Archive for the ‘Cuerpo de Cristo’ Category
El Día del Señor, el Día del Señor Jesucristo – ¿hay una diferencia?
Pablo escribe en 1ª de Corintios 1:6-8 –
…se ha confirmado en ustedes nuestro testimonio acerca de Cristo, de modo que no les falta ningún don espiritual mientras esperan con ansias que se manifieste nuestro Señor Jesucristo. Él los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de nuestro Señor Jesucristo.
Es decir, Pablo usa el final de este siglo, específicamente el día de nuestro Señor Jesucristo, para demostrar que ellos ahora procuran la santidad. Esta frase es una reelaboración paulina del tradicional “día de Yahvé” (o simplemente “el día”; en hebreo el Yom Yahvé/יום יהוה) del Antiguo Testamento (ver Isaías 13:6, 9: Joel 2:1, 11, 31, 3:14; Amos 5:18; Sofonías 1:7). Ese era el día tanto de salvación como de juicio; dicha frase se adopta en el Nuevo Testamento y se convierte en un componente del evangelio cristiano.
El Nuevo Testamento usa varias combinaciones: “aquel día” (Mateo 7:22, 2 Tes 2:3, 2 Tim 1:18, 4:8), “el día” (2 Tes 1:10, 1 Cor 3:13, Heb 10:25), “el día de ira” (Rom 2:5, además 2:16), “el día de Jesucristo” (Fil 1:6), “el día de Cristo” (Fil 2:16), “el día del Señor” (1 Cor 5:5, 1 Tes 5:2, 2 Tes 2:2, 2 Pedro 3:10), “el día de Dios” (2 Ped 3:12, Apoc 16:14).
La variedad de términos no nos lleva a encontrar un significado distinto para cada uno, como si el Día de Cristo, el Día de Cristo Jesús, y el Día de Jesucristo se refirieran a diferentes días. Este es un error particularmente de
los dispensacionalistas, cuya hermenéutica se inclina a hacer distinciones muy finas entre expresiones semánticamente variadas. Por lo que la Biblia Anotada de Scofield (ed. 1983, p. 1169; igualmente Chafer), dice: “El ‘día de Cristo’ se relaciona enteramente con la recompensa y bendición de los santos en la venida de El, así como ‘el día del Señor’ corresponde al juicio.” Parte del problema tiene que ver con la interpretación incorrecta del Día de Yahvé, el cual podía relacionarse con bendición o con condenación en el Antiguo Testamento, depende del contexto. Lo que es mas, la única referencia a “el día del Señor” en las cartas corintias (1 Cor 5:5) tiene que ver con los tratos de Cristo con la iglesia, no con el mundo. Es mas sensible seguir la tendencia del Nuevo Testamento de atribuir los hechos de Yahvé al Señor Jesús (ver Juan 5:27; nótese el uso de Isaías 6:10 en Juan 12:40-41; Joel 2:32 en Rom 10:13). Mejor esto que estipular que habrá hasta cinco días escatológicos.
Pues todas estas frases se refieren a la venida de Cristo al fin del siglo, y no antes de la tribulación, veo ninguna evidencia aquí de un rapto secreto antes de la tribulación, una doctrina popular que no veo en la Biblia. Ver AQUI y ACA.
Todo para decir que, el Día de Yahvé se ha “cristologizado” con el Día del Señor Jesucristo porque como Creador y Salvador el es quien trae el juicio y la salvación final.
«El Día del Señor, el Día del Señor Jesucristo – ¿hay una diferencia?» por Gary S. Shogren, Ph.D, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
La profecía cristiana y el canon en el siglo segundo: Una respuesta a B. B. Warfield
Originalmente publicado en el Journal of the Evangelical Society y ahora en Strangers to Fire: When Tradition Trumps Scripture. Se puede descargarlo Shogren_La profecia cristiana y el canon en el siglo II; en inglés Prophecy in the 2d cent church. Para entender el rol de la iglesia catolica con respecto al tema, es bueno leer de antemano «La Influencia de Roma y la Doctrina Evangélica.» Como veremos abajo, la iglesia «católica», es decir ortodoxa, defendió la inspiración del Antiguo Testamento o Tanaj. También sugiero mi artículo «El Don de Lenguas en la Iglesia del Siglo Segundo: una respuesta a Cleon Rogers.»
