclamar las promesas materiales a cambio de una módica suma o transacción monetaria que algunos llaman: “La ley de la siembra y la cosecha”, o el “pacto con Dios.”
Hace poco tiempo observaba a un tele-evangelista latinoamericano. Este enseñaba, (si es que se puede llamar enseñanza), que debíamos reclamarle a Dios por cualquier necesidad material existente y pedirle por el carro de nuestros sueños como un derecho adquirido por ser sus hijos.
En sus 30 minutos de exposición en ningún momento hizo mención a otros elementos presentes en el mensaje apostólico, tal como la justicia, la responsabilidad, la obediencia, el arrepentimiento y el seguimiento como parte integral del discipulado que Jesús vivió y encarnó.
Estos promotores de estas corrientes corren el peligro de estar enseñando falsas enseñanzas y por ende, reducir el mensaje a migas espirituales. Razón tenía Bonhoeffer al afirmar que la “gracia barata es el enemigo mortal de la iglesia”.
La pasada conferencia mundial Lausana III celebrada en la Cuidad del Cabo en Sudáfrica, se pronunció en contra de la mala interpretación bíblica y hasta la manipulación que se ha hecho para alimentar el materialismo. Uno de los expositores mencionó en su discurso titulado: “Dios promete bendecir a su pueblo”, puntualizó que el evangelio de la prosperidad distorsiona la bendición en el sentido que sólo lo ubica como bendición material.
Otros comentarios en Lausana III fueron: “No podemos utilizar la opción de comprar la gracia de Dios y esto es lo que hace el evangelio de la prosperidad…” «Dar es parte de nuestra adoración, pero el evangelio de la prosperidad hace que el dar sea una actividad transaccional», comentó otro expositor africano y puntualizó: “A los creyentes se les enseña que cuando hacen una ofrenda a Dios pueden esperar una rentabilidad determinada. Pero Dios bendice de acuerdo con su sabiduría y no necesariamente con la riqueza material.”
Como creyentes no podemos permanecer callados ante estas falsas enseñanzas que continúan
permeando a la iglesia, encarecen la fe, pero lo más preocupante es que continúan arrastrando a miles de seguidores a beber de estas aguas turbias e ilusorias. Bonhoeffer no calló porque reconoció que su deber como discípulo del Señor era pronunciarse. ¿Acaso Dios espera algo menos de cada uno de nosotros hoy en día?
Nuestro autor invitado es Alexander Cabezas Mora, Miembro del equipo coordinador de la FTL, Núcleo Costa Rica; Coordinador del Programa de Certificado en Niñez Integral de ESEPA
Cómo tengo mis Devociones
Parte de mi crianza fue aprender a mantener los límites entre los asuntos privados, asuntos de familia, e información pública. Cuando preguntaba a mis padres acerca de lo que estaban hablando, algunas veces escuché, “Bueno, no te concierne.” Nada rudo, como “no es de tu incumbencia ,” no “tú no entenderías.” Sólo, “si necesitaras saberlo, te lo diríamos.” Es el polo opuesto a Facebook, Twitter y la cultura autoreveladora en la cual vivimos ahora. Eso probablemente explica mi reticencia a compartir los detalles de mi vida devocional privada, la cual estoy tan ansioso de declarar públicamente como lo estaría de contar lo que le susurro a mi esposa.
Sin embargo, he estado aprendiendo que para enseñar a otros a orar, uno debe proveer un
ejemplo. Mucho de lo que sé acerca de la oración ha sido por escuchar a creyentes maduros conforme ellos se acercan a Dios (este método de enseñanza algunas veces se llama mimesis). Entonces, si yo blogueo o enseño, no lo hago sólo para comunicar “doctrina” sino para modelar la oración.
Déjeme compartirle algunos principios que me guían, y luego los detalles personales:
- Yo voy al devocional repitiéndome a mí mismo, “No hay nada remotamente más urgente en mi agenda que lo que voy a hacer.” Ni predicar, ni enseñar, ni la mentoría, ni escribir.
- Yo paso mucho de mi día preparando clases, enseñando, predicando o escribiendo. Quiero decir que, algunos días yo paso 10 horas en la Palabra. Pero no es suficiente. Algunas veces conozco a pastores que me dicen que preparar sus sermones u orar en reuniones algunas veces les da toda la nutrición espiritual que necesitan. Dios sabe, pero me mantengo dudoso acerca de si eso es suficiente. Mi tiempo devocional es “sólo para mí.” Lee el resto de esta entrada »





