Archive for the ‘Salvación’ Category
Seleccion de Christopher Wright, La Mision de Dios
Gary dice: De vez en cuando se encuentra un libro que expresa la verdad del evangelio de una manera clarísima. He aquí una selección de Christopher Wright, La Misión de Dios: Descubriendo el Gran Mensaje de la Biblia (Buenos Aires: Certeza Unida, 2009). En especial, él demuestra que el Eterno es Señor y Redentor de todas las naciones, y que los gentiles pueden recibir el evangelio sin convertirse al judaísmo. Aquí una selección (pag. 683-86) en la cual cita a Richard Bauckham:
Jacobo y el Concilio de Jerusalén. La combinación de la misión de Pedro a Cornelio y el éxito de la misión de la iglesia de Antioquía en Asia Menor y Chipre, por medio de Pablo y Bernabé, produjo un gran problema teológico. El primer Concilio de Jerusalén se convocó en el año 48 d.C. para resolver el asunto y el informe de este hecho fundamental de la misión cristiana primitiva se encuentra en Hechos 15.
Lo primero que cabe decir es que el tema en discusión no era la legitimidad de la misión gentil en sí misma. La pregunta no era si estaba bien llevar el evangelio a los gentiles sino en qué condiciones y bajo qué criterios se podía admitir a los gentiles convertidos en la nueva comunidad del pueblo de Dios. Es importante subrayar esto porque hay quienes argumentan contra la autenticidad de los registros del evangelio sobre la Gran Comisión, sobre la base de que parece ser desconocida en este concilio en Jerusalén. Es decir, según esta perspectiva, si Jesús alguna vez pronunció las palabras que se le atribuyen al final de Mateo y Lucas (a saber, un mandato explícito de ir a los gentiles), entonces eso hubiera sido un argumento contundente al que Jacobo, Pablo y Pedro podían apelar contra los cristianos judíos más conservadores y sus escrúpulos.
No obstante, esto interpreta mal la situación en Hechos 15. La noticia de la conversión de los gentiles fue recibida con gozo (v. 3), en tanto que los apóstoles misioneros fueron bienvenidos en Jerusalén (v. 4). El punto no era la legitimidad del esfuerzo por llevar los gentiles a la fe y a la conversión; era si los gentiles convertidos podían ser aceptados en la iglesia sin la circuncisión y la observancia de la ley (es decir, sin convertirse en verdaderos prosélitos del judaísmo). Los creyentes judíos conservadores insistían que así era el caso. Los apóstoles, (incluyendo Pedro y Jacobo, junto con Pablo) afirmaban que la nueva realidad inaugurada por el Mesías volvía innecesarios los requerimientos de prosélito.
Este asunto (los términos de la conversión) no se hubiera resuelto simplemente apelando al mandato de Jesús de ir a los gentiles. Ambas partes hubieran aceptado y estado de acuerdo en eso: las buenas nuevas eran para los gentiles que debían ser llevados a un discipulado obediente. La pregunta era, ¿qué implicaba ese discipulado, y cuáles eran las condiciones de ingreso? ¿Tenían los gentiles que hacerse judíos aparte de creer en Jesús?
Estaríamos equivocados si culpáramos a los cristianos judíos que exigían la circuncisión a los creyentes gentiles de ignorar las promesas hechas a los gentiles en las Sagradas Escrituras. Indudablemente reconocían esas promesas, pero…las interpretaban como un llamado a hacerse prosélitos cumplidores de la ley y circuncidados. [1]
El segundo punto importante a tener en cuenta en este informe es el cuidado con que Jacobo asocia ciertos pasajes proféticos en un argumento exegético de notable habilidad y sutileza. El pasaje principal, por supuesto, es Amos 9.11-12, pero alrededor de éste hay resonancias de Oseas 3.5 (‘después de estas cosas’, referido al regreso escatológico del Señor y a la restauración del gobierno davídico), Jeremías 12.15 (la promesa de que otras naciones pueden incorporase en medio del pueblo de Dios) e Isaías 45.21 (que Dios había declarado mucho antes su intención de reunir a las naciones gentiles). Dentro de este marco Jacobo cita Amos 9.11-12 que mira por un lado a la restauración del ‘tabernáculo caído de David’ (RVR95), lo cual con seguridad se entendía como una referencia al templo escatológico, es decir, el pueblo mesiánico de Dios; y por el otro lado, mira a la inclusión de los gentiles como aquellos que ‘llevan mi nombre [del Señor]’, es decir, que son considerados como pertenecientes a Israel simplemente como gentiles, no como habiéndose convertido en judíos prosélitos.
El estudio más completo y satisfactorio de este pasaje complejo lo ha realizado Richard Bauckham. Sus conclusiones son claras y convincentes. La comunidad cristiana primitiva se consideraba el templo escatológico que Jesús había prometido construir. A diferencia del templo físico, los gentiles podían ser admitidos en este nuevo templo mesiánico sin los requerimientos de proselitismo, y se podía fundamentar la legitimidad, incluso la antigüedad de esa interpretación, con pasajes de las Escrituras.