B.B Warfield publicó su investigación Counterfeit Miracles (Milagros Falsificados) bajo presión, por un lado, por las afirmaciones católicas sobre los milagros eclesiásticos y, por otro lado, por el frío racionalismo característico de la época. Él deseaba hacer valer la supremacía de las Escrituras sobre las falsas afirmaciones de los milagros y por medio de eso robarles a los modernistas sus municiones contra la realidad sobrenatural. En ese contexto, Warfield trató la profecía y cómo un cristiano reformado debería considerar ese don como algo del pasado (es decir, extinto).
Warfield propuso una conexión entre la terminación del canon cristiano y el eclipse del carisma profético al término del siglo primero. Él dependía de dos pruebas subyacentes:
- La teológica: Warfield empleó un argumento a priori de que la continuación de la profecía es inconsistente con la revelación concluida del Nuevo Testamento. Dios ha hablado por medio de los apóstoles y no ha proporcionado ninguna nueva palabra para la iglesia:
Porque Cristo es todo en todos, y toda su revelación y redención de igual forma se resumen en Él, sería inconcebible ya sea que la revelación o las señales que la acompañan continuaran después de que se completara esa gran revelación con las obras que se le atribuyen…” [1]
- La histórica: Warfield mantenía que a la profecía contemporánea le hace falta el testimonio de la iglesia posapostólica.
Fundamentarse en el cierre del canon era su punto central, Warfield ofreció una fecha más temprana y más definida que la de otros “cesacionistas”. Lee el resto de esta entrada »
¿Servimos al Señor por la Ley o en el Espíritu Santo?
El Señor anunció, «viene la hora cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre» (Juan 4:21). Qué increible, entonces, que tantos creyentes quieren regresar al altar de Jerusalén, y tratan de buscar la justicia por medio de la Torá, en vez de vivir por el Espíritu de Dios. Aquí está una cita valiosa del libro de Charles Leiter “La Ley de Cristo”, que básicamente es una colección de versículos bíblicos.
«Es muy significativo que en el Nuevo Testamento, el pecado NO es definido principalmente en términos de violar una lista de prohibiciones, sino en términos de dañar, entristecer, resistir (Hechos 7:51), mentir (Hechos 5:3), poner a prueba (Hechos 5:9), insultar (Hebreos 10:29), blasfemar (Mateo 12:31-32), y ofender de otras maneras a una Persona viviente – el Espíritu Santo.
«Por otro lado, la vida piadosa es definida en términos de vivir en el Espíritu (Gálatas 5:25), andar en el Espíritu (Gálatas 5:25), ser guiado por el Espíritu (Romanos 8:14), producir el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22), ser lleno del Espíritu (Efesios 5:18), sembrar para el Espíritu (Gálatas 6:8), regocijarse en el Espíritu (Lucas 10:21), abundar en la esperanza por el poder del Espíritu (Romanos 15:13), orar en el Espíritu (Efesios 6:18), adorar en el Espíritu (Filipenses 3:3), estar en el Espíritu (Apocalipsis 1:10; Lucas 2:27), hablar con las palabras enseñadas por el Espíritu (Lucas 12:12; Hechos 6:10; 1 Corintios 2:13), obedecer las restricciones puestas por el Espíritu (Hechos 16:6-7), ser consolado por el Espíritu (Hechos 9:31), servir en lo nuevo del Espíritu (Romanos 7:6), pensar en las cosas del Espíritu (Romanos 8:5), hacer morir las acciones carnales por el poder del Espíritu (Romanos 8:13), ser fortalecido por el Espíritu (Efesios 3:16), conservar la unidad del Espíritu (Efesios 4:3), amar en el Espíritu (Colosenses 1:8), tener el gozo del Espíritu (Hechos 13:52; Romanos 14:17; 1 Tesalonicenses 1:6), con el poder del Espíritu guardar la preciosa enseñanza que se te ha confiado (2 Timoteo 1:14), predicar el evangelio por el poder del Espíritu (1 Pedro 1:12), echar fuera demonios por el Espíritu (Mateo 12:28), y prestar atención a lo que el Espíritu dice (Apocalipsis 2:7,11, 17, 29; 3:6, 13, 22).
