Razon de la esperanza

La verdad de Dios para el pueblo de Dios

Archive for the ‘Hechos de los Apóstoles’ Category

Si no tenemos que diezmar, entonces, ¿qué debemos hacer?

Por favor leer las tres entradas sobre el diezmo en este blog antes de comentar sobre nuesta posición sobre él

Durante su tercer viaje misionero, Pablo fue a Jerusalén para entregar un gran donativo a la iglesia, con el fin de aliviar el sufrimiento de los cristianos pobres. Se menciona la oferta en 1-2 Corintios, en Romanos y en los Hechos, y es el tema principal del famoso pasaje sobre la mayordomía en 2 Co 8-9 y aquí en 1 Cor 16:

En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la misma manera que ordené a las iglesias de Galacia.  El primer día de la semana, cada uno de vosotros guarde algo en su casa, atesorando en proporción a cómo esté prosperando [1], para que cuando yo llegue no haya entonces que levantar ofrendas. Cuando yo esté allí, enviaré a los que vosotros aprobéis por cartas, para llevar vuestro donativo a Jerusalén. Y si conviene que yo también vaya, ellos irán conmigo. (1 Cor 16:1-4 RVA)

15440283-iglesia-plato-de-la-ofrenda-con-alguna-moneda-en-que¿Que enseña el NT acerca de la mayordomía? Debemos hacer las siguientes distinciones:

1. “No” al diezmo. El Nuevo Testamento no enseña en ningún sitio que los cristianos diezmen, es decir, consagren un 10% a la iglesia local. 1 Cor 16:1 no dice “un porcentaje fijo conforme a sus ingresos.” [Vea abajo] Si los cristianos quieren defender la doctrina del diezmo, tendrían que restringirse al Antiguo Testamento y también probar que tal practica del antiguo pacto es obligatoria para los cristianos de hoy. Además, tienen que seguir el diezmo bíblico cómo los Israelitas lo observaron: un 23.3%, no un 10%. La persona de hoy quien pretenda «diezmar» un mero 10% Lee el resto de esta entrada »

Estudios sobre 1a Corintios

El sábado: una teología del descanso en la vida del pueblo de Dios

Por invitado especial Rev. Antonio Siles, M.A.

El punto de partida para nuestra consideración de la importancia del descanso y de la justificación del mismo en la vida del pueblo de Dios, y en particular del pastor, es la noción de Dios como creador de todo cuanto existe y al mismo tiempo de su intención de proteger del orden creado.[i] Así, quiero proponer la siguiente declaración: “El Señor nos creó y él quiere que vivamos de tal manera que cuidemos el mundo y nos cuidemos a nosotros mismos”.[ii]

La teología del descanso en el A.T.

Debemos iniciar con la institución del sábado. Es posible que la palabra castellana sábado se derive del término hebreo shabát que significa “cesar, suspender, parar”.[iii] De ahí que sábado significaría “el día en el que cesa todo trabajo”, así el mandato dado por Dios al respecto fue: “seis días trabajarás, y al séptimo descansarás”. Lee el resto de esta entrada »

El mesianismo en la iglesia de hoy – Parte II

Hablaremos de unas cuestiones teológicas con respecto a algunos grupos mesiánicos (el lector debe leer Parte I de este blog, AQUI, donde hablamos de los varios corrientes mesiánicos).

Por un lado, debemos admitir que los cristianos judíos en la época apostólica vivieron como judíos mesiánicos. Hasta cierto punto, asistieron a la sinagoga, fueron al templo para orar, y evitaron la comida impura.

La división que yo sigo, cuál es saludable y cuál no lo es: ¿El grupo dice o implica que hay algún beneficio espiritual por seguir la cultura o ley judía? Si la respuesta es sí, es un peligro. Derivo esto del Nuevo Testamento.

Pensemos en dos asuntos: la salvación, y la santificación.

Salvación:

Hechos 15:1, 5 – “Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos…Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.”