Hechos 15.16-18 no es el único texto que asocia la inclusión de los gentiles en el pueblo escatológico de Dios con una interpretación del templo escatológico como el pueblo escatológico de Dios. Efesios 2.11-22 y 1 Pedro 2.4-10 hacen lo mismo…. Esta asociación de ideas tiene que haber sido de importancia fundamental. El templo era el corazón de Israel. Era el lugar donde el pueblo de Dios tenía acceso a la presencia de Dios, mientras que a los gentiles, admitidos únicamente en los patios externos del Segundo Templo, les estaba prohibido, bajo pena de muerte, el ingreso a los recintos sagrados. Un pueblo de Dios definido por y centrado en ese templo como lugar de la morada de Dios con ellos, no podía incluir a los gentiles a menos que se hicieran judíos. Pero numerosas profecías describen el templo de la era mesiánica como un lugar donde los gentiles entrarían a la presencia de Dios (Salmo 96.7-8; Isaías 2.2-3; 25.6; 56.6-7; 66.23; Jeremías 3.17; Miqueas 4.1-2; Zacarías 14.16; 1 Enoc 90.33 [2]). Si se las entiende como referidas a los gentiles en tanto gentiles, en lugar de como prosélitos, la concepción que de sí misma tenía la iglesia primitiva como templo escatológico, como lugar de la presencia de Dios, podía aceptar la inclusión de los gentiles sin que se convirtieran en judíos por la circuncisión y la plena observancia de la ley mosaica. Por lo tanto, es completamente posible que Amos 9.11-12, interpretado como la profecía de que Dios construiría el templo escatológico (la comunidad cristiana) de tal modo que los gentiles pudieran buscar allí su presencia, hubiera jugado un papel decisivo en el debate y la decisión de la iglesia de Jerusalén acerca del lugar de los gentiles cristianos. …La significación de Amos 9.12, especialmente en la LXX, es muy cercana a la de Zacarías 2.11 (Hebreos 2.15): ‘En aquel día, muchas naciones se unirán al SEÑOR. Ellas serán mi [LXX, ‘SU’] pueblo’. Pero mientras este pasaje se puede interpretar más fácilmente como que los gentiles se unirán al pueblo de Dios como prosélitos, Amos 9.12 dice que las naciones en cuanto naciones gentiles pertenecen a YHVH. NO implica que tengan que hacerse judías, sino que ‘todas las naciones’ están incluidas en la relación de pacto. Es dudoso que se pudiera haber usado algún otro pasaje del Antiguo Testamento para arrojar más claridad sobre este punto. [3]
NOTAS:
[1] (originalmente nota 24) Jostein Ådna, “James’ Position at the Summit Meeting of the Apostles and Elders in Jerusalem (Acts 15)”, en The Mission of the Early Church to Jews and Gentiles, ed. Jostein Ådna y Hans Kvalvein, Mohr Siebek, Tübingen, 2000, p. 148.
[2] El texto de 1 Enoc 90.33 es: “Todos los que habían perecido y habían sido dispersados, todas las bestias del campo y todas las aves del cielo se reunieron en esa casa. El dueño de las ovejas se alegró muchísimo, pues todos eran buenos y habían vuelto a su casa.” [versión Diez Macho]. 1 Enoc no es un libro canónico ni inspirado, sin embargo, es un testimonio de la teología del judaísmo del Segundo Templo.
[3] (originalmente nota 25) Richard Bauckham, ‘James and the Gentiles (Acts 15.13-21)’, en History, Literature, and Society in the Book of Acts, ed. Ben Witherington III, Cambridge University Press, Cambridge, 1996, pp. 167, 169.
Una introducción a la Torah del Mesías
«Seleccion de Christopher Wright, La Mision de Dios,» citado por Gary S. Shogren, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
La mujer de Proverbios 31: ¿Hemos hecho de ella algo que nunca fue destinada a ser?
“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.” (Prov. 31:10 RV)
¿Es alguna vez seguro – o cuerdo – para un varón inmiscuirse en un pasaje amado por las mujeres cristianas? ¿Me estoy agarrando desde el principio? Pues yo escucho a muchas hermanas refiriéndose a Proverbios 31:10-31 como el patrón que ellas quieren seguir. Busque en Google “mujer de Proverbios 31” y ahí habrá una avalancha de enlaces, anuncios de libros, aún “Ministerios de Proverbios 31.” La gente parece estar completamente intimidada por la “Srta./Sra. Perfecta” de Proverbios 31, por ejemplo: “Ella era alguien que lo tenía todo. Ella en realidad disfrutaba cocinar y limpiar. Ella crió hijos sin defectos quienes nunca tuvieron arrebatos. Ella nunca tuvo problemas con sus amigos. Ella permaneció equilibrada en sus finanzas. Y ella nunca tuvo respuestas hormonales hacia su esposo.” Lee el resto de esta entrada »
El Emperador Constantino el Grande – ¿un villano o un héroe o qué?
Para muchos, el Emperador Constantino era un santo: en la iglesia ortodoxa él es uno de los “Isoapóstoles” (Igual-a-los-Apóstoles), un título dado a las personas (tales como Patricio, Cirilo el evangelista de Rusia y otros) quienes eran especialmente efectivos en el establecimiento del evangelio.

Para otros, Constantino el Grande era una herramienta del mal, un corruptor de la iglesia.
Los ataques contra Constantino vienen principalmente de varios cuadrantes. Algunos creyentes mesiánicos imaginan que él convirtió la iglesia en un movimiento gentil. Otros lo acusan de introducir prácticas paganas en la iglesia. Los Adventistas del Séptimo Día le atribuyen a él (o a algún Papa) el cambiar el Sabbat de Sábado a Domingo.[1] Los Testigos de Jehová piensan que él convirtió a Jesús en Dios, hizo a la cruz un símbolo del cristianismo, y estableció la Pascua y la Navidad. Todos estos grupos tienden a aliarse y a usar los mismos materiales como la base para sus ataques – por ejemplo, muchos grupos anti-Constantino citan de Babilonia Misterio Religioso – Antiguo y Moderno, por Ralph Woodrow (1966). Y ellos y Woodrow tomaron mucha de su “información” de Las Dos Babilonias (1858) de Alexander Hislop, otro intento sospechoso de conectar el Catolicismo Romano con la religión babilónica. Luego, Woodrow rechazó su propio libro, lo quitó del mercado, y publicó The Babylon Connection? en el cual dijo que, en efecto, que «fue toda la culpa de Hislop y su investigación superficial».[2] Más sobre esto se tratará más adelante.