«A estos versículos, se pueden agregar muchos más. No es sorprendente, entonces, que Pablo en 2 Corintios 3 se refiera al Nuevo Pacto entero como ‘el ministerio del Espíritu’ (2 Corintios 3:8).”
Del libro de Charles Leiter, The Law of Christ, disponible en Amazon.com
Reseña de MacArthur, Fuego Extraño, por Craig Keener
Le invitamos que haga clic a «suscripción por correo electrónico» al lado derecho.
Reseña de Fuego Extraño: El peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, de John MacArthur. Reseña por Craig Keener. Entre muchos libros, el Dr. Keener es el autor del Comentario del contexto cultural de la Biblia: Nuevo Testamento. Originalmente publicado en inglés en la revista Pneuma, 15 de noviembre 2013, http://pneumareview.com/john-macarthurs-strange-fire-reviewed-by-craig-s-keener/
Ahora esta reseña se publica en mi libro nuevo, El don del Espíritu Santo y su poder en la Iglesia, de CLIE.
[Nota: En América Latina usamos el término “carismático” para denominar a los católicos quienes tienen una orientación pentecostal. Keener y MacArthur lo usan con su sentido en inglés, de gente de cualquier denominación con una orientación pentecostal.]
Mientras que ofrece algunos puntos muy necesarios, Fuego Extraño de John MacArthur desafortunadamente extrapola de esos puntos a un “movimiento” completo. Como señalo más adelante, también creo que MacArthur suprime algo de la verdad bíblica sobre la base de una doctrina posbíblica, el mismo delito del que acusa a otros.
Sin embargo, hay mucho que se puede aprender de sus críticas; él ha traído de nuevo a nuestra atención algunos errores serios contra los cuales deben estar en guardia las iglesias carismáticas. Yo empiezo con algunos puntos de coincidencia en el libro y luego paso a puntos donde creo que MacArthur ha sobrepasado claramente los límites de la razón y civismo cristianos; ahí mi tono no puede ser tan conciliatorio.
Introducción
En el lado positivo, abordado primero en esta reseña, Fuego Extraño critica enérgicamente algunos puntos que han requerido censura muy pública. En este sentido, incluye algunos elementos que podríamos incluso llamar proféticos (aunque MacArthur mismo aborrecería la etiqueta). De hecho, aquellos que han abusado groseramente de la etiqueta carismática nos han intimidado a veces a nosotros los carismáticos acerca de la etiqueta, aunque afirmamos y practicamos los dones espirituales, algo que la Escritura enseña. Lee el resto de esta entrada »
Amigo de Cristo = Amigo de todo su pueblo
¿Ha conocido al tipo? Él que dice:
Sí, yo soy un seguidor de Jesús, pero yo no voy a la iglesia. Yo paso tiempo con mis amigos cristianos, oramos juntos, hablamos alrededor de un café, discutimos la Biblia, tenemos un compromiso de rendirnos cuentas unos a otros. Estos individuos son mi “iglesia.” Y ellos son más serios acerca de su fe que los miembros regulares de la iglesia. ¿No cumple esto las expectativas de Dios de que yo me reúna con otros creyentes?
Primero que nada, claro que sí, reúnase con otros creyentes. La iglesia no es lo que hacemos el domingo en la mañana. El otro lado, es que la iglesia debe incluir una reunión regular, abierta, con todo tipo de creyentes que se juntan a una hora y lugar predeterminado. Reunirse con un amigo requiere una invitación especial; todos están invitados a la reunión de la iglesia.
Los sociólogos y los estudiosos de la química cerebral han probado que, no importa qué tan amplios de mente creamos que somos, tendemos a buscar “cada quien a su cada cual”. No está en nuestra naturaleza el sentirse confortable alrededor de gente de diferentes personalidades o educación o política o nivel de celo espiritual, y nuestro cerebro está cableado para resistir la diversidad. Esta es la razón por la cual es una constante batalla el que cualquier grupo sobreviva sin dividirse en grupitos o separarse. Es un milagro, literalmente, el que cualquier iglesia pueda mantenerse unida.