Es decir, algunos decían que la fe no es suficiente, un gentil tiene que tener fe y además obedecer la Ley de Moisés. Cuando hablan de la circuncisión, no hablaban de solamente de la sencilla cirugía. Ser circunciso significa que “soy circunciso, y por lo tanto entiendo que estoy obligado a obedecer toda la Ley de Moisés.” Es un paquete, e incluye la observancia de las 613 reglas de Moisés. Entonces, no hay tal cosa como un cristiano gentil, un gentil tiene que convertirse plenamente al judaísmo para ser parte del pueblo de Cristo Lee el resto de esta entrada »

¡No sé que predicar el domingo se me terminó el repertorio! Por Enrique Brenes, autor invitado

Muchas hemos escuchado la expresión “no sé que predicar el domingo, se me terminó el repertorio,” tanto de predicadores, como de pastores. Este es el segundo tema sobre “dos fuentes inagotables para tener una vida abundante en la predicación,” la primera fue “la lectura devocional de las Sagradas Escrituras,” hoy, trataremos la predicación expositiva.

No pretendo aquí describir lo que es predicación expositiva, ni cómo se hace ni cómo presentarla. Lo que quiero expresar acá es el valor que tiene la predicación expositiva en la vida del predicador y de la congregación. La predicación expositiva es una herramienta que puede echar mano el líder para bendecir, fructificar y hacer crecer a los feligreses.

Enrique Brenes

Muchas congregaciones que son alimentadas de sermones temáticos, muchas veces largos y tediosos, en donde la gente se pierde con el tema. Otros comienzan con un tema y terminan hablando de otras cosas, otros, en el desarrollo generan una serie de temas, que al final no saben terminar, o les cuesta finalizar.Predicar es un arte y una ciencia, arte porque el predicador debe tener la habilidad y don de poder construir en los oídos y ojos de sus oyentes la obra que pretende comunicar. Es ciencia porque sigue una serie de pasos lógicos y necesarios para que el oyente pueda entender a cabalidad el mensaje divino. Lo que sigue es fundamental, el predicador puede aprender hacer lo anterior a la perfección, pero si no lo hace en el poder del Espíritu Santo, no produce el resultado de Dios en los oyentes. Es simplemente una persona con mucha habilidad de comunicación, pero sin ningún respaldo de convencimiento y de crecimiento divino. Es el Espíritu Santo Dios quien hace que las personas entiendan, comprendan y crezcan, eso no es un asunto humano. Pablo en 1Corintios 3.5-8 expresa “¿Qué es, pues, Apolos? ¿Y qué es Pablo? Servidores mediante los cuales ustedes han creído, según el Señor dio oportunidad a cada uno. Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento. Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibirá su propia recompensa (su propio salario) conforme a su propio trabajo.”. El hombre es llamado a anunciar las buenas nuevas, a sembrar la semilla, pero incapaz a producir el resultado divino, como dice Marcos 4: 26-27, “…El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierra, y se acuesta de noche y se levanta de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe.”

La predicación expositiva requiere que el predicador tenga una lectura constante de las Sagradas Escrituras. La lectura devocional como vimos en la anterior exposición, lleva al pastor a tener siempre mucho material fresco para exponerlo. Así, la predicación expositiva se convierte en una fuente inagotable para la predicación y enseñanza eclesial.

La predicación expositiva requiere que el constructor bíblico, sea una persona fiel al estudio de la Palabra, decidido a pasar muchas horas en el análisis. Debe de tomar en cuenta siempre la intencionalidad del autor. La predicación expositiva demanda que el predicador sea un arqueólogo en descubrir las riquezas originales que los primeros oyentes escucharon. Pero a la vez, demanda que el pastor sea una persona muy conocedora de su cultura y contexto, para que el sermón sea entendido con oídos modernos. Un sermón efectivo que supla las necesidades de su entorno.

El uso de la predicación expositiva por parte del predicador hace que nunca le haga falta repertorio, sea para predicar o enseñar, a la congregación. No así el sermón temático, que llega a la carencia. Con el sermón expositivo el predicador tendrá toda una vida de proclamación, podrá nacer, morir, volver a nacer, etc, siempre tendrá una sermón para comunicar.