¿Quién era Constantino? Lee el resto de esta entrada »
¿Podemos Confiar en el Nuevo Testamento? O, ¿Lo han cambiado a través de los siglos? Parte Dos
Deidad de Cristo Tito 2 y Romanos 9
¿Es el Texto Critico una conspiracion contra la Palabra de Dios? Un estudio de Tito. Descargue el artículo entero aquí.
Introducción: ¿Por qué es este tema importante?
I. ¿Qué es el Nuevo Testamento?
II. ¿De dónde viene el Nuevo Testamento?
III. ¿Han cambiado el Nuevo Testamento?
IV. El Textus receptus y el texto crítico
V. ¿Cómo se logró tener el Nuevo Testamento en español?
VI. ¿Cómo se logra hacer una buena traducción
VII. Caso particular: La Nueva Versión Internacional
Conclusión
V. ¿Cómo se logró tener el Nuevo Testamento en español?
En la maestría de ESEPA, para estudio especializado, los alumnos trabajan en el hebreo, griego, o ambos. Pero debemos hablar sobre el resto del pueblo de Dios, que disfruta el Nuevo Testamento en español. Dependemos de versiones, y hoy en día hay muchas.
¿Saben que, según el Islam, no es permitido traducir el Corán a otro idioma? Yo compré esta versión en inglés, sin embargo es un libro herético, traducido por una persona apóstata. Los teólogos dicen que, para leer la Palabra de Alá, hay que aprender el árabe; y no el árabe común y corriente, sino un dialecto que no han hablado durante siglos y siglos.
Nuestro Dios, el verdadero, nos permite y anima que traduzcamos su Palabra eterna a todos los idiomas: lo sabemos, pues los apóstoles tradujeron la enseñanza de Jesús al griego, y del griego lo tenemos en español.
¿Quién tiene las calificaciones para traducir la biblia? ¿Cuáles habilidades necesita? Estudiar los idiomas antiguos – principalmente el hebreo y el griego. Y también entender español muy bien.
Cómo escuchamos anoche, una pregunta muy fundamental, con respecto al Nuevo Testamento – ¿Qué escribieron los apóstoles? De la manera más precisa posible. Cuando una casa de publicación quiere producir una nueva traducción, no se lo pide a una sola persona con experiencia en los idiomas bíblicos, ni aún si la persona tiene años de experiencia. De esa manera previnieron que un individuo introdujera sus propias ideas.
Hace un tiempo leí Don Quijote. Ahora, yo puedo leer el castellano. Entonces, ¿eso me califica para producir mi propia versión de Don Quijote? No. Ustedes han crecido con el castellano, ¿están calificados? No. Un editor tendría que ser un experto en el castellano del siglo 16, también de la sociedad de España, su historia, su topografía, sus religiones, las tradiciones de la caballería, y mucho más.
La traducción de la Biblia no es un pasatiempo. Cuando un individuo dice que, bueno, he estudiado la Biblia, o yo tengo un título académico, entonces voy a producir mi propia versión – tengan cuidado. Cuando un predicador dice “bueno, su Biblia dice esto, pero en el hebreo realmente dice esta otra cosa” – en mi experiencia, casi nunca tiene sentido.
VI. ¿Cómo se logra hacer una buena traducción?
O ¿Cómo producir una versión en español que sea confiable?
Hay varias maneras de perder el mensaje del Nuevo Testamento: Descuidarlo; escucharlo pero no obedecerlo; reemplazar los libros que tenemos con otros libros (herejes, y gente “evangélica” que venden éxitos de venta; en muy pocos casos, tergiversar la Biblia misma, generalmente en traducciones sectarias; pero no tanto por cambiar el texto griego).
Criterios para una buena traducción:
Primero, escoja el que mejor se acerque al texto original.
Segundo, escoja la versión que exprese lo que el apóstol dijo. Lee el resto de esta entrada »
¿Podemos Confiar en el Nuevo Testamento? O, ¿Lo han cambiado a través de los siglos? Parte Uno
¿Es el Texto Critico una conspiracion contra la Palabra de Dios? Un estudio de Tito. Descargue el artículo entero aquí.
Deidad de Cristo Tito 2 y Romanos 9
Y un libro gratuito por el gran erudito el Dr. Keener: La Biblia en su Contexto por Craig Keener
Y otro libro gratuito por el padrino de eruditos evangelicos, F. F. Bruce: Bruce, F. F._Son fidedignos los documentos del nuevo testamento
Introducción: ¿Por qué es este tema importante?
I. ¿Qué es el Nuevo Testamento?
II. ¿De dónde viene el Nuevo Testamento?
III. ¿Han cambiado el Nuevo Testamento?
IV. El Textus receptus y el texto crítico
V. ¿Cómo se logró tener el Nuevo Testamento en español?
VI. ¿Cómo se logra hacer una buena traducción
VII. Caso particular: La Nueva Versión Internacional
Conclusión
Introducción: ¿Por qué es este tema importante?
14Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros. 15Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada 16para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.
Así escribe Pablo en Romanos 15:14-16, señalando a los romanos y a nosotros que el mensaje escrito de los apóstoles es un canal por el cual fluye la gracia de Dios.