En la iglesia te encuentras con aquellos que te agradan, y con aquellos que no, con personas que menosprecias y con personas con las cuales conectas. Cuando te alejas de una asamblea heterogénea (Iglesia Comunitaria, supongamos) en inviertes tu energía en personas que son como tú (la Iglesia Santa Cafetería, digamos), estás cerniendo al pueblo de Dios y seleccionando aquellos con los cuales tienes empatía. Y es en este punto que Lee el resto de esta entrada »
Cuando el líder quiere descansar, y no puede
El relato de un cierto día en la vida del Señor, me impacta de manera muy profunda. Según Mateo 14 = Marcos 6:30-44 = Lucas 9:10-17, Jesús escucha de la muerte de su primo y precursor, Juan el Bautista. Al recibir la noticia, él busca un lugar solitario para pasar tiempo con sus discípulos, muchos de los cuales, también habían seguido a Juan:
El les dijo: “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, y ni siquiera tenían oportunidad para comer.”
Pero, ¿qué pasa? Tratan de escapar de las multitudes en la famosa barquita, pero la gente arruina el plan, “corrieron allá a pie de todas las ciudades y llegaron antes que ellos” (Marcos 6:33). ¡Qué presión, poder escapar con éxito de la multitud por un momento, solo para mirarla corriendo por la orilla del lago! Sin embargo, a pesar de todo, Jesús tiene misericordia de ellos y no huye: les enseña, los sana y luego hace el milagro de alimentar a los 5.000+.
Enseguida, Jesús envía a los Doce en la barca, y despide a la multitud, y finalmente, sube a la colina para orar solo, hasta la “cuarta vigilia” (hasta 3-6 am). Y es así como, Jesús ve a sus discípulos, luchando contra el viento, y se dirige hacia allá, para estar con ellos, andando sobre del agua.
Contando, lleva casi 24 horas sin dormir, y recordemos que Jesús vivió con todas las condiciones de un ser humano, sin utilizar poderes especiales como algún “Superman”.
Esta suma de eventos me proporcionan varias lecciones:
- Es importante descansar y enseñar, pero es más importante vigilar y orar. El ministerio de Jesús es un ministerio saturado con oración; igual el de los Doce en Hechos 6:4 – “Y nosotros persistiremos en la oración, y en el ministerio de la palabra.” No es suficiente tener oraciones de “calidad” – la cantidad también importa. Además, es legítimo y recomendable buscar soledad para orar, a pesar de nuestro, saturado, calendario. Conocer la voluntad de Dios y no perderse inmerso en el servicio, también es un reto. Se necesitan tiempos de reposo, soledad, ayuno, oración, lectura de la Palabra, meditación, humildad, reflexión y transformación.
- Aunque estemos cargados de sufrimiento emocional, somos sanadores y maestros del rebaño. Me acuerdo de un momento en mi vida, hace muchos años, cuando recibí la noticia de que mi padre estaba a punto de morir, yo tenía que ir a su encuentro, y el vuelo salía unas horas más tarde. Pero primero, con apoyo de mi asistente, fui para enseñar una clase sobre las cartas de Pablo.
- Aún cuando tengamos nuestras preocupaciones, somos responsables de cuidar a nuestros compañeros. No podemos sentarnos en paz sobre la montaña, mientras ellos están luchando en su barca en contra del viento y con falta de fe.
- Jesús salió de la barca, y encontró a la multitud, una vez más, demasiado demandante. En esa situación, es probable que a mí, me hubiera sobrepasado. No obstante; perder la paciencia con los corderos, nunca es una opción.
- Finalmente, hay un punto que también me afecta de manera muy personal, se trata de que yo disfruto sumamente la privacidad, la soledad y también de la incomunicación. Cierto que estos son derechos legítimos para obtener momentos de paz, descanso y oración, que recomiendo a todos. Sin embargo, es imperativo balancear esta necesidad con nuestro compromiso con el rebaño, con sus temores y sus necesidades.
Busquemos siempre que Dios nos dé la fortaleza para vivir como hizo nuestro ejemplo, Jesucristo.