El sermón expositivo ha sido mal entendido y aplicado por mucha gente. Aunque se dijo que no se pretende entrar acá en definir lo que es sermón expositivo, pero si indicar lo mal que se entendido. Mucha gente cree que predicar expositivamente es explicar palabra por palabra, verso a verso, o la confunden en el estudio bíblico previo o la exégesis. Otros, la rehúyen por el estudio o exégesis que demanda.

Una congregación alimentada superficialmente por una mediocre “predicación expositiva,” a los años se verá el raquitismo o anemia espiritual de los miembros. Cuando esto sucede, los miembros se dan cuenta de que aquella predicación que han oído a través de los años, no ha producido el crecimiento espiritual que hubieran deseado. Es cuando gente abandonan la congregación buscando una mejor alimentación.

La predicación expositiva es una excelente herramienta, que todo predicador debe utilizarla para comunicar las verdades de Dios, al Cuerpo de Cristo y a un mundo necesitado de la verdadera vida y del amor de Dios. Por medio de la Predicación Expositiva la verdad e ideas de Dios serán proclamadas y no las del hombre. El predicador estará más comprometido a anunciar el concepto del texto y no sus propios pensamientos.

Hay sermones que son solo historias o aplicaciones, se llevan la cantidad del tiempo en eso, y el análisis del texto es superficial. En la predicación expositiva el compromiso es con el texto, no con teología de la denominación, o del magisterio. Es ahí donde los verdaderos predicadores y pastores deben de definir su lealtad, como dijeron Pedro y Juan en Hechos 4:19 “»Ustedes mismos juzguen si es justo delante de Dios obedecer a ustedes en vez de obedecer a Dios.” La predicación expositiva demanda lealtad al texto, transparencia con los feligreses y fidelidad del predicador.

Aunque se  hable de nuevas formas de comunicación del evangelio, por una sociedad nueva, cansada siempre de lo mismo, o buscando innovaciones o demande una formas de oír, que satisfagan su paladar. La exposición de la Palabra de Dios nunca podrá ser sustituida o eliminada. La palabra es la única que puede entrar donde ninguna cosa creada puede entrar. La cirugía medica, la pastilla, la terapia sicológica o siquiátrica, u alguna otra cosa podrá hacer, lo que hace la Palabra de Dios.

A modo de conclusión, leamos estos dos pasajes bíblicos: Hebreos 4:12-13 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir (juzgar) los pensamientos y las intenciones del corazón. No hay cosa creada oculta a Su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de Aquél a quien tenemos que dar cuenta.” 1 Corintios 2:12-16 “Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales. Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque son cosas que se disciernen (se examinan) espiritualmente. En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie. Porque ¿QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEÑOR, PARA QUE LO INSTRUYA? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.”

La voluntad de Dios y los planes misioneros de Pablo, o, ¿Cómo supo Pablo a dónde debía ir?

Por Gary Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

América Latina es ahora una iglesia misionera – no sólo fundada por misioneros sino que en retribución envía cientos de misioneros más allá de sus fronteras naturales. Digamos entonces que un cristiano cree que Dios lo está llamando a él o la está llamando a ella al campo misionero. Una de las inquietudes más insistentes es, siempre: Sé que voy a ir…pero, ¿a dónde voy? ¿Cómo puedo estar seguro o segura si hay todo un mundo necesitado frente a mí? La iglesia latina no puede darse el lujo de encogerse de hombros y dejar esto como un misterio sin resolver, no cuando tenemos el Nuevo Testamento para guiarnos. Cuando digo el Nuevo Testamento, no me refiero a un texto aislado de la Escritura, tal como la visión del hombre macedonio en Hechos 16:9-10, y usarlo como una y la única palabra en relación con el tema. De hecho, el Nuevo Testamento no nos provee tal fórmula mágica; más bien, nos muestra una gama de maneras divinas con las cuales un misionero puede tomar decisiones. Como Hechos registra sus tres principales viajes misioneros, Pablo es el mejor estudio de caso para abordar este tema.

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