He dedicado mi vida a la enseñanza del Nuevo Testamento, especialmente las cartas de Pablo. Pero más importante, leo el Nuevo Testamento como discípulo de Cristo. Leo diariamente porciones de la Biblia, casi siempre una sección de uno de los evangelios.
Entonces, si el Nuevo Testamento es una estafa, o algo escrito en la Edad Media por algunos monjes, o algo que fulano de tal inventó hace poco, bueno, ¡me gustaría saberlo! Y si es históricamente confiable, como me enseñaron, quisiera averiguar esto también, y compartir esta información con los demás.
Estemos claros: Los datos que vamos a presentar este fin de semana no es una prueba como tal que el Nuevo Testamento es inspirado, o que sea la Palabra de Dios, o que sea sin error. Es que, este no es ese tipo de información. En vez de eso, vamos a enfocarnos en una sola pregunta – “¿Podemos confiar en el Nuevo Testamento?” en el sentido que, “¿es el Nuevo Testamento lo que escribieron hace 2.000 años, o es un libro que han cambiado a través de los siglos, al copiarlo mal, o al traducirlo mal?”
I. ¿Qué es el Nuevo Testamento?
El Nuevo Testamento no es, estrictamente hablando, un libro, sino una colección de varios libros, todos escritos a mano, sobre rollos. Empieza con cuatro evangelios, que relatan el ministerio y la enseñanza de Jesús. Jesús enseñó en arameo, un dialecto oriental, pero sus dichos fueron traducidos al griego en los evangelios publicados. Todos los demás libros fueron compuestos directamente en griego koiné – el koiné, es un dialecto simplificado que sirvió como el lenguaje común en el mundo mediterráneo oriental en el primer siglo, hablado por muchos en Galilea y en Jerusalén, y usado incluso por los judíos súper-estrictos. Fue el lenguaje de la iglesia primitiva empezando con el sermón de Pedro el día de Pentecostés.
Otro libro del Nuevo Testamento es los Hechos de los Apóstoles, otro es el Apocalipsis, e interesantemente 21 de los libros son cartas, o epístolas, mostrando que la iglesia desde sus primeros días fue una comunidad dispersada por miles y miles de kilómetros cuadrados. El Nuevo Testamento fue traducido a los diferentes idiomas que hablaban los cristianos: al siríaco (la Peshitta, la cual es una traducción del griego; la iglesia de Iraq que es perseguida por ISIS todavía usa esta versión), al latín, etc. Para nuestros efectos, tenemos interés en el griego original. Aunque algunos libros fueron escritos por personas que no eran apóstoles (Marcos, Lucas, Santiago), nos referimos a los libros como “literatura apostólica”. Así el Nuevo Testamento, y para nosotros hoy en día, vamos a decir que es una colección de 27 libros escritos en griego.
Hay indicaciones en el Nuevo Testamento mismo de que los autores querían que los lectores originales sacaran copias para circular, entonces la circulación fue mucho más rápida de lo que habría sido el caso con otras composiciones de esa época. Los 27 rollos en pocos años fueron recopilados en tres tomos (códices), y luego como parte de la Biblia entera.
II. ¿De dónde viene el Nuevo Testamento?
Cuando llegamos a Cristo, nos dijeron, ¡Esta es la Biblia, léala! Entonces tenemos una Biblia. Pero solamente luego nos preguntamos, ¿de dónde salió la Biblia? La respuestas sencilla e inmediata quizás es, ¡Bueno, la compré en La Casa de la Biblia, en Plaza Víquez! Pero lo que quiero decir es, ¿originalmente de dónde viene?
Alguien (mejor, grupos de personas) han traducido el Nuevo Testamento del griego, en nuestro caso, al idioma castellano. Con unas pocas excepciones (ciertas versiones mesiánicas, o la versión de los Testigos de Jehová), este es el caso, que fue traducido de manera confiable.
Pero, hay que traducir algo. ¿De dónde viene el texto griego? Y aquí es dónde la historia se vuelve más interesante y más compleja. Pues no tenemos los 27 libros en la mano, dictados por Pablo mismo o escritos por Lucas mismo. Entonces, ¿cómo es posible que tengamos el Nuevo Testamento? Pues los cristianos durante siglos copiaron a mano los libros individuales, y lo hicieron hasta la invención de la imprenta Gutenberg en el siglo 15. ¿Sabe lo difícil que es hacerlo? Cuando era niño, un hombre vino a nuestra iglesia, y nos dijo, Miren, en la Unión Soviética es muy difícil conseguir una Biblia, son casi ilegales, y no hay fotocopiadoras. Entonces, la gente tiene que escribir a mano o a máquina los libros de la Biblia. Nos desafió a que nosotros nos fuéramos a casa y escribiéramos una sola página de la Biblia, y que lo hiciéramos sin ningún error. Lo hice, ¡y qué pena!
Cuando Pablo escribió Romanos, el cual citamos, otros cristianos sacaron copias para sus iglesias. Y otros sacaron copias de las copias. Y en poco tiempo había cientos de copias, cada una, una copia de una copia.
Lo que tenemos hoy en día no es la colección de los 27 libros originales; tenemos un montón de copias de copias de copias; y se llaman técnicamente “manuscritos” – copias escritos-a-mano. ¿Cientos? No: miles, y están guardadas alrededor el mundo. En mi Biblia hay una lista, cada manuscrito tiene su código, dice, cómo es, de qué tamaño, en cuál biblioteca o museo se encuentra, cuál es su edad – copia hecha en el siglo 4to u 8vo u undécimo, por ejemplo
Entonces, alguien va a traducir la Biblia al español, ¿esta persona lee todas las copias? Pues no es un solo manuscrito, sino una colección y síntesis de manuscritos. Algunos prefieren el Textus receptus, la mayoría de estudiosos y traductores alrededor del mundo el llamado texto crítico, pero pondremos esta pregunta a un lado por ahora.