«Cuando el líder quiere descansar, y no puede,» por Gary Shogren, PhD en Exégesis del Nuevo Testamento, Profesor en Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
Si no tenemos que diezmar, entonces, ¿qué debemos hacer?
Por favor leer las tres entradas sobre el diezmo en este blog antes de comentar sobre nuesta posición sobre él
Durante su tercer viaje misionero, Pablo fue a Jerusalén para entregar un gran donativo a la iglesia, con el fin de aliviar el sufrimiento de los cristianos pobres. Se menciona la oferta en 1-2 Corintios, en Romanos y en los Hechos, y es el tema principal del famoso pasaje sobre la mayordomía en 2 Co 8-9 y aquí en 1 Cor 16:
En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la misma manera que ordené a las iglesias de Galacia. El primer día de la semana, cada uno de vosotros guarde algo en su casa, atesorando en proporción a cómo esté prosperando [1], para que cuando yo llegue no haya entonces que levantar ofrendas. Cuando yo esté allí, enviaré a los que vosotros aprobéis por cartas, para llevar vuestro donativo a Jerusalén. Y si conviene que yo también vaya, ellos irán conmigo. (1 Cor 16:1-4 RVA)
¿Que enseña el NT acerca de la mayordomía? Debemos hacer las siguientes distinciones:
1. “No” al diezmo. El Nuevo Testamento no enseña en ningún sitio que los cristianos diezmen, es decir, consagren un 10% a la iglesia local. 1 Cor 16:1 no dice “un porcentaje fijo conforme a sus ingresos.” [Vea abajo] Si los cristianos quieren defender la doctrina del diezmo, tendrían que restringirse al Antiguo Testamento y también probar que tal practica del antiguo pacto es obligatoria para los cristianos de hoy. Además, tienen que seguir el diezmo bíblico cómo los Israelitas lo observaron: un 23.3%, no un 10%. La persona de hoy quien pretenda «diezmar» un mero 10% Lee el resto de esta entrada »
Vertientes teológicas que explican el poder en la iglesia
Nuestro escritor invitado es mi buen amigo, el Rev. Antonio Siles, M.A., Costa Rica
Introducción:
El tema del poder en la iglesia latinoamericana ha sido tratado de forma abundante por los mejores representantes del quehacer teológico de nuestro continente. En su acercamiento estos autores han levantado su voz para hacer conciencia al resto de la comunidad de fe en cuanto la responsabilidad de la iglesia en tanto que actora dentro de la intrincada red de relaciones y fuerzas que llamamos sociedad, de ser fermento en la masa y cumplir así con la Misio Dei. En lo personal me parece que en estos trabajos, el tema del poder se aborda más en términos de la participación de la iglesia en el escenario de la política. De ahí que, en mi opinión, hablar de poder es hablar de influencia de las comunidades de fe en su entorno relacional y estructural en lo que a decisiones políticas se refiere, o al menos en cuanto a la participación de los creyentes en la gestión comunal.
Es por esto que en este artículo voy a acercarme al tratamiento que se ha hecho de la idea del poder desde la óptica de un congregante Lee el resto de esta entrada »
¿Por qué no una Nueva Iglesia de Corinto? [Estudios sobre 1a de Corintios]
Pablo era un apóstol viajero, no un pastor local. Sin embargo, tenía que tratar con los miembros de este rebaño de una manera pastoral, enseñando, animando y reprendiéndolos.
Debo admitir honestamente, que si yo hubiera sido Pablo, me habría visto groseramente tentado a abandonar la iglesia corintia, y mucho antes del 56 d.C. El hecho de que Pablo no lo hiciera da testimonio de su comprensión de lo que Dios estaba haciendo en Corinto.
Algunos eruditos han calculado que la iglesia no contaba con más de 40 miembros adultos. Considero que el número era un poco más alto: 60 miembros sería un número más adecuado, distribuidos entre 3 o 4 pequeñas congregaciones en diferentes casas. Demoró dos años fundar esa iglesia; posteriormente recibió cinco años de cuidado apostólico por parte de Pablo, luego de Apolos, casi con seguridad de Cefas/Pedro, por no hablar de Timoteo, Tito y otros miembros del equipo.