III. ¿Han cambiado el Nuevo Testamento?
Más o menos se ha dado por sentado entre algunas personas, que La Biblia, la han copiado y traducido y modificado tantas veces que no es para nada como el original. Entonces, el Nuevo Testamento no es nada confiable, pues Mateo no es lo que Mateo escribió, ni lo que Juan o Pablo escribieron.
El argumento principal, en contra de la confiabilidad del Nuevo Testamento, es lo que ya hemos dicho: que no existen los originales; y si no tenemos el original de Romanos, digamos, con la misma tinta que Pablo usó, entonces no podemos confiar en el Nuevo Testamento que venden en las tiendas.
Es una cuestión importante, así que vamos a intentar manejar correctamente la evidencia que existe, que todos los eruditos afirman – sean creyentes o no.
En algún sentido, no importa tanto que no tengamos los originales. Lo que queremos no es el rollo original, sino el texto original.
¿Qué es esto? Por un lado tenemos la palabra “manuscrito”, por otro lado la palabra “texto”.
- Un manuscrito es una copia, del latín, escrito a mano.
- El texto es la forma del original. Estas palabras, en este orden.
Usemos un ejemplo pequeñito. Si yo abro mi Biblia en 1 Juan 4:8, en español, donde dice “Dios es amor”; y luego escribo sobre la pizarra “Dios es amor”, sin error, entonces el texto que escribí es igual al texto de la Biblia.
Usemos un ejemplo más amplio, y por eso tengo que usar una “Máquina de Tiempo”. Digamos que viajamos al primer siglo, y cuando llegamos a Asia Menor, descubrimos que Juan acaba de escribir la carta, 3ª de Juan. Entonces, tomamos una foto de la carta, y al “Volver al Futuro” examinamos la foto. No tenemos el documento original – sin embargo sin duda tenemos el texto original, palabra por palabra.
Pero ahora alguien va a decir, está todo perfecto, Gary, pero usted no tiene ninguna Máquina de Tiempo, entonces, ¡no vale! Bueno, correcto. Sin embargo lo que sí tenemos es la ciencia de la crítica textual.
Hemos mencionado que hay algunos llamados “expertos” quienes re-escribieron la Biblia para conformarla a su teología, pero los expertos reales tienen la misma meta: analizar las copias de las copias para determinar – cuál fue el texto original; y por ese camino, averiguar lo que los apóstoles dijeron.
Cuando el monje católico Erasmo en el siglo 16 recopiló lo que iba a ser llamado el Textus receptus, usó 6 manuscritos, éstos estaban muy dañados, todos del siglo 12-15, o sea, apenas eran antiguos.
A partir del siglo 19, los eruditos en el campo empezaron a descubrir otros manuscritos, muchos eran mucho más antiguos que los que se habían encontrado hasta el momento. Incluso copias de la Biblia del siglo 4to, por ejemplo. Y desde luego, han descubierto copia tras copia, muchas más antiguas que nunca. Dice Daniel Wallace, uno de los líderes en el campo, “Tenemos ahora hasta 18 manuscritos del Nuevo Testamento (todos fragmentarios) del siglo 2, y uno del siglo 1ero. 40% del Nuevo Testamento se encuentra en estos 18.”
¡Cómo calcular cuándo vendrá Jesús – sin siquiera ser un profeta!
Baje el artículo completo aquí: Shogren_Como calcular cuando vendra Jesus sin siquiera ser un profeta
Lo que sigue es mi respuesta ante el estallido de la Fiebre de Luna de Sangre y el Virus de Shemitah, y más ampliamente, a la epidemia de rápida difusión de predicciones sobre la pronta venida de Jesús entre el 2015-2017. Yo la ofrezco al Cristo cuya venida yo amo.
Alrededor del 41% de las personas estadounidenses creen que Jesús definitivamente o probablemente regresará por el 2050. Esa cifra se dispara a 58% cuando el encuestador le preguntó a blancos, evangélicos estadounidenses.[1] Entonces, una vez que empezamos con una suposición básica, que debemos estar en los Últimos Días, muy pocos lo cuestionarán: se vuelve un asunto de cómo, cuándo, y dónde, y ya, toda una industria profética brota.[2]
Mis lectores saben que yo mantengo una interpretación estrictamente literal de Mateo 24:36: que cuando Jesús dijo que ningún humano – o ángel, o el Hijo del Hombre – conoce el tiempo de la Segunda Venida, su intención original era el prohibir toda fijación de fechas, no solo el “día o la hora” sino cualquier tiempo en absoluto; y que él quería decir que nosotros debemos dejar fuera las predicciones amateur de los Últimos Tiempos.
Yo menciono este versículo, el cual se encuentra en mi Biblia en Mateo 24; pero yo sospecho que alguien ha estado poniendo corrector al v. 36 de muchas copias.
Hay dos tipos de individuos que fijan fechas para la Segunda Venida: el que se ve a sí mismo o a sí misma como un “profeta” que recibe mensajes de Dios; y el que insiste que él o ella no sea llamado “profeta”. Yo los analizo de la siguiente manera:
Fijador de Fechas por Revelación – en el 2ndo siglo, un hombre llamado Montano afirmó que Jesús pronto regresaría, a un pequeño pueblo en Asia Menor; más recientemente, todo tipo de profetas – también algunos psíquicos – predicen la Segunda Venida – nosotros podemos probablemente poner a Emanuel Swedenborg en este grupo, también Edgar Cayce; así hizo Joseph Smith, fundador de los Santos de los Últimos Días. Sólo vaya a YouTube y encontrará bastantes de estos sueños y visiones.
Fijador de Fechas por Cálculo – estas son las personas que nosotros estudiaremos en este artículo. Ellos basan sus predicciones principalmente en el texto bíblico o alguna lectura poco probable del texto bíblico. Nos agobian con números, docenas de versículos, referencias a eclipses lunares, asteroides asesinos, campos magnéticos vacilantes, chips RFID (Identificadores de Radio Frecuencias),[3] “estelas químicas”, terremotos, aseveraciones acerca de cuántos años tiene verdaderamente una “generación”, y así por el estilo. Llamémosles Contadores Ágiles de los Últimos Tiempos o CAUT.
Me imagino que nosotros podríamos considerar a un tercer grupo los Fijadores de Fechas Combinados; ellos apelan a veces a sus cálculos, ahora a sueños y visiones. Aquí tenemos uno, un hombre que establece fechas de acuerdo con las fiestas judías, y además recolecta testimonios de “Sueños y Visiones del Rapto de setiembre [2015]”. Por ejemplo, él cuenta uno de sus sueños sobre cómo Puerto Rico estaba cubierto por la nieve – de ahí que el fin está cerca.[4]
¿Quiénes son los Contadores Ágiles de los Últimos Tiempos (CAUT)?
Una de las razones por las cuales los CAUT rehúyen la etiqueta de “profeta” es porque Deut 18:15-22 prescribe la pena de muerte para todos aquellos que hacen predicciones “presuntuosas” Lee el resto de esta entrada »
¡Nos vemos después del 15 si el “rapto” lo permite!
Compartido por nuestro amigo y colega, Alexander Cabezas M[1]
Ya tengo semanas de estar escuchando que algunas personas están hablando de un eminente “rapto” o “arrebatamiento” de la iglesia. Además, se dice que éste ocurrirá en el mes de setiembre del presente año. Al principio no le presté atención, pero últimamente veo que crece como una ola, los post, los banner, los mensajes en las redes sociales y por ello quería referirme brevemente.
No sé a quién o quiénes se le pueden dar crédito por este nuevo rumor, pero al menos veo algunos detonantes que parece, están ayudando proliferar la noticia con fuerza. Algunos se basan en acontecimientos naturales, la conjunción de algunos astros, un eclipse solar parcial, hechos mundiales y ceremonias judías. Qué decir de “la decisión de la ONU que busca dividir la tierra de Israel (incluida Jerusalén), y la formalización del Estado de Palestina”[2] y la lista parece interminable.
Buscando en Internet encontré desde rabinos a pastores, profetas, latinos y norteamericanos que están dando la alerta: ¡se acerca el fin y con ello, el “rapto”!
En México el pastor Armando Alducin, afirmaba que el día y la hora nadie lo sabe, solo Dios. Esto es cierto, pero luego en el minuto 9:26 de un video declara: “estoy seguro que nos vamos en el mes de setiembre. En las fiestas de las trompetas”[3].
Otro promotor apocalíptico, un francés llamado Claude Ignerski, en un escrito extenso de 212 páginas: “Revelación del Fin de los Tiempos: Tomo 3ero, Septiembre 2015: 7 Pruebas Irrefutables de la Fecha del Rapto de la Iglesia”. Documento que se consigue fácilmente en línea, calcula o predice que el fin del mundo será en el año 2022 (página 66), y el “rapto” setiembre del 2015 (página 79).
Consultando con amigos de América del Sur, el termómetro del entusiasmo por la espera de un “rapto”, está en los niveles más bajos, es decir, casi no se escucha del tema. ¿Menos influencia del Norte? Es probable.
Reconozco que el libro de Apocalipsis y otros libros escatológicos, están cargados de imágenes, símbolos y detalles que, de no contar con las herramientas hermenéuticas necesarias, nos exponemos a especulaciones subjetivas que nos llevarán a conclusiones erradas, aunque tengamos buenas intenciones por tratar de conocer algo del futuro.
Por cierto, no podemos olvidar que casi todo lo mencionado en el Apocalipsis tuvo su cumplimiento en el primer siglo, según la opinión de los eruditos bíblicos. Cabe agregar, los expertos son personas que toman en serio la Biblia y pasan décadas estudiándola, lo más importante, también tienen al Espíritu Santo y aman al Señor como cualquier cristiano promedio. Esto lo digo pues casi siempre hay una tendencia a despreciar la opinión de los eruditos, en contra de la posición popular de otras personas con escaza o nula formación, pero elocuencia para hablar y convencer.
Reconozco que mucha de esta euforia apocalíptica que estamos viviendo, surge porque vivimos tiempos difíciles y cambiantes. Al formar parte de una sociedad que cada vez camina hacia el caos en parte, gracias a nuestra mala administración de los recursos que se nos ha conferido. Anhelamos respuestas, deseamos garantizar nuestra estabilidad, seguridad y esperanza. No queremos vivir en la zozobra, en el oscurantismo o en el temor producto de sentirnos efímeros, vulnerables y terrestres, de allí que todos suspiramos por conocer los acontecimientos vedados en el mañana.
Es justo allí donde la misión de la Iglesia debería cobra mayor fuerza y florecer. Si consideramos que somos el instrumento para animar, alentar y mostrar el camino de esperanza a los demás.
Pero si por lo contrario, nos volvemos alarmistas, sensacionalistas y escapistas, afectamos la visión, el alcance y el testimonio, y en vez de sembrar ánimo, podemos perder credibilidad y relevancia, por estar anunciando aconteceres sin cumplimiento.