Regularmente mantuvieron correspondencia escrita con Pablo. Era una iglesia por la cual Pablo oraba ansiosamente todos los días (2 Corintios 11:28).
Sin embargo, en comparación con las otras iglesias paulinas, Corinto le dio a Pablo pobres retribuciones para la inversión que él había hecho. Él no los alaba por su trabajo evangélico como lo hace con Filipos o Tesalónica, y en 2 Corintios 10:16 puede insinuar que Corinto no había hecho mucho por evangelizar su propia región.
Ellos consumieron más recursos y energía de los que produjeron; ellos absorbieron el tiempo y la energía del apóstol mientras él debía concentrarse en las “puertas abiertas” en otros sitios (1 Corintios 16:8-9). Ellos despreciaron el trabajo de Pablo, aunque le debían su alma. Ellos se burlaron a sus espaldas de que él era crudo, simple y perdedor.
Algunos devaluaron su evangelio situándolo en segundo plano después de la filosofía popular. Ellos rechazaron por completo doctrinas apostólicas tales como la resurrección de los muertos. Eran arrogantes, jactanciosos y crueles con sus propios pobres. Ellos se justificaban a sí mismos al rechazar el matrimonio por un lado y visitar prostitutas por el otro. Se demandaban entre sí en la corte y se lanzaban insultos unos a otros.
Si Pablo fuera un pastor como nosotros, ¿no habría dejado la iglesia, atravesado la ciudad y fundado una nueva obra de Cristo a partir de cero? ¿No le diría su sentido común que si él dejaba de perder su tiempo con esos 60, podría comenzar otra obra y sobrepasar ese número en poco tiempo? ¿Por qué no invertir su tiempo en una iglesia corintia nueva?

¿La Nueva Iglesia de Corinto?
Él no habría podido hacer eso porque Cristo no se lo habría permitido. Como lo veía Pablo, esos molestos individuos no eran simplemente registros en un libro que podrían considerarse una mala inversión. Antes bien, ellos eran pueblo escogido de Dios. Y a pesar de las cosas horribles que hacían o decían, Pablo percibía que el Espíritu trabajaba en ellos y seguiría haciéndolo (1 Corintios 1:4-9).
¿Cómo puede un pastor moderno soportar meses de este tratamiento, mucho menos años? Estamos apurados por cosechar resultados que se puedan medir y vanagloriarnos de ellos frente a otros pastores. Olvidamos que Dios nunca está apurado.
¡Qué tonto sería enfurecerse contra el rebaño de Dios cuando él está alistándose para hacer una obra fresca en medio de ellos dentro de unos años!
Cuando un pastor se enoja con sus ovejas a causa de su lentitud o terquedad; cuando él las reprende por su estupidez; cuando amenaza con dejarlas; cuando las golpea con ira en vez de disciplinarlas en amor; entonces ese pastor se ha alejado del ministerio de Cristo y se ha desviado a un ministerio de la carne. Así no se puede cumplir un trabajo para Dios. Ira, impaciencia, jactancia, rudeza y sarcasmo nunca son herramientas del Espíritu de Dios.
Entradas relacionadas:
“¿Por qué no una Segunda Iglesia de Corinto?” por Gary Shogren, PhD en Exégesis del Nuevo Testamento, Profesor en Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
Las ovejas y las cabras un domingo por la mañana [Estudios sobre 1ª de Corintios]
Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, separará a la gente así como el pastor aparta las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Luego el Rey dirá a los de su derecha,
Vengan, benditos de mi Padre; tomen su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque yo estuve solo y me sentí como extranjero pero ustedes me hicieron sentir bienvenido; estuve confundido y ustedes me aclararon las cosas; la vida me derribó y ustedes me levantaron; yo era desconocido y ustedes me llamaron por mi nombre.
Entonces los justos contestarán, “Señor, ¿cuándo te vimos solo y como extranjero y te recibimos; confundido y te aclaramos las cosas; derribado y te levantamos; desconocido y te llamamos por tu nombre?”
El Rey responderá,
Un domingo por la mañana visité tu iglesia disfrazado. Lee el resto de esta entrada »