¿Por qué que cada vez que menciono “rapto” lo hago entre comillas? Esto es porque esta doctrina es debatile, nos guste o no. En mi caso personal, que es el consenso de otros seguidores de Jesús, creemos que Jesús volverá en gloria y majestad para gobernar sobre las naciones y establecer su reino. Jesús lo afirmó en Hechos 1:1-11 y otros pasajes, pero el día, la hora, la fecha, el año, nuevamente queda dentro de los designios del Trino Dios. Se nos manda a estar preparados, más no a especular. ¿Acaso no es arrogancia creer que Dios les dirá el día y la hora a unos cuantos elegidos y no a todos?
Si este enfoque le parece novedoso o difícil de asimilar, quizás debería preguntarse si en verdad está estudiando o investigando estos temas con fuentes serias y confiables. Con todo y eso si no estoy en lo correcto, mi esperanza está puesta en el Señor y él sabrá pasar por alto este pequeño detalle.
Para cerrar, lo que más me resulta alarmante y considero escándalo, es el silencio o la falta de pronunciamiento de las iglesias, denominaciones o alianzas, sobre esta ola de especulaciones. Quedarnos callados no resolverá las cosas, ignorarlo no ayudará a mantener en “casa las cosas de la casa”, así como tampoco ayudará a guardar las espaldas de otros. No es sostenible que la gente se reconcilie con Dios sobre la base del temor. No me gustaría ver un éxodo masivo de personas dejando las iglesias por sentirse engañadas o manipuladas por falsas profecías, entonces queramos o no, todos (la Iglesia), sufrirá las consecuencias de nuestro silencio. Así que ¡nos veremos después del 15, si el “rapto”, lo permite!
[1] Alexander Cabezas es pastor asociado, educador, teólogo, y profesor de seminarios teológicos en Costa Rica.
[2] Sustraído el 10 de setiembre de: Proliferan teorías que Rapto supuestamente será en septiembre 2015, Noticias Cristianas: http://www.noticiacristiana.com/iglesia/escatologia/2015/08/proliferan-teorias-que-rapto-supuestamente-sera-en-septiembre-2015.html
[3] Video de la prédica de Armando Alducin: https://www.youtube.com/watch?v=Z6brUSI7YLc
Excelente libro para estudiar la Biblia, ¡gratis!
El profesor Dr. Craig Keener es famoso por su comentarios evangélicos sobre Mateo, Juan, y especialmente 4 tomos sobre Los Hechos (¡mas de 4000 páginas!). En español tenemos su famoso Comentario del contexto cultural de la Biblia.
Es conocido por su erudición, en particular en el área del contexto histórico y cultural del Nuevo Testamento; más, es bien conocido por su amor para el Señor y su pueblo.
Pero ¡espere! Porque ahora Craig está REGALANDO su nuevo libro de 225 páginas en español:
La Biblia en su contexto:
Cómo mejorar su estudio de las Escrituras
Un ejemplo breve:
Tocando a la puerta en Apocalipsis 3:20
Aquí Jesús no está tocando a la puerta de un individuo pecador, sino a la puerta de una iglesia ¡que estaba actuando como tal! En tanto que Jesús había puesto una puerta abierta ante otra iglesia, invitándolos a Su presencia a pesar de las falsas acusaciones de quienes le perseguían (Ap. 3:8), aquí vemos otra con su puerta cerrada delante de Él. La hospitalidad de los antiguos exigía que se compartiera la comida con los invitados, pero la iglesia de Laodicea le había cerrado la puerta a Jesús a causa de su arrogancia y su petulancia (3:17-18), pero Él quería que estos cristianos se arrepintieran y expresaran de nuevo que le necesitaban (3:19).
Esto no hace ilegítima la fe de aquellos que fueron llevados a Cristo usando este versículo; el principio se aplica, y en todo caso sería el mensaje del evangelio, no la interpretación de un versículo, lo que los convirtió. Pero se mantiene lo que queremos decir, que si malinterpretamos un versículo, no podemos aprender lo que este pasaje nos enseña. Puede que haya iglesias arrogantes en nuestros días que hayan dejado fuera a Jesús.
Muchas de la enseñanzas falsas en América Latina hoy en día tienen surgen de gente quien reclama que tiene un conocimiento del trasfondo judío de las Escrituras; pero este hermano Keener es un experto auténtico, no uno de los seudo-rabinos.
Cuando vi que alguien lo ofrecía gratis, escribí al Dr. Keener para pedirle, ¿Realmente quiso regalar este libro?! Craig dice que sí quisiera distribuirlo a todos, sin costo. Entonces, disfrute de su copia, y envíelo a sus amigos.
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La Biblia en su Contexto por Craig Keener

Y en inglés su sitio «Bible Background», http://craigkeener.com
Y si quiere leer algunas entradas mías sobre el trasfondo histórico y cultural de las Escrituras, puedo recomendar:
«¿Yeshua? ¿Iesous? ¿Jesús? ¿Alguna otra forma? ¿Quién está en lo correcto?»

O buscar la palabra clave «mesianico» en mi Página Principal.
La “cruz” – ¿una mala palabra?
Usted va al parque central, donde siempre andan personas pidiendo limosna; vendiendo algo; predicando algún mensaje. De hecho, usted puede dar vueltas por ahí para ver las nuevas doctrinas que hay en el ambiente. En esta esquina hay alguien nuevo dirigiéndose a un grupo pequeño. Se le puede escuchar diciendo, “El corazón de mi mensaje es…” y luego él pronuncia una palabra obscena. Usted reacciona tarde y escucha con cuidado. De nuevo dice: “El poder para vivir, ser justo delante de Dios, la vida eterna es…” y él pronuncia la misma palabra. Usted grita: Oiga amigo, muchos niñitos corren por aquí y por allá y hay mujeres presentes – ¿no puede decir algo más agradable que…esa palabra?
Pero exactamente así debió haber parecido la ciudad griega del primer siglo, corriendo hacia un hombre el cual se llamaba Pablo el apóstol. ¿Su horrible palabra? Stauros, “Cruz.” Él predicaba un mensaje de la cruz, y “la cruz” misma era una palabra tan obscena que la gente educada no la usaba. Esa era la misión de Pablo, predicar un mensaje casi imposible de mencionar.
Es parte de la naturaleza humana buscar una religión más fina que esta. Naturalmente, preferimos una fe que nos da una guianza útil, unas ideas éticas elevadas y la promesa de una vida mejor en el futuro. En vez de eso, Jesús nos ofrece el evangelio de “toma su cruz y sígueme.”
Todavía la cruz les da a los cristianos la esperanza de perdón y de vida eterna. Qué interesante resulta que la cruz desde el siglo 2 se haya convertido en el símbolo más común del cristianismo. La gente comenzó a signarse, una costumbre que se remonta a los primeros días de la iglesia.
¿A qué se debe el cambio de actitud? Los cristianos se dieron cuenta de que la cruz impartía lo que prometía: llevaba directamente a un cambio radical de dirección en su vida.
Pero para los que Dios ha llamado, lo mismo judíos que gentiles, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios (1:24).
Es fácil identificar a los creyentes auténticos: son centrados en la cruz, y no en calcular el nombre del anticristo, u obedecer cada detallito de Torá, o abogar por su propia denominación.
Podemos preguntarle a Pablo acerca de las interrogantes difíciles que surgen de esta vida, el tipo de problemas que apartan a las personas del reino (6:9-1|):
¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.
Pablo, ¿en realidad estás diciendo que el hecho de que un hombre fuera crucificado por el gobierno romano en el 30 d. C. marca una diferencia?
Mencionas a los borrachos. ¿En realidad piensas que al padre con un deseo ardiente de beber, que esconderá las botellas, perderá trabajo tras trabajo, mentirá por todo lado, diciendo que nunca lo toma – que la cruz tiene algo que decirle a él?
¿Qué pasa con los calumniadores? Alguien señalará a estas mujeres mayores, enredadas en chismes maliciosos cada día durante los últimos 60 años, cuya vida entera gira alrededor de ese placer – ¿Se supone que el hecho de que un hombre haya sido torturado hasta la muerte al ser colgado en una cruz de madera tiene algún efecto sobre ella?
Y, ¿qué hay de los estafadores – ¿qué pasa con el hombre joven cuya vida entera ha sido tan solo un juego – descerrajando puertas, arrebatando billeteras, hurtando autos, distribuyendo drogas. ¿Estás diciendo que una lamentable muerte en Palestina tiene algo que ver con él?
Pablo, preguntará alguien: ¿está diciendo que de todos los eventos en la historia del mundo, el único gran evento que de verdad cambia las presuposiciones de la gente, su conducta, sus reacciones emocionales y sus motivaciones…podría ser posiblemente la ejecución de Jesús en un lugar y en un tiempo remotos? ¿Qué ESTA es la gran jugada, el plan de Dios para reconciliar a la gente con él? ¿Es esta la clave?, Pablo. ¿De veras es?
Y, ¿qué diría él? ¡Sí, sí, mil veces sí!
Que esa sea nuestra respuesta, también.
«La cruz – ¿una mala palabra?» por Gary S. Shogren, Profesor de Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica
¿Por qué van las personas al cielo?
Note que yo no dije cómo llegan ellos ahí, lo que yo quiero decir es por qué han viajado ellos allá y luego regresan para decirnos todo acerca de éste. Durante las últimas décadas, las personas se han lanzado a escribir sus experiencias del cielo – y unas pocas veces, del infierno – publicado los libros más vendidos y películas que han sido éxitos de taquilla.
Por mi parte tengo muchas dudas de los libros sobre “el turismo más allá de la vida”.
Un título prominente destaca El Niño que Volvió del Cielo: Un relato extraordinario de familia, fe y milagros. Se comercializa como “Una verdadera historia”. Sin embargo, en enero 2015 ese éxito de ventas fue retirado bruscamente de los estantes cuando Alex Malarkey, el “niño” de este título, públicamente anunció que la historia de su viaje era falsa. De hecho, él había tratado de obtener una audiencia para su confesión durante los últimos dos años, pero fue difícil hacerlo mientras los libros continuaban vendiéndose en las estanterías como pan caliente– se han vendido más de un millón de copias y se hizo una película de TV. [1] Gracias Alex, por reconocerlo y por enfrentarse a la autoridad de los adultos en su vida.
¿Qué dice la Biblia acerca de estos viajes?
Un prominente fragmento de información es que el apóstol Pablo alude a una visión que él, “un hombre en Cristo”, tuvo del “tercer cielo” en 2 Cor 12. Pero a él se le prohibió hablar de lo que había visto:
Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y sé que este hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras indecibles que no le es dado al hombre expresar. (2 Cor 12:2-4)
Para aplicar el punto de Pablo al día de hoy: Yo fui al cielo, pero a nadie le es permitido hablar de esas cosas, y entonces yo no me voy a elevar a mí mismo al decirles todas las cosas geniales que yo ví. Yo no voy a ir a una gira para el libro, ni voy a convertirlo en una película. Lee el resto de esta entrada »